Índice

Leyendas urbanas XXXIII

El sexo

Grupo Elron
Sección Autoconocimiento y Salud - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

 

¡Fuera del Paraíso, cochinos!

WOODY ALLEN Y EL SEXO

¿Existe el Infierno? ¿Existe Dios? ¿Resucitaremos después de la muerte? Ah, no olvidemos lo más importante: ¿Habrá mujeres allí?

El Amor es la respuesta, pero mientras esperas la respuesta, el sexo ofrece algunas cuestiones bastante interesantes.

El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero de todas las experiencias vacías, hay que reconocer que es una de las mejores.

Echo de menos la época donde el aire era limpio y el sexo sucio.

Amaos los unos sobre los otros.

Es curioso que se le denomine sexo oral a la práctica sexual en la que menos se puede hablar.

¿Es sucio el sexo? Sólo cuando se hace bien.

GROUCHO MARX

Es una tontería mirar debajo de la cama. Si tu mujer tiene un amante, lo más probable es que lo esconda en el armario. Conozco a un hombre que se encontró con tanta gente en el armario que tuvo que divorciarse únicamente para conseguir donde colgar la ropa.

Mi jefe es muy distraído, siempre pone la calefacción al máximo…

El sexo es malo sólo cuando es dañino…

¿Qué puede haber de malo en obtener placer sexual con alguien del mismo sexo cuando a nadie daña, y más aún si hay amor de por medio?

Recibí una citación urgente del Papa, dice que quiere hablar muy seriamente conmigo…

¡Qué susto, pensaba que me perseguía para comerme!

¡Maldición, justo ahora me vengo a enterar de que el pecado de Onán no era la masturbación, sino la interrupción del coito!

¿Usted cree que el sexo es pecado, profesor Velmont?

HORACIO VELMONT

Yo me precio de ser capaz de confrontar cualquier cosa, pero, francamente, hay preguntas que me ponen muy pero muy nervioso…

JORGE OLGUÍN

El sexo, por sí mismo, es decir, sin ninguna connotación procreativa, no sólo es un placer lícito dado por Dios al hombre, sino que también es sumamente beneficioso para la salud. Solamente la aberración ha podido transformar a algo tan natural como inofensivo en un pecado. Por supuesto que el sexo también es un factor de dominación a través del conocido “principio de autoridad” −si el Papa dice que el sexo es pecado, entonces el sexo es pecado−, porque la mejor forma de manipular a alguien es hacerlo sentir culpable. Y mejor no traer a colación el delirante tema de la “infalibilidad” del Papa…

 

 

 

 

EL SEXO AL DESNUDO

 

 

 

POR HORACIO VELMONT

 

 

 

Horacio Velmont: Maestro, ¿en el mundo espiritual existe el sexo?

 

Ron Hubbard: No, en el mundo espiritual el sexo no existe.

 

Horacio Velmont: ¿Ni siquiera algo parecido?

 

Ron Hubbard: No, ni siquiera algo parecido.

 

Horacio Velmont: Estoy verdaderamente decepcionado…

 

Ron Hubbard: El sexo no es lo único importante en la vida…

 

Horacio Velmont: ¿Cómo, existe algo más?

 

 

 

Lo primero que uno trata de dilucidar en cuanto aborda el tema del sexo es sobre cómo se ha podido llegar a la absurda creencia de que algo, que en sí no es más que un placer inocente, sea malo a los ojos de Dios.  

 

¿En qué mente delirante puede haber cabido la idea de que Dios nos haya dado el placer del sexo, no para que lo disfrutemos en plenitud sino para castigarnos si lo practicamos?

 

¿Qué clase de Dios tan cruel e irracional han inventado esos perversos manipuladores −los famosos lobos rapaces de los que hablaba el Maestro Jesús− que actúa igual que el exterminador de ratones, que los atrae con el truco del queso para después hacerlos caer en la trampa?

 

La respuesta se encuentra en la mente reactiva, y es en el único lugar donde su origen puede hallarse.

 

Es muy ilustrativa la explicación que L. Ron Hubbard brinda en su genial libro “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental”, cuando se refiere al contagio de la aberración.

 

 

 

En una sociedad persa las aberraciones se habían multiplicado en tal medida que había surgido un importante culto místico que sostenía que toda afección mental provenía del sexo; naturalmente, eso dio más ímpetu a las aberraciones en torno a la segunda dinámica (sexo), ya que una creencia religiosa así tiene que haber sido originada por un individuo que tenía aberraciones graves en la segunda dinámica.

 

Esta creencia de que el sexo era la única fuente de aberración y de tribulación humana atrajo, como el dulce a las moscas, a individuos que tenían modelos aberrativos similares.

 

Y así el culto siguió reforzando factores aberrativos que ya existían en la sociedad, puesto que toda su actividad estaba dirigida a hacer del sexo una cosa monstruosa y horrible, etiquetándolo como la fuente primaria de las enfermedades mentales de la sociedad.

 

El profeta de este dios era Maniqueo, un persa del siglo III, que enseñó que todo lo que tenía que ver con el cuerpo, especialmente el sexo, era malo.

 

El culto de Maniqueo continuó con éxito hasta principio de la Edad Media y después desapareció.

 

 

De la misma forma que ocurrió con este culto sucedió con la Iglesia Católica, para la cual todo lo que tenga que ver con el sexo es malo, debiendo ser practicado sólo para procrear, nunca para el puro placer como en realidad también fue creado por Dios.

 

 Para justificar esta aberración la Iglesia afirma que “es normal que el hombre mundano, que vive dominado por las pasiones, vea el celibato como una represión y hasta como un peligro. Pero el celibato vivido santamente es una donación total de nuestro amor por Dios y por todos”.  

 

O también, “el celibato y la virginidad no reniegan de la naturaleza humana, sino que más bien la realizan a un nivel más profundo”.

 

Muchas veces hemos explicado la razón de que se busque la justificación, aun de la forma más absurda, de las conductas aberrantes, pero nunca estará demás reiterarlo.

 

La justificación o racionalización es el esfuerzo de la mente analítica para buscar un motivo lógico a la conducta irracional, ya que no está preparada para saber que su origen es engrámico.

 

Cuando la mente reactiva recibe un engrama, la mente analítica está desconectada, sea por algún golpe o por enfermedad (delirio, por ejemplo), por lo que ignora que está allí archivado.

 

Esto significa que en sus operaciones de evaluación tendrá que computar, sin que lo sepa conscientemente, con el contenido aberrante de la mente reactiva.

 

Un engrama es similar al botón atascado de una calculadora: 7 por 7 da 49, pero si está atascado un 3 el resultado será 147 (7x7x3=147).

 

Si la calculadora fuera una mente analítica estaría obligada a explicar de alguna manera ese resultado disparatado, ya que ella no sabe –porque no está preparada para ello– que el error se debió a que tiene atascado un 3.

 

Con la mente analítica sucede lo mismo: al no saber que tiene un engrama que modifica la computación, entonces tiene que justificar el error de cualquier manera.

 

Una persona que tenga como contenido de un engrama la orden de que el sexo es malo, buscará justificarla racionalizándola diciendo precisamente cosas parecidas a las que hemos anotado precedentemente.

 

Cuando hablamos de que el sexo es placer y por lo tanto lícito, nos estamos refiriendo al buen sexo, es decir, a su práctica equilibrada, ya que cualquier exceso, como en todos los órdenes de la  vida, puede resultar a la larga perjudicial.

 

En concreto, si alguien ve al sexo en sí mismo como algo malo, puede afirmarse con certeza absoluta, tanto como uno más uno suma dos, que tiene uno o varios engramas que le ordenan catalogar al sexo como malo.

 

En Cienciología, un clear, es decir, alguien que no tiene en su mente reactiva engramas que lo impulsen a actuar o a pensar irracionalmente, ve al sexo como uno de los placeres de la vida y lo disfruta con plenitud y sin ninguna culpabilidad.

 

Y ésta es toda la sencilla historia de este asunto.

 

 

 

 

 

IDEAS ABERRANTES SOBRE EL SEXO

 

Y LA SEXUALIDAD PROVOCADAS POR ENGRAMAS

 

 

 

1) La calificación de impuros, en el Antiguo Testamento, del adulterio, la fornicación, la prostitución, la sodomía y la homosexualidad.

 

2) La monogamia estricta, el matrimonio indisoluble y las relaciones extramatrimoniales.

 

3) La posición de inferioridad de la mujer con respecto al hombre, que es considerada poco más que una esclava del varón (incluso se llegó a debatir en el concilio de Macón si las mujeres tenían alma).

 

4) La exaltación de la castidad como símbolo de pureza y la consideración del acto sexual como algo pecaminoso, incluso dentro del matrimonio, que sólo es admitida porque es imprescindible para la procreación, considerada como un deber sagrado.

 

5) La obligación de que el placer del acto sexual en la procreación sea mínimo, a cuyo fin se debía evitar la visión del cuerpo desnudo (las mujeres debían ponerse un camisón que tenía a la altura de los genitales un orificio por el que el marido debía introducir el pene).

 

6) El mito de Adán y Eva, que sitúa a la mujer como foco de tentación, al extremo de que San Pablo llega a afirmar en la Epístola a los Corintios que "...bien le está al hombre el evitar el contacto con la mujer. Sin embargo, por evitar la fornicación, que cada hombre tenga su mujer, y cada mujer su marido. (...) Si no pueden guardar continencia, que se casen. Es mejor casarse que abrasarse".

 

7) La idea de que cada contacto sexual aleja un poco más del Espíritu Santo (San Jerónimo).

 

8)  La consideración de que el pecado original es hereditario: "El apetito de nuestros padres por la carne es la causa de nuestra vida y por eso somos pecadores" (Papa Gregorio el Grande, siglo VI).

 

9) La afirmación de que el amor es deleznable, infernal, podredumbre y pus, y que la renuncia al placer y el sacrificio son obligatorios (San Agustín).

 

10) El sentimiento de culpabilidad de los cristianos, obligados a avergonzarse de su cuerpo y a la represión de sus instintos naturales.

 

11) El uso del cinturón de castidad (invento característico de la Edad Media, procedente de Oriente, que imponían los maridos a sus mujeres para garantizar la fidelidad durante su ausencia; se trataba de unos pesados hierros con candados que impedían la realización del acto sexual).

 

12) La regulación por la Iglesia de la frecuencia sexual del matrimonio (las parejas debían abstenerse cuarenta días antes de Navidad, los ocho posteriores a Pentecostés, los miércoles, viernes y domingos, las fiestas religiosas, los días de ayuno, cinco días antes de la Comunión y uno después: en total, unos ocho meses al año).

 

13) La represión severa de la homosexualidad, especialmente la masculina.

 

13) El celibato sacerdotal.

 

14) La rotulación de la masturbación como algo pecaminoso.

 

15) La reducción del sexo a su finalidad exclusivamente reproductiva, desechándose ésta como finalidad espiritual (San Agustín).

 

Y así hasta el infinito…

 

 

 

Temas afines:

 

 

El celibato sacerdotal:

 

http://www.grupoelron.org/quees/epdlsxxxiv_celibato.htm  

 

 

 

El casanova:

 

http://www.grupoelron.org/quees/epdlslviii_scasanova.htm  

 

 

 

La ninfomanía:

 

http://www.grupoelron.org/quees/epdlslvii_ninfomania.htm  

 

 

 

La disfunción eréctil:

 

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/epdlslxi_derectil.htm  

 

 

 

El vaginismo:

 

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/epdlslxii_vaginismo.htm 

 

 

 

El transexualismo:

 

http://www.grupoelron.org/quees/transexualismo.htm  

 

 

 

La homosexualidad:

 

http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/lahomosexualidad.htm

 

 

 

La pedofilia:

 

http://www.grupoelron.org/quees/epdlsxxvii_pedofilia.htm  

 

 

 

El froteurismo:

 

http://www.grupoelron.org/quees/epdlslxv_froteurismo.htm  

 

 

 

Las parafilias:

 

http://www.grupoelron.org/quees/epdlslxvi_parafilias.htm  

 

 

 

La mutilación genital femenina:

 

http://www.grupoelron.org/quees/epdlsxxxi_mutilaciongf.htm 

 

 

 

La necrofilia:

 

http://www.grupoelron.org/quees/epdlslix_necrofilia.htm

 

 

 

El voyeurismo:

 

http://www.grupoelron.org/quees/epdlslxiv_voyeurismo.htm  

 

 

 

El fetichismo:

 

http://www.grupoelron.org/quees/epdlslxiii_fetichismo.htm

 

 

 

La masturbación:

 

http://www.grupoelron.org/quees/epdlsliii_masturbacion.htm