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El planeta de los simios XXI

Homosexuales y adopción

Grupo Elron
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Cualquier semejanza con la realidad no es ninguna coincidencia.

 

 


Si una afirmación hiere tu sentido común, 
entonces no es verdad. La única verdad para 
ti es la que tú consideras como verdad. 

 


¿Qué es esa tontería de que los niños adoptados por parejas homosexuales se criarán sanos?



Yo, como psiquiatra, opino que los hijos criados por parejas homosexuales serán tan sanos como los de las parejas heterosexuales. ¡Y por favor no me vengan con esas estupideces de la mente reactiva y los engramas!


Hijo mío, es hora de que sepas la verdad: tu padre no es un mono, es una mona.



Confieso que aún sigo confundido con los roles, no sé bien quién es papá ni quien es mamá.



Hoy Pepito me llamó mamá. Es hora de que le hables y le hagas entender que tú eres su mamá.



Me gustaría que adoptemos un niño, pero tengo miedo de que cuando crezca y sepa la verdad quiera asesinarnos.



El amor en cualquiera de sus formas es válido mientras no dañe a terceros. El amor homosexual, por lo tanto, es tan válido como el amor heterosexual. Pero cuando se trata de la adopción, la ley debe prohibirla en parejas homosexuales, pues la cordura del niño se verá indefectiblemente afectada.



L. RONALD HUBBARD


El niño adoptado por parejas homosexuales al principio se acomodará a la situación y le parecerá normal, pero cuando crezca es inevitable que reciba engramas de frustración que poco a poco lo angustiarán y lo tornarán en un ser tremendamente conflictuado. Antes que el derecho de las parejas homosexuales a adoptar está el derecho del niño de no ser adoptado por parejas no heterosexuales.


JORGE OLGUÍN


Los Maestros de Luz no están en contra de la homosexualidad porque su elección forma parte del libre albedrío que el Absoluto dio a todas las criaturas. Su consideración como pecado es sólo una aberración de algunas religiones que han tomado como base textos bíblicos inventados, como la historia de Sodoma y Gomorra. Pero sí están en contra de la adopción porque desde su elevado plano espiritual perciben con claridad los estragos que esta situación provoca en la salud mental del niño.

 

 

La opinión ambigua de Clarín

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Los chicos en la familia homosexual

Publicado el 24/8/05

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Marcelo A. Moreno.

mmoreno@clarin.com

Resulta cualquier cosa menos fácil, salvo que se quiera simplificar, poner el prejuicio en automático o ejercer la descalificación sin tomarse el trabajo de pensar.

Una pareja homosexual masculina presentó en los medios a sus hijos, una nena y un nene, mellizos de cinco años. La concepción fue realizada con espermatozoides de uno de ellos que fecundaron un óvulo. Estos mismos días, en Córdoba una pareja de mujeres lesbianas tuvieron una beba por inseminación artificial.

La polémica se instaló de inmediato, con la furia habitual de estos combates en los que nunca se escucha al otro: por un lado, los sectores tradicionales, de hondas convicciones religiosas, que ven en este tipo de fenómenos un ataque a fondo y sacrílego a la genuina familia y, por otro, los que se dicen "progres" y que ven estas experiencias como una caída de prejuicios anacrónicos y el ansiado fin de prácticas discriminatorias.

Imaginar que estas visiones encontradas puedan acordar, supone una utopía. Se puede esperar, en cambio, que, bajo el paraguas de la democracia, lleguen a tolerarse.

Lo cierto es que en las últimas décadas la familia va modulando formas y fórmulas muy distintas a la heredada. Desde aquellos hogares que están a cargo de uno solo de los progenitores, hasta aquellos compuestos por la suma de hijos de una pareja de separados -al estilo "los tuyos, los míos, los nuestros"-, pasando por la tendencia más novedosa de matrimonios que optan por no tener hijos o los postergan hasta el límite para desarrollarse profesionalmente.

Ahora esto de la familia homosexual viene a disparar nuevas preguntas, que quizá podrían resumirse en una: ¿cómo se desarrollarán estos chicos criados en hogares con dos padres o dos madres que profesan el amor por personas del mismo sexo? Hay especialistas que ya opinan. Y media biblioteca sostiene una cosa, mientras la otra mitad alega lo contrario. Pero la verdad no se sabrá hasta que una importante población de chicos haya crecido en estos hogares y se puedan dar algunas conclusiones.

En medio de este océano de perplejidades parecen flotar dos certezas. Una, que estos chicos, si son queridos, serán seguramente mucho más felices que aquellos que, criados quizá en un hogar tradicional, sufran -como tantos sufren- a un padre (o a una madre) piscótico, golpeador, alcohólico, tiránico o abusador. Otra, sobre la vitalidad de la familia como núcleo social. Porque aún aquellos que la sociedad confina en sus márgenes a golpes de exclusión, en cuanto logran juntar el coraje para enfrentar lo que venga y la seguridad de no infrigir la ley se lanzan a la aventura de recrear un modelo que ha sobrevivido los experimentos y los milenios con imbatible salud.

 

 

UN CRIMEN DE LESA HUMANIDAD

LA ADOPCIÓN POR PAREJAS HOMOSEXUALES

por Horacio Velmont

No hay mayor desprecio por el semejante que la pretensión de las parejas homosexuales de que la ley les permita adoptar niños de la misma manera que si se tratara de una pareja heterosexual.

Por supuesto que los homosexuales tienen iguales derechos que los heterosexuales, pero este derecho tiene por límite el derecho de los demás, y en este caso el del niño adoptado.

Ningún profesional, sea psiquiatra, psicólogo o simplemente médico clínico, puede opinar sobre este tema si no conoce los descubrimientos de la mente humana que hiciera L. Ronald Hubbard y que plasmara en Dianética y Cienciología, lo que involucra el conocimiento de la existencia de la segunda mente del hombre, la mente reactiva, y sus engramas.

En concreto, un niño adoptado por una pareja homosexual recibirá engramas que le provocará impredecibles trastornos, que obviamente después estos despistados profesionales nunca atribuirán su origen a esta circunstancia.

El tema fue debidamente explicado por nuestro guía espiritual Ron Hubbard en la sesión del 26/10/04, por lo que la conclusión negativa es lapidaria.

Interlocutor: . ¿Comenzamos el ping pong?

Ron Hubbard: Adelante.

Interlocutor: La primera pregunta que tengo para hacerle es respecto de la adopción de niños por parejas homosexuales. Es un tema muy controvertido y por supuesto defendido a ultranza por los homosexuales. La cuestión es qué puede suceder con el niño adoptado, que al parecer todos olvidan, en estas circunstancias, .

Ron Hubbard: Toda criatura se acostumbra a su condición. El ser humano encarnado se adapta muy fácilmente a las diferentes condiciones. Para un niño que nace en un lugar muy precario, donde incluso comen alimentos de los residuos, es muy normal que el padre recoja basura o que la madre se prostituya.

Interlocutor: Entiendo.

Ron Hubbard: Para el niño que nace en un palacio, le parece normal su condición, no se asombra diciendo: ¡oh, todas las posesiones que tengo! Se acostumbra de la misma manera que se acostumbra y le parece normal que tenga progenitores del mismo sexo.

Interlocutor: ¿Es decir que usted ve bien el hecho de que los homosexuales adopten niños?

Ron Hubbard: No.

Interlocutor: Bueno, la verdad no entiendo. Pensé que con lo que dijo su respuesta iba a ser positiva.

Ron Hubbard: Dije que "se acostumbran". Cuando ya tienen uso de razón, cuando ya van meditando, cuando ya son adolescentes, pueden llegar a tener engramas sobre el tema, porque lo que al comienzo le parece normal, cuando después lo ven a la distancia en años es como que se pueden traumatizar. Su mismo ego les puede llegar a canalizar esos traumas.

Interlocutor: A esto que usted dice se pueden sumar las bromas de sus compañeros, especialmente en el colegio.

Ron Hubbard: Eso que tú dices es siempre y cuando los niños lo sepan. Cuando el niño adoptado por homosexuales va a la primaria ya empieza a notar la diferencia de que hay algo anormal con sus padres y entonces instintivamente lo oculta. Y el ocultar genera engramas, porque si lo oculta es porque ya tiene un complejo de culpa.

Interlocutor: Obvio. Pero yo pienso que los compañeritos, sabiendo esa situación, pueden burlarse de quien tiene padres del mismos sexo.

Ron Hubbard: Reitero que sabiéndolo, sí.

Interlocutor: ¡Pero es muy difícil que no lo sepan!

Ron Hubbard: No, no siempre tienen que saberlo, ya que sería algo excepcional que los dos padres al mismo tiempo lo lleven al colegio. Siempre va uno solo. Y aunque fueran los dos, sean dos mujeres o dos hombres, los compañeritos pensarán que es la madre con la tía o con una amiga y el padre con el tío o con algún amigo. Piensa que la pareja homosexual que lleva al niño al colegio no van a hacerse arrumacos justo en la puerta de entrada.

Interlocutor: Tiene razón, no lo ha había pensado. En resumidas cuentas el problema no pasa por aquí sino porque el niño al crecer se da cuenta de la situación anormal en la que viven sus padres y que a pesar de ello tiene que aceptarlos porque son precisamente sus padres.

Ron Hubbard: Si el niño ahora crecido está carente de ego, algo que es tan, pero tan difícil en el plano físico, no le va a dar al hecho ninguna importancia porque simplemente va a pensar en lo limitado que son sus padres en determinadas cosas.

Interlocutor: En concreto, entonces, y viéndolo exclusivamente desde el punto de vista del niño, ¿es un riesgo para su salud mental el que sea adoptado por padres homosexuales?

Ron Hubbard: Contemplándolo exclusivamente desde el punto de vista del niño, la respuesta es que sí. Y hago hincapié en el niño porque yo no estoy en contra de la homosexualidad en el sentido de que Dios da libre albedrío, y si yo me opusiera estaría en contra del libre albedrío que el Creador da a todas sus criaturas y eso como Maestro no puedo hacerlo.

Interlocutor: ¿Es decir que usted el problema lo ve exclusivamente desde el punto de vista del resultado?

Ron Hubbard: Correcto. Lo veo desde el punto de vista no del derecho legítimo del homosexual a adoptar sino del derecho legítimo del niño a no ser adoptado por padres homosexuales por las consecuencias dañosas que le puede ocasionar ese hecho, al cual es ajeno ya que nadie lo consulta.

Interlocutor: ¿Pero por el hecho mismo de causarle engramas esa adopción, acaso ya no constituye un hecho negativo?

Ron Hubbard: Por supuesto. No me preocupa la unión de los mayores de esa forma, hombre con hombre o mujer con mujer, me preocupa el problema posterior en la criatura, que puede ser muy traumático y en casi todos los casos lo es.

Interlocutor: Pienso que el problema enfocándolo desde este aspecto es muy difícil de resolver porque los padres heterosexuales también le pueden implantar al niño engramas.

Ron Hubbard: Por supuesto, con infidelidades, con engaños, con peleas, con discusiones delante de los hijos y muchas otras cosas.

Interlocutor: ¿En definitiva los problemas que los padres heterosexuales les van a transmitir eventualmente a su hijos son los mismos que los que les van a transmitir los padres heterosexuales?

Ron Hubbard: No, son distintos y mucho más graves. Los complejos de culpa son distintos, la misma criatura se puede sentir distinta, segregada, su autoestima descenderá en forma abismal.

Interlocutor: ¿Podríamos catalogar, en definitiva, la adopción de un niño por padres homosexuales como muy riesgosa para el niño?

Ron Hubbard: Totalmente, pero haz hincapié en que estamos viendo la inconveniencia exclusivamente desde el punto de vista de la salud mental del niño, porque no queremos que se interprete como una discriminación al homosexual.

Interlocutor: Eso está muy claro de que no es así.Que cada uno ame a quien quiera y tenga sexo también con quien quiera.

Ron Hubbard: Correcto. No estamos cuestionando a la unión homosexual sino a las secuelas que puede traer para el niño el hecho de ser adoptado por una pareja homosexual.

Interlocutor: Creo que el problema fundamental es que de antemano no se puede decir qué grado de traumatización tendrá el niño adoptado por este tipo de padres.

Ron Hubbard: En el 99 % de los casos los traumas serán muy severos, pues resultarán pocos los niños en estas condiciones que salgan indemnes.

Interlocutor: En concreto, lo que estamos haciendo es ver las cosas desde el punto de vista del niño y no del homosexual.

Ron Hubbard: Exacto.

Interlocutor: Es curioso, porque los homosexuales pelean por su derechos a adoptar sin tener en cuenta para nada los derechos del niño.

Ron Hubbard: Como egocéntricos que son.

Interlocutor: Le hago una pregunta hipotética para concluir: ¿Si los homosexuales supieran el riesgo que significa para el niño el hecho de ser adoptado por padres del mismo sexo, renunciarían a la adopción?

Ron Hubbard: No, lo adoptarían igual.

Interlocutor: Maestro, ha sido usted lapidario con esta conclusión. Doy por terminado el tema. ¿Habría algo más para agregar?

Ron Hubbard: No, con lo dicho es suficiente.

 

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