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Kasparov contra Kasparov
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GARRY KASPAROV

 

 

 

¿QUIÉN GANARÍA LA PARTIDA?

 

Enfrentamiento imaginario entre Garry Kasparov y su propio yo superior.

Estimado profesor Velmont: Soy aficionado al ajedrez y en este juego me considero bastante bueno. Al leer Enigmas develados y enterarme de que solamente encarnamos en un 10 % y nuestro Yo Superior o Thetán, es decir, el 90 %, no encarna, quedando a la espera de que su 10 % desencarne y se vuelvan otra vez a unir, se me ha ocurrido una partida imaginaria entre Garry Kasparov, considerado el más grande jugador de ajedrez de todos los tiempos, y su Yo Superior, a través de la intervención como médium del profesor Olguín. La pregunta que cae de maduro es ¿quién ganaría?

Maestro X.

RESPUESTA

Apreciado maestro: Cuando leí tu email, mi primera intención fue responderte que obviamente ganaría el Yo Superior de Kasparov. Pero después consideré que sería más prudente preguntar a los Maestros de Luz.

Menos mal que lo hice porque estaba totalmente equivocado. Quizás te preguntes la razón de que se pueda preguntar algo tan banal a los Maestros de Luz, pero lo que ocurre es que ellos, al contestar, siempre se las ingenian −digo "ingenian" porque no se me ocurre una palabra más apropiada− para dar un mensaje importante que sirva para toda la humanidad.

Cuando pregunté sobre la competencia que proponías, la respuesta fue que nunca el Yo Superior le podría ganar a Kasparov, porque quien sabe jugar al ajedrez es el 10 % y no el 90 %.

En una vida anterior, en el 1800, Kasparov encarnó en Rusia como granjero, y por lo tanto, como espíritu, sabe mucho de arar la tierra y plantar semillas, pero no de ajedrez.

El Yo Superior de Kasparov recién sabrá bien de ajedrez cuando su 10 % desencarne y sean otra vez espíritu 100 %, pero no ahora.

Pero vayamos más allá de tu pregunta. Supongamos que se reúnen unos cuantos espíritus que en vida fueron grandes maestros del ajedrez e intervienen en el juego ayudando al Yo Superior de Kasparov. ¿Qué sucedería entonces?

La respuesta es también negativa, porque hay otro factor en juego: la mente decodificadora del médium.

Jorge sabe jugar muy al ajedrez y por lo tanto no sería problema su desconocimiento del juego. Pero resulta que los espíritus se comunican con ideas, y el médium es un traductor de ellas. ¿Traduciría Jorge con toda exactitud cada jugada que le dictaran los espíritus?

La capacidad de transmisión de Jorge, como médium, alcanza cifras altísimas (ningún médium en la actualidad llega a tanto): más del 95 %, que luego alcanza a casi el 100 % cuando, una vez pasada la grabación al papel, revisa el trabajo.

¡Pero para jugar al ajedrez necesita tener, en el momento del juego, una fidelidad de transmisión del 100 %, porque el más pequeño error puede hacerle perder la partida!

Además, como es lógico, interviene el factor del eventual cansancio físico del médium, que reduce su capacidad de traducción.

Si los Maestros de Luz transmiten un concepto de "mucha agua", Jorge puede traducir por río, lago, laguna, mar u océano, que no hay problema ninguno porque la idea está.

Pero no es lo mismo que traduzca "caballo 3 alfil dama" que "caballo 2 alfil rey", pues podría ser todo un desastre.

No estará de más que aproveche esta oportunidad para recalcar que los Maestros de Luz, por razones obvias, nunca se prestarían a este tipo de experiencias.

Pero aun suponiendo que pudiéramos lograr la participación de los espíritus del Error, que aunque muy egoicos pueden ser también muy brillantes, las sesiones de mediumnidad que hacemos nosotros son, fundamentalmente, para transmitir mensajes que sirvan a toda la humanidad y no para jugar una partida de ajedrez o cosa parecida.

Cuando Jorge y yo nos reunimos para una sesión de contacto telepático, es casi como si se produjera un milagro, porque no hay que olvidarse que nosotros estamos viviendo en el plano físico, y tenemos que estar permanentemente atendiendo sus urgencias, y sólo cuando encontramos un resquicio podemos hacer una sesión.

Cada sesión, por lo tanto, es un lujo, y seríamos verdaderos necios si las utilizáramos para cuestiones intrascendentes.

Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo.

Horacio Velmont.