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Homosexualidad y adopción
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¡SOCORRO!

La pareja homosexual que adopta un niño comete, sin saberlo, un crimen de lesa humanidad, porque está violando el sagrado derecho del niño a su salud mental.

El amor, incluso sexual, hacia alguien del mismo sexo tiene el sello del libre albedrío que el Creador da a todas las criaturas, pero encuentra su límite en la adopción, que para el niño es siempre traumática.

El niño adoptado por homosexuales al principio se adapta a la situación, pero a medida que crece se da cuenta de que algo está mal con sus padres y la consecuencia inevitable es que la culpa que siente le implanta engramas, preludio de trastornos impredecibles.

Ni la Medicina en general, ni la Psiquiatría y el Psicoanálisis en particular conocen la existencia de la segunda mente del hombre, la mente reactiva. La razón por la cual algunos estudios han declarado que los niños adoptados por parejas homosexuales son normales es porque los investigadores se guiaron únicamente por la mente analítica, que es la única que conocen. ¿Qué se puede esperar de psiquiatras que declararon personas "normales" a asesinos seriales como Jeffrey Dahnmer, "El carnicero de Milwaukee" o a Andrei Chicatilo, "El carnicero de Rostov"?

 

 

 

La historia conocida I

Tesis en contra de la adopción

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Adopción por homosexuales, ¿Qué interés prevalece?


Por: Carlota de Barcino,
Mujer Nueva,
2002-05-30


Hace dos meses, la Academia Americana de Pediatría publicó en su revista "Pediatrics" una declaración por la que apoyaba el derecho de homosexuales y lesbianas de adoptar a los hijos de su compañero, alegando que "los niños nacidos o adoptados por un miembro de pareja del mismo sexo, merecen la seguridad de dos padres legalmente reconocidos". Y para justificar tal afirmación, la Academia puntualizaba: "un número suficiente de estudios sugiere que los hijos de padres homosexuales tienen las mismas ventajas y expectativas de salud, adaptación y desarrollo que los hijos de heterosexuales" 1.

Seguramente los pediatras, con el loable fin de velar por la salud infantil, tomaron en consideración las ventajas de tener dos seguros de salud y dos ayudas sociales por fallecimiento del progenitor. Incluso, la pensión de alimentos y las visitas en caso de separación de la "pareja". Pero no está de más preguntarse cuál es el verdadero bienestar de un niño en estos casos. Porque, salvo que las cosas cambien, el interés del niño es el centro de toda ley de adopción, que aspira a darle lo más parecido al hogar que no conoció.

Paradójicamente, la pareja de un hombre y una mujer unidos en matrimonio y viviendo con su progenie bajo el mismo techo, es decir, la familia tal como todos la entendemos y vivimos desde que el hombre es hombre, es sólo una alternativa más, producto de costumbres repetidas, y tan válida (o, tal vez, menos) como cualquier otra "forma de organización de la vida íntima".

Pero veamos los hechos porque, lamentablemente, si no buscamos argumentos racionales que demuestren esta verdad que hasta hoy nadie dudaba, corremos el riesgo de parecer "intolerantes". Especialmente porque en los últimos meses la sociedad europea empieza a ver, aquí y allá, gobiernos nacionales o regionales deseosos de pasar a la posteridad como pioneros en la aprobación de leyes sin el sustento de la opinión pública y de la experiencia científica.

Dos son los argumentos que esgrimen los defensores de esta nueva acepción de "familia": el primero, que es preferible para un niño abandonado vivir con una pareja homosexual que la acoja, que no tener familia alguna. Sin embargo, hoy en día, la situación real es muy distinta: el retraso de la edad para contraer matrimonio y formar familia, el recurso masivo a los métodos anticonceptivos, los efectos del estilo de vida moderno en la fertilidad de los cónyuges y la extensión del aborto, han contribuido a que cada vez más parejas recurran a las técnicas de fecundación artificial y a la adopción para realizar sus sueños de formar una familia. Un ejemplo es el caso de España, el país con la más baja tasa de natalidad del mundo, donde las listas de espera para adoptar niños españoles llegan a nueve años y, en los últimos cinco años, las adopciones internacionales se han multiplicado un 264% 2.

El segundo argumento es que denegar a las parejas homosexuales el derecho de adopción es una discriminación -y más ahora que el principio de no discriminación por razón de orientación sexual ha sido incluido en el artículo 21 de la futura Constitución Europea 3. Para responder a esta reclamación es necesario distinguir entre dos conceptos: el trato desigual y la discriminación. La discriminación sería un trato desigual no justificado. Así, por ejemplo, es acorde con los criterios de justicia el trato desigual de la ley cuando exige el pago de un impuesto de la renta proporcional a la riqueza del declarante. Del mismo modo, una persona de baja estatura no puede alegar discriminación al ser rechazada como jugador de baloncesto, azafata o policía, o una persona con problemas de visión, para puestos donde esa cualidad es relevante. En el caso que nos ocupa, la homosexualidad de los adoptantes es una característica relevante para la educación y desarrollo de un niño.

¿Por qué? En primer lugar, porque -aunque son poco divulgados por "políticamente incorrectos"-, estudios científicos serios muestra que los niños de hogares homosexuales son cuatro veces más propensos a buscar su identidad sexual experimentando con conductas homosexuales 4. Tomemos en cuenta otro dato: la más alta tasa de suicidio en EEUU se produce entre los adolescentes con tendencias homosexuales5. Conociendo las enormes presiones que derivarían de una identidad sexual confusa, permitir esa adopción equivaldría a colocar a esos niños, de por vida, una carga traumática con tal de reafirmar socialmente los derechos gays.

En segundo lugar, está comprobada la mayor promiscuidad de las uniones homosexuales, que se rompen cuatro veces más que las heterosexuales. Imaginemos de nuevo las consecuencias sobre los niños, tan necesitados de estabilidad. ¿Cuántos padres o madres podría llegar a tener un solo niño?

Asimismo, para un buen desarrollo de su personalidad, los niños necesitan contar con modelos de identidad masculina y femenina. ¿Cómo podrán llegar a entender la complementariedad entre los sexos? ¿Cómo vivirán su propia sexualidad?

Lo quieran o no, las uniones homosexuales serán siempre una minoría, y esos niños, por mucho que se les diga, nunca podrán sentirse iguales a los demás. ¿Encuentran ustedes una respuesta adecuada a la pregunta "por qué mis amigos tienen papá y mamá" o bien "qué es una mamá"?

En definitiva, los niños no pueden ser utilizados como instrumento para la reivindicación de los derechos de un grupo social, ni la adopción es una institución que pueda regirse por los criterios de la corrección política.

Y sin embargo, hay cosas que no es justo negar: la dignidad humana que tiene todo homosexual como persona, la existencia de las uniones homosexuales en nuestra sociedad. Pero reconocer efectos en el derecho a una situación de hecho no implica identificarla con instituciones naturales y jurídicas como el matrimonio y la familia. También es cierto que no todo el colectivo homosexual exhibe su "orgullo gay" tratando de generalizar su modo de vida y extender la influencia de un comportamiento minoritario al resto de la sociedad. Pero los niños son las personas más vulnerables de nuestra sociedad, dignos de una protección y cuidado especiales. ¿Vamos a hipotecar su desarrollo por el avance de la agenda política de una minoría?

NOTAS

1 "Group Backs Gays Who Seek to Adopt a Partner's Child", New York Times, 4.2.2002; "Pediatrics vs. Children" , Washington Times, 12.2.2002; Armstrong Williams, www.townhall.com, 18.3.2002. 2 "España será este año el segundo país del mundo con más adopciones internacionales" , El Mundo, 23.05.2002. 3 www.europarl.eu.int/charter 4 "Children As Trophies" , un libro de Patricia Morgan que recoge 144 estudios académicos sobre la paternidad por homosexuales (edit. Civitas, Institute for the Study of Civil Society, www.civitas.org.uk). "Researchers FindDifferences in Children of Gay Parents" , Los Angeles Times, 27.4.2001, comentando la publicación del estudio de la Universidad de California en la revista "American Sociological Review" (abril, 2001). 5 "Risk Factors for Attempted Suicide in Gay and Bisexual Youth" , G. Remafedi et al., Revista "Pediatrics" 1991, 87, p. 869-875; "Adolescent Homosexuality: Psychological and Medical Implications" , Pediatrics 1987, 79, p. 331-337; Bell A.P. & Weinberg M.S. , "Homosexualities" , Simon & Schuster, NY, 1978; www.virtualcity.com/youthsuicide/vigil/suicide-bagley-tremblay-bell-weinberg.htm www.lesbianinformationservice.org/suicide.htm

 

 

La historia conocida II

Tesis a favor de la adopción

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Homosexualidad, Parentalidad y Adopción


José Luis Pedreira Massa (*) Temas Generales


"Las religiones siempre tienen respuestas. Desde la ética láica, tenemos que ir contruyéndolas".
Victoria Camps (2001)


Periódicamente emergen debates sobre temas recurrentes, quizá porque no están resueltos o porque su resolución sea parcial, equívoca y/o escasamente satisfactoria. Uno de estos temas se refiere a la adopción por parte de parejas homosexuales. La discusión se suele realizar desde posiciones de opinión, muy valorables en cuanto tales opiniones, pero casi siempre insuficientes desde la perspectiva del conocimiento científico actual, pues existe otra forma de abordarlo: aportar las informaciones científicas existentes en la actualidad, con su grado de evidencia y no sólo de opinión o creencia.

Un primer punto consiste en abordar el hecho de la parentalidad en general, más allá de reduccionismos interesados. Por ello es preciso señalar que científicamente se prefiere abordar desde el concepto de parentalidad homoparental, pues hace referencia a la capacidad, forma y contenido a la hora de desarrollar el complejo entramado del ejercicio de las funciones parentales por parte de una pareja constituida por figuras del mismo sexo.
La valoración socio-cultural de la homosexualidad se ha modificado de forma muy sensible, pues de ser considerada como delito y perversión, pasó a estar integrada como un trastorno mental, mientras que en la actualidad se considera una forma diferenciada y libremente asumida de expresar la elección y la vivencia de la sexualidad.
Casi en paralelo se ha producido una modificación acerca de la sexualidad humana que se transforma desde un tabú/pecado/secreto a una liberalización de la vivencia con una clara separación entre sexualidad-genitalidad y sexualidad-capacidad reproductiva, a lo que ha contribuido de forma significativa el uso de anticonceptivos y la integración progresiva de la mujer en las actividades sociales, profesionales, culturales, políticas y sexuales.
Con estos dos precedentes se introducen nuevos cambios en las parejas sociales que pasan del matrimonio religioso obligatorio, a la convivencia progresiva con el matrimonio civil y, en la actualidad, en las parejas de hecho por libre decisión de ambos miembros y que, en algunos países nórdicos, se acercan al 30-40% de las uniones de pareja y, de forma complementaria, aparecen en las relaciones conyugales el incremento de separaciones/divorcios como forma de afrontar posibles equivocaciones, en España en torno al 40% de los matrimonios realizados durante 2003 terminaron en divorcio.
Los avances científicos han posibilitado que la parentalidad biológica convencional se haya visto superada cualitativamente, de forma muy manifiesta, por las técnicas de Fecundación in vitro con toda su gama de variedades y con las modificaciones legales que ha comportado en los últimos años. De forma similar de la adopción convencional, casi en secreto, se ha pasado a la eclosión de la adopción internacional que implica un nivel mayor de visibilidad y nuevos compromisos.
Esta situación nos confronta a una serie de cambios: una nueva sociedad con relaciones que se van construyendo de forma dinámica; un nuevo concepto y estructura de familia, cada vez más variado y alejado del modelo único; unos nuevos funcionamientos cada vez más sutiles y con más recovecos; nuevos roles sociales y familiares tanto para el hombre como para la mujer; nuevas responsabilidades sociales y familiares, tanto más cuanto mayor sean el límite de la libertad y, por fin, un nuevo concepto de sexualidad más libre y comprometido. Con ello las fáciles ecuaciones mujer/madre/pasividad y hombre/padre/actividad se muestran insuficientes y, sobre todo, falsas e inexactas.
Una conclusión de estos cambios deriva de la variedad del concepto, estructura y funcionamiento familiar. La pareja parental ya no se establece solamente como un sacramento, sino que trasciende y extiende sus posibilidades. Será heterosexual y sacramental para los creyentes que así decidan establecer su unión, pero no toda la población se encuadra en la categoría de creyente y, por lo tanto, resulta absurdo la imposición de esa parte de la sociedad al conjunto de ella. Los creyentes actúan desde la respetable creencia, pero a ella se le pueden contraponer los fundamentos científicos que se basan en pruebas obtenidas en investigaciones realizadas con metodologías científicas.
La homosexualidad femenina puede optar al ejercicio de la parentalidad, basta acudir a un instituto de fertilización in vitro con bancos de semen anónimo. En este sentido la homosexualidad masculina tiene menos opciones. En ambos casos si desean realizar una adopción, pueden optar a una adopción monoparental, si se la aceptan las instituciones encargadas de asignar las adopciones, esta opción es altamente insatisfactoria y no excluye algunas "perversiones sociales" (p.e. la declaración jurada de heterosexualidad exigida en algunos países para otorgar la asignación de un niñ@ en adopción).
Científicamente los estudios sobre adopción y parentalidad entre parejas homosexuales adolecen de algunas limitaciones: muestras pequeñas, algunas insuficiencias metodológicas y el hecho que las referencias bibliográficas utilizadas tengan como base las estructuras familiares convencionales, con lo que la comparación resulta, cuanto menos, insuficiente a la hora de una comparación sin sesgos. En estos puntos se fundamentan algunos comentarios que se extienden de forma indiscriminada diciendo que no existen suficientes datos para defender la adopción y parentalidad homoparental. Pero esta aseveración no es totalmente cierta ni se encuentra basada en criterios científicos, sino simplemente en creencias limitadas y con gran contenido de autoritarismo y exclusión de la diferencia.
Efectivamente, en el año 2000 en Francia se ha presentado una Tesis Doctoral en la Universidad de Burdeos dirigida por el Prof. Bouvard y realizada por el Paidopsiquiatra Stéphane Nadaud, incluye el seguimiento de 58 niñ@s de una cuarentena de parejas homoparentales que ejercían la guarda legal. De la creencia se pasa, por fin, a la exposición y análisis académico y en nuestra cultura europeo-occidental.
Ese mismo año, en el mes de mayo, la influyente Asociación Americana de Psiquiatría refrenda con una declaración institucional diversos estudios sobre el particular realizados los años precedentes por diversos equipos de investigadores, como Charlotte Patterson en la Universidad de Virginia (1997) y el ya clásico de Fiona Tasker en el Reino Unido (1999). Las investigaciones de Judith Stacey y Timothy Biblarz de la Universidad del Sur de California (2001) dan apoyo con datos científicos a las declaraciones de la Asociación Americana de Psicología (1976 y 1998), así como al documento del grupo Child Welfare League of America (1998). Las últimas declaraciones institucionales en emitir sus cualificadas opiniones oficiales han sido la Asociación Americana de Pediatría (febrero de 2002) y la Asociación Americana de Psicoanálisis (junio de 2002). Hay que señalar que ninguna de estas instituciones destaca, precisamente, por su posición de izquierdas o siquiera progresismo.
Y ¿en España? El Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y el Departamento de Psicología Evolutiva de la Universidad de Sevilla han realizado un estudio financiado por la Oficina del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, siendo su Presidente el Sr. Ruiz Gallardón, cuyos resultados se han venido presentando en diversos foros científicos y profesionales españoles durante los dos últimos años.
En resumen, las conclusiones básicas y coincidentes de todos estos estudios y declaraciones institucionales basadas en ellos son las siguientes: El desarrollo psico-social de los niñ@s adoptados y criados en familias homoparentales adquieren niveles cognitivos, de habilidades y competencias sociales, de relación con otros chic@s y personas adultas y de identidad sexual que son totalmente equiparables con los niñ@s que se educan y desarrollan en familias de corte heterosexual convencional.
Otra cosa es la selección e idoneidad de las parejas homoparentales que pretenden adoptar y que, de forma prioritaria, se debe orientar a sus habilidades y capacidades de estabilidad económica, educativa y psicológica que le son propias como pareja y como sujetos, no por su orientación sexual y que, por lo tanto, exige una exigente y acreditada formación y conocimiento específicos por parte de los profesionales que realizan dicha evaluación. Formación complementaria y formación de criterios que no debiera ser diferente al que se obtiene para emitir la idoneidad en parejas heterosexuales. En esta idoneidad de la pareja debe primar, como dice la legislación, el "supremo interés del niñ@".
Esta es la evidencia científica basada en pruebas. Lo demás son creencias y, por lo tanto, con escaso poder de datos contrastables, donde prima el juicio a priori y está ausente el análisis científico. Si lo creen que lo crean, pero que no lo impongan al conjunto de la sociedad. La respuesta acertada es que nuestros representantes legislen con perspectiva de futuro y con datos y pruebas científicas reales, algunas Comunidades Autónomas han iniciado esta senda y lo están haciendo con rigor, serenidad y seriedad. (*) José Luis Pedreira Massa es Paidopsiquiatra. Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares. Premio Nacional de Investigación Científica en temas Psicosociales IMSERSO-2000. Co-redactor de la Ley de adopción de 1987.

 

 

 

La historia verdadera

¿Y los derechos del niño?

La adopción de niños por parejas del mismo sexo.

Estimado profesor Velmont: Una de las cuestiones que están en el tapete en este momento es la cuestión referida a la adopción de niños por homosexuales. Me gustaría saber qué opinan los Maestros de Luz sobre esta cuestión tan espinosa.

María Laura B.

RESPUESTA

Apreciada María Laura: Hemos consultado al respecto en la sesión del 26/10/04 y la respuesta ha sido categórica: este tipo de adopción es nociva para el niño porque provoca engramas.

Como la sesión ha sido muy esclarecedora, te copio directamente los diálogos.

Bienvenida al Club. Un fuerte abrazo.

Horacio Velmont.

Interlocutor: . ¿Comenzamos el ping pong?

Ron Hubbard: Adelante.

Interlocutor: La primera pregunta que tengo para hacerle es respecto de la adopción de niños por parejas homosexuales. Es un tema muy controvertido y por supuesto defendido a ultranza por los homosexuales. La cuestión es qué puede suceder con el niño adoptado, que al parecer todos olvidan, en estas circunstancias, .

Ron Hubbard: Toda criatura se acostumbra a su condición. El ser humano encarnado se adapta muy fácilmente a las diferentes condiciones. Para un niño que nace en un lugar muy precario, donde incluso comen alimentos de los residuos, es muy normal que el padre recoja basura o que la madre se prostituya.

Interlocutor: Entiendo.

Ron Hubbard: Para el niño que nace en un palacio, le parece normal su condición, no se asombra diciendo: ¡oh, todas las posesiones que tengo! Se acostumbra de la misma manera que se acostumbra y le parece normal que tenga progenitores del mismo sexo.

Interlocutor: ¿Es decir que usted ve bien el hecho de que los homosexuales adopten niños?

Ron Hubbard: No.

Interlocutor: Bueno, la verdad no entiendo. Pensé que con lo que dijo su respuesta iba a ser positiva.

Ron Hubbard: Dije que "se acostumbran". Cuando ya tienen uso de razón, cuando ya van meditando, cuando ya son adolescentes, pueden llegar a tener engramas sobre el tema, porque lo que al comienzo le parece normal, cuando después lo ven a la distancia en años es como que se pueden traumatizar. Su mismo ego les puede llegar a canalizar esos traumas.

Interlocutor: A esto que usted dice se pueden sumar las bromas de sus compañeros, especialmente en el colegio.

Ron Hubbard: Eso que tú dices es siempre y cuando los niños lo sepan. Cuando el niño adoptado por homosexuales va a la primaria ya empieza a notar la diferencia de que hay algo anormal con sus padres y entonces instintivamente lo oculta. Y el ocultar genera engramas, porque si lo oculta es porque ya tiene un complejo de culpa.

Interlocutor: Obvio. Pero yo pienso que los compañeritos, sabiendo esa situación, pueden burlarse de quien tiene padres del mismos sexo.

Ron Hubbard: Reitero que sabiéndolo, sí.

Interlocutor: ¡Pero es muy difícil que no lo sepan!

Ron Hubbard: No, no siempre tienen que saberlo, ya que sería algo excepcional que los dos padres al mismo tiempo lo lleven al colegio. Siempre va uno solo. Y aunque fueran los dos, sean dos mujeres o dos hombres, los compañeritos pensarán que es la madre con la tía o con una amiga y el padre con el tío o con algún amigo. Piensa que la pareja homosexual que lleva al niño al colegio no van a hacerse arrumacos justo en la puerta de entrada.

Interlocutor: Tiene razón, no lo ha había pensado. En resumidas cuentas el problema no pasa por aquí sino porque el niño al crecer se da cuenta de la situación anormal en la que viven sus padres y que a pesar de ello tiene que aceptarlos porque son precisamente sus padres.

Ron Hubbard: Si el niño ahora crecido está carente de ego, algo que es tan, pero tan difícil en el plano físico, no le va a dar al hecho ninguna importancia porque simplemente va a pensar en lo limitado que son sus padres en determinadas cosas.

Interlocutor: En concreto, entonces, y viéndolo exclusivamente desde el punto de vista del niño, ¿es un riesgo para su salud mental el que sea adoptado por padres homosexuales?

Ron Hubbard: Contemplándolo exclusivamente desde el punto de vista del niño, la respuesta es que sí. Y hago hincapié en el niño porque yo no estoy en contra de la homosexualidad en el sentido de que Dios da libre albedrío, y si yo me opusiera estaría en contra del libre albedrío que el Creador da a todas sus criaturas y eso como Maestro no puedo hacerlo.

Interlocutor: ¿Es decir que usted el problema lo ve exclusivamente desde el punto de vista del resultado?

Ron Hubbard: Correcto. Lo veo desde el punto de vista no del derecho legítimo del homosexual a adoptar sino del derecho legítimo del niño a no ser adoptado por padres homosexuales por las consecuencias dañosas que le puede ocasionar ese hecho, al cual es ajeno ya que nadie lo consulta.

Interlocutor: ¿Pero por el hecho mismo de causarle engramas esa adopción, acaso ya no constituye un hecho negativo?

Ron Hubbard: Por supuesto. No me preocupa la unión de los mayores de esa forma, hombre con hombre o mujer con mujer, me preocupa el problema posterior en la criatura, que puede ser muy traumático y en casi todos los casos lo es.

Interlocutor: Pienso que el problema enfocándolo desde este aspecto es muy difícil de resolver porque los padres heterosexuales también le pueden implantar al niño engramas.

Ron Hubbard: Por supuesto, con infidelidades, con engaños, con peleas, con discusiones delante de los hijos y muchas otras cosas.

Interlocutor: ¿En definitiva los problemas que los padres heterosexuales les van a transmitir eventualmente a su hijos son los mismos que los que les van a transmitir los padres heterosexuales?

Ron Hubbard: No, son distintos y mucho más graves. Los complejos de culpa son distintos, la misma criatura se puede sentir distinta, segregada, su autoestima descenderá en forma abismal.

Interlocutor: ¿Podríamos catalogar, en definitiva, la adopción de un niño por padres homosexuales como muy riesgosa para el niño?

Ron Hubbard: Totalmente, pero haz hincapié en que estamos viendo la inconveniencia exclusivamente desde el punto de vista de la salud mental del niño, porque no queremos que se interprete como una discriminación al homosexual.

Interlocutor: Eso está muy claro de que no es así.Que cada uno ame a quien quiera y tenga sexo también con quien quiera.

Ron Hubbard: Correcto. No estamos cuestionando a la unión homosexual sino a las secuelas que puede traer para el niño el hecho de ser adoptado por una pareja homosexual.

Interlocutor: Creo que el problema fundamental es que de antemano no se puede decir qué grado de traumatización tendrá el niño adoptado por este tipo de padres.

Ron Hubbard: En el 99 % de los casos los traumas serán muy severos, pues resultarán pocos los niños en estas condiciones que salgan indemnes.

Interlocutor: En concreto, lo que estamos haciendo es ver las cosas desde el punto de vista del niño y no del homosexual.

Ron Hubbard: Exacto.

Interlocutor: Es curioso, porque los homosexuales pelean por su derechos a adoptar sin tener en cuenta para nada los derechos del niño.

Ron Hubbard: Como egocéntricos que son.

Interlocutor: Le hago una pregunta hipotética para concluir: ¿Si los homosexuales supieran el riesgo que significa para el niño el hecho de ser adoptado por padres del mismo sexo, renunciarían a la adopción?

Ron Hubbard: No, lo adoptarían igual.

Interlocutor: Maestro, ha sido usted lapidario con esta conclusión. Doy por terminado el tema. ¿Habría algo más para agregar?

Ron Hubbard: No, con lo dicho es suficiente.

 

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