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Las burradas de Clarín V
Morir de amor

Grupo Elron
Sección Autoconocimiento y Salud - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

 

¡Bienvenido!

Un prestigioso diario como lo es Clarín debería

tener buen cuidado en no emitir notas falsas,

especialmente en materia de salud…

Las burradas cuando no provocan ningún daño sólo causan risa, pero en materia de salud siempre son dañinas –y obviamente generan severo karma– porque apartan a los enfermos del verdadero camino de la curación.


L. Ronald Hubbard, el más eminente científico del siglo XX, descubrió la existencia de la mente reactiva y los engramas, que son los causantes de todas las enfermedades mentales, y tales descubrimientos, junto con la técnica para eliminarlas del planeta, fueron hechas públicas en su libro, best seller mundial, “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental”, editado por primera vez en 1950. Más información aquí.

JORGE R. OLGUÍN 
Los medios de comunicación son responsables de la difusión de las verdades científicas que contribuyen a la evolución humana, y por eso el periodista que se precie de tal debe estar siempre actualizado y abstenerse de publicar informes que son completamente obsoletos, no importando la supuesta alta autoridad de donde provinieren, especialmente de la Psiquiatría y el Psicoanálisis, que son las profesiones más atrasadas del planeta.

 

 

¿Qué es una burrada?

Una burrada es decir lo que nunca se hubiera

dicho  de haberse sabido lo que debía saberse. 

(Diccionario de la Real Academia Española)

 

 

El fallecimiento de un ser querido, como toda pérdida, origina un engrama de dolor emocional que al restimularse provoca la consiguiente tristeza. La prueba de que no es la muerte en sí la que la provoca lo brinda el hecho de que cuando a través de la terapia dianética se elimina el engrama de esa muerte la tristeza desaparece como por arte de magia.

 

Artículo publicado en Clarín el 2 de septiembre de 2005 donde se hace hincapié en el desconocimiento médico respecto al impacto que produce en el sobreviviente la muerte del cónyuge. La verdad es que nadie muere de amor, pero sí del engrama de dolor emocional que produce cualquier tipo de pérdida.

 

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TERCERA EDAD

 

 

 

Morir de amor

 

Afirman que la pena de enviudar puede llegar a afectar la salud

 

 

 

Según un estudio en parejas mayores de 65 años, el riesgo de que también muera el otro cónyuge crece. La tristeza produce mayor secreción de sustancias que suben la presión y pueden producir infartos.

 

 

 

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Eliana Galarza.

 

egalarza@clarin.com

 

 

 

Es un gran impacto. Luego de años de convivencia, de prácticamente una vida compartida, las enfermedades graves del esposo o esposa y la viudez se presentan en los ancianos como bombas que amenazan desdibujar cualquier horizonte. Ahora, lo mal que lo pasan unos y otros en esas situaciones está cuantificado.

 

Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine, realizado durante 9 años sobre 518.240 parejas formadas por mayores de 65 años, revela que vivir esas situaciones aumenta el riesgo de muerte (en el cónyuge sano) de hasta un 21 por ciento en los hombres y de hasta el 17% en las mujeres.

 

Según estas estadísticas, el hombre viudo aparece como más vulnerable que la mujer viuda.

 

Irene Meler, coordinadora del Foro de Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, consultada por Clarín, ensaya una explicación para esa diferencia: "El hombre de más de 60 años no es tan hábil para armar un tejido social que lo sostenga en un momento tan difícil como la enfermedad de su esposa o la viudez. Le cuesta entablar vínculos que lo ayuden a superar las situaciones adversas de la vida. La mujer, en cambio, establece lazos y relaciones más profundos y se siente más contenida por sus amistades", explica.

 

"Es muy difícil ver que la persona que se ama está enferma. Cuidarla es arduo y afecta nuestra salud", comentó Nicholas Christakis, de la Facultad de Medicina de Harvard y uno de los autores del amplio estudio. Hasta el momento se sabía que la enfermedad de un cónyuge afectaba la salud del otro, pero no se había logrado medir el riesgo de muerte, algo que entre gerontólogos se conversa habitualmente.

 

"El viejo dicho se murió de pena es más cierto de lo que imaginamos. La pena produce mayor secreción de cortisol, de adrenalina y otras sustancias que elevan la tensión arterial, dañan las arterias y pueden producir infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares. Es imprescindible el apoyo psicológico, aunque la mayoría de las obras sociales, centros públicos o privados no tengan en cuenta esa situación. La familia tiene que estar alerta y convertirse en un sostén", advierte Guillermo Che Kenny, gerontólogo de la Asociación de Gerontología y Geriatría de la zona norte (AGENOR).

 

"Creo que la situación se acentúa cuando existe un vínculo demasiado simbiótico. Hay parejas que con los años se transforman en prácticamente un solo organismo y el yo de cada uno se diluye. Si la situación se plantea así y además existen componentes depresivos, es difícil que el sobreviviente pueda generar un nuevo sentido para su vida", agrega Mercedes Labiano, titular de la Asociación Interdisciplinaria de Gerontología.

 

El panorama es complejo porque la pena por la pérdida no es el único componente a tener en cuenta. "La integridad psicológica del anciano sufre un fuerte impacto porque a veces su cónyuge es su única y más estrecha relación social. Su autoimagen puede resentirse y puede ocurrir una ruptura con el pasado, algo que las teorías sociológicas del envejecimiento denominan discontinuidad externa", puntualiza Margarita Murgieri, geriatra de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría.

 

Para Murgieri, a la explicación psicológica es posible sumarle otro componente biológico: "Un acontecimiento adverso, como la muerte de un cónyuge, impacta en la corteza cerebral, desencadenando una cascada con dos vías: una nerviosa, a través del sistema nervioso autónomo, y otra hormonal, a través del hipotálamo, hipósifis y suprarrenales. Las dos tienen efectos finales sobre órganos y sistemas. Ese mecanismo es protector en casos de estrés agudo, pero si se perpetúa puede generar hipertensión, infecciones, infarto o cáncer. Varios estudios demostraron que los más vulnerables frente a ese mecanismo son los viudos", dice.

 

"El inmenso y fascinante campo de los aspectos conductuales y emocionales de los humanos, si bien se ha avanzado en su conocimiento, ofrece aún enigmas difíciles de entender e interpretar desde el modelo biomédico", señala Roberto Kaplan, médico consultor en geriatría del Hospital Italiano de Buenos Aires.

 

Esos enigmas pueden hacer posible que morir de amor sea un hecho tan real como poético y muy doloroso.

 

 

LO QUE MATA ES EL ENGRAMA

 

 

 

POR HORACIO VELMONT

 

 

 

SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE L. RONALD Hubbard

 

 

 

La muerte del cónyuge configura una pérdida, y como todas las pérdidas causa la implantación de un engrama de dolor emocional en la mente reactiva.

 

Como el engrama es similar a una orden hipnótica de alto poder, potenciada por el dolor, resulta que cualquier objeto en el entorno de la esposa o del esposo que sufrió la muerte del cónyuge opera como un restimulador del engrama-orden hipnótica con impredecibles consecuencias, siendo la menor un estado de angustia extrema.

 

No es en realidad la muerte del cónyuge lo que provoca la angustia, sino la restimulación del engrama de su muerte, y la prueba está en que cuando mediante la terapia dianética se elimina el dolor natural que toda pérdida provoca, desaparece como por arte de magia esa angustia.

 

La mente reactiva es un mecanismo de supervivencia que graba todo lo que ocurre en el entorno de una persona a nivel celular cuando la mente analítica disminuye su potencial, total o parcialmente.

 

Cuando una persona recibe la noticia de que su cónyuge ha muerto se produce inevitablemente una disminución de su capacidad analítica y automáticamente comienza a funcionar la mente reactiva grabando todo lo que sucede.

 

La mente reactiva, que es la única mente que siempre está consciente, entra a funcionar cada vez que la mente analítica disminuye su poder, precisamente porque está diseñada para los momentos no analíticos, es decir, de no supervivencia. Su misión, en esos momentos, es tomar el mando para lograr la supervivencia del organismo.

 

Expresado de otra manera, la disminución de la capacidad analítica significa, para la mente reactiva, una situación de no supervivencia y por lo tanto toma el mando del organismo para provocar su huída y salvarse de un peligro, no importando si es real o imaginario porque la mente reactiva no razona sino que reacciona.

 

Además, graba todo lo que sucede para que en el futuro, cuando se produzca una situación similar de peligro, le sirva al organismo para salvarse.

 

Mientras no se le elimine al cónyuge supérstite de la mente reactiva el engrama de la muerte de su consorte, cada vez que dicho engrama se restimule provocará todos los consabidos sufrimientos, que por supuesto el tiempo no curará.

 

Si en el entorno de esa persona hay objetos que constantemente recuerden a la persona fallecida, el engrama se restimulará crónicamente provocando incluso trastornos físicos.

 

Es importante aclarar que la terapia dianética no elimina el recuerdo del incidente del fallecimiento, sino que lo que elimina es el dolor, que justamente es lo que lo mantiene empotrado en la mente reactiva.

 

Al eliminarse el dolor, el incidente pasa automáticamente, tal como sucedió, del banco reactivo al banco analítico, pero entonces ya no es aberrativo.

 

Queda así aclarado la razón del título de esta nota: “lo que mata es el engrama”.

 

 

 

Nota: Estas explicaciones pueden ampliarse en estos links del Grupo Elron:

La mente reactiva automática

Nivel hipnótico de la anestesia

El origen de la estupidez

Oscurantismo en la Argentina

* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación