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La piromanía
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Para la Psiquiatría, la piromanía es un trastorno del control de los impulsos y considera a los pirómanos como enfermos que disfrutan provocando fuegos y con la contemplación de sus consecuencias. Y esto es todo lo que saben de la piromanía. ¿Tantos años de estudio para decir esta bobada?

Ésta es la solución ideal de la Psiquiatría para la piromanía, el paciente bien atado a la cama y lejos de cualquier caja de fósforos. Naturalmente que también sirve para el jugador compulsivo, el fumador empedernido o el ratero de tiendas. Bueno, por lo menos es un avance, porque en otras épocas directamente les amputaban las manos…

La piromanía, en realidad, como todos los trastornos mentales, tiene su origen en la mente reactiva. Y la prueba de ello es que cuando se elimina el engrama que ordena incendiar cosas la compulsión desaparece definitivamente. La piromanía puede reproducirse fácilmente mediante el hipnotismo: basta sugerirle al sujeto en experimentación que al despertar sentirá la necesidad imperiosa de provocar un fuego. Naturalmente, si no sabe cómo eliminar después esa orden hipnótica (el tiempo no la borra), mejor ni lo intente porque habrá creado un piromaníaco que puede incluso quemarle su propia casa…

 

Los seres humanos son inherentemente buenos y solidarios y no se dedican a quemar cosas ni seres humanos, pero cuando hay engramas que ordenan esa conducta aberrante aparecen cosas como la hoguera de la Inquisición, la silla eléctrica, la inyección letal, la psicocirugía, los electroshock y otras lindezas similares…

 

 

¿Qué sabe la Psiquiatría de la piromanía?

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Dr. Juan Romeu Bes
Doctor en Medicina. Especialista en Neurología y Psiquiatría. Profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la Fundación Bosch y Gimpera. Perteneciente al Cuerpo Facultativo de Clínica Quirón (Unidad de Psiquiatría).

La fascinación del fuego

Los pirómanos tienen en el verano su estación preferida. ¿Qué es ese trastorno? ¿Cómo es posible detectar a los pirómanos antes de que destruyan buena parte de la naturaleza?

La piromanía es un trastorno del control de los impulsos. Otros trastornos de ese tipo son las ludopatías (incapacidad para controlarse en juegos de apuestas o loterías) y la cleptomanía (incapacidad para controlar el deseo de hurtar cosas en tiendas). Los pirómanos son enfermos que disfrutan provocando fuegos y con la contemplación de sus consecuencias.

Su afición enfermiza suele iniciarse en la edad juvenil, con mayor frecuencia en varones y especialmente en aquéllos que destacan poco o nada por habilidades socialmente atractivas. Suelen ser personas solitarias, grises, que no llaman la atención por ninguna cualidad agradable.

Muchos de ellos expresan su atracción por el fuego participando en programas de prevención, de forma voluntaria. Unos pocos llegan a enrolarse en cuerpos de bomberos, pero lo más habitual es que se trate de "espontáneos" dispuestos a echar una mano siempre que un fuego estalla en sus cercanías. Otros, son visitantes asiduos de los museos sobre fuego y de los parques de bomberos.

Es importante señalar que no buscan móviles económicos en sus fuegos, sino simplemente satisfacer su morboso apetito de incendios y de las situaciones afines. El verano es una época excelsa para dichos maníacos, pues resulta fácil, por las condiciones climáticas, extender grandes áreas de fuego a partir de pequeñas hogueras.

No existe tratamiento concreto para este tipo de enfermedad. El mayor problema es la falta de motivación para curarse que estos sujetos experimentan. El encarcelamiento, o la supervisión de por vida, suele ser la única manera de prevenir la repetición de sus actos.

 

 

 

mi reino por un fÓsforo

 

por Horacio Velmont

 

No hay necesidad de abordar a la piromanía como si fuera un tipo de trastorno especial, porque detrás de todo impulso de quemar cosas existen uno o varios engramas que ordenan genéricamente conductas irracionales.

Si a una persona se la hipnotizara y se le diera la orden de que cada vez que oyera la bocina de un auto buscaría un fósforo y provocaría un incendio, esto valdría como un ejemplo meramente ilustrativo del origen del trastorno mental que los psiquiatras llaman “piromanía”.

Pero como los engramas son por su propia naturaleza irracionales e impredecibles, no es necesario que haya un engrama-orden hipnótica con el contenido verbal específico de provocar un incendio.

Un piromaníaco puede tener la compulsión de quemar cosas simplemente con una orden del tipo de deshacerse de cosas, aunque no especifique que sea por el fuego.

La mente reactiva es un mecanismo de supervivencia primitivo que por su propia índole no razona cómo si lo hace la mente analítica.

El salto que pegamos cuando escuchamos sorpresivamente la bocina de advertencia de un automóvil no proviene de la mente analítica sino de la mente reactiva, porque si proviniera de la mente analítica terminaríamos en el hospital.

Esto significa que también pegaríamos un salto si la bocina no fuera la de un colectivo sino la de un triciclo de una criatura de tres años.

Con estos ejemplos queremos destacar que cualquier contenido verbal de un engrama puede provocar cualquier cosa y no necesariamente lo que interpretaríamos nosotros racionalmente que debe provocar.

Si un engrama contiene las palabras “¿provocar un incendio?”, la mente reactiva no razona que se trata de una pregunta, sino que la interpretación que hace es directamente la de una orden: provocar un incendio.

Es decir, cualquier palabra puede contenida en un engrama puede impulsar a la piromanía, incluso algo tan aparentemente anodino como “encender”, expresión que quizás el que la dijo podía haberse referido a encender la luz y no un fuego.

En un caso real la frase “no es como los otros”, pronunciada  por la madre en una conversación con una vecina mientras su hijo estaba enfermo, le produjo a la criatura autismo, porque la mente reactiva consideró irracionalmente que ser distinto era recluirse en los rincones en lugar de jugar como los otros niños.

En conclusión, es un error tratar de buscar a través de Dianética específicamente el engrama que causa la compulsión a provocar incendios porque es imposible identificarlo.

Lo que hay que hacer es liberarlo de todos los engramas, pues cuando sea clear habrán desaparecido todas las compulsiones y la persona actuará según su patrón óptimo, es decir, conforme a las sugerencias de su mente analítica y no a las órdenes imperativas de su mente reactiva.

 

Referencias: Puede completarse esta explicación con lo que decimos en esta misma página: haz clic a la izquierda donde dice “Ed Gein, el carnicero de Plainfield”.

* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación