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El planeta de los simios XLV

Las fobias

Grupo Elron
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Cualquier semejanza con la realidad no es ninguna coincidencia.

 

 


Si una afirmación hiere tu sentido común, 
entonces no es verdad. La única verdad para 
ti es la que tú consideras como verdad. 

 

 


¿Qué es esa tontería de las fobias ?

Yo sufro de equinofobia, tengo miedo de que me monten…

No, no sufro de claustrofobia, quiero salir para conseguir un cigarrillo…

A ver si lo entienden de una vez, soy alérgico a los simios…

El catálogo de fobias que para el diagnóstico ha confeccionado la Psiquiatría es, por un lado, completamente superfluo porque todas tienen el mismo origen, la mente reactiva, y por el otro existen tantas fobias como palabras y combinaciones de palabras existan en un engrama, es decir, un número prácticamente infinito.

Cuando en el ambiente hay algo similar al contenido del engrama (palabras, música, objetos), el engrama se restimula y la mente reactiva provoca en el organismo sensaciones molestas para hacerlo huir –es precisamente su función inherente en cuanto mecanismo de supervivencia–, y salvarlo de un peligro real o imaginario. Ésta es la verdadera causa de todas las fobias, sea a los aviones, a las arañas, a los espacios abiertos, a los espacios cerrados, etc., etc., etc.

L. RONALD HUBBARD

El engrama se introduce en la mente reactiva cuando la mente analítica o consciente está desconectada, total o parcialmente. Después, opera directamente en el organismo como una orden hipnótica de alto poder. Únicamente mediante la terapia dianética puede el organismo entrar en posesión de estos datos (y su eliminación no depende en absoluto de que la mente analítica haga contacto con ellos, a pesar de la vieja creencia psiquiátrica de que el “darse cuenta” de algo "lo cura”). Si la fobia a las arañas parte de un engrama con el contenido verbal, por ejemplo, de “si te pica la araña morirás” –y no importa si la interpretación real es “si te pica la araña del amor morirás de celos”–, cuando esta orden se elimina desaparece el miedo irracional a estos bichos.

JORGE RAÚL OLGUÍN 

Existen temores naturales que son inherentes al ser humano desde que nace y que operan como mecanismo de supervivencia, como el miedo a la oscuridad, a los insectos, al vacío, etc., pero a medida que el niño crece los va superando. Cuando estos miedos se transforman en algo tan atroz que paralizan provocando diversos síntomas que van desde náuseas hasta desmayos, entonces hay con toda certeza un engrama que se está dramatizando. La solución está, por un lado, en Dianética a fin de eliminar el engrama causante, y por el otro, la técnica de Psicointegración, porque al estar integrada la mente no hay restimulación engrámica. Más información en Psicointegración”.

 

 

Este artículo es una muestra clara del estado de perplejidad en el que se encuentra la Psiquiatría y la Psicología tradicional sobre el tema de las fobias

Fobia Específica

Fobia Social o Trastorno por Ansiedad Social (enlace)

  
 Fobia Específica

Consiste en un temor intenso y persistente, que es excesivo e irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos. Por ejemplo: miedo a volar, a la altura, vértigo, precipicios, animales o insectos, ascensores, espacios cerrados (claustrofobia), oscuridad, administración de inyecciones, visión de sangre o heridas, ingerir determinadas comidas o medicamentos, ir al dentista, etc. La exposición al estimulo fóbico provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de miedo, que puede tomar la forma de una Crisis de Pánico.La persona reconoce que este miedo es excesivo e irracional pero no puede controlarlo.Las situaciones que provocan fobia se evitan o se soportan a costa de una intensa ansiedad o malestar.Estas fobias interfieren marcadamente con la rutina normal de la persona, con las relaciones laborales (o académicas), familiares o sociales.

Caso Clínico:

"Tengo miedo de viajar en avión y por lo tanto ya no lo hago. Es una sensación horrible la que siento cuando se cierra la puerta del avión y me siento metido en una trampa. Mi corazón late fuertemente, transpiro profusamente y siento que me falta el aire. Cuando el avión comienza a ascender no hace otra cosa que reforzar el miedo de que no puedo salir de ahí. Siento que estoy perdiendo el control, que mi mente danza como loca, que subo por las paredes, pero por supuesto, nunca lo hago, es agotador. No me da miedo que el avión se estrelle o que nos toque clima turbulento. Es únicamente esa sensación de estar atrapado, de no poder salir de alli, me ahoga. Siempre que he querido cambiar de trabajo tengo que pensar "¿va a ser necesario viajar en avión?". Por el momento solamente voy a lugares a los que pueda ir manejando o por tren. Mis amigos siempre me dicen que, de todas maneras, no podría salirme de un tren que va viajando a altas velocidades así que ¿por qué los trenes no me molestan? Yo les contesto que éste no es un miedo racional. Además les digo (en chiste) que para mí el avión es el medio de locomoción más lento del mundo ya que el viaje (en realidad, la angustia) comienza desde que comienzo a planearlo o compro el ticket aéreo"

Tratamiento:

Cuando las fobias interfieren con la vida de una persona, el tratamiento puede servir de ayuda. Un tratamiento efectivo generalmente involucra las siguientes formas de psicoterapia: Terapia Cognitiva, Desensibilización Sistemática y Terapia de Exposición, en la cual los pacientes se exponen gradualmente a lo que los asusta hasta que el miedo comienza a desaparecer. Tres cuartas partes de pacientes se benefician grandemente con este tratamiento. Los ejercicios de relajación y respiración también contribuyen a reducir los síntomas de ansiedad. No existe hasta ahora un tratamiento comprobado a base de medicamentos para Fobias Específicas, pero en ocasiones ciertas medicinas pueden recetarse para ayudar a reducir los síntomas de ansiedad antes de que la persona se enfrente a una situación de fobia o durante la misma (por ejemplo, para realizar un viaje en avión).

Subtipos

Pueden especificarse los siguientes subtipos para indicar el objeto del miedo o evitación en la fobia específica:Tipo animal: El miedo hace referencia a animales o insectos. Este subtipo suele iniciarse en la infancia.
Tipo ambiental: El miedo hace referencia a situaciones relacionadas con la naturaleza y los fenómenos atmosféricos como tormentas, precipicios o agua. Este subtipo suele iniciarse en la infancia.
Tipo sangre-inyecciones-daño: El miedo hace referencia a la visión de sangre o heridas, o a recibir inyecciones u otras intervenciones médicas de carácter invasivo. Este subtipo presenta una incidencia marcadamente familiar y suele caracterizarse por una intensa respuesta vasovagal (por ej. descenso de la presión arterial y/o desmayos).
Tipo situacional: El miedo hace referencia a situaciones específicas como transportes públicos, túneles, puentes, ascensores, aviones, coche o recintos cerrados. El inicio de este trastorno sigue una distribución bimodal, con un pico de mayor incidencia en la segunda infancia y otro a mitad de la tercera década de la vida.
Otros tipos: El miedo hace referencia a otro tipo de estímulos, entre los que se incluyen las situaciones que pueden conducir al atragantamiento, al vómito, a la adquisición de una enfermedad; fobia a los "espacios" (es decir, el individuo tiene miedo de caerse si no hay paredes u otros medios de sujeción), y el miedo que los niños tienen a los sonidos altos o a las personas disfrazadas.La distribución de frecuencias de estos subtipos en los centros asistenciales para adultos, de la más a la menos frecuente, es la siguiente: situacional, ambiental, fobia a la sangre-inyecciones-daño y, por último, animal. En muchos casos hay más de un subtipo de fobia específica. El hecho de tener una fobia de un subtipo determinado aumenta las probabilidades de padecer otra fobia del mismo subtipo (p.ej., miedo a los gatos y a las serpientes).

Síntomas dependientes de la cultura, la edad y el sexo

El contenido de las fobias y su prevalencia muestran considerablemente variaciones según la cultura y la etnia. Por ejemplo, el miedo a los espíritus o a la magia existe en multitud de culturas y sólo debe considerarse una fobia específica si es excesivo en el contexto de esa cultura y provoca un malestar clínico significativo o un marcado deterioro de las actividades del individuo.
En los niños la ansiedad puede traducirse en lloros, berrinches, parálisis o abrazos. Los niños no suelen reconocer que sus temores son excesivos o irracionales y rara vez expresan malestar por la fobia. El miedo a los animales y a otras situaciones ambientales es particularmente frecuente, teniendo un carácter a menudo transitorio cuando aparece en la infancia. El diagnóstico de fobia específica no puede asegurarse a no ser que estos temores den lugar a un deterioro significativo de las actividades del individuo (p.ej., resistencia a ir a la escuela por temor a encontrarse con un perro en la calle).
La frecuencia según el sexo también varía según los tipos de fobia específica. Aproximadamente el 75-90% de las personas que padecen fobia animal o ambiental son mujeres (excepto en el miedo a las alturas, donde las mujeres representan un 55-70%). De forma similar, aproximadamente el 75-90% de los individuos que padecen fobia situacional son mujeres. Éstas también constituyen el 55-70% de los individuos con fobia a la sangre-inyecciones-daño.

Prevalencia

Aunque son frecuentes en la población general, las fobias raramente provocan un malestar o un deterioro general suficientes como para permitir realizar el diagnóstico de fobia específica. Las cifras de prevalencia publicadas en la literatura pueden variar según los umbrales empleados para determinar el malestar o deterioro general a que dan lugar y el tipo de fobias estudiadas. En la población general la tasa de prevalencia anual se sitúa alrededor del 9%, mientras que la prevalencia global oscila entre el 10 y el 11,3%.

Curso

La media de edad de inicio varía en cada tipo de fobia específica. Para la fobia situacional, la edad de inicio tiende a seguir una distribución bimodal, con un primer pico de incidencia en la segunda infancia y un segundo pico en la mitad de la tercera década de la vida. Para la fobia ambiental (p.ej., fobia a las alturas), el inicio suele situarse en la segunda infancia, si bien muchos casos nuevos de fobia a las alturas aparecen al principio de la edad adulta. La segunda infancia también suele constituir la edad de inicio en la fobia animal y en la fobia a la sangre-inyecciones-daño.
Entre los factores que predisponen a la aparición de fobia específica cabe citar los acontecimientos traumáticos (como el ser atacado por un animal o quedar atrapado en un lugar pequeño y cerrado), crisis de pánico inesperadas en la situación que se convertirá en temida, observación de otros individuos que sufren traumatismos o muestran temor (p.ej., presenciar caídas desde grandes alturas o personas que se asustan en presencia de ciertos animales) y transmisión de informaciones (p.ej., repetidas advertencias paternas sobre los peligros de ciertos animales o reportajes periodísticos sobre catástrofes aéreas). Los objetos o situaciones temidos tienden a implicar aspectos que ciertamente pueden o han podido representar una amenaza en algún momento de la historia de la humanidad. Las fobias generadas por acontecimientos traumáticos o por crisis de pánico inesperadas acostumbran a aparecer de forma particularmente aguda. Las fobias de origen traumático no presentan una edad de inicio característica (p.ej., el miedo a atragantarse que suele seguir a un episodio de obstrucción faríngea total o parcial puede aparecer prácticamente a cualquier edad). Las fobias que persisten durante toda la etapa adulta rara vez suelen remitir (sólo ocurre en un 20% de los casos).

Patrón familiar

Los estudios preliminares sugieren la posible existencia de una cierta incidencia familiar según el tipo de fobia (p.ej., los parientes de primer grado de sujetos afectos de una fobia animal tienen más probabilidades de presentar una fobia de este tipo, aunque no necesariamente frente al mismo animal, y los parientes de primer grado de sujetos afectos de fobia situacional tienen igualmente más probabilidades de llegar a desarrollar fobias de este tipo). El miedo a la sangre y al daño presenta una incidencia familiar particularmente alta. 

Referencias Bibliográficas

- Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 4° Edition Revised (DSM-IV TR). American Psychiatric Association.   American Psychiatric Press, 2000.
- Kaplan and Sadock's Synopsis of Psychiatry, 9° edition. Lippincott Williams & Wilkins Press, 2003.


Fobia Social o T. por Ansiedad Social

 

FOBIAS Y ABERRACIÓN

 

 

 

por Horacio Velmont

 

 

 

(según las enseñanzas de L. Ronald Hubbard)

 

 

 

Una fobia, según la definición psiquiátrica, es el miedo persistente e irracional a un objeto, un animal, una actividad o a una situación particular.

 

Desde el punto de vista de Dianética, una fobia, como todos los trastornos mentales, es una enfermedad psicogénica producida por engramas.

 

Los engramas son similares a órdenes hipnóticas de alto poder porque contienen dolor como parte de su contenido y al ser dramatizados provocan las condiciones específicas de ese engrama. Son aberraciones.

 

Como todos los trastornos mentales son producidos por engramas, no tiene ningún sentido clasificarlos como lo hace la Psiquiatría porque las palabras, y las combinaciones de palabras, que son las que producen acción, son prácticamente infinitas.

 

Es decir que el número de aberraciones posibles es el número de combinaciones posibles de palabras en un idioma, según estén contenidos en los engramas.

 

Está muy bien llamar “tendinitis” a un dolor oscuro, pero es más probable y acertado que se trate de una caída o lesión prenatal.

 

El asma se origina casi constantemente en el nacimiento, así como la conjuntivitis y la sinusitis, pero aun cuando puede suceder en el nacimiento, generalmente existe antecedente prenatal.

 

¿Cómo se origina una fobia, por ejemplo el miedo a los perros, algo muy común por otra parte?

 

La persona va caminando tranquilamente rumbo a su trabajo cuando de pronto un perro la ataca y muerde, digamos en una mano.

 

Su poder analítico se reduce momentáneamente y como consecuencia entra a funcionar la mente reactiva grabando todo lo que sucede.  

 

La mente reactiva opera como una especie de fusible ante un peligro desconectando a la mente analítica, y mientras dura la desconexión, total o parcial, se dedica a grabar el incidente con todas sus percepciones: el dolor de la mano por la mordida, la bocina de un automóvil que pasa, las palabras de los que están en el entorno, etc.

 

Todas estas percepciones son restimuladores, y posteriormente, cuando aparezca una situación similar, la mente reactiva provoca los mismos malestares a fin de que el organismo huya y se salve de esa situación de peligro, real o aparente.

 

Más tarde, esta persona, ya olvidado el incidente, aunque por supuesto sigue grabado a fuego en la mente reactiva (el tiempo no cura nada), va nuevamente caminando rumbo a su trabajo y a su lado pasa alguien llevando un perro atado con una correa.

 

Para la mente reactiva, cuya función es la supervivencia del organismo, la aparición del perro significa que se ha producido una situación de peligro similar a la anterior, entonces provoca sensaciones similares a cuando la persona fue mordida: dolor en la mano, susto, sudoración, angustia, etc., a fin de provocar la huida.

 

Como los perros aparecen por doquier, la persona se va dando cuenta de que cada vez que aparece uno, comienzan los mismos síntomas y entonces va al Psiquiatra.

 

¿Qué hace el psiquiatra? Pues dictamina orondamente que “usted tiene cinofobia”, que significa literalmente “miedo a los perros”.

 

Bueno, para esto no es necesario ir al psiquiatra y pagarle la consulta: un buen diccionario también se lo puede decir.

 

Como el psiquiatra no sabe nada de mente reactiva ni de engramas, por supuesto que no se dedica a eliminar el incidente archivado en el banco reactivo para que la persona se libere del miedo a los perros, sino que recetará cosas muy tontas como la “desensibilización sistemática”, técnica que consiste en hacer que la persona se relaje e imagine los componentes de su fobia, empezando desde el menos temido hasta el más temido.

 

Y por supuesto que recetará medicamentos contra la ansiedad, lo que finalmente le producirá al pobre infeliz una drogodependencia.

 

Pero el hecho cierto es que el miedo a los perros sigue porque el engrama con el incidente de la mordida continúa allí y mientras no se lo elimine lo acompañará durante toda su vida.

 

Lo hasta aquí explicado ha sido hecho desde un punto de vista muy elemental: una persona que es mordida por un perro y que cada vez que ve un perro siente pavor.

 

Pero las cosas en la vida real no suceden de forma tan simple, porque no es necesario que la persona mordida por un perro vea un perro para sentir todas esas molestas sensaciones.

 

¿Cómo es eso? Claro, porque basta que suene una bocina con un sonido similar al contenido en el engrama para que se restimule el incidente perruno.

 

Si en el entorno de la persona no existen perros ni nada que se asemeje a un perro, y sin embargo igual se producen las sensaciones de angustia, ¿cómo podrá asociarse estas sensaciones con la mordida?

 

Pero hay más. No es necesario que a una persona la haya atacado un perro para que le tenga miedo a los perros, pues basta que haya recibido un engrama con el contenido verbal “si te muerde un perro morirás” o algo similar.

 

Si un engrama de esta naturaleza se recibe, por ejemplo, cuando el paciente está anestesiado en el quirófano, porque el cirujano le dice a la enfermera como al pasar “tú siempre le tienes miedo a los perros”, la persona no sabe que tiene esta orden hipnótica en su mente reactiva, ya que cuando lo recibió su mente analítica estaba desconectada.

 

Pero aún hay más. Tampoco es necesario que el engrama se refiera específicamente al perro, ni siquiera a un animal, pues basta que su contenido verbal sea “tú le tienes miedo a cualquier cosa”.

 

Con un engrama de lujo así, la persona puede tenerle miedo realmente a cualquier cosa: una araña, un gato, un pañuelo, un lápiz, una goma de borrar, la maestra de la escuela, el espacio abierto, los espacios cerrados, las bocinas, los ascensores, las puertas, la luz, la oscuridad, los aviones, las personas, los teléfonos, la computadora, los colectivos, los trenes, los caballos, y así hasta el infinito.

 

¿Qué sentido tiene entonces el catálogo psiquiátrico de las fobias?

 

Cuando alguien tiene síntomas como dolor de cabeza, mareos, sudoración, angustia, palpitaciones, desmayos, etc., y va al psiquiatra, ¿cómo puede saber este inefable profesional que todo esto lo produce un engrama que recibió en el quirófano con el contenido verbal “tú le tienes miedo a cualquier cosa”?

 

La respuesta es que no lo puede saber porque la Psiquiatría no cuenta con ninguna técnica para averiguarlo, y entonces cualquier tratamiento que sugiera no sólo que no resolverá el problema, sino que en muchos casos lo agravará.  

 

¿Cuál es la solución, entonces? La solución es por un lado Dianética, que no sólo lo liberará de ese engrama específico que le produce miedo a cualquier cosa, sino que lo liberará definitivamente de todos los engramas que afectan su vida y entonces usted recién comenzará realmente a vivir, y en forma más general, la técnica de Psicointegración, porque al estar integrada la mente no hay restimulación engrámica. Más información en “Psicointegración”.

 

Y ésta es la simple historia.

 

Bibliografía:

 

 

El planeta de los simios XIV (una de las mejores demostraciones de los extremos aberrantes a los que puede llegar el hombre cuando se le restimulan sus engramas es el uso de la tortura para arrancar confesiones).

El planeta de los simios XIX (las conversaciones en torno a una persona inconsciente deberían considerarse como atentado a la cordura, especialmente  si está anestesiada, porque se graban en sus células como órdenes hipnóticas de alto poder).

 

El planeta de los simios XXVIII (se devela que el “piercing”, que es la costumbre de perforar determinadas partes del cuerpo para decorarlas con algún tipo de joya, tiene origen en engramas que ordenan compulsivamente esa actitud irracional).

El planeta de los simios XXIX (se devela que el tatuaje, lo mismo que el “piercing”, tiene origen en engramas, y que el aducido motivo de embellecimiento no es más la justificación analítica de la aberración).

El planeta de los simios XXX (se devela que el físicoculturismo, lo mismo que el tatuaje o el “piercing”, tiene origen en engramas y que todos los intentos de justificarlo son falsos).

El planeta de los simios XXXI (sin duda alguna la mutilación genital femenina constituye una de las más incalificables aberraciones de nuestro planeta, pero lo peor es que se escuda en supuestas tradiciones religiosas, lo que hace más difícil su erradicación).

El planeta de los simios XXXII (la Psiquiatría está tan lejos de saber el origen de la automutilación como un microbio de llegar a comprender la teoría de la relatividad).

 

El planeta de los simios XXXIV (el celibato sacerdotal, lejos de deberse a motivos espirituales, de la misma forma que cualquier perversión sexual tiene origen en la mente reactiva).

 

El planeta de los simios XXXV (la dislexia, de la misma forma que el autismo, el daltonismo y otros trastornos mentales, tiene origen en la mente reactiva y la única curación posible es a través de Dianética).

El planeta de los simios XXXVI (el machismo, entendido en general como el desprecio de la mujer, además de tener origen en la mente reactiva, parte de una base falsa, porque “hombre” y “mujer” son simplemente roles del espíritu que desaparecen al desencarnar). 

 

El planeta de los simios XXXVII (el antisemitismo es solamente un eufemismo para denominar a lo que no es más que un trastorno mental, más precisamente una enfermedad psicogénica originada en engramas).

El planeta de los simios XXXVIII (la violencia escolar no desaparecerá mientras padres y maestros desconozcan la existencia de la mente reactiva, los engramas y la tecnología desarrollada por L. Ronald Hubbard para llevar a los niños hacia la cordura).

El planeta de los simios XXXIX (tanto los que discriminan como los que luchan en contra de la discriminación están aberrados porque toda su conducta proviene de la mente reactiva).

El planeta de los simios XL (los psiquiatras han inundado la Red con explicaciones disparatadas sobre el origen de la homofobia, y ni siquiera se han acercado a su verdadero origen, la mente reactiva, ni menos aún a su solución).

 El planeta de los simios XLI (es un error enfocar la lucha solamente contra una de los trastornos mentales del hombre, como lo es el tabaquismo, ya que al liberar a la mente reactiva de engramas se solucionan definitivamente todas las aberraciones).

El planeta de los simios XLII (sin duda alguna uno de los grandes males de la humanidad es el alcoholismo, pero esta adicción desaparece cuando se elimina el engrama que impulsa a beber).

El planeta de los simios XLIII (uno de los miedos más populares es el de viajar en avión o aerofobia, y como todas las fobias su origen es la mente reactiva y la dramatización de engramas del tipo “nunca vueles o morirás”).

El planeta de los simios XLIV (la aracnofobia, de la misma forma que la aerofobia, constituye una de las fobias más populares, pero sin perjuicio de que el miedo a las arañas sea inherente al hombre, también  puede ser provocada por engramas, en cuyo caso es sumamente aberrativo).

 

 

Asimismo, es muy ilustrativo el tema de la justificación expuesto en “Origen de la estupidez”.

* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación