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El duelo patológico

Grupo Elron
Sección Autoconocimiento y Salud - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

 

 

Toda pérdida, como la de un ser querido, una relación afectiva o incluso un trabajo, origina un engrama de dolor emocional susceptible de provocar en el futuro, si eventualmente se reestimula, trastornos impredecibles, tanto en su gravedad como en su variedad. Es falso, por lo tanto, que la pérdida en sí sea la causante de los trastornos, sino el engrama implantado.

http://www.cfnavarra.es/salud/anales/textos/vol25/sup3/suple6a.html

 

 

La pérdida de un juguete puede provocar en el niño el implante de un engrama de graves consecuencias, incluso aunque sea de escaso valor.

 

 

Cualquier dolor, sea físico o emocional, provoca una disminución –total o parcial– del poder analítico, lo cual a su vez causa la activación de la mente reactiva y la grabación de engramas. Los engramas, similares a órdenes de alto poder (especialmente cuando incluyen dolor), que se reestimulen en el futuro pueden provocar enfermedades, delirios, depresiones, y toda la gama de trastornos catalogados y a catalogar por la Psiquiatría.

 

 

Muchas veces hemos escuchado decir a quien ha perdido un ser querido, incluso por los mismos médicos, que “el tiempo lo borra todo”, lo cual no es más que una falacia, porque el tiempo no solo no borra el dolor de la pérdida, sino que incluso la hace más intensa.

 

 

El E-Metro (abreviatura de Electropsicómetro) es un aparato usado en Cienciología para detectar las cargas de los engramas que se encuentran en la mente reactiva y facilitar luego su eliminación.

 

 

El poder aberrativo del engrama no está relacionado con la gravedad de la pérdida, sino con la profundidad de la inconsciencia y la cantidad y calidad de los engramas anteriores, a los que se irán agregando nuevos engramas que potenciarán el dolor físico o emocional implantado. De la misma forma que una orden hipnótica, los engramas son reestimulados por el entorno, y la única forma de que esto no suceda es eliminándolos de la mente reactiva. La tecnología de Dianética y Cienciología, diseñada por L. Ronald Hubbard, precisamente tiene esa función.

 

 

HORACIO VELMONT

 

Los trastornos físicos que se producen en algunas personas después de la muerte de un familiar no son consecuencias directas de la pérdida sufrida, no importa su gravedad, sino de la restimulación de los engramas recibidos a causa del duelo. Como la mente reactiva no razona, los engramas de dolor emocional pueden implantarse aunque el fallecimiento del familiar no se haya producido y solo se haya tratado de un error.

 

 

JORGE OLGUÍN

 

Los engramas no son experiencia, sino acción impuesta, significando esto que quien pierde un ser querido no sufre solamente por la natural pérdida, sino también a causa del engrama implantado que le ordena sufrir. Como dice el refrán: “Sobre llovido, mojado”. No se puede pedir algo más absurdo. Y la prueba de esto está en que cuando el engrama de la pérdida se elimina, el sufrimiento adicional desaparece. Una vez que al engrama se le quita el dolor, el incidente de la muerte pasa de inmediato de la mente reactiva a la mente analítica, y el recuerdo de ese familiar ya no es aberrativo porque forma parte de las experiencias normales de la vida.

 

 

 

Artículos como este de Clarín, uno de los diarios más importantes del mundo, sin ninguna crítica o aclaración, aunque sea mínima, no solo retrasan el verdadero conocimiento de la mente sino que ahondan aún más el oscurantismo planetario…

 

ESCANEARON EN LA UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA LOS CEREBROS DE DOS GRUPOS DE MUJERES

El 20% de los que pierden un ser querido tiene duelos patológicos

Son duelos largos, también llamados complicados. Ahora, por primera vez, un estudio reveló una pista biológica de los cambios que se producen en el cerebro de esas personas que experimentan angustia severa y se sienten devastadas. :

Continuar leyendo en

http://www.clarin.com/diario/2008/08/07/sociedad/s-01731812.htm

 

 

 

LA MUERTE DE LOS SERES QUERIDOS

 

No hay pérdida que por mal no venga

 

por Horacio Velmont

 

 

Al estar encarnados es lógico que sintamos pesar cuando un ser querido muere, pero el engrama de dolor emocional que se produce por esa partida nos impone un sufrimiento adicional que no forma parte de nuestros sentimientos. Cuando el engrama de pérdida se elimina de la mente reactiva, ese sufrimiento adicional desaparece y entonces queda solamente lo que en verdad sentimos por ese ser querido que nos ha dejado.

La existencia, como cualquiera sabe, no es más que una serie de pérdidas, y así perdemos nuestros juguetes cuando somos niños y cuando ya somos adultos perdemos afectos, trabajos y muchas otras cosas más. Y al final, como si no nos hubiera bastado, también perdemos la vida, valga la ironía.

Pero de todas las pérdidas, la peor parecería ser la de los seres queridos. ¿Pero realmente es así?

Muchas veces hemos escuchado a una madre que ha perdido a su hijo afirmar que esa pérdida no se compara con ninguna otra. ¿Pero realmente es así?

Afirmar lo contrario respecto de algo que parece tan evidente seguramente nos colocaría ipso facto en el primer puesto de la lista de los insensatos, si es que esa lista existe en algún lugar.

Por lo tanto, lo mejor que podemos hacer –y lo más rápidamente posible– es brindar las razones por las que decimos tamaña cosa.

Probablemente todos los que lean estas líneas han conocido el pesar que se siente ante la muerte de algún familiar, dando por sentado que ese pesar estaba relacionado directamente con la muerte del ser querido. ¿Con que fin uno cuestionaría lo que resulta a todas luces tan evidente?

Analicemos un poco las cosas a ver qué sucede. Supongamos que alguien nos llama por teléfono y nos dice que tal pariente, al que tanto afecto le teníamos, falleció. Bien. De pronto sentimos una gran congoja y nos echamos a llorar como cualquier persona decente que se precie de serlo. Al día siguiente nos vuelven a llamar por teléfono y nos dicen que todo fue un error, porque esa persona está viva.

¿Qué sucedió en realidad? Pues sucedió que la mera creencia en que tal persona murió nos produjo un gran pesar. La primera idea lógica que surge de esto es que no es necesario que la muerte de un ser querido se produzca realmente, porque basta que lo creamos así.

¿Hay algo más? Sí, hay algo más, pues el mero hecho de que nos informaran de una pérdida nos implantó, nos guste o no, y fuera cierto o no, un engrama de dolor emocional.

¿Por qué sucede esto? Esto sucede porque la mente reactiva es un mecanismo que no piensa, solo reacciona. Al recibir la noticia de una pérdida disminuye el poder analítico y al mismo tiempo, y en la misma medida, se activa la mente reactiva grabando todo lo que sucede, ya que se trata de un mecanismo de supervivencia.

¿Por qué graba todo la mente reactiva? La mente reactiva graba todo para que en el futuro, cuando se produzca una situación similar, pueda avisarle al organismo que hay una situación de peligro y que debe huir. No importa que no haya peligro ni nada que se le parezca, porque la mente reactiva no se hizo para pensar sino para reaccionar automáticamente sin razonar.

¿Qué la mente reactiva es un mecanismo idiota? Pues no, no es idiota, es subidiota. Pero así funciona. Y esto es lógico, porque si la mente reactiva razonara, mientras lo hace el organismo podría perecer. No hay tiempo para razonar, sino solo para huir.

La mente reactiva está diseñada para huir en primer lugar y para averiguar porqué se huyó en segundo lugar, es decir, cuando ya no importa saberlo.

Ahora bien, y continuando con el razonamiento, observamos que si la muerte anunciada en realidad no ocurrió, igual hemos recibido un engrama de dolor emocional como si la muerte hubiera sido real.

¿La alegría de saber que nuestro familiar vive nos libera de lo que los psiquiatras llaman “duelo patológico”? Categóricamente no. En lo sucesivo, los trastornos que suframos serán similares a los de la muerte real del ser querido.

¿Entonces la muerte de nuestro familiar no tiene nada que ver con el duelo patológico? ¡Albricias, así es!, porque el duelo patológico no tiene nada que ver con la muerte sino con el engrama que provoca la creencia en esa muerte.

¿Entonces toda la alharaca que hace la Psiquiatría sobre el duelo patológico es pura charlatanería?

Bueno, lamentablemente es así, porque la única responsable del duelo patológico es, por un lado, la mente reactiva, y por el otro la dramatización del engrama implantado por esa muerte anunciada, real o falsa.

Concretamente, entonces, no es la gravedad de la pérdida lo que provoca el duelo patológico, sino la gravedad del engrama, cuya fuerza de compulsión pasa por otros parámetros.

Un engrama tendrá mayor fuerza de compulsión cuanto mayor sea la profundidad de la inconsciencia y mayor sea el dolor que contenga, sumado a los engramas anteriores que tenga la persona, tanto de dolor físico como de dolor emocional. Y para complicar más aún las cosas en el futuro se sumarán otros engramas.

¿En qué circunstancias esto se produce en mayor medida? Pues obviamente en el quirófano, donde hay máxima inconsciencia y máximo dolor.

Desde ya que cuando hablamos de “inconsciencia” nos estamos refiriendo a la mente analítica, ya que la mente reactiva nunca está inconsciente, sino siempre está alerta, ya que se trata, como ya hemos dicho, de un mecanismo de supervivencia.

¿Y en qué circunstancias habrá menor inconsciencia y menor dolor? Pues en una simple quemadura o una simple herida, donde el dolor es mínimo y la disminución de la conciencia apenas se nota. Un engrama recibido en estas condiciones no merece en realidad el nombre de engrama y por eso en Cienciología se lo denomina “candado”.

Una de las pruebas que se le hacen a los incipientes cienciólogos para que puedan captar lo que es un engrama consiste en pellizcarle el brazo y hacerle tomar las latitas del E-Metro.

Luego el auditor le pide que retorne al momento en que recibió el pellizco y que al mismo tiempo observe las agujas del cuadrante que en ese momento flotaban. Verá con sorpresa que la aguja se mueve imperceptiblemente marcando carga, la carga del engrama.

Ya podrá imaginarse cualquiera lo que ocurre con la vida de una persona a medida que va acumulando engrama tras engrama sin nunca eliminarlos.

No quisiera concluir esta somera explicación señalando un hecho que forma parte de mi experiencia.

A la en ese entonces “Asociación Dianética”, de Argentina, concurrió una madre que había perdido a su hijo. Yo la encontré al poco tiempo de casualidad por la calle y naturalmente le pregunté qué tal le había ido con la auditación, sabiendo del dolor de tal pérdida.

Y la respuesta fue que después de auditar la muerte de su hijo desapareció como por arte de magia el pesar que le producía el solo hecho de recordarlo.

En mi caso particular lo comprobé con la muerte de mi padre, suceso que también audité, y a quien ahora puedo recordar sin que me produzca la más mínima congoja.

Si esa mujer no hubiera eliminado el engrama que le causó la muerte de su hijo, y yo a mi vez no hubiera eliminado el engrama que me causó la muerte de mi padre, ambos seguiríamos acongojados por esos hechos luctuosos.

 No es la pérdida, entonces, por más grave que sea, la causa de los trastornos, sino la restimulación del engrama que la contiene: eliminado el engrama los trastornos desaparecen.

 

Referencias.

 

La mente reactiva automática

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/lamentereactivaautomatica.htm

 

El enigma de la muerte

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/elenigmadelamuerte.htm 

 

Psicoauditación

http://www.grupoelron.org/psicoaudintegracion/psicoauditacion.htm 

 

Lista completa del material del Grupo Elron

http://www.grupoelron.org/general/listacompletadetemas.htm

 


Consulta recibida

 

Estimado Profesor Velmont,

Acabo de recibir las novedades del grupo Elron y de leer la página sobre el duelo patológico que me ha parecido muy interesante. Está claro que, estando encarnados, ninguno de nosotros nos libramos de situaciones dolorosas o de pérdida, ya que eso forma parte de la vida. Dicho sea de paso, todo, absolutamente todo lo que nos ocurre encierra una lección de aprendizaje.

Sin embargo, y mirando hacia mi vida en concreto, yo he sufrido pérdidas que me han dejado mucho dolor en el momento, pongamos por ejemplo el de la pérdida de una pareja, es decir un desengaño amoroso bastante fuerte, pero que con el tiempo no ha quedado más que un recuerdo sin dolor ninguno, y yo nunca he pasado por una sesión de auditación dianética para quitarme ese dolor, es decir, se fue solo.
En otras palabras, en el momento que mi pareja en aquel entonces, a quien amaba profundamente, me comunicó que dejaba la relación sin un motivo aparente, vino el dolor, el sufrimiento, el no comprender por qué, el sentir que es injusto. etc. Pero con el pasar del tiempo, al yo reconocer viendo los hechos que esta aparente "tragedia" en aquel momento, fue lo mejor que me pudo pasar, ya que algo mejor llegó a mi vida, ese dolor desapareció por completo y no queda más que el recuerdo sin ningún otro sentimiento.

Entonces mi reflexión es: para la pérdida de familiares o seres queridos el bálsamo es practicar el desapego, sabiendo que somos roles, y que nos encontraremos alguna vez con el espíritu que hizo ese rol, pero para otro tipo de pérdidas, trabajo, pareja... aunque sean "injustas" en el momento, no podemos pensar que todo en la vida sucede por una razón, y todo aquello que no sirve a nuestro Bien superior se nos "quita", por así decirlo, o sea, ¿todo lo que desaparece de nuestra vida, aunque en el momento no lo comprendamos, siempre es por nuestro bien?
Pensando así y aplicando esto a nuestra vida, entonces puede que no se produzca la grabación del engrama de pérdida, sino que confrontando los hechos de esta forma y siendo "positivos", por así decirlo, podremos protegernos de esa grabación engrámica que con la pérdida se produce, es lo que yo creo deducir.
Mirando hacia atrás, en hechos de mi vida que fueron muy dolorosos en aquel momento, hoy en día no queda más que el recuerdo porque el dolor sanó por sí solo!!!
Agradecería mucho sus comentarios, ya que estoy ávida de aprender y de saber más.
Un cordial abrazo
Carmen

 

Dear friend: Una pérdida, cualquier pérdida, produce un engrama, y un engrama contiene carga. Esta carga es detectable con el E-Metro. Si tu fueras a una sesión de auditación con E-Metro, tomaras las latitas y el auditor te pidiera que retornaras al momento de la pérdida verías que la aguja se mueve marcando la carga del engrama. Y por supuesto que al volver a revivirlo te haría estallar en llanto. Lo que ocurre es que en la vida diaria para que un engrama se reestimule tiene que existir condiciones particulares que muchas veces no se dan, y entonces parecería que el pesar desapareció. No es así. Cada persona puede tener 1000 engramas que jamás se reestimulen, pero sin embargo están ahí. Lamentablemente, el tiempo no cura. Y obviamente existen muchos trastornos debidos a engramas que ni nosotros ni el médico relacionan con las pérdidas. Un abrazo. Horacio

 

Hola.
Por otra parte está la integración la cual evita que se nos graben engramas. Más que forzar una evaluación positiva se trata de evaluar la situación despersonalizadamente dentro de lo posible. Al razonar lo ocurrido sin preconceptos ni roles de ego esta se mantiene dentro de nuestro campo analítico evitando que quede impresa en la mente reactiva.
Por tanto esta sería la forma mejor de encarar el problema.
Saludos. Daniel José.

 

Hola Horacio, cómo está. Estuve revisando la página acerca del duelo patológico, y me surgieron algunas inquietudes.
Nos ha dicho anteriormente que el engrama es una orden hipnótica de impredecibles consecuencias, entonces ¿cómo es posible que borrando el engrama de la pérdida de un ser querido  la persona afectada salga de la depresión? ¿Y si se le reestimula otro engrama que no tuvo nada que ver con la pérdida provocándole depresión?
 
Me gustaría saber por ejemplo en el caso de una persona que ha pasado por un divorcio doloroso si borrando dicho engrama la persona podrá sentirse mejor.
Gracias por sus valiosas respuestas.

Dear friend: Queda sobreentendido en la explicación que si la depresión tiene su origen en un engrama de dolor emocional por la pérdida del ser querido, entonces la depresión desaparecerá. Queda entendido también que si la depresión tiene otro origen, entonces la muerte del ser querido la agravará. En la técnica de la auditación SIEMPRE el auditor tiene que buscar engramas anteriores, por si los hay, hasta llegar al engrama básico. Naturalmente, cuando uno explica algo trata de ser elemental para ser comprendido, de lo contrario si explica también las diversas alternativas la enseñanza puede tornarse confusa. La tecnología de estudio enseña que hay que ir paso a paso para no abrumar con tantos datos al estudiante. Un abrazo. Horacio


* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación