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La verdad sobre el sexo

Grupo Elron
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ADVERTENCIA

Este sitio contiene imágenes y chistes subidos de tono que pueden afectar la sensibilidad de algunas personas, por lo que lo catalogamos apto solo para adultos debidamente formados.

Horacio Velmont, editor responsable

 

mmm... Creo que este sitio no es para mí…

 

 

 

 

 

La verdad sobre el sexo es la misma que la de la comida, pues así como la comida sirve para nutrirnos, el sexo sirve para la procreación. Pero también la comida, por sí misma, constituye un placer independiente de la nutrición, y de la misma forma el sexo, por sí mismo, constituye un placer independiente de la procreación.

http://www.joltivan.com/noticia7421-kamasutra-posiciones-sexuales---posturas-basicas---kama-position-sutra-sex.html

 

 

Hay personas, sin embargo, que están tan aberradas que consideran pecado gozar con el sexo, el cual solo debe practicarse dentro del matrimonio y con fines de procreación. Es decir, sostienen que Dios le dio al hombre el placer del sexo pero que si lo practica es una grave ofensa contra él. Solo la aberración puede explicar tamaño disparate...

http://www.grupoelron.org/quees/sexoyoscurantismo.html

 

 

Las religiones, sin excepción, han cometido muchísimos crímenes, siendo uno de los peores el de erigir al sexo como algo sagrado, cuando en el fondo no deja de ser un ardid de la naturaleza para la perpetuación de las especies.

 

 

¿Cuál sería el castigo a aplicar a quienes le han privado al hombre no solo de uno de los mejores placeres de la vida, sino también de una verdadera fuente de salud? En realidad ninguno, porque si alguien es tan tonto como para seguir una regla tan absurda se merece lo que le ocurra. Su estupidez encuentra así condigno castigo...

http://www.mujeraldia.com/sexo/jul-ago-2006/sexo-beneficios-cuerpo.html

 

 

Desde ya que hay que separar el sexo en sí mismo del daño que puede provocar su práctica. En tiempos pasados, por ejemplo, se lo identificaba con las enfermedades venéreas, lo cual era algo tan estúpido como considerar a la electricidad algo malo porque los psiquiatras lo usan para el electrochoque...

 

 

El sexo, para decirlo claramente, es un don de Dios que cada uno puede disfrutar como le plazca, y es válido mientras sea consensuado.

 

 

Cuando hablamos de sexo nos referimos, naturalmente, al "Buen Sexo", que no lo es el que se practica con animales, ya que éste no puede prestar ningún consentimiento. A excepción, claro está, de que se trate de uno de peluche…

 

 

La masturbación, tanto en el hombre como la mujer, sea en solitario o en pareja, no tiene ninguna connotación negativa, ni médica ni espiritual, y quienes lo ven así solo se debe a su falta de madurez, o lisa y llanamente a su aberración...

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/lulxvi_masturbacion.htm

 

 

Dígame, profesor Velmont, ¿usted apostaría su alma a que el Papa no se masturba?

 

 

 

HORACIO VELMONT

 

¿Si yo apostaría mi alma a que el Papa no se masturba? A ver, a ver, déjame pensar un poco...

 

 

JORGE OLGUÍN

 

El sexo tiene una doble función, ambas independientes, siendo una de ellas la de servir de acicate para la procreación y la otra para el puro placer. Otorgar al sexo solo una de estas funciones, la de la procreación, como hacen algunos cultos, es simplemente ignorancia, sin perjuicio de que también sus sacerdotes lo utilicen como medio de manipular a sus feligreses a través de la culpa…

 

 

 

 

SEXO, LA VERDAD DESNUDA

 

por Horacio Velmont

 

El sexo es como el fuego o la electricidad,

que en sí no son ni buenos ni malos,

sino que dependen de cómo se utilicen

 

La clave del sexo está, por un lado, en que siendo falsas todas las religiones, por lo tanto sus postulados con respecto a la sexualidad también lo son, y por el otro, en que el sexo es para disfrutarlo.

Ahora que nosotros sabemos de la existencia de la mente reactiva y de los engramas podemos comprender de dónde surgió el disparate de que sexo no es para disfrute sino exclusivamente para la procreación.

Todo empezó cuando alguien recibió un engrama con la orden de que el sexo es malo, y en cumplimiento de esa orden –irracional como lo es todo engrama– fundó una religión que tenía como base atacar al sexo.

Pero como el sexo existe y no puede ser anulado, entonces para restringirlo se lo confinó exclusivamente al matrimonio y para procrear.

Ahora bien, la gente con más de dos dedos de frente se dio cuenta de que tal postulado no tenía sentido, pero como la mente reactiva la tienen todos y la aberración es contagiosa, esa idea absurda de que el sexo es malo se difundió de la misma forma como se difunden las enfermedades a través de los microbios.

Hay mucha gente que siente que esas cosas sobre el sexo son realmente estupideces, pero están atrapados en la religión que los ha confundido a tal punto que ya no pueden ver la realidad.

La religión es tan interminable como el Psicoanálisis, nunca soluciona los problemas y el paciente siempre está atado al terapeuta.

Así como lo primero que tiene que hacer el paciente para curarse de sus trastornos es librarse del psicoanalista –tarea bastante difícil por la dependencia que se crea–, de la misma forma el feligrés que quiera liberarse de las ataduras que le impone la iglesia sobre el sexo tiene que dejar la religión, tarea también bastante difícil porque a uno lo han convencido de que para salvarse necesita pertenecer a algún culto.

El Maestro Jesús lo advirtió hace dos mil años diciendo, palabras más, palabras menos: “Para ir al Padre no se necesitan intermediarios, basta ser altruista, ya que cada uno será juzgado según sus obras”.

También les dijo claramente a sus discípulos que él no había venido a fundar ninguna iglesia, pero ellos, astutos, cuando el Maestro los dejó hicieron caso omiso de su advertencia e inventaron aquello de “Tú eres Pedro y sobre esta piedra construiré mi iglesia”.

Naturalmente que “los lobos rapaces” que luego aparecieron y hablaron en su nombre establecieron que nadie puede ir al Paraíso sin una iglesia, sin un templo, y especialmente  sin ofrecer donativos (y nada de gallinas o huevos, sino dinero contante y sonante).

Es probable que alguien que lea estas explicaciones considere que están equivocadas, y que para tener sexo primero hay que casarse y luego practicarlo solamente para procrear, y que por supuesto nada de masturbación, ni de usar objetos sexuales, como por ejemplo vibradores o muñecas inflables.

Bueno, si alguien piensa así, tan estúpidamente, entonces merece que le hayan privado de uno de los mejores placeres de la encarnación.

Quiero dejar a salvo que es probable que ese alguien tenga que aprender en carne propia las torturas de la privación del sexo porque en alguna vida anterior él se lo privó a su vez a alguien.

En realidad, y solo por la aberración, el sexo ha sido sobredimensionado confiriéndosele una categoría que no tiene, algo así como “el sexo es algo sagrado y por lo tanto tiene que estar necesariamente reñido con el placer”.

El celibato sacerdotal, por ejemplo, está basado en esa premisa, pues se sostiene, absurdamente, que el privarse del sexo es grato a la vista de Dios.

Ésta explicación que hacen los sacerdotes del celibato convierte a Dios en un ser bastante cretino, porque por un lado nos dona la maravilla del sexo y por el otro nos premia si nos abstenemos de él… ¡Vaya lógica aberrada!

Se ha demostrado científicamente que la práctica regular del sexo –es decir del sexo equilibrado y sin culpas, se entiende– tiene enormes beneficios que no proporciona ninguna otra actividad humana, de modo que quienes lo restringen solo al matrimonio y para la procreación están cometiendo un verdadero crimen de lesa humanidad.

Reiteramos, para que no queden dudas, que el sexo se puede practicar libremente, dentro y fuera del matrimonio, exclusivamente con fines de goce, siendo la masturbación uno de sus medios.

Cualquier objeto que se use para el estímulo sexual o incluso mirar una película pornográfica, nada tiene de malo, salvo para las mentes enfermas, claro está.

La clave para la práctica sexual lícita es el consentimiento de las partes, porque si se fuerza a alguien a tener sexo ya se entra en un campo que no tiene nada que ver con el sexo. Lo mismo si se causa un daño.

Desde el momento en que la clave es el consentimiento, quedan fuera del sexo los menores de edad y los deficientes mentales. Desde ya que el sexo con animales queda excluido sin atenuantes.

Quien opine lo contrario, y crea que el sexo que no esté dirigido a la procreación es ilícito, no lo hace desde la racionalidad sino desde la aberración.

Y ésta es toda la historia.