| Índice | Las burradas de Clarín II |
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L. Ronald Hubbard, el más eminente científico del siglo XX, descubrió la existencia de la mente reactiva y los engramas, que son los causantes de todas las enfermedades mentales, y tales descubrimientos, junto con la técnica para eliminarlas del planeta, fueron hechas públicas en su libro, best seller mundial, “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental”, editado por primera vez en 1950. Más información aquí. JORGE R. OLGUÍN
Los medios de comunicación son responsables de la difusión de las verdades científicas que contribuyen a la evolución humana, y por eso el periodista que se precie de tal debe estar siempre actualizado y abstenerse de publicar informes que son completamente obsoletos, no importando la supuesta alta autoridad de donde provinieren, especialmente de la Psiquiatría y el Psicoanálisis, que son las profesiones más atrasadas del planeta.
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¿Qué es una burrada?
Una burrada es decir lo que nunca se hubiera dicho de haberse sabido lo que debía saberse. (Diccionario de la Real Academia Española) |
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Cada vez que un medio de comunicación se hace eco de una noticia como ésta, la humanidad retrocede irremisiblemente. El artículo fue publicado por el diario Clarín el 4 /1/06 en este enlace.
SALUD Una investigación revela por qué estamos cada vez más dementes Las dos mayores causas degenerativas son el mal de Alzheimer y la demencia vascular. Actualmente hay más de veinticuatro millones de personas con problemas mentales, y esta cifra se duplicará en 20 años. Así lo prevé una reciente investigación británicos. -------------------------------------------------------------------------------- Mariana Nisebe. De la Redacción de Clarín.com. mnisebe@claringlobal.com.ar Según una reciente investigación de científicos de la Alzheimer's Disease International, que preside a escala mundial a 75 asociaciones nacionales, en el planeta hay más de veinticuatro millones de personas con problemas mentales; cifra que se duplicará en 20 años. Y, según un informe publicado en la revista británica The Lancet, casi cinco millones de nuevos casos aparecen cada año en el planeta, es decir, un caso cada siete segundos. La investigación señala que si no se llevan a cabo con éxito políticas de prevención y la mortalidad de la población sigue siendo la misma, e l mal de Alzheimer y otras formas de demencia aumentarán en 2040 a 42 millones, y a más de 81 millones en 2040. Cifras que impactan, pero no sorprenden a algunos especialistas, a casi cien años de la identificación de la enfermedad, en 1906, por el médico alemán Alois Alzheimer. Por definición, la demencia se refiere a un grupo de síntomas que implican un deterioro progresivo del funcionamiento cerebral. Sus dos mayores causas degenerativas son el mal de Alzheimer y la demencia vascular (pérdida de la función cerebral debido a una serie de pequeños accidentes cerebrovasculares), condiciones que a menudo se presentan juntas. En el estudio, liderado por Cleusa Ferri y Martin Prince del Institute of Psychiatry, King´s College London de Gran Bretaña, las estimaciones detalladas son las mejores disponibles para guiar las políticas sanitarias, la planificación y los presupuestos sanitarios. “La prevención primaria debería centrarse en las actuales evidencias: los factores de riesgo vascular, incluida la hipertensión, el tabaquismo, la diabetes tipo 2 y la hiperlipidemia", afirman los autores. Y, aunque están de acuerdo en que la prevalencia de esta enfermedad mental es mayor en los países desarrollados, vaticinan que en los próximos años la tendencia irá cambiando y los casos de demencia aumentarán de tres a cuatro veces más en las áreas en desarrollo en comparación con las desarrolladas. Si en 2001 el 60,1% de los casos se localizaban en estas regiones, en 2020 aumentará hasta alcanzar el 64,5% y en 2040 el 71,2% de los casos. Hacia el 2040 el número de enfermos se cuadruplicará en India, China y otros países de Asia, e incluso se multiplicará por cinco en América Latina, Africa del Norte y en Medio Oriente. Cada región del globo terráqueo tiene sus particularidades . Por ejemplo, "la menor exposición a los factores ambientales unida a un bajo riesgo cardiovascular y los bajos niveles de lípidos contribuyen a tener menos casos de demencia en algunos países. Sin embargo, hay factores especiales en ciertas áreas que impulsan el número de casos, como una anemia muy común en cierta zona rural de la India que predispone a padecer mal de Alzheimer", explican los autores del trabajo. Según el estudio, el incremento de la demencia se atribuye, principalmente, a la mayor longevidad y al cambio de estilo de vida en el mundo en desarrollo. Es por eso que este grupo de investigadores piden a la comunidad médica y a los gobiernos en general que presten mucha atención a este tipo de enfermedad que produce “ mayor discapacidad que los problemas cardíacos o el cáncer”, afirman. Y proponen, para revertir estas tendencias tan desfavorables, unir esfuerzos para mejorar la asistencia social y la estrategia sanitaria. "Creemos que las estimaciones detalladas contenidas en este estudio son las mejores disponibles en la actualidad para la elaboración de políticas, planificación y asignación de recursos en materia de salud", concluye Ferri. |
LA VERDADERA CAUSA DE LA DEMENCIA POR HORACIO VELMONT SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE L. RONALD HUBBARD La demencia, a menos que excepcionalmente sea orgánica, es decir, cuando faltan partes del cerebro o están insensibilizadas, es una enfermedad psicogénica producida por engramas. Decimos enfermedad psicogénica y no enfermedad psicosomática porque esta última terminología es errónea, según surge claramente del Diccionario Técnico de Psicointegración escrito por el profesor Jorge Olguín, director del Grupo Elron: ENFERMEDAD PSICOGÉNICA. Grupo Elron. La producida por engramas (v.). En rigor, las enfermedades psicogénicas engrámicas son todas las que la Psiquiatría, por un error terminológico, ha catalogado como enfermedades psicosomáticas. Las enfermedades psicogénicas engrámicas se clasifican, a su vez, en orgánicas y no orgánicas, según que afecten o no al organismo físico. Son enfermedades psicogénicas engrámicas orgánicas, úlceras, alergias, psoriasis, etc., y enfermedades psicogénicas engrámicas no orgánicas, esquizofrenia, paranoia, autismo, etc. Las enfermedades pueden clasificarse así: a) enfermedades genéticas (kármicas o por elección); b) enfermedades psicogénicas: enfermedades de origen engrámico (orgánicas y no orgánicas); c) enfermedades psicosomáticas: enfermedades físicas agravadas o agudizadas por la mente (hipocondría); d) enfermedades físicas (microbianas o por accidente): pueden transformarse en enfermedades psicosomáticas. Todas las llamadas hasta ahora enfermedades ”psicosomáticas”, pues, son enfermedades psicogénicas. ¿Qué es, entonces, una enfermedad psicosomática? Pues es un problema físico común, grave o leve, como una pulmonía o una neumonía, que es agudizado por el propio enfermo, por ejemplo por ser hipocondríaco. Es decir, lo psicosomático es agudizar el problema físico. Es importante hacer hincapié en la palabra “físico” porque no se agudiza la enfermedad psicogénica sino la enfermedad real. La enfermedad psicogénica y la enfermedad psicosomática son cosas distintas y por lo tanto no hay que confundirlas. En síntesis, todo lo que es psicosomático son enfermedades reales, sean virósicas, bacterianas o por accidente, que se agravan por la mente. De pronto tú tienes un problema lumbar, que es una enfermedad física, psicosomatizas el trastorno, empiezas a revolver el problema y entonces lo agravas. En este caso no estás agravando un problema mental sino directamente un problema físico. Esto es, entonces, una enfermedad psicosomática, el agravamiento o agudización de un problema físico, de un problema real. Es psicosomático porque psico es alma y soma, cuerpo. ENFERMEDAD PSICOSOMÁTICA. Grupo Elron. La enfermedad física agravada por la mente. No debe confundirse, como lo hace la Psiquiatría, la enfermedad psicosomática con la enfermedad psicogénica (v.), ya que mientras ésta es una enfermedad mental, la enfermedad psicosomática es una enfermedad física agravada o agudizada por la mente (hipocondría). ¿Cómo se produce la demencia? Experimentos realizados en la década del 40 por el científico norteamericano -físico nuclear y humanista- L. Ronald Hubbard dieron como resultado que una persona inconsciente registraba a nivel celular todo lo que sucedía en su entorno. Esta grabación, de la misma naturaleza que las sugestiones hipnóticas, se veía potenciada cuando se encontraban presentes el dolor y las drogas, a tal punto que si se reestimulaban más tarde el sujeto debía cumplirlas inexorablemente ya que no podía resistirse a ellas. Estas grabaciones, en Biología, se denominan engramas, que pueden definirse como las huellas que deja un estímulo en el protoplasma (sustancia constitutiva de las células) de un tejido (nota, el efecto en las células ha sido profundizado en estas sesiones). El hombre, pues, además de mente analítica tenía una segunda mente, que Hubbard llamó reactiva porque en lugar de razonar, antes de actuar reaccionaba automáticamente ante una situación de peligro. Se trataba, pues, de un mecanismo de supervivencia que tenían todos los seres vivos. Según Hubbard descubrió, y actualmente es un hecho científico comprobado, la mente reactiva y su contenido engrámico son el origen de las enfermedades mentales y la delincuencia junto a los roles de ego(explicados posteriormente a Hubbard por Jorge Olguín). Esto es verdad, porque cuando se elimina de la mente reactiva ese contenido engrámico, desaparecen los trastornos mentales causados por ello y la persona actúa racionalmente, según su patrón óptimo. La técnica para eliminar definitivamente del planeta los engramas de la humanidad fue explicada minuciosamente por Hubbard en su libro, best seller mundial permanente (ya se llevan vendido más de 20 millones de ejemplares), Dianética, la ciencia moderna de la salud mental y desde hace medio siglo es aplicada exitosamente en todos los países del mundo. Posteriormente el profesor Olguín ha explicado los engramas que tienen su origen en otras vidas, los cuales no son accesibles mediante la técnica dianética tradicional, y que pueden eliminarse mediante la técnica llamada psicoauditación. Hubbard también descubrió muchísimas leyes de la mente y del universo físico, las cuales están expuestas en los denominados "Axiomas de Dianética". Todas han sido comprobadas científicamente y la documentación se encuentra a disposición de quienes la soliciten. ¿Cuál es la razón de que un descubrimiento de tal magnitud aún no es patrimonio de toda la humanidad? La respuesta es muy simple, y es que históricamente los más importantes descubrimientos científicos siempre tardaron siglos en ser aceptados por la "ciencia oficial", y la velocidad actual de las comunicaciones, especialmente Internet, ha contribuido, no a difundirlos sino a que se pierdan en una maraña de divulgaciones presuntamente científicas, en su mayoría carentes de verosimilitud.
TRASTORNOS PROVOCADOS POR LOS ENGRAMAS
Debe tenerse en cuenta que las órdenes engrámicas que provocan los trastornos mentales son impredecibles, es decir, en algunas personas pueden provocar impulsos suicidas o criminales o transformarlo en un "hombre elefante", y en otras personas ser tan inocuas como un vaso de agua pura. Por lo tanto, el contenido verbal de los ejemplos es meramente aproximado. En todos los casos queda sobreentendido que la persona (en los ejemplos son niños) debe tener la mente analítica reducida por algún golpe o alguna conmoción, porque si la mente analítica está funcionando a pleno no hay grabación engrámica. Cuanto más grande es la conmoción y el consiguiente dolor, más profunda y poderosa será la grabación engrámica y su cumplimiento en caso de restimulación. Para comprender bien lo que es una grabación engrámica basta relacionarla con las sugestiones hipnóticas. El engrama, por definición, contiene dolor, de modo que si una orden hipnótica contuviera dolor sería igual a un engrama. La diferencia entre el hipnotismo y el engrama es que mientras por lo general la persona se presta voluntariamente a ser hipnotizada, el engrama entra subrepticiamente, es decir "sin permiso". Debe tenerse en cuenta que los engramas, de la misma forma que las órdenes hipnóticas, no desaparecen con el tiempo, sino que, por el contrario, se hacen más fuertes al agregarse nuevos engramas a la cadena de engramas.
EL HIPNOTISMO Y EL ENGRAMA Para comprender cómo funciona la mente reactiva para producir enfermedades mentales es importante conocer el mecanismo de la hipnosis, ya que se trata, en el fondo, de algo similar. El hipnotizador implanta adrede engramas en la mente reactiva del sujeto con el cual opera, el cual puede haberse prestado voluntariamente para el experimento o no. Si el hipnotizador utiliza el dolor físico para fijar mejor las sugestiones u órdenes poshipnóticas, el resultado es similar al de un engrama, que por definición también contiene dolor físico como parte de su contenido. La diferencia, entonces, entre un engrama y una orden hipnótica es que mientras el implante engrámico es fortuito, es decir, se produce por azar, la orden hipnótica es implantada con conocimiento de causa por el hipnotizador. ¿Qué es en realidad el hipnotismo? El hipnotismo puede definirse como la técnica de implantar sugestiones imperativas en la mente reactiva (erróneamente denominada “inconsciente” por la Psicología) del sujeto con el cual se experimenta, cuya consecuencia dañina es la reducción de su autodeterminismo al obligársele a obedecer órdenes introducidas subrepticiamente por debajo de su nivel consciente (o analítico). Esta submente, de categoría muy primitiva, es un mecanismo de supervivencia que opera tanto en los animales como en el hombre, y dirige a la mente consciente sin que la persona siquiera sospeche que está siendo gobernada por ella. Cuando hablamos de “mente inconsciente” o reactiva nos estamos refiriendo no a una parte determinada o especial del cuerpo sino un mecanismo de recordar, muy rudimentario, montado a nivel celular. La mente reactiva registra todos y cada uno de los datos contenidos en los momentos de dolor físico (por ejemplo, el impacto de un choque) o emoción dolorosa (la pérdida de un ser querido), experimentados por el individuo en el transcurso de su vida. Cuando una persona está con el poder analítico reducido, total o parcialmente, por drogas, shock, lesión, enfermedad o directamente anestesia, la mente reactiva está abierta al registro de engramas. Antes de los descubrimientos sobre la mente humana de L. Ronald Hubbard, plasmados en su libro Dianética, la ciencia moderna de la salud mental, editado en l950, no se sabía que un individuo inconsciente podía registrar todas las cosas que se decían y hacían a su alrededor. Durante una cirugía, cuando el paciente está en la mesa de operaciones bajo los efectos de la anestesia, su mente reactiva registra todo lo que se dice y se hace próximo a ella y, además, el dolor físico y la sensación de estar drogado, percepciones éstas que combinadas crean un engrama. Por lo tanto, el cirujano o dentista que permite que exista cualquier conversación o percépticos innecesarios en el entorno del paciente anestesiado, está practicando el tipo de hipnotismo más serio, salvaje y duradero que se pueda concebir, en cuanto incluye dolor físico y drogas hipnóticas . Cuando se les demuestra a aquellos cirujanos que “sabían” que sus pacientes estaban inconscientes y que “sabían” que no se estaba llevando a cabo ningún registro, se sorprenden cuando estos mismos pacientes, bajo procesamiento, repiten la conversación, que el cirujano recuerda muy bien haber utilizado, y describen con gran minuciosidad operaciones sobre las cuales, debido a su ignorancia en cuestiones quirúrgicas, no podrían tener ningún conocimiento. El médico y el dentista olvidan que los anestésicos empezaron a utilizarse en forma general recién hacia fines del siglo pasado, y son definitivamente nuevos en el campo de la Medicina, y que no se sabe ni se sabía muchos sobre ellos. De ahí que no deba sorprender su ignorancia sobre lo que le estaba sucediendo a un paciente bajo la anestesia, ya que la humanidad tampoco tenía mucha información sobre la anestesia misma. El obstetra, cuya paciente sufre de psicosis posparto, tiembla cuando descubre que fueron sus palabras vertidas sobre la parturienta, a la que creía “obviamente” inconsciente, las que dejaron en su mente reactiva el mandato hipnótico que provoca que aborrezca al niño y que trate de matarlo diez días después del parto. Es muy difícil que un ser humano acepte una responsabilidad de esta magnitud, ya que lo que se le puede hacer a la mente del paciente en el quirófano es muy aterrador. En la actualidad, los chistes obscenos y de mal gusto y los comentarios invalidantes sobre el paciente son pan de todos los días en los quirófanos de todo el mundo. Tales actitudes podían ser justificables hace medio siglo, pero después de los descubrimientos de Hubbard, todos los ruidos, las conversaciones e incluso la música en las cercanías de un paciente anestesiado, deben ser consideradas absolutamente criminales. Durante una operación o lesión de cualquier especie, debería observarse un silencio absoluto, completo, sepulcral. No hay nada que pueda decirse o darse como percéptico, en cualquier momento de inconsciencia, que resulte de algún beneficio para el paciente. A la luz de los conocimientos actuales, entonces, las palabras o el sonido en la proximidad de una persona inconsciente deberían ser castigados severamente, ya que cualquiera que conozca estos hechos tal acto sería un esfuerzo intencionado para destruir el intelecto o el equilibrio mental de un ser humano. La regla de oro podría modificarse para decir: “Si amas a tu hermano, cierra la boca mientras esté inconsciente”. En Estados Unidos y en muchos lugares del mundo hay infinidad de hospitales en los cuales sus cirujanos, estando informados sobre el daño que puede provocar a los pacientes estas actitudes desaprensivas, guardan y hacen guardar silencio en los quirófanos. El engrama. El engrama es un término de la Biología que se define como “huella definida y permanente que un estímulo deja en el protoplasma de un tejido”. Se lo considera un grupo unitario de estímulos que inciden únicamente en el ser celular. Por lo tanto, un individuo tiene un engrama en cada momento, a lo largo de su vida, en que ha sido golpeado o lesionado severamente. El hipnotismo puede conectar estos incidentes dolorosos, que de otra manera permanecerían inactivos, y provocar en la persona hipnotizada trastornos mentales impredecibles. El hipnotismo tiene potencialidad como para destruir el intelecto, la cordura e inclusive provocar la muerte del que ingenuamente se somete a él. Error de los hipnotizadores. Los hipnotizadores creen, erróneamente, que el poder de la sugestión desaparece con el tiempo. Esta creencia es absolutamente falsa. Los experimentos que se han hecho han permitido comprobar, de modo irrefutable, que las sugestiones hipnóticas no desaparecen, con el riesgo que ello significa para la salud mental de cualquiera que se deje hipnotizar. Quien se somete al hipnotismo es, francamente, un tonto. Hipnotismo y demencia. El hipnotismo y la demencia son, en cierta forma, cosas similares. No importa lo ridícula que sea la sugestión dada a un individuo bajo hipnosis, él la llevará a cabo de una manera u otra. Cualquier sugestión operará en el interior de su mente, quedando desconocida para sus niveles superiores de conciencia. Si a una persona hipnotizada se le dice que cuando despierte se quitará el zapato izquierdo y lo pondrá sobre la chimenea, y que se olvidará de lo que se le dijo, al despertárselo parpadeará un poco, levantará el pie y se quitará el zapato izquierdo sin saber la razón. Y dirá, para justificar el motivo por el que se quitó el zapato, algo así como “mi pie está demasiado caliente”. Luego, lo pondrá sobre la chimenea. Si se le pregunta por qué razón lo hace, quizás responda “porque detesto ponerme un zapato húmedo; está más caliente aquí arriba y se secará rápidamente” . Mediante el hipnotismo pueden recrearse todos los trastornos mentales catalogados y a catalogarse en el futuro por la psiquiatría: represiones, psicosis, compulsiones, neurosis, etc. El hipnotismo y la demencia, cabe reiterar, son en el fondo cosas similares. A la persona hipnotizada se le puede originar un impulso de reprimirse sugiriéndole que será incapaz de pronunciar la palabra “no”. Se podrá observar que la omitirá en la conversación, utilizando sustitutos sorprendentes, sin darse cuenta de que tiene una orden oculta (sugestión poshipnótica) de evitar esa palabra. También se le puede decir que nunca se mirará al espejo y se abstendrá de hacerlo, siempre justificando esta actitud omisiva con las excusas más inverosímiles. Si se le dice que tendrá necesidad de lavarse las manos cuando escuche el timbre de la puerta o que cada vez que vez un perro ladre se sobresaltará, cumplirá estas órdenes inexorablemente, a las que la psiquiatría cataloga como compulsiones. Para provocar una neurosis mediante el hipnotismo basta con sugerirle que tendrá un permanente impulso de acostarse y dormir, pero que cuando lo haga sentirá que no puede conciliar el sueño, o que tendrá pensamientos muy eróticos cada vez que vea determinada prenda, pero que cuando los tenga sentirá que le pica la nariz. Si se le implanta la sugestión de que robó un banco y la policía lo está buscando, o que le están dando veneno en todo restaurante en el que intente comer, se le provocará una psicosis. Puede decírsele que en realidad es otra persona, que posee una mansión y responde al nombre de “Lord Chesterfield”, en cuyo caso se le habrá originado una demencia esquizofrénica. Si la sugestión hipnótica incluye la orden de que cuando despierte se sentirá tan terriblemente mal que no tendrá otra esperanza más que la muerte, se le estará creando una demencia depresiva. En otros experimentos se le puede informar al sujeto que es la persona más maravillosa del mundo y que esto lo piensan todos, o que es objeto de adoración de todas las mujeres. La psiquiatría cataloga a estas actitudes como demencia maníaca. Puede sugerírsele que en lo único que podrá pensar será en lo enfermo que está y que padecerá cualquier enfermedad sobre la que oiga hablar. Esto lo hará reaccionar como si fuera un hipocondríaco. De esta forma puede recorrerse toda la lista de trastornos mentales y, crean-do sugestiones imperativas para producir el estado de ánimo apropiado, lograr en el individuo despierto actitudes irracionales, que en todos los casos justificará de la forma más insólita. Dependiendo de que el sujeto con el cual se experimenta carezca de engramas (lo cual sería algo realmente excepcional) que puedan reestimularse accidentalmente por la hipnosis, para restaurar la cordura del demente temporal bastará liberar la sugestión pasándola a su conciencia, momento en que ella perderá la fuerza que tiene sobre él. Resultados de la experimentación. La reproducción de aberraciones de todo tipo en individuos que han sido hipnotizados o drogados ha demostrado que hay alguna porción de la mente que no está en contacto con la conciencia, pero que contiene datos. Fue la búsqueda de esta parte de la mente lo que condujo a la solución del problema de la demencia, las enfermedades psicosomáticas y otras aberraciones. No fue abordándolas mediante el hipnotismo, ya que éste es simplemente otra herramienta, y que en la práctica, para curar enfermedades, no se necesita en absoluto. Es importante hacer aquí una advertencia. Las pruebas que se hicieron fueron hechas a personas que pudieron ser hipnotizadas y a personas que no pudieron serlo pero fueron drogadas. Estas pruebas proporcionaron valiosos datos para formular el procesamiento dianético, pero sólo se pueden hacer cuando se conoce perfectamente su mecanismo, pues estas sugestiones no siempre desaparecen. El hipnotismo es una variable incontrolable, es peligroso, y una bomba atómica en una reunión no lo sería más. Mediante la hipnosis y las sugestiones poshipnóticas hemos visto a un individuo que actúa cuerdamente conducirse luego, temporalmente, en forma irracional. Su cordura es restaurada al liberar la sugestión pasándola a su conciencia, momento en que la sugestión pierde la fuerza que tenía sobre él. Examinemos un caso. El individuo estaba hipnotizado, es decir “inconsciente” (inconsciencia analítica, obviamente, y no reactiva), lo que significa que no se encontraba en posesión de su plena conciencia o autodeterminismo. Se le dijo algo que debía hacer, y ese algo estaba oculto a su conciencia. El operador le dio una señal. Cuando la señal se produjo, el individuo llevó a cabo un acto. Para justificarlo dio razones que no eran las verdaderas (“pensamiento justificado”). Él encontraba defectos en el operador y en su indumentaria, pero no se daba cuenta de que era la corbata o la nariz la que daba la señal para la acción. Cuando se eliminó la sugestión, el sujeto ya no sentía la compulsión de llevar a cabo el acto sugerido hipnóticamente. Éstas son las partes de la aberración. Una vez que uno sabe exactamente qué partes de qué cosas son aberraciones, todo el problema es muy sencillo de resolver. A primera vista parece increíble que la fuente de la aberración pudiera haberse mantenido tan perfectamente oculta durante tantos miles de años de investigación. Sin embargo, reconsiderándolo, resulta milagroso que la fuente haya sido descubierta, porque estaba escondida muy bien y muy astutamente. El hipnotismo provoca un tipo de inconsciencia analítica que es menos severa que cuando se produce por conmoción en accidentes, anestesias utilizadas para operaciones, etc. Éstas, así como también el dolor de las lesiones y los delirios de la enfermedad, son las fuentes principales de lo que nosotros llamamos “inconsciencia”. Actitud irresponsable de los hipnotizadores. En virtud de que nadie puede saber el contenido engrámico que una persona tiene en su mente reactiva, así como tampoco los engramas que se reestimularán con la hipnosis, cae de maduro que hipnotizar a un semejante configura una actitud irresponsable que debiera ser sancionada rigurosamente por la ley penal. La hipnosis, del modo en que se la practica comúnmente, es un asunto fulminante, y el hipnotizador que no está familiarizado con Dianética no tiene más idea de cómo liberar al individuo de una sugestión que él la ha implantado que lo que pueda saber acerca de cómo pelar un átomo. En rigor, no habría nada malo en hipnotizar personas en tanto uno supiera cómo eliminar las sugestiones. Haciendo una analogía un poco burda para facilitar su comprensión, únicamente aquella persona que fuera capaz de resucitar debería tener permiso para matar. Si una persona pudiera de inmediato devolver la vida a un hombre muerto sin daño alguno, ningún inconveniente habría en autorizarlo a matar. Pero el hipnólogo (aunque fuera médico, psiquiatra o psicoanalista), al no saber nada sobre el verdadero mecanismo de la mente humana ni sobre las leyes de su funcionamiento, no puede eliminar las sugestiones que ha implantado y, por lo tanto, la práctica del hipnotismo le debe ser vedada en forma absoluta. El hipnotismo experimental genuino, en última instancia (y habría que preguntarse para qué fin, ya que actualmente carece de utilidad) debería hacerse estrictamente en el laboratorio —jamás en los salones—, con el conocimiento cabal de que se está reduciendo la eficiencia del ser humano con el cual se está operando y que se corre el serio riesgo de producirle un daño irreparable. La sumisión a ser hipnotizado es análoga al hecho de ser golpeado, con la excepción de que el individuo generalmente puede recuperarse del hecho de ser golpeado. El hipnotismo, para cualquier ser humano de pensamiento claro, que crea en el valor de las personas como seres humanos, debe ser visto como algo muy repugnante. Penalización del hipnotismo. La intervención de controles ocultos por debajo del nivel de conciencia nunca puede beneficiar a la mente. No importa si el hipnotizador le dice al sujeto que va a mejorar en su trabajo o que estará más saludable. Las órdenes hipnóticas no hacen al hombre libre sino esclavo. Como ya lo hemos señalado reiteradamente, el hipnotismo y la demencia son, en el fondo, cosas similares. Mediante sugestión imperativa el hipnotismo introduce en la mente reactiva unas u otra forma de demencia. Mediante sugestiones poshipnóticas el operador puede hacer actuar a una persona como si fuera demente, provocándole todo tipo de enfermedades mentales e inclusive programarlo como asesino en potencia. Los hipnotizadores creen, erróneamente, que el poder de la sugestión desaparece con el tiempo. Esta creencia es absolutamente falsa. Los experimentos que se hicieron han permitido ratificar que las sugestiones hipnóticas no desaparecen totalmente, corriéndose el serio riesgo de que alguien se vuelva loco si accidentalmente se reestimulan. Todo lo que le dice el hipnotizador al sujeto hipnotizado es potencialmente un destructor de su intelecto y de su cordura, ya que son impredecibles los trastornos mentales que puede provocar el hipnotismo al conectar incidentes dolorosos de la vida de una persona que de otra manera estarían inactivos. Por lo tanto, constituye un ineludible deber de las autoridades competentes poner fin a la expansión del hipnotismo en la sociedad, para lo cual el primer paso es modificar las leyes penales, ya que a pesar de todos los peligros señalados no lo sancionan. El art. 208 del Cód. Penal argentino, por ejemplo, pena a quien “sin título ni autorización para el ejercicio de un arte de curar... anunciare, prescribiere, administrare o aplicare habitual-mente... hipnotismo... destinado al tratamiento de las personas, aun a título gratui-to” (inc. 1). El bien protegido por este dispositivo es el de la salud, incurriendo en este delito quien utiliza el hipnotismo para el tratamiento de las enfermedades careciendo de título o autorización. Es decir que para el Código Penal argentino la práctica de la hipnosis por quien carezca de título o autorización para el ejercicio de un arte de curar, en tanto no lo sea para tratar enfermedades, no es delito. El Código Penal, pues, debe ser modificado suprimiendo la palabra “hipnotismo” del inc. 1 del art. 208, el que quedaría contemplado en el art. 208 bis que se propone en estos términos: “Será reprimido con prisión de seis meses a dos años el que, con o sin título o autorización para el ejercicio de un arte de curar, aplicare a una persona hipnotismo, aun a título gratuito”. De esta forma, la sanción recaería sobre cualquiera que lo practicare, aun con “título o autorización para el ejercicio de un arte de curar”. La práctica del hipnotismo revela, más que ninguna otra, el atraso de una sociedad, porque implica el desconocimiento absoluto del mecanismo mental. Las sugestiones hipnóticas no sólo no desaparecen con el tiempo, sino que en su transcurso se hacen más y más poderosas, llevando al sujeto con el cual se ha experimentado a la enfermedad, a la locura, a la delincuencia e incluso a la misma muerte. Programación de asesinos. Recuérdese que las organizaciones de inteligencia de Estados Unidos, entre otras, utilizan el hipnotismo como eficaz arma de guerra, especialmente para la programación de asesinos. En 1950, un antiguo oficial de la Marina, L. Ronald Hubbard, reveló que ciertos servicios de inteligencia utilizaban una técnica para programar hipnóticamente a un individuo, sin su conocimiento ni su consentimiento, tras drogarle e infligirle dolor por medios que no dejaban rastros. Esto posibilitaría borrar de la memoria, asimismo, ciertos períodos de su vida y le obligaría a cumplir las órdenes recibidas, convirtiéndolo en un criminal o en un espía. En tanto Hubbard aseguraba que sus investigaciones eran espiadas por los rusos, otros sospechaban que los servicios de inteligencia norteamericanos habían usado sus hallazgos para fabricar asesinos programados. Hicieron falta veintisiete años para que las organizaciones que había creado demostrasen —gracias a la libertad de información— que las investigaciones sobre el control metal y la inmiscusión en la vida de los ciudadanos por parte de las agencias gubernamentales, que Hubbard había denunciado, eran una triste realidad. * Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación
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