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Las ballenas suicidas
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Sección Autoconocimiento y Salud - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección |
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PLAYA DE STEWART, NUEVA ZELANDA
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La historia conocida I
Los animales quieren suicidarse Los sociólogos que han estudiado este fenómeno llamado suicidio declaran que se produce con una enorme frecuencia en Escandinavia y en el Japón. No siempre lo cometen personas atacadas por un mal incurable. Los suicidas son en su gran mayoría jóvenes que sufrieron un desengaño amoroso o que, por tenerlo todo, se cansaron de la vida. Y por ningún motivo imaginan los discípulos de Durkheim -estudioso número uno de este tema- que también los animales pueden atentar, en ocasiones, contra su vida. Entre los animales que más incurren en el suicidio colectivo se encuentran las ballenas. No se sabe si lo hacen movidas por un oscuro mecanismo que se desconoce, o por temor a un enemigo desconocido, pero han sido numerosas las ocasiones en que estos cetáceos han puesto voluntariamente fin a su vida. El 14 de agosto de 1969, cientos de personas contemplaron desde el acantilado de Cayo Grassy, en Florida, el suicidio de unas sesenta ballenas que llegaron a estrellarse contra las rocas. Unos barcos guardacostas intentaron ahuyentarlas hacia alta mar, pero las ballenas regresaban al instante, movidas por un deseo más fuerte que el de vivir. Cuatro meses más tarde sucedía lo mismo con cien ballenas, en la playa de la isla de Guyo, en Filipinas. En el mismo lugar se había producido cuarenta años antes el mismo inexplicable fenómeno. En las inmediaciones de Porto Alegre, Brasil, unos pescadores hallaron el 30 de noviembre de 1972, unos doscientos kilómetros mar adentro a treinta ballenas muertas, ninguna de las cuales tenía huellas de lesiones. Jamás logró averiguarse por qué razón se suicidaron estas ballenas y también otras. En el verano de 1966, los asnos de Sharbish, población situada en la región occidental del delta del río Nilo, fueron a golpear la cabeza con fuerza contra un pesado muro. Murieron varios, con la cabeza destrozada. En la región siberiana de Irtich viven cientos de miles de roedores en cuevas subterráneas. Al llegar el mes de mayo abandonan sus madrigueras y emprenden una larga peregrinación que dura cuatro meses. Caminan día y noche hasta alcanzar la Tunguska, atraviesan el río y siguen a la península de Taimyr, donde se lanzan a las frías aguas del océano Glaciar Ártico. Mueren todos, hasta el último. Se ignora porqué realizan estos seres un suicidio colectivo o de tan enormes proporciones, que recuerda a los de los lemmings que se internan en el mar, frente a Noruega y terminan ahogándose. |
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La historia conocida II
Ballenas "suicidas" en España y Nueva Zelanda Más de 150 quedaron varadas y murieron en las playas. Niegan vínculo con la marea negra. Jueves 9 de enero de 2003 ® Copyright Río Negro Online - All rights reserved Las playas de la isla neocelandesa Stewart y de Santiago de Compostela, en España, se convirtieron en las últimas horas en el cementerio de unas 150 ballenas que quedaron varadas. Conservacionistas de esos países no tienen muy en claro las razones, aunque especulan que podría deberse a la desorientación, alguna enfermedad o trauma del guía. Unos 120 cetáceos calderón murieron en las playas de la isla neocelandesa Stewart, en el Sur de Nueva Zelanda, según informó ayer el Departamento de Conservación. Pero un equipo de rescate integrado por voluntarios consiguió salvar a 39 ballenas que habían quedado varadas en la playa, informó radio Nueva Zelanda. Portavoces del Departamento indicaron que las ballenas pudieron quedarse varadas por un problema de desorientación, aunque tampoco descartan que estén afectadas por alguna enfermedad o algún tipo de trauma. De acuerdo con el Departamento, la mayor parte de los cetáceos murió como consecuencia del calor. A pesar de que se llevan a cabo intensivos intentos de salvamento se teme que mueran más mamíferos marinos. Frente a la isla Stewart, a unos 30 kilómetros de la sureña costa de la Isla del Sur de Nueva Zelanda, fueron avistados unos 160 cetáceos calderón. Un portavoz de las autoridades señaló a radio Nueva Zelanda que los socorristas trabajaban Los socorristas colocaban paños húmedos y arrojaban agua a las ballenas encalladas en la playa de Stewart, en Nueva Zelanda. colocando paños húmedos para proteger las ballenas del sol. Según indicó el Departamento de Conservación, los cetáceos comenzaron a acudir el pasado lunes a las playas de la Isla de Stewart, a unos 840 kilómetros al sur de Wellington, y el éxodo continuó hasta la tarde del martes. Unos 300 voluntarias tratan de devolver al mar a las ballenas supervivientes, que a pesar de que sus cinco metros de longitud alcanzan las tres toneladas. Los expertos, que creen que las labores de salvamento comenzaron demasiado tarde, explicaron que las altas temperaturas están dificultando el rescate. El portavoz del Departamento, Greg Lind, señaló que durante la noche se intentaría llevar los animales que aún están vivos a mar abierto. Lind explicó que el color negro de estas ballenas contribuye a que absorban más el sol y por ellos sufren quemaduras del sol y se deshidratan rápidamente. Nueva Zelanda es uno de los países con mayor número de ballenas varadas y la Isla de Stewart se ha convertido en los últimos años en un auténtico cementerio de estos mamíferos. En 1998 murieron por quedar varadas en las playas unos 300 cetáceos. En Santiago de Compostela, España, sólo dos cetáceos de una treintena varada en un acantilado de Galicia, en el norte del país, pudieron ser rescatados y devueltos al mar. El resto ha muerto, informó la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (CEMMA). Unas 30 orcas bastardas, cetáceos de hasta cinco metros de largo y que pesan más de mil kilos, se lanzaron en la noche del lunes contra las rocas del acantilado de Burela, en la provincia gallega de Lugo, por razones aún desconocidas. Los esfuerzos de alejarlas del litoral realizados por miembros de Protección Civil resultaron ineficaces. Los cuerpos sin vida de ocho de los cetáceos fueron rescatados, mientras que los restantes permanecen hundidos. La necropsia permitirá saber algo más sobre las causas de la muerte de las orcas bastardas. La CEMMA baraja la hipótesis de que el líder del grupo estuviese enfermo y se acercase por ello al litoral en busca de aguas más tranquilas. El resto lo habría seguido. Los expertos descartan que el suceso tenga relación con el vertido del combustible del petrolero "Prestige", hundido frente a las costas gallegas, que ha causado una gran catástrofe ecológica en Galicia. El último encallamiento en las costas gallegas de un grupo de cetáceos, en concreto de Calderones, se produjo en 1998. (DPA/EFE).
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EL PODER DE LA MENTE REACTIVA
¿Por qué se suicidan las ballenas? Estimado profesor Velmont: Uno de los enigmas más curiosos del reino animal es el caso de las ballenas que van a morir a la playa donde quedan varadas. Lo que más perplejidad causa es que no hay forma de que se les pueda salvar la vida porque aunque las devuelvan al mar vuelven otra vez a lanzarse a la orilla para quedar varadas. Eduardo M.
RESPUESTA Apreciado Eduardo: El caso también me intrigó y lo pregunté en la sesión del 3/8/04 y la respuesta me sorprendió porque había pensado que la conducta suicida de las ballenas estaba relacionada con el código genético de la especie que llegaba al fin del ciclo, pero me equivoqué totalmente, como verás.
Interlocutor: Paso ahora al tema de lo que se ha dado en llamar "ballenas suicidas". ¿Tiene algo que ver con el código de la especie y la terminación de un ciclo de vida? Ron Hubbard: No, para nada, porque si fuera así se trataría de una cuestión sexual y en este caso no es así. Interlocutor: ¿Usted se refiere a que cuando llega la terminación de un ciclo de existencia a causa del código genético las hembras van quedando paulatinamente estériles y entonces la especie se extingue? Ron Hubbard: Sí, a eso me refiero, pero en este caso la conducta de las ballenas no tiene nada que ver con el código genético. Interlocutor: ¿Por qué entonces las ballenas de pronto se lanzan hacia la playa hasta quedar varadas y así a una muerte segura? Ron Hubbard: Hay un común denominador, y es que cuando más elevado es el decodificador más engramas tiene, empezando por el ser humano. Las ballenas, los delfines, así como también otros tipos de cetáceos, tienen un decodificador bastante elevado y entonces tienen engramas. Cuando se deprimen tienen esas conductas suicidas. Interlocutor: ¿El suicidio se debe nada más que a un estado depresivo causado por engramas? Ron Hubbard: Así es. Y fíjate qué poderosos son esos engramas que ballenas que se vararon en las playas fueron auxiliadas por personas que se apiadaron de ellas y lanzadas de nuevo al mar, pero volvieron otra vez a la playa con esa conducta suicida. Interlocutor: Realmente notable, nunca lo hubiera imaginado. ¿Y ésta es toda la historia que tanta perplejidad produce en los que investigan el fenómeno? Ron Hubbard: Así es. Es una cuestión netamente engrámica. Interlocutor: ¿Concretamente, entonces, si no fuera por la mente reactiva y los engramas que impulsan a la muerte, este tipo de conducta suicida no aparecería? Ron Hubbard: Correcto. Interlocutor: ¿Algo más sobre esto? Ron Hubbard: No, porque con lo dicho cubre perfectamente el caso.
Bueno, hasta aquí llegan los diálogos. Creo que el asunto está aclarado. Al fin y al cabo los cetáceos son bastante humanos. Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo. Horacio Velmont.
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