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Romina Tejerina, víctima de la justicia medieval
Grupo Elron
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No hay diferencia entre la justicia actual y la de la Edad Media, porque la ignorancia sigue reinando en los fallos criminales, salvo en que los jueces de aquella época pueden ser disculpados por sus fallos aberrantes…


¿Alguien en su sano juicio puede creer que una madre que mata a puñaladas a su bebé recién nacido tiene plena conciencia de lo que hace?

 

¡Yo sí lo creo!

 

Cuando Romina Tejerina mató a su hijo de 21 puñaladas estaba prácticamente inconsciente, porque es un hecho científico irrefutable que una persona no actúa así si está en pleno uso de sus facultades mentales. La situación es la misma que la de un boxeador al borde del desmayo que tira puñetazos al aire y que luego recuerda como si fuera un sueño todo lo que sucedió.


E-METRO

(Abreviatura de Electropsicómetro)

En Cienciología se usa este aparato diseñado por L. Ronald Hubbard para detectar incidentes dolorosos en la vida de una persona para luego borrarles la carga. La aguja marca el estado reactivo, es decir, el grado de inconsciencia que esa persona tenía en un determinado incidente. Por lo tanto, es muy fácil probar que Romina estaba casi inconsciente al matar a la criatura, bastando que tome las latitas y retroceda hasta el momento del hecho. Se verá que la aguja indica que no estaba consciente cuando lo hizo. “Elemental, mi querido Watson”.


El caso de Romina es similar al de Ricardo Barreda, que mató a toda su familia con una escopeta en estado semiinconsciente, y a pesar de ser inimputable la justicia lo condenó. Más información en “Psiquiatría forense (obsolencia)”.


Así como la ignorancia de las leyes no sirve de excusa, así también la ignorancia de los magistrados sobre los nuevos descubrimientos científicos en materia de la mente humana no justifica sus fallos aberrantes. Y más aún cuando la existencia de la segunda mente del hombre, la mente reactiva, ya fue descubierta hace más de medio siglo. Más información en “Mente reactiva automática”, y en “Origen de la estupidez”.

 

 

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UN CASO ESTREMECEDOR

REPORTAJE EXCLUSIVO EN LA CARCEL

Clarín, edición del 12/6/05

Romina Tejerina

"Si hubiera quedado embarazada de quien quería, no lo habría hecho"

Todavía shockeada por la condena a 14 años de prisión, dijo que se siente víctima del violador y que jamás planificó el crimen de su hija. Pasó medicada la primera noche y pidió comida a su familia.

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Marina Artusa. SAN SALVADOR DE JUJUY. ENVIADA ESPECIAL

martusa@clarin.com

Raspa palma contra palma con el gesto de quien no sabe dónde ponerse. "Mirá lo que me hago de los nervios", dice mientras con la uña del dedo gordo, la única que aún conserva restos de un esmalte nacarado, se levanta un pellejito de costado y tira hasta que la cutícula se tiñe de sangre. Lo hace con uno, con dos dedos. "No me duele", asegura.

Poco más de veinticuatro horas después de haber sido condenada a 14 años de prisión, Romina Tejerina está sentada al aire libre, junto al alambrado de púa que bordea el jardín de la Unidad 3 del Servicio Penitenciario de Jujuy, un descampado que aquí le dicen La Granja y que Romina juraba, en tiempos en que su vida aún no era un tormento, que era un camping.

La Sala II de la Cámara Penal de Jujuy le dio esa pena, más de la mitad de los años que la chica lleva vividos -cumplirá los 22 el 24 de junio-, por haber matado a puñaladas a la recién nacida que confesó haber tenido después de una violación.

Es tarde de sábado y espera visitas. Sombra celeste en los párpados, rimel y brillo. Polera al tono con la sombra, jean elastizado y zapatillas. Una cruz que le trajo desde El Salvador una militante por los derechos de la mujer, un anillo que le acercó otra y una cinta roja anudada a la muñeca derecha. "Me la puse cuando entré", dice. El 23 de junio Romina Tejerina cumplirá dos años y cuatro meses presa.

Debajo de las tolderías que se montan con plásticos y géneros sucios frente a las celdas, el medio centenar de internas que, como Romina, cumplen penas aquí, recibe a los de afuera. Aquí charló en forma exclusiva con Clarín.

"¿Vieron lo de ayer (el dictado de sentencia del viernes)?", es lo primero que pregunta ella. "Yo no pensé que me iban a dar tanto..."

La fiscal Liliana Fernández de Montiel había solicitado la prisión perpetua por el delito de homicidio agravado por el vínculo. La defensa pedía la absolución por inimputabilidad: sostenía que Romina había actuado bajo los efectos de un brote psicótico que la hizo ver en la cara del bebé no deseado el rostro del hombre que abusó de ella.

El fallo, cuyos fundamentos se conocerán recién el miércoles 22 de junio, se basó en "circunstancias extraordinarias de atenuación", dijeron los jueces.

Con el diario del primer día del juicio doblado en un cuaderno, Romina Tejerina cuenta que durmió. Que después de escuchar sus sentencia, la trajeron esposada, que no quiso comer nada, que le dieron tranquilizantes -"aunque no me gusta que me mediquen"- y que durmió desde las ocho y pico de la noche del viernes hasta las nueve de la mañana de ayer. Según ella, había orden de no despertarla.

-¿Qué pasó por tu cabeza cuando escuchaste la sentencia?

-Lo primero que dije fue: "Vuelvo a la unidad y me hago algo, me mato". Pero después pensé en mi mamá y en mi papá. No les puedo hacer eso. Y si ellos son fuertes, yo también tengo que serlo. La verdad es que no sé de dónde saco las fuerzas.

Llegan Elvira Baños, su mamá, Erica -su hermana-, una tía y una prima. Es la primera vez que se ven desde la sentencia, ya que el viernes el tribunal prohibió el ingreso de los familiares por los gritos e insultos que brotaban en la sala. "Hola, mami, estoy bien", le dice Romina a Elvira en un abrazo largo mientras su madre la aprieta contra sí con una mano. Con la otra sostiene una bolsa de plástico blanca en la que trae pizzas y empanadas caseras. Romina no come ni toma nada del penal. "Sólo el agua para hacerme el té", dice la chica.

"Tengo hambre, andá a comprar galletas dulces", le pide a su hermana que saldrá disparada a cumplir el deseo. Las Tejerina repasan las imágenes que los noticieros repitieron en cadena. "Hay una tele en el comedor pero no quise ver nada", cuenta ella.

El 23 de febrero de 2003, Romina Tejerina supo que nada de lo que había intentado hacer para evitar el embarazo jamás soñado había dado resultado. Venía de meses de esconder la panza, aunque nadie había notado que sus 48 kilos de siempre se habían convertido en 53. Estaba agobiada y pensaba en cualquier cosa menos en las dos materias -Matemáticas y Física de cuarto año- que se había llevado previas.

Ese día de verano, en el baño de la casa que compartía con sus hermanas en San Pedro -una localidad ubicado a unos 70 kilómetros de la ciudad de Jujuy-, pujó en soledad, sobre el inodoro, una nena. La puso en una caja de zapatos, la tapó y hundió un cuchillo más de una vez sobre la tapa. Una de sus hermanas las encontró y las llevó al hospital. La beba murió a los dos días.

Romina Tejerina pasó un mes detenida antes de abrir la boca: dijo que el primero de agosto de 2002, durante los festejos de la fiesta de la Pachamama, el vecino que compartía la medianera con sus padres la metió a la fuerza en un auto rojo y la violó. Ella iba a buscar a su hermana a un baile.

Romina jura que no dijo nada porque tuvo "miedo y vergüenza". El hombre, dos décadas mayor que ella, estuvo preso 23 días y luego fue liberado por falta de pruebas. Aseguró que Romina y él estuvieron juntos, pero no a la fuerza.

-¿Por qué creés que te pasó todo lo que te pasó?

-No sé, pero creo que Dios me puso acá porque afuera me podrían haber pasado cosas peores.

-¿Sos responsable de algo o en realidad sólo te sentís una víctima?

-Soy una víctima del violador. Porque todo el tiempo me preguntaron si iba a bailar, si usaba pollera corta y esas cosas como si eso fuera malo. Mirá, al poco tiempo que llegué, me pusieron en una celda con cuatro madres para ponerme a prueba. Eran madres con chicos chiquitos y yo estuve bien. No hice nada. Después dijeron que no me gustan los chicos y hasta que le pegué al nene de una que está acá. Pero nada que ver. A mí me gustan los chicos.

-¿Cómo te explicás lo que hiciste aquel 23 de febrero?

-Lo que hice, lo hice porque no podía dejar de pensar en el violador. Si yo hubiera quedado embarazada de alguien a quien yo quería, no lo hubiera hecho.

-¿Habías pensado en hacer algo así durante el embarazo?

-Nunca. Se dijo que lo había premeditado pero no es así. Fue una reacción que jamás pensé.

-Tus abogados te aconsejaron no hablar durante el juicio. ¿No te hubiera gustado decir algo?

--El día anterior pensé que iba a decir lo que dijo mi hermana Mirta, que ahora ellos son responsables de lo que me pase acá. Pero al final no lo dije.

Por momentos, pareciera que Romina cuenta algo que no le pasó a ella sino a otra persona. Va y viene en el tiempo. Recuerda que de chica la retaban porque le gustaba jugar a la pelota y que, de más grande, se juró que iba a ser policía. "Ahora no creo que pueda", agrega.

-¿Con qué soñás?

-Con salir de acá y estar con mi familia.

-¿Pensás que algún día vas a tener la tuya?

-Ahora no puedo pensar en nada de eso.

A Romina le preocupa qué suerte correrá durante los muchos días de encierro que le quedan. "Porque como no tenía condena, no me molestaban pero ahora es como empezar de nuevo", dice. Y para hacer buena letra, ya se postuló para limpiar el comedor y la salita de traslados.

Elvira, su mamá, es puro desconsuelo. "Seguro que el violador está festejando -se queja-. Mire, dijeron tantas cosas feas. Hasta que estaban de novios y él se quedaba a dormir en la casa de ella. Es malo eso, con lo que ella soñaba tener su cena blanca". En esto pagos, la "cena blanca" es la ceremonia más esperada por los egresados del secundario: cuando terminan las clases hay una misa y el pueblo acompaña a las chicas que se visten de largo y asisten a una fiesta acompañadas por su galán de turno.

"Yo ya sabía qué vestido quería -cuenta Romina-. Yo siempre quise ser algo especial. Le había dicho a mi mamá que tenía que ser uno todo de plumas blancas. Como soy delgadita y no tengo panza, me iba a quedar bien. Pero después quedé embarazada y se acabó. No sé, ahora se me pudrió todo".

Del lado de afuera de la Unidad 3 hay fútbol, mate y factura, que Romina puede ver en cuadriculado, por las rejas, a la distancia. Del lado de adentro, no es fácil hallar distracciones. La chica se divierte, de vez en cuando, con algún llamado de los chicos de la Unidad 1, que está en frente y es un penal de varones. "A veces me llaman por teléfono para ver cómo estoy o me saludan cuando salen a cortar el pasto, pero las celadoras no nos dejan saludarlos", dice ella. Se rumorea en el penal que un guardia le arrastra el ala. Dicen que le jura que la va a esperar hasta que ella cumpla su condena.

 

 

 

I

ROMINA TEJERINA ES INIMPUTABLE

por Horacio Velmont

Los dictámenes de los psiquiatras forenses son falsos porque se basan en la mente analítica, que es la única que conocen, sin saber que todas las aberraciones no las provoca esta mente sino un mecanismo de supervivencia denominado "mente reactiva", que no razona sino que reacciona automáticamente ante un estímulo determinado.

Romina Tejerina recibió en su vida, como cualquiera de nosotros, determinados engramas que cuando se restimulan reducen la conciencia e impulsan a actuar irracionalmente.

Los engramas son similares a órdenes hipnóticas de alto poder porque contienen dolor como parte de su contenido.

Cuando Romina dio a luz a su bebé esos engramas se restimularon por la dramática situación que estaba pasando, y como consecuencia su mente analítica se redujo casi hasta quedar desconectada, y entonces no actuó ella sino su mente reactiva, que es la que en realidad la impulsó a matar a la criatura.

El tribunal que la juzgó la condenó por su mente analítica, ¡siendo que ésta estaba desconectada!

La mente reactiva, que existe en todos los seres vivos, graba todo lo que sucede alrededor en los momentos de peligro. Cuando todas o algunas de las percepciones de esa grabación aparezcan más tarde en un momento dado, la mente reactiva encenderá el botón rojo de peligro y de inmediato ordenará la defensa, sea huyendo o atacando.

Y para que la mente analítica no ordene otra cosa, la mente reactiva la desconecta.

Por eso, cuando Romina mató a su bebé no sabía en verdad lo que estaba haciendo porque literalmente "ella no estaba allí".

La actuación de la mente reactiva es fenomenal y muchas veces hemos visto en los documentales televisivos que hay personas que penetran en edificios en llamas y, casi al borde del desmayo, sacan de él a quiénes quedaron atrapados sin acordarse después del acto de heroísmo que realizaron, quedando asombradas cuando se lo relatan quienes lo presenciaron.

Como los psiquiatras no saben nada de esta segunda mente, y analizan todo según la mente analítica, no tienen en cuenta la posibilidad de que esta mente se desconecte.

Por otra parte, tampoco tienen forma alguna de comprobar el grado de reducción analítica que tuvo una persona en un momento dado, y por eso el examen que le hagan es necesariamente falso porque lo realizan en un momento en que esa persona está plenamente consciente.

A Romina, por supuesto, el examen psiquiátrico se lo hicieron cuando estaba analítica y de ahí que el diagnóstico absurdo fue que en el momento del crimen había comprendido la criminalidad del acto.

¡¡¡Romina comprendió la criminalidad del acto recién cuando estuvo nuevamente analítica!!!

En síntesis, ningún ser humano, y menos una madre, puede matar a su criatura estando plenamente consciente, y ésta es la razón de que la mente reactiva antes de actuar apague primero a la mente analítica.

Un psiquiatra que haya leído hasta aquí diría que es imposible saber el grado de reducción analítica que tenía Romina en el momento de cometer los crímenes. Afortunadamente está equivocado porque se puede.

Existe un aparato, llamado Electropsicómetro -se abrevia "E-Metro"-, inventado por L. Ronald Hubbard, que consta de un cuadrante con una aguja y dos latitas. A través de él, una persona puede revivir mentalmente el momento del incidente provocando el movimiento de la aguja, que marcará determinada carga indicativa del grado de disminución analítica que tenía en aquél momento.

Esto es posible porque los actos hostiles, como el perpetrado por Romina al matar a su bebé, se graba en las células como carga, y esta carga es detectada por el E-Metro.

El día que los psiquiatras despierten de su largo letargo, quedarán asombrados de las cosas que se inventaron mientras ellos dormían.

II

YO ACUSO A LA PSIQUIATRÍA

Es inconcebible que a estas alturas, ya bien entrado el Tercer Milenio, aún la Psiquiatría siga siendo considerada como la "ciencia de la mente", cuando ni siquiera conoce los descubrimientos definitivos de L. Ronald Hubbard sobre el mecanismo mental y el verdadero origen de la aberración del hombre: la mente reactiva y sus engramas.

La Psiquiatría considera a la mente analítica o mente consciente como la causa de todos los trastornos mentales, cuando en realidad esta mente es completamente inocente de todo lo que se le ha atribuido.

Hubbard, en su libro "Dianética infantil"(editado en 1951), pág. 17, dice al respecto:

"Durante siglos, tanto científicos como filósofos han estudiado las formas del pensamiento humano. Mientras más estudiaban, mayor era su seguridad de que poseemos el instrumento más complejo y desafiante que se haya concebido: la mente.

A partir del advenimiento de Dianética sabemos que, a lo que ellos se referían, es a la mente analítica.

Sin embargo, el describir el comportamiento de la mente no hace que sus estados sean menos desconcertantes. Nuestro conocimiento sobre el funcionamiento real que se lleva a cabo cuando pensamos, continúa siendo, en el mejor de los casos, aproximado. Existían mucho aspectos inexplicables, estímulos desconocidos y factores innumerables, hasta que se aplicó la teoría de Dianética.

Después de doce años de experimentación, Dianética demostró que el obstáculo reside en el hecho de que también poseemos otra mente, la mente reactiva [1] , la cual tiene mucha mayor fuerza y compulsión sobre nosotros que la llamada mente analítica. De hecho, cuando entra en acción, la mente reactiva nos molesta y nos confunde a través de toda nuestra vida.

Al igual que la mente analítica, la mente reactiva es una función mental. Es una especie de función primitiva; es un mecanismo de supervivencia violento y nocivo para los organismos vivos.

Pero el problema con la mente reactiva es que no analiza, no interpreta, no evalúa las circunstancias, sino que sólo reacciona automáticamente ante un estímulo determinado. La mente reactiva "piensa" únicamente en términos de identidades y semejanzas, al contrario de la mente analítica, que piensa solamente en semejanzas y diferencias.

La mente reactiva es estrictamente una mente literal que responde en forma de defensa cada vez que algo le "recuerda" un incidente doloroso semejante (no es necesario que sea idéntico).

La mente animal es un buen ejemplo del funcionamiento de la mente reactiva, ya que los animales con casi puramente reactivos.

Supongamos que una cabra se encuentra a la sombra de un árbol pastando tranquilamente, confiada en que ningún peligro la acecha. De repente, una gran serpiente baja por detrás y la espanta, es decir amenaza su supervivencia. El terror hará que sus escasas facultades analíticas se atenúen o que estén parcialmente inconscientes, y su indomable mente reactiva se hará cargo, dirigiendo al organismo hacia la supervivencia de una forma que se deriva del éxito pasado para sobrevivir en situaciones de gran peligro. Las impresiones que se recibieron en el momento de gran peligro y terror se registran y se archivan para un uso futuro de supervivencia. Así, en la mente de la cabra se asociará ese árbol, y otros que se le parezcan con la amenaza de la serpiente. Cada vez que la cabra vea el árbol, el registro del incidente hará que escape asustada sintiendo el dolor de la muerte, ya que para la mente reactiva, dolor -inherentemente-, significa muerte, y placer significa supervivencia.

Sin embargo, para los seres humanos civilizados, la mente reactiva se ha convertido en un parásito sobre el comportamiento racional. Es el quiste maligno que obstruye el funcionamiento correcto de la mente analítica, es la raíz de todas nuestras enfermedades psicosomáticas, y la barrera que nos impide alcanzar lo óptimo de nuestra capacidad de pensar y lo óptimo de nuestras aspiraciones.

Son asombrosas las presiones tan poderosas que la mente reactiva puede ejercer sobre un individuo para hacerlo obedecer sus órdenes. A pesar de que se supone que es un ayudante para la supervivencia, no puede analizar y conocer diferencias entre las cosas.

Entonces, si mientras alguien hacía un intento torpe por ordeñar a una vaca pinta y ella lo pateó y le causó dolor, de allí en adelante todas las vacas pintas se convertirán para él en criaturas odiosas, y todas las pasturas asoleadas reestimularán la inconsciencia. Inclusive, él reexperimentará el dolor de esa patada cada vez que se restimule.

Por supuesto que esto no tiene sentido, pero ésta es la forma en que funciona la mente reactiva; no puede tener un juicio de las cosas. Inclusive, por medio de Dianética, hemos descubierto que cientos de otras enfermedades psicosomáticas [2] se imponen sobre el cuerpo humano exactamente de esta forma tan ridícula".

La mente reactiva es un tipo de archivo donde se almacenan los incidentes desagradables que nos suceden a lo largo de nuestra existencia, incluso desde antes del nacimiento, y abarcando también las vidas pasadas.

En este archivo solamente se almacenan aquellas cosas que nos ocurrieron mientras nos encontrábamos inconscientes o con dolor, físico (por ejemplo, la caída de una escalera) o emocional (la muerte de un ser querido).

Las cosas que nos suceden que no contienen dolor ni inconsciencia, se archivan en los bancos de recuerdos de la mente analítica. Las cosas que nos suceden que contienen dolor e inconsciencia, se archivan en los bancos de engramas de la mente reactiva.

La diferencia entre un recuerdo y un engrama es que un recuerdo es experiencia no impuesta y no aberra, y en cambio el engrama es experiencia impuesta y aberra. El recuerdo está al alcance de la conciencia y por el contrario el engrama no. Y ésta es la razón de que aberre.

¿Qué es lo que mantiene a un incidente engrámico, como la caída de una escalera, en el archivo de la mente reactiva? Pues el dolor: los bancos de recuerdos de la mente analítica no contienen dolor de ningún tipo.

A tal punto es esto cierto que un engrama al que se le elimine el dolor se desprende inevitablemente del archivo de la mente reactiva y automáticamente se traslada al archivo de recuerdos de la mente analítica, en cuyo caso ya no es aberrativo pues forma parte de la memoria normal de la mente consciente.

Precisamente, la tecnología desarrollada por Hubbard parte de esta idea de eliminar el dolor de un incidente doloroso para que en lugar de formar parte de un engrama, que por definición es irracional y aberrativo, forme parte de un recuerdo, que por definición es racional y no aberrativo.

Vemos lo que dice Hubbard al respecto en "Dianética infantil", p. 19:

"La memoria es un proceso de recordar a voluntad o como respuesta a un estímulo apropiado, impresiones que se reciben primero por los sentidos y después se registran en la mente. El proceso de recordar es esencialmente el de percibir estas impresiones y entenderlas, y es un proceso analítico.

Lo que no entendieron antes las ciencias mentales pero que concluyentemente ahora lo puede demostrar Dianética, es que existe otro archivo de impresiones. Es en este otro archivo en donde se registran las impresiones de una manera y bajo circunstancias que no permiten un recuerdo voluntario . Éstas son las impresiones que registra la mente reactiva y que permanecen ahí hasta el momento en que se ponen en funcionamiento cuando en el medio ambiente existe algo que provoca su restimulación.

En otras palabras, la mente reactiva reacciona ante cierto estímulo, pero de una manera que es casi imposible de explicar racionalmente y es tan errática y al azar que con frecuencia hace un daño incalculable al cuerpo humano y a muchas de sus funciones".

Es importante remarcar que para que un incidente se archive como engrama en la mente reactiva y no como recuerdo en la mente analítica, la persona tiene que estar con su capacidad consciente disminuida, porque si está en plenitud del poder mental no hay grabación engrámica.

Otro dato importante para señalar es que un incidente puede estar archivado toda la vida del individuo en la mente reactiva sin restimularse. Esto sucede cuando en el medio ambiente no existe ningún restimulador de ese incidente engrámico.

Así, una persona puede tener en su mente reactiva innumerables engramas que nunca se restimularán, en cuyo caso la persona permanecerá siempre cuerda. Naturalmente, basta uno solo que sea lo suficientemente aberrante para enviarlo al manicomio si se dan las condiciones para se restimule.

En conclusión, para que los datos contenidos en un engrama afecten a la persona tienen que ser reestimulados por algún factor del medio ambiente. Una vez que esto ocurra, el o los engramas se restimularán en lo sucesivo cada vez que se den las condiciones requeridas: medio ambiente similar al engrama y disminución de la conciencia analítica por alguna razón.

Para que pueda comprenderse con facilidad lo que es una grabación engrámica basta imaginar una grabadora magnetofónica que se pusiera a funcionar en una calle muy concurrida: cuando se escuche lo grabado se oirán bocinas de autos, choques, silbidos, fragmentos de conversación, etc.

El punto clave del ejemplo es que no se podría idear un mecanismo selectivo que hiciera algo diferente de repetir lo que grabó: exactamente así es la grabación engrámica. Cualquiera que haya escuchado una grabación de este tipo sabe a qué nos estamos refiriendo. Por eso decimos que los incidentes que se archivan en la mente reactiva son literales , ya que no existe interpretación alguna cuando se ponen en funcionamiento, pues la repetición es tal cual (literal).

La actividad del mecanismo de supervivencia de la mente reactiva, entonces, es registrar los incidentes tal cual se produjeron y repetirlos (dramatizarlos) en respuesta a la restimulación.

Por lo tanto, cuando cualquier registro en la mente reactiva se dramatiza luego de ser restimulado, la persona responde con una interpretación literal del contenido de ese registro en particular sin pasarlo primero por el tamiz del raciocinio, significando esto que barriendo es lo mismo que "va riendo"; tuvo es igual que "tubo"; acecinar (ahumar) es lo mismo que "asesinar", y así por el estilo.

Si un engrama tiene, por ejemplo, el contenido de "andar derecho en la vida", que quizás un padre le implanto sin saberlo al hijo en un momento en que éste se encontraba llorando, la mente reactiva puede "interpretar" literalmente eso, y la pobre criatura se encontrará crónicamente durante toda su vida con tortícolis de tanto estirar el cuello para "andar derecho en la vida".

Veamos un caso real relatado por Hubbard en su libro "Dianética infantil", pág. 20, que da cuenta de la irracionalidad de la mente reactiva:

"Una mujer encinta se tropieza y cae pesadamente al suelo. Su hijo, aún en su vientre, se aturde momentáneamente (inconsciencia). En su terror y preocupación grita: ' Mi bebé, lo he dañado, le di un golpe terrible, nunca será como los otros niños' .

A pesar de que el niño nace sin contratiempos ni deformidades, cuando alguien durante su niñez, queriendo alabarlo , le dice: "Él no es como los otros niños", el incidente prenatal se 'conecta' y como consecuencia él trata inconscientemente de ser diferente, aislándose en las esquinas y rehusando unirse a otros niños en sus juegos o en varias otras actividades normales".

Ahora bien, si la Psiquiatría fuera una ciencia verdadera debería reconocer estos problemas e incluso ofrecer un método para su solución.

¿Cuál es la excusa de la Psiquiatría para ignorar lo que ya casi es patrimonio de la humanidad?

No tiene ninguna, más que su miopía intelectual, pues la Red está plagada de los descubrimientos sobre la mente y la salud mental de L. Ronald Hubbard. Además, su tecnología se imparte en la actualidad en más de 100 organizaciones en todo el mundo. ¡y hasta los brujos de África la conocen y practican!

Por el contrario, Dianética y Cienciología, como ciencias verdaderas, han desarrollado un método para reconocer y resolver estos problemas humanos.

¿Qué es lo que hacen? Pues eliminan esos registros que, cuando se restimulan, provocan diversas enfermedades e impulsan al hombre a tener un comportamiento reactivo, desde el de los padres golpeadores hasta el extremo de los asesinos seriales.

Hubbard, en su libro "Dianética infantil", pág. 21, explica el procesamiento dianético en los siguientes términos:

Al individuo cuyo banco de la mente reactiva ya no contiene ningún incidente aberrante se le conoce, en la terminología dianética, como "aclarado" ( clear , en inglés); y la persona que aún está recibiendo procesamiento dianético, ya sea para aliviar el dolor o el malestar mental, o con el propósito de llegar a ser aclarado, se le llama "preaclarado" (se abrevia "pc").

El procesamiento es una técnica sorprendentemente simple. Se le pide al preaclarado que se ponga cómodo y que cierre los ojos. Después se le pide que regrese a algún momento pasado de placer; se va a través del momento de placer y, por medio de un hábil interrogatorio, su auditor (el terapeuta dianético) trata de obtener todos los detalles posibles que contiene el incidente. Esto posee el efecto de familiarizara la persona prácticamente con el proceso de "ir al pasado" o "retornar". También agudiza sus poderes para recordar, y al mismo tiempo calma cualquiera de las dudas que él pueda experimentar.

a continuación, se le pide que se vaya o retorne al primer momento de dolor o inconciencia que se encuentre disponible en ese momento. Con lo que él se pone en contacto se llama un "engrama", que el nombre científico que se le da a una impresión sobre el organismo. De nuevo, el diestro interrogatorio lo ayuda a recordar los detalles. El recordar (recorrer) varias veces el incidente le sirve para eliminar lo que llamamos "carga" en el incidente, y así la mente analítica recupera esa energía vital que se requería para soportar o vivir con el contenido destructor del engrama.

De aquí, el auditor lleva al preaclarado hacia incidentes mucho más profundos, de los cuales el objetivo final es conectar y eliminar los recuerdos ocultos de todos los incidentes aberrantes que pueden estar presentes en el banco reactivo.

En realidad, estos datos en la mente reactiva se conectan gracias a la ayuda del auditor, la cual se requiere para dirigir al preaclarado hacia mejores líneas de ataque.

Puede aparecer como sorprendente, pero todos los datos están registrados ahí, en la mente reactiva, esperando a que se conecten, se borren y se coloquen, por medio del proceso de auditación, en una memoria normal o sin aberraciones.

Así, el proceso libera la energía vital que se necesita para el mejor funcionamiento de la mente analítica.

Entonces, es obvio que, con cada liberación de este tipo, la mente analítica recupera cada vez mayor cantidad de su potencial original del cual está dotada para el pensamiento claro y racional".

¿Cuáles son las leyes de la mente en que se basa la tecnología desarrollada por Hubbard para eliminar los engramas del la mente reactiva?

El axioma 12 dice lo siguiente: "La primera condición de cualquier universo es de que dos espacios, energías, u objetos no deben ocupar el mismo espacio. cuando se viola esta condición (duplicado perfecto) se anula la apariencia de cualquier universo o cualquier parte de él".

El axioma 20, por su parte, expresa: "Al conducir al preaclarado a crear un duplicado perfecto, se causa la desaparición de cualquier existencia o partes de ella .

Un duplicado perfecto es una creación adicional del objeto, su energía y su espacio, en su propio espacio, en su propio tiempo, utilizando su propia energía. Esto viola la condición de que dos objetos no deben ocupar el mismo espacio y causa la desaparición del objeto".

El axioma 30, por último, precisa: "La regla general de auditación es de que cualquier cosa que sea indeseada y que aún persiste, debe ser vista completamente, en cuyo momento desaparecerá.

Si sólo se ve parcialmente, su intensidad, al menos, disminuirá".

En el procesamiento dianético, el preaclarado retorna al incidente que se encuentra en su mente reactiva y al revivirlo tal cual sucedió lo duplica, y al duplicarlo, por obra de los axiomas mencionados, se borra del archivo de la mente reactiva pasando a operar como recuerdo, y como tal no aberrativo, al archivo de la mente analítica o consciente.

Es importante aclarar que no es posible borrar de la mente ningún recuerdo, sino sólo quitarle, en el caso de que se trate de un engrama, el dolor físico o emocional.

Remisión : Este tema puede ampliarse consultando "Electrochoque, ¿cura o mata?"; "Engrama, mente reactiva y estado de Clear"; "Estructura del hombre"; "Falacias de la Psiquiatría I ", II, III y IV ; "Psicoanálisis"; "Quirófano maldito"; "Terapia de vidas pasadas".

Por otra parte, también hay muchos temas interesantes relacionados en nuestro website que denominamos "Apéndice" ( www.usuarios.lycos.es/grupoelron0 ), dedicado a L. Ronald Hubbard.


[1] En la actualidad sabemos que Ron Hubbard se refería a la mente reactiva automática , pues el profesor Jorge Olguín, director del Grupo Elron, más tarde descubrió otra mente, la mente reactiva emocional, impulsiva o irreflexiva.

[2] Enfermedades psicosomáticas: Rectius : "Enfermedades psicogénicas" (ver Diccionario Técnico de Psicointegración).

* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación