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Oscurantismo en la Argentina |
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EL OSCURANTISMO EN LA ARGENTINA ESPECIALMENTE EN LA MEDICINA, LA PSIQUIATRÍA Y LA CRIMINOLOGÍA FOMENTADO POR LA DESIDIA Y LA IGNORANCIA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
por Horacio Velmont (según las enseñanzas de L. Ronald Hubbard, plasmadas en Dianética y Cienciología)
Este informe está basado en hechos científicos irrefutables, que en todas partes del mundo son utilizados desde hace medio siglo en forma masiva para eliminar tanto enfermedades mentales como la misma delincuencia. Inexplicablemente, la Medicina, la Psiquiatría y la Criminología los ignoran.
Si lo expuesto fuera una mera acusación sin fundamento, este informe constituiría una verdadera infamia. A COPIA DE LA CARTA ENVIADA AL DR. FERNANDO DE LA RÚA CUANDO EJERCÍA EL CARGO DE PRESIDENTE Buenos Aires, 24 de noviembre de 1999
Excmo. Señor Presidente de la República Argentina, Dr. Fernando de la Rúa
Ref.: Acompañamiento de un informe sobre el más importante descubrimiento del siglo, aún desconocido por la Medicina, la Psiquiatría y la Criminología: el origen de las enfermedades mentales y la delincuencia.
De mi mayor estima:
Experimentos realizados en la década del 40 por el científico, filósofo y humanista L. Ronald Hubbard, dieron como resultado que una persona inconsciente registraba a nivel celular todo lo que sucedía en su entorno. Esta grabación, de la misma naturaleza que las sugestiones hipnóticas, se veía potenciada cuando se encontraban presentes el dolor y las drogas, a tal punto que si se restimulaban más tarde el sujeto debía cumplirlas inexorablemente ya que no podía resistirse a ellas. Estas grabaciones, en Biología, se denominan engramas, que pueden definirse como las huellas que deja un estímulo en el protoplasma (sustancia constitutiva de las células) de un tejido. Según Hubbard descubrió, y actualmente es un hecho científico comprobado, la mente reactiva y su contenido engrámico son el único origen de las enfermedades mentales y la delincuencia. La técnica para eliminar definitivamente del planeta estas lacras fue explicada minuciosamente por Hubbard en su libro, best seller mundial permanente, "Dianética, la ciencia moderna de la salud mental" y desde hace medio siglo es aplicada exitosamente en todos los países del mundo. Inexplicablemente, la Medicina y el Derecho aún ignoran estos descubrimientos (que son simplemente los básicos, ya que a partir de 1950 se hicieron otros de mucha mayor importancia). La Medicina, la Psiquiatría y la Criminología, pues, tienen un atraso (inconcebible) de medio siglo. Todos estos descubrimientos fueron reseñados al anterior presidente, Dr. Carlos S. Menem, en un manuscrito titulado "El origen de la aberración humana", que fue entregado en la propia Casa de Gobierno hace muchísimos años, pero cabe presumir que duerme olvidado en algún cajón o directamente fue echado al cesto de papeles. Si este informe que le adjunto fuera meramente teórico, la acusación que formulamos constituiría sin duda alguna una afrentosa injuria a los profesionales de la Medicina, la Psiquiatría y la Criminología, pero lamentablemente tiene absoluto rigor científico y los hechos pueden ser comprobados por cualquier persona -tan simples son-, sin necesidad de título ni conocimientos previos. Hacemos votos para que usted sea la persona indicada para ponerle fin a este estado de ignorancia, que nuestro país no se merece. Saludo a Ud. con mi mayor respeto y quedo a su total disposición para aclararle cualquier duda. Horacio Velmont (fundador). .
B
CAMPAÑA PRO SILENCIO EN EL QUIRÓFANO Tome conciencia y haga tomar conciencia: obséquiele este informe a un médico o a un psiquiatra y salve vidas... incluso la suya. ¿De que vale que los médicos curen el cuerpo si destruyen el alma? EN EL QUIRÓFANO, EL SILENCIO ES MÁS QUE SALUD, ES CORDURA ¿Qué sucedería si el cirujano se enterara de que hace medio siglo se descubrió que una persona inconsciente graba en sus células todo lo que se dice a su alrededor como órdenes hipnóticas de alto poder, que se potencian cuando hay presente dolor y drogas, causando enfermedades mentales impredecibles e incluso impulsando a la delincuencia? Si alguien, en la actualidad, carga un revólver y lo dispara contra otro ser humano y lo hiere o lo mata, difícilmente pueda alegar en su descargo que ignoraba el poder de la pólvora para causar estragos. De la misma manera, surge la pregunta de si un médico que hubiere hablado ante una persona inconsciente provocándole determinados trastornos mentales puede escudarse en que no sabía las consecuencias de tal actitud. El problema surge porque se trata de descubrimientos que tienen una antigüedad de medio siglo y están diseminados por todo el mundo... menos en la profesión médica. No estamos juzgando a los médicos, porque no hay nadie que de una manera u otra no le deba la vida a un médico. Pero nos apena que la ignorancia sobre una cuestión tan fundamental los haya hecho fracasar donde deberían haber tenido éxito. El desconocimiento por parte de la Medicina de la segunda mente del hombre, la mente reactiva, y su contenido de engramas (similares a órdenes hipnóticas de enorme poder aberrativo, especialmente cuando se encuentra presente el dolor y las drogas), único origen de las enfermedades mentales y la delincuencia, ha contribuido a que se desconfíe de la profesión médica y que en muchos casos los enfermos hayan buscado la solución a sus problemas de salud en el curanderismo, que obviamente es un riesgo peor. El Grupo Elron hace más de dos décadas que está empeñado en difundir, especialmente entre los médicos y los psiquiatras, descubrimientos que son cruciales para la humanidad, pero los logros son escasos en proporción a los esfuerzos realizados. Sabemos que la ignorancia no puede borrarse de un plumazo, y por eso nos hemos armado de la paciencia necesaria para no cejar en los esfuerzos, porque la verdad, como siempre ha sido y siempre será, al final terminará por imponerse. C
LA PRINCIPAL FÁBRICA DE ASESINOS SERIALES Las palabras y los ruidos en torno a una persona inconsciente se graban en sus células como sugestiones posthipnóticas (engramas), que tienen un tremendo poder de cumplimiento cuando van acompañadas de dolor o de drogas narcóticas. Cuando estas sugestiones se restimulan obligan al sujeto a cumplir la orden, y si se resiste, la propia mente reactiva lo obliga a través del dolor. Y si aún se resiste, porque va contra sus principios, impone más y más dolor hasta que la orden es cumplida. Además, el engrama, al restimularse, disminuye considerablemente el poder analítico del sujeto y entonces éste es más susceptible a cumplir la orden, no importa lo aberrante que fuere. Desde 1978 hasta la fecha, Grupo Elron ha enviado miles y miles de cartas y documentación haciendo saber los descubrimientos científicos de L. Ronald Hubbard sobre el origen de las enfermedades mentales y la delincuencia, y la forma de erradicarlas definitivamente del planeta, desde el propio Gobierno de la Nación, a infinidad de médicos, abogados, institutos y asociaciones de todo tipo, editoriales, diarios, desde los más importantes hasta los más chicos, pero casi ninguno respondió ni se hizo cargo. A los diarios Clarín y Nación, por ejemplo, se le enviaron infinidad de artículos científicos sobre estos descubrimientos para su publicación, cediéndoles cualquier remuneración que nos correspondiera, pero jamás fueron publicados ni fuimos llamados para alguna aclaración. ¿Alguien puede imaginarse las miles y miles de personas que se hubieran salvado simplemente con difundir estos descubrimientos... ¡que ya datan de más medio siglo! D
OBSOLENCIA DE LA PSIQUIATRÍA FORENSE La Psiquiatría actual desconoce en forma absoluta la estructura de la mente humana así como también su mecanismo. ¿Cómo puede entonces un psiquiatra forense emitir dictámenes donde está en juego la libertad de un hombre? Es un axioma irrefutable de la mente humana que los impulsos delictivos provienen solamente de la restimulación de engramas (similares en su mecanismo a sugestiones hipnóticas). Como los engramas restimulados disminuyen considerablemente el poder analítico, es científicamente imposible que el sujeto en el momento de cometer el hecho se encuentre en su sano juicio. En consecuencia, una sentencia que condena a un hombre sobre la base de un dictamen pericial psiquiátrico, que concluye que el imputado comprendía la criminalidad del acto, deviene nula por arbitraria, porque la reducción del poder analítico implica precisamente la imposibilidad de comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones. El dictamen psiquiátrico no tiene ningún valor porque el forense examina al imputado cuando éste se encuentra analítico y dictamina en base a esta circunstancia; pero como el delito se cometió cuando el poder analítico del sujeto estaba disminuido, las conclusiones siempre serán falsas, ya que la Psiquiatría no tiene ningún instrumento para medir dicha reducción analítica (el aparato sí existe, pero la Psiquiatría lo ignora). ¿Alguien con sentido común puede pensar que un Chikatilo o un Dahmer, por citar solamente a dos de los asesinos seriales más brutales del siglo, eran personas mentalmente sanas como para ser juzgadas por sus crímenes, como declararon los psiquiatras que los examinaron? La cuestión es que una persona puede ser racional en un determinado momento y al siguiente, a raíz de la restimulación de sus engramas, un completo demente y actuar como tal, por lo que es un disparate examinarlo cuando se encuentra equilibrado y dictaminar tomando como base este estado de normalidad. Mientras la Psiquiatría no utilice el aparato -ya inventado- para determinar con toda exactitud el grado de poder analítico que tenía el sujeto al momento de delinquir, sus dictámenes serán erróneos y atentatorios contra los derechos humanos. La prueba más contundente de que la mente reactiva y no la mente analítica (la única que conoce la Psiquiatría) es la causante de estos crímenes lo brinda el hecho de que una persona no dilinque -y actúa según su patrón óptimo- cuando se elimina de ella su contenido engrámico. Es un hecho científico que una persona que actúa bajo los efectos de la mente reactiva y no de la mente analítica no es imputable porque en ese lapso no es racional (es absolutamente imposible que lo sea). Por otra parte, como los engramas u órdenes hipnóticas penetran en la mente reactiva (que es un mecanismo de supervivencia montado a nivel celular) cuando el sujeto se encuentra inconsciente, al ser implantados por terceros es obvio que no es responsable de ellos ni de lo que le obligan a hacer. Solamente una persona que no tenga engramas es verdaderamente responsable de sus actos y puede ser juzgada válidamente por ellos. Es la única conclusión posible en una sociedad civilizada y esto ya ha sido demostrado rotundamente ¡hace medio siglo! Una persona que mata en un momento de restimulación engrámica a toda su familia (caso, por ejemplo, del dentista Barreda) , si fuera puesto en libertad sin que se le eliminen los engramas que lo forzaron a transformarse en asesino, en circunstancias similares (no es necesario que sean idénticas), volverá a hacer lo mismo. ¿Cuál habrá sido entonces el sentido de la pena impuesta?
E
¿POR QUÉ NO FUNCIONA EL PSICOANÁLISIS? Ante un paciente con diagnóstico por ejemplo de paranoia, depresión y claustrofobia, el psicoanalista se siente desconcertado y no sabe por dónde buscar, ya que no sabe nada de mente reactiva, ni de engramas, ni de restimulación engrámica. Quizás el paciente sienta algún alivio al relatar lo que siente, porque al recordar superficialmente el contenido verbal del engrama éste se desconecta, pero como dicho engrama sigue intacto, más tarde volverá a restimularse y el paciente se sentirá otra vez pésimamente mal. Ésta es la razón de que el Psicoanálisis sea interminable. ¿Cómo se produce una situación con el diagnóstico mencionado? Supongamos que el paciente está en la camilla de operaciones con anestesia completa y la anestesista, sin saber que su mente reactiva está funcionando y grabando todo susurra como conversando consigo misma y dice algo como esto:
"Todos están contra mí... Nadie me aprecia... Quisiera morirme... Para colmo, cada vez que entro a un ascensor me sofoco y siento que me voy a desmayar...".
El paciente, por sí sólo, no puede recordar el engrama que le implantó la anestesista, precisamente porque estaba con la mente analítica desconectada por la droga de la anestesia. Es el terapeuta, por lo tanto, el que tiene que ayudarlo (con su mente analítica y con la mente analítica del paciente) a penetrar las defensas de la mente reactiva para traer a la superficie el incidente del quirófano. Una vez hecho esto, bastará que el paciente lo repase varias veces, tal como sucedió, hasta que se borren de sus células las palabras de la anestesista (hay un axioma del mecanismo mental al respecto) La cuestión de la eliminación de los engramas de la mente reactiva y de que ellos eran el único origen de las enfermedades mentales y la delincuencia fue un descubrimiento hecho a mediados del siglo XX. Ningún psicoanalista puede, pues, ignorar un hecho tan trascendental para la humanidad, especialmente porque ha tornado obsoletas todas las terapias. Por otra parte, el Psicoanálisis es nocivo tanto para el analizado como para el analista. Para el analizado, porque al concurrir a la sesión generalmente abrumado, su poder analítico se encuentra reducido, por lo que todo lo que le dice el analista se graba en su mente reactiva como engrama. Para el analista, porque los engramas restimulados del paciente pueden restimular sus propios engramas e ir volviéndose demente paulatinamente, ya que al no saber lo que le está sucediendo no sabe cómo manejarlo. El psicoanálisis, pues, junto con el hipnotismo, la Psiquiatría y los fármacos, deben figurar en el Código Penal con severas sanciones porque constituyen un atentado a la cordura del ser humano. Esto no es teoría sino hechos comprobados hasta el hartazgo y están bien documentados en archivos de todo el mundo y a disposición de quien quiera examinarlos. F
LO QUE EL PSIQUIATRA Y EL PSICOANALISTA IGNORAN
I
¿QUÉ SUCEDE DURANTE UN MOMENTO DE DOLOR? Ante un dolor intenso la acción de la mente analítica se suspende y se conduce justamente como si fuese un órgano del que se desconecta el abastecimiento vital. En el caso de un niño, por ejemplo, al que se le ha aplicado una dolorosa inyección, su poder analítico se ve enormemente disminuido por la conmoción que le provocó el pinchazo. Ahora bien, supongamos que el dolor haya sido tan intenso que le haya provocado un desmayo, quedando inconsciente por algunos minutos. Al recuperar la conciencia no tiene ningún registro del período en que estuvo "fuera de combate". Esta sería una situación de no supervivencia, porque el niño carecería en este estado totalmente de voluntad, ¡justamente en un momento en que más la necesita! ¿Cómo resolvió el organismo el problema? Pues a través de una segunda mente, la mente reactiva, que toma el mando cada vez que se desconecta, total o parcialmente, la mente analítica. Siempre, entonces, que aparece o se produce la inconsciencia analítica (v.gr., caída de una escalera, accidente automovilístico, anestesia quirúrgica, etc.), se pone en funcionamiento la mente reactiva para dirigir, y eventualmente salvar, al organismo. Cuando la persona vuelve en sí, la mente reactiva no se desconecta como la mente analítica, sino simplemente deja de funcionar y queda otra vez en estado de alerta en previsión de una nueva desconexión analítica. La mente analítica, como se puede apreciar, opera como un fusible, ya que si no se desconectara todo el mecanismo mental quedaría destruido. Pero también sucede otra cosa: mientras la persona está analíticamente inconsciente, la mente reactiva graba a nivel celular todo lo que sucede en su entorno. ¿Por qué lo hace? Simplemente porque al ser un mecanismo de supervivencia, archiva preventivamente todo lo que sucede en ese momento de no supervivencia (es decir, de peligro) para que cuando el organismo se encuentre más tarde en una situación parecida, huya y se salve. Todos los animales tienen también mente reactiva y sobreviven gracias a este mecanismo que los impulsa a escapar. Con respecto al hombre, este mecanismo era sumamente útil para el hombre primitivo, pero no para el civilizado actual. El hombre primitivo tenía un lenguaje básico y los ruidos también eran pocos y básicos, y cuando se oía un rugido y algún compañero gritaba "bestia", entonces la mente reactiva le era muy útil porque los ruidos y las palabras reflejaban concretamente la situación de peligro archivada en la mente reactiva, en cuyo caso era acertado el impulso automático de huida porque realmente evitaba la destrucción del organismo. Pero el hombre civilizado posee un lenguaje complicado, donde cada palabra tiene múltiples significados, y entonces la reacción reactiva se torna total-mente impredecible y uno puede salir huyendo aunque el rugido provenga del motor de un vehículo y sea algún peatón enfurecido el que grite "bestia", pero al conductor del colectivo que casi lo atropella Por lo tanto, la grabación literal que hace la mente reactiva de todo lo que sucede alrededor de la persona inconsciente (engrama o sugestión posthipnótica, como se le quiera llamar: a los efectos de su resultado son términos equivalentes) es trágica para el organismo cuando los engramas u órdenes hipnóticas se restimulan. Poniendo un simple ejemplo, si el médico que le aplicó una inyección a un niño y a causa del intenso dolor quedó semiinconsciente unos minutos le dice para alentarlo que él es un valiente y acota: "Tú no eres como los demás niños", puede provocarle más tarde los más extraños trastornos, dependiendo de lo que "interprete" por ser diferente la mente reactiva, sin importar el sentido de alabanza que en ese trance doloroso le quiso dar el médico a esas palabras. En un caso real le produjo a una criatura autismo, porque la mente reactiva interpretó que como los otros niños jugaban y se divertían, para ser "diferente" el niño tenía que aislarse de sus compañeritos y recluirse en los rincones. La prueba de esto puede lograrse mediante el hipnotismo, implantando en el sujeto en experimentación la sugestión posthipnótica de ser distinto. Obviamente, no se debe intentar porque puede conducirlo a la locura o a la muerte, ya que no se sabe de antemano cuál será la interpretación reactiva a dicha sugestión. Pero como ejemplo del mecanismo reactivo es muy útil, porque los engramas y las sugestiones hipnóticas operan de la misma forma.
II
¿CÓMO SE PRODUCEN LOS ESTADOS DEPRESIVOS? Cuando una persona recibe la noticia de la muerte de un ser querido, el impacto le produce una considerable reducción analítica, momento a partir del cual entra a funcionar la mente reactiva y graba todo lo que sucede alrededor de ella mientras no vuelva a su conciencia plena. Quiere decir que en sus células va a tener registrado cada ruido, cada palabra que se diga en su entorno, como engrama -o, si se prefiere, como orden o sugestión hipnótica, porque a los efectos prácticos es lo mismo-, desde el momento en que supo de la muerte de de ese ser querido, pasando por todos los preparativos del sepelio, hasta su fase final, es decir, sepultura del cuerpo, y quizás más allá aún. No importa que la persona derrame mares de lágrima, el engrama de la muerte del ser querido sigue allí. Y cada objeto, cada situación, cada palabra que lo restimule tendrá como consecuencia la dramatización del contenido del engrama y le provocará un fuerte estado depresivo. El psicoanalista o el psiquiatra no tienen la menor idea del origen de la depresión y por eso no buscan específicamente el incidente o engrama que la produce. Incluso si lo supieran tampoco saben cómo borrarlo y esto torna a la terapia no sólo en interminabl, sino que el paciente, a medida que pasa el tiempo, empeora porque se van agregando a la cadena nuevos engramas. La impotencia de estos profesionales para solucionar un problema tan simple como la depresión se observa en que finalmente recetan fármacos, lo que induce al paciente a la drogodependencia. El paciente, a veces, si en la sesión por casualidad relata superficialmente el contenido del engrama, puede sentirse algo aliviado y creer que la terapia funciona (también el analista puede creer que funciona), pero en realidad lo mismo le hubiera sucedido si se lo cuenta a un buen amigo que escuche fraternalmente sus cuitas. Si no existiera ninguna técnica para ayudar a un paciente, el Psicoanálisis podría ser permitido como última alternativa, porque la comunicación humana siempre es positiva, pero después de él aparecieron muchas más que la superaron infinitamente y que han producido verdaderas curaciones al eliminar de raíz los engramas causantes de las enfermedades mentales: Dianética, Cienciología, Psicoauditación y Psicointegración. El Psicoanálisis y la Psiquiatría, pues, son técnicas trogloditas, más propias de los cavernícolas que del hombre civilizado actual. Además, las sesiones crean nuevos engramas que empeoran al paciente (si el paciente está abrumado, todo lo que le diga el terapeuta se graba en sus células como sugestiones posthipnóticas, produciendo más y más enfermedades mentales). Y en cuanto al terapeuta, que también tiene engramas (ya tiene uno por el solo hecho de haber nacido), tarde o temprano les serán restimulados por los engramas del paciente, y finalmente el analista terminará tan demente o peor que su propio analizado. Esto no es teoría, sino hechos científicos comprobados en forma irrefutable. * Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación |