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Leyendas urbanas XXXV

Las dietas

Grupo Elron
Sección Autoconocimiento y Salud - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

 

No sé por qué engordo, si sólo me alimento de bocaditos…

Creo que tendremos que disminuir la frecuencia sexual, María, porque estamos adelgazando demasiado…

¿Quién dijo que los gorditos no somos sexys?

Creo que tendré que hacerme una liposucción, engordé mucho de cola…

Yo estoy siempre a dieta porque si engordo no puedo entrar en la botella…

Yo me mantengo delgado gracias a mi fuerza de voluntad…

Para mantenerse delgado y saludable no hay nada mejor que el ejercicio físico…

Cualquier ocasión es buena para hacer gimnasia, claro está que mientras que el movimiento no lo produzcan los demonios…

¿Quién no daría un reino por una porción de pizza, especialmente si es de anchoas con aceitunas?

Esta es la última vez que lo hago con un gordo…

¿El sexo adelgaza, profesor Velmont?

HORACIO VELMONT

Yo estoy en contra de la mentira, pero créanme que a veces se justifica…

JORGE OLGUÍN

El fracaso de las dietas para adelgazar se debe fundamentalmente al desconocimiento del origen del llamado “efecto rebote”. Cuando la compulsión de comer se debe a un engrama que contiene la orden de engordar, la mente reactiva considera (arbitrariamente) a la obesidad como “supervivencia" y a la restricción de alimentos como “contrasupervivencia”. Entonces provoca más hambre a fin de lograr que el organismo cumpla la orden de engordar. Ésta es la razón de que salvo raras excepciones el obeso que adelgaza no sólo vuelve a recuperar los kilos perdidos, sino que engorda más que antes.

 

 

 

¿POR QUÉ FRACASAN LAS DIETAS?

 

 

 

POR HORACIO VELMONT

 

 

 

SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE L. RONALD HUBBARD

 

 

 

La mente reactiva es un mecanismo de supervivencia que poseen todos los seres vivos. En las investigaciones realizadas no hubo una sola excepción.

 

Veamos entonces cómo es este proceso en un nivel inferior de la vida según lo explica L. Ronald Hubbard en su libro “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental”, en el capítulo dedicado precisamente a la mente reactiva:

 

 

 

Imaginemos que un pez entra nadando en lugares poco profundos donde el agua es salobre, amarilla y tiene sabor a hierro. Acaba de tomar un bocado de camarón cuando un pez más grande lo embiste y lo golpea en la cola.

 

El pececillo consigue escapar, pero ha sido lastimado físicamente. Teniendo poderes analíticos insignificantes, el pececillo depende de la reacción para una gran parte de la elección de su actividad.

 

Ahora cura su cola y sigue con sus asuntos. Pero un día es atacado por un pez más grande que le golpea la cola. Esta vez no es lastimado seriamente; simplemente golpeado. Pero algo ha sucedido. Algo en su interior considera que en su elección de acción está siendo descuidado: hay una segunda lesión en la misma área.

 

La computación en el nivel reactivo del pez fue ésta: poca profundidad es igual a salobre, es igual a amarillo, es igual a sabor a hierro, es igual a dolor en la cola, es igual a camarón en la boca, y cualquier cosa de éstas es igual a cualquier otra.

 

El golpe en la cola en la segunda ocasión activó el engrama.

 

 

 

El engrama se activa (activar: del inglés key-in) en un momento en que el medio ambiente en torno del individuo despierto, pero fatigado o angustiado, es similar al engrama latente.

 

 

 

La activación del engrama le demostró al organismo del pez que algo como el primer accidente (pensamiento de identidad) podría volver a suceder. Por lo tanto, ¡cuidado!

 

Después de esto, el pececillo nada en aguas salobres. Esto lo pone ligeramente “nervioso”. Pero sigue nadando y se encuentra en aguas amarillas y salobres. Y todavía no da la vuelta. Comienza a sentir un pequeño dolor en la cola. Pero sigue nadando. De repente, siente un sabor a hierro y el dolor en la cola se hace intenso. Y allá va como un rayo. Sin embargo, ningún pez le perseguía.

 

Allí había camarones para comer, pero de todos modos se alejó de allí. ¡Peligroso lugar! Y si no se hubiera retirado habría conseguido de verdad un dolor en la cola.

 

El mecanismo es un cierto tipo de actividad de supervivencia. En un pez puede servir para un propósito. Pero en un hombre que se quita la chaqueta cada vez que alguien se toca la corbata, el mecanismo de supervivencia ha sobrevivido demasiado. ¡Pero ahí está!

 

 

 

Supongamos ahora que alguien se ha caído de la escalera con tanta mala suerte que pega con la cabeza en el suelo y queda desmayado, lo que significa mente analítica desconectada-mente reactiva funcionando y grabando el engrama del accidente.

 

Imaginemos también que las personas que acuden a auxiliarlo, ignorando la existencia de la mente reactiva, conversan a su alrededor desaprensivamente diciendo cosas como éstas:

 

 

 

– Pobre Pepe, perdió el equilibrio a causa de su gordura.

 

– Es cierto, nunca para de comer.

 

– Cree que la gordura es salud y si sigue comiendo así va a pesar 500 kilos…

 

 

 

Desde el momento en que se produjo el desmayo hasta el instante en que recupera el conocimiento, la mente reactiva de Pepe graba todo lo que sucede en su entorno, todos los sonidos y todas las palabras que se dicen, incluso el olor y la temperatura del medio ambiente y muchas otras cosas más.

 

Todos los datos que entran en la mente reactiva son para esta mente “supervivencia”. Y como veremos, estar gordo significa, para la mente reactiva, sobrevivir. Engordar es sobrevivir y adelgazar es sucumbir.

 

¿Por qué graba la mente reactiva todo lo que sucede en un momento de inconsciencia? Porque la mente reactiva es un mecanismo de supervivencia que todos los seres vivos tienen, de modo que si se presentara otra vez una circunstancia parecida le avisará al organismo de que hay peligro y que debe huir.

 

No importa que no haya peligro real, pues si a la mente reactiva le parece que lo hay, aunque sea remotamente, igual reacciona para hacer huir al organismo a fin de que se salve de ese peligro imaginario.

 

La mente reactiva no está diseñada para pensar, es decir, para actuar después de analizar las circunstancias, porque esta actividad es patrimonio de la mente analítica, sino para reaccionar, o sea, para proceder automáticamente sin pensar.

 

Esas palabras que se dijeron alrededor de Pepe se grabaron en su mente reactiva como engrama. Un engrama es similar a una orden hipnótica de alto poder porque contiene dolor como parte de su contenido. El dolor fija con más fuerza el engrama y lo hace más compulsivo.

 

¿Qué significan para la mente reactiva esas palabras? Como es una mente literal y no razona, esas palabras significan que Pepe nunca para de comer, la gordura es salud y tiene que seguir comiendo hasta pesar 500 kilos.

 

Por supuesto que esta interpretación la hacemos nosotros en este momento para ejemplificar cómo se puede engordar a causa de los engramas, porque son infinitas las “interpretaciones” que puede hacer la mente reactiva, ya que es un mecanismo totalmente impredecible.

 

Si un engrama tiene como contenido verbal, por ejemplo, “Paco va derecho por la vida”, la mente reactiva seguramente no va a interpretar que el que dijo eso se refería a que “Paco es una persona honesta”, sino que nunca dobla.

 

¿Qué podría suceder cuando Paco, en lugar de seguir derecho al llegar a la esquina, dobla para seguir su camino? Bueno, posiblemente tendría fuertes dolores de cabeza.

 

Esto es así porque la mente reactiva no sería un mecanismo de supervivencia si no tuviera a su alcance el poder para hacerse obedecer. Ese poder es el dolor.

 

Si Pepe comenzara una dieta para adelgazar, la mente reactiva, al encontrar que el organismo recibe menos comida, de inmediato toma las medidas necesarias para contrarrestarla: más compulsión a comer.

 

Naturalmente, Pepe hace caso omiso de esa compulsión y pone toda su voluntad para no ir a la heladera a darse un atracón.

 

¿Qué sucede, entonces? Pues se entabla una lucha entre la mente analítica de Pepe y su mente reactiva.

 

Cuanto más trate Pepe de imponer su voluntad para no comer, más compulsión y dolor impondrá la mente reactiva para que coma.

 

Finalmente, el sufrimiento de Pepe será tan grande que su mente analítica se obnubilará, irá rápidamente hacia a la heladera y terminará vaciándola. Por supuesto que se alivia de la tensión causada por la mente reactiva, pero también queda con un sentimiento de culpa porque cree que falló porque su voluntad fue débil.

 

A favor de Pepe puede decirse, sin embargo, que las probabilidades de que pudiera ganarle a la mente reactiva eran casi nulas.

 

Esto es sólo parte de la verdad, porque Pepe perdería la partida aun si comiera poco, porque la mente reactiva ya se arreglaría para que ese poco que comiera lo hiciera engordar.

 

No estará de más aclarar que no siempre los engramas son tan compulsivos –quizás había poco dolor en el incidente y el contenido verbal no era tan categórico–, en cuyo caso quien hace dieta puede tener éxito con un poco de voluntad.

 

Pero en la mayoría de los casos gana la mente reactiva produciendo un “hambre canina”.

 

Faltaría solamente explicar qué es lo que impulsaría a Pepe a ir la heladera a darse un atracón.

 

Los engramas se restimulan cuando aparece en el exterior algo que es similar (no es necesario que sea idéntico, basta que sea parecido) al contenido del engrama.

 

Desde ya que cualquier escalera, o algo que haga “recordar” a la mente reactiva una escalera, será el restimulador del engrama, pero también lo serán su color, así como también el de las paredes del lugar y el del piso contra el cual pegó la cabeza y le produjo el desmayo.

 

También serán restimuladores las palabras contenidas en el engrama que alguien pronuncie: “gordura”, “comer”, “salud”, etc.

 

Si Pepe vive en el medio ambiente donde se produjo la caída y el consiguiente implante del engrama, la restimulación del engrama será para él crónica.

 

Como las palabras del engrama, obviamente en la interpretación idiota de la mente reactiva, indican que la gordura es salud y que por lo tanto hay que comer hasta engordar 500 kilos, el pobre Pepe, cuando se le restimule el engrama, se verá impulsado a ir hacia la heladera porque siente un hambre feroz, que aumentará tremendamente cuanto más se resista –la mente reactiva haciéndose obedecer a toda costa–, quizás porque está haciendo régimen para adelgazar.

 

Debe recordarse, y esto es importante tenerlo en cuenta, que a Pepe se le restimulará el engrama que le ordena engordar sólo cuando su mente analítica se encuentre disminuida por alguna razón, quizás por algún malestar estomacal o porque esté abrumado por algún problema laboral o doméstico.

 

La mente reactiva no se pone en funcionamiento cuando la persona está feliz, porque en este caso su mente analítica estaría conectada a pleno.  

 

En definitiva, el problema de Pepe con su gordura no lo podrá superar con una dieta si primero no elimina el engrama que le dice que la gordura es salud y que por lo tanto tiene que comer hasta engordar 500 kilos.

 

Afortunadamente para los obesos la caballería llegó en forma de Dianética, que es el enemigo número uno de la mente reactiva porque precisamente elimina engramas.

 

La contra es que la mente reactiva sabe esto inherentemente, y como es un mecanismo que se protege a si mismo hará todo lo posible para que el obeso no llegue a la organización.

 

Y ésta es toda la simple historia de por qué las dietas para adelgazar sólo tienen éxito sólo al comienzo y casi nunca a largo plazo.

 

 

 

Referencias.

 

 

 

Mente reactiva automática: http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/lamentereactivaautomatica.htm 

 

 

 

La grabación engrámica inconsciente: http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/epdlsxix_grabengrincons.htm  

 

 

 

Nivel hipnótico de la anestesia: http://www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/anestesianivelhipnotico.htm  

 

 

* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación