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Mensajes de Radael 3
(Thetán de Horacio Velmont)
Grupo Elron

 

SESIONES DE CONTACTO TELEPÁTICO

con Radael, ThetÁn de Horacio Velmont

 

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Sesión del 11/11/09

Sesión del 29/12/09

SESIÓN DEL 11/11/09

 

 

Médium: Jorge Olguín.

Interlocutor: Horacio Velmont.

Entidades que se presentaron a dialogar: Radael, Thetán de Horacio Velmont y Maestro Ron Hubbard.

 

Radael habló sobre un dolor físico de Horacio de origen engrámico. Hay vivencias que si bien no resaltan demasiado son muy marcadas para el espíritu. Tuvo una vida en León por el 1700. Su familia arregló con quien se casaría pero a él le gustaba otra chica con quien tuvo dos hijos en secreto y les mantuvo, aunque se casó con quien su familia quería. Por circunstancias fue a vivir a otra parte y al pasar unos años supo que sus hijos habían muerto de hambre, y más tarde la madre. Le quedó un fuerte sentimiento de haberles abandonado, lo que ahora se estaba reestimulando. Posteriormente Ron habló sobre un tema publicitario, también sobre los Ebanis cuyos videos son un montaje aunque existen unos bichos de origen extraterrestre que se llaman así, desmintió que el bicarbonato sirviese para el cáncer, y tocó algún tema más.

 

Sesión en MP3 (4.519 KB)

Información adicional sobre psicoauditación

 


SESIÓN DEL 29/12/09

 

 

Médium: Jorge Olguín.

Interlocutor: Horacio Velmont.

Entidad que se presentó a dialogar: Radael, Thetán de Horacio Velmont.

 

Habló de los resultados de la psicoauditación anterior y de los roles. Relató una vida en Roma donde su padre fue asesinado. Él era soberbio y no dudaba en manipular con el temor y la mentira para obtener lo que deseaba. Relató unas vivencias sobre sexo y asesinatos. Fue asesinado por unos ladrones. Ya como 100% se justificaba y ello le mantuvo en el plano 2 por mucho tiempo. Ahora se siente muy bien por haber liberado todos esos engramas. Resaltó el poder de los engramas, también en la parte física. Finalizó hablando de los planos bajos.

 

Sesión en MP3 (4.141 KB)

 

Interlocutor: ¿Ya estás ahí, Radael?

Entidad: Sí, estoy aquí ya.

Interlocutor: Bueno, tú sabes que esta va a ser una sesión de psicoauditación, que la tenemos pendiente desde hace muchísimo tiempo. Te hago el comentario, que tú también ya sabes que desde la psicoauditación pasada se me fueron los dolores de estómago. Es interesante el dato, ¿no es cierto?

Entidad: Así es.

Interlocutor: Está bien. Porque me tenían bastante preocupado, bastante molesto porque no sabía de donde provenían, porque se parece mucho a un problema estomacal, cosa que no tenía nada que ver con un problema estomacal sino en la reestimulación de vidas anteriores.

Entidad: Vosotros, en vuestro plano físico decís que en los cursos se aprende mucho tanto en la teoría como en la práctica y bueno, me doy cuenta que he aprendido mucho a través de la práctica, de vuestra práctica de hacer sesiones a través de un receptáculo porque me doy cuenta que ciertos engramas se ocultan de tal manera que al igual que los roles de ego… los engramas y los roles del ego no son inteligentes porque en realidad forman parte de la personalidad, de alguna manera, del ser encarnado, del individuo, pero es como si tuvieran inteligencia propia al punto tal que es como que se camuflan. Otro canalizador independiente de este receptáculo que gentilmente me alberga hablaba de la neutralidad del ego y me parece absurdo –por dar un calificativo- hablar de ego neutro, no existe ego neutro, el ego puede ser manipulador mediante roles de víctima, roles de inquisidor –que ya un autor vuestro en dos de sus libros lo ha hablado- y el engrama también es manipulador, manipulador en el sentido de que condiciona, condiciona de tal manera que hasta te hace sentir dolencias, dolencias que una vez ese engrama se desactiva, esa dolencia deja de ser. Y tú eres testigo cabal de lo que estoy diciendo, testigo protagonista.

Interlocutor: Está bien. Ahora, la sesión pasada hablamos con Ron sobre que la mente reactiva inherentemente protege a sus engramas. Por eso hemos tardado tanto en hacer la sesión que vamos a hacer ahora, ¿es así?

Entidad: Correcto.

Interlocutor: Está bien. Ahora, ¿de alguna manera tú has influido para que yo haga la sesión?, ¿me has insistido de alguna manera? o…

Entidad: Obviamente, porque es muy importante para la unidad.

Interlocutor: Y me he resistido, o mejor dicho, mi mente reactiva me ha hecho desistir muchas veces de hacer esta sesión, ¿es así?

Entidad: Sí, sí.

Interlocutor: Bueno, pero por fin creo que la podemos hacer. Bueno, ¿si te parece vamos directamente al incidente?

Entidad: Bien.

Interlocutor: A ver, te escucho.

Entidad: Hay un incidente muy negativo, muy muy negativo, en la zona de Roma…

Interlocutor: ¿Como Nerón?

Entidad: No, no, no, fue posterior a Nerón, fue una encarnación que no he tocado nunca. Me llamaba Tulio, Tulio Dedero. Habíamos encarnado en el año trescientos veinticinco…

Interlocutor: ¿Dos siglos más o menos después de Nerón, algo así?

Entidad: Exactamente en el año trescientos veinticinco. Y nuestra familia era una familia que se podría llamar de clase alta y cayeron en desgracia porque había un político que no era muy conocido pero que sí tenía muchas influencias porque estaba enamorado de madre, mejor dicho, no enamorado, encaprichado, y se las ingenió para que padre muriera.

Interlocutor: Entiendo.

Entidad: Quedé con madre y con Nerea, que era nuestra hermana que en realidad no era hermana directa sino que era una hermana adoptiva…

Interlocutor: ¿Nerea, dijiste?

Entidad: Nerea. Era una niña que era de una sirvienta esclava que teníamos en casa y que había muerto acuchillada en los bajos y madre se encariñó con la niña, que aparentemente la madre venía de Grecia y bueno, quedamos con Nerea.

Pero yo siempre tenía como ciertos aires de superioridad por la forma que me había criado, era como soberbio, prepotente, siempre contaba con mucho dinero y no quiero buscar excusas, pero en esa época había mucha perversión, no es que con los siglos Roma había cambiado, no había cambiado para nada. Recuerdo que me había encaprichado con una niña que trabajaba en la casa de un amigo y el amigo me dice: -Dame dos monedas y la tienes. Y yo me enojé porque le digo: -Tú me debes muchos favores, me debes muchos favores. Porque había un tal Flavio que trabajaba en casa y mi amigo estaba encaprichado con Flavio y yo le ordené a Flavio hacer lo que fuera con mi amigo e incluso mi amigo quería que yo lo viera. Y me excitaba verlo a mi amigo con Flavio cuando consumaba la relación con Flavio. Y dicho esto me permitió que yo estuviera con la joven. Y una vez consumado el acto con la joven es como que me remordía la conciencia, sentía como que había hecho algo mal. Pero estaba muy encaprichado y estaba como enojado por la joven. O sea, le echaba la culpa a la joven que yo me sintiera mal por haberla forzado a tener relaciones conmigo. Pero siempre la traía a casa, incluso a veces dejaba que comiera en la cocina. Y la joven es como que se acostumbró a que yo la poseyera. Y una tarde llego a ver hasta la zona céntrica y llego a casa, madre no estaba y la encuentro en la cama a Nerea con esta joven…

Interlocutor: ¿En un acto de lesbianismo?

Entidad: Sí. Sentí como una especie de sensación en el estómago rara, como si cayera en un pozo y tuviera un vértigo…

Interlocutor: Entiendo, entiendo.

Entidad: Y eso se me pasó…

Interlocutor: Es una sensación de vacío…

Entidad: Sí, y luego me despertó la curiosidad. Obviamente que ambas quedaron paralizadas en ese momento esperando mi reacción. Cierro la puerta, me saco la toga y digo: “Yo estaré con vosotras”. Pero a mí, Nerea no me atraía, era morena, de rostro muy imperfecto, tenía como el labio leporino, como… No. No me atraía para nada pero nunca la había visto desnuda y sí me atraían sus curvas, era mucho más voluminosa, mucho más rellena que la joven y primero se resistió, le pegué dos cachetadas y la poseí, la tiré boca abajo y la poseí. Y la tomaba con mi mano derecha del cabello a Nerea y con la mano izquierda a la niña y me había excitado tanto que con cinco o seis estertores eyaculé. Y le dije a la joven que me trajera un tarro con agua tibia de la cocina y…

Interlocutor: ¿Estás sintiendo en este momento esa sensación de haber terminado y no sé si de culpa o de lo que fuere?

Entidad: No era culpa, era incomodidad porque me sentí muy mal por haberlo hecho pero no por la niña, a mí la niña no me interesaba en ese momento, habría tenido la culpa en otro momento, no ahora. El problema era Nerea. Sentía como cierto temor de que hablara con madre y le comentara algo. Y entonces, antes que dijera nada les dije: -Vosotras dos me habéis tentado -mientras que con un trapo me higienizaba.

Y tú, tú –a Nerea -tienes la culpa de haberme incitado. Tú me has incitado. Y hasta estoy pensando de hablarlo con madre para que te expulse de casa. Se me había ocurrido en ese momento como automáticamente y luego pensé “Qué astuto, porque estoy acusando antes de que me acusen”.

Y logré el cometido porque Nerea se puso a llorar y me dijo: -Discúlpame, no pensé, pero sabía que tú con ella… y como yo nunca había…

-Calla, calla, no digas nada. Lo dejo pasar. Lo que pasa que ahora en mi mente quedó grabado esto de vosotras y capaz que os pida repetirlo. Eso sí, lo mantendremos en secreto.

Y así fue que varias veces presencié –cuando madre no estaba- que ellas se tocaran, se acariciaran y luego yo…

Interlocutor: ¿Participabas?

Entidad: Sí, pero ya no me interesaba la niña, estaba con Nerea, todo el tiempo con Nerea. Y sucedió lo que tenía que suceder: Nerea quedó embarazada.

Hable con Calviño. Calviño trabajaba en una herrería y le dije: -¿Tenés algunos amigos?

–¿Por qué?

Saqué una bolsa. Le digo: -Mira, toma, dos monedas, esta bolsa entera para todos vosotros, tú y tus amigos. A la tarde va a pasar una joven. -La describí bien a Nerea que va a ir a la tienda. -La voy a mandar lo más tarde posible. Secuestradla y violarla entre todos.

-¿Y tú que ganas con esto?

-¡Ahh! No te importa que gano con eso. Tengo las monedas, ¿aceptáis o busco otros?

            -No, no, no, aceptamos.

            Hablé con Nerea por la tarde y le dije: -Tienes que ir hasta lo de Tutaco, que hay una tela que quiero usar. Dile que yo luego lo arreglo con él, no quiero que andes con dinero por la calle.

            -Pero ya está obscureciendo.

            -¡Ahh! La necesito para mañana temprano, que tengo una reunión en la zona del centro con el hijo de un senador. Y fue.

            Y no volvía. Y no volvía. Madre estaba preocupada: ¿Adónde la has mandado?

-Madre, a que me busque una tela, no entiendo porqué tarda tanto.

-Pues tendrá algún pretendiente y no sabemos nada.

-No creo.

-Nerea es inocente, hijo.

            Como muy altas horas de la noche se escuchan gemidos, madre y yo estábamos despiertos y se la ve a Nerea sangrante, con la ropa desgarrada, llorando, que la atacaron en el camino.

            -¿Cómo te atacaron por el camino si es muy seguro por donde yo te mandé? Está la tienda de Lalia, está la galería y luego lo de Tutaco. No entiendo.

-Bueno, había como sombras en la calleja que va camino a la herrería y sentí como un golpe y había varios hombres y me golpearon, me lastimaron…

            -Hice como un gesto de impotencia y le dije a madre: -¿Qué hacemos?

            -Hablemos con las autoridades.

            -No, no nos van a dar importancia. Nos caímos en desgracia, no está padre.

            Despertamos a las niñas de la cocina, que pusieran a calentar agua y que la limpien.

            A los pocos meses se empezó a notar la panza de Nerea.

            Y le digo a madre: -Mira, ¿encima vamos a tener esta vergüenza?, ¿encima vamos a tener esta vergüenza en nuestra familia? Padre muerto y esta niña que has recogido…

            Madre se encogió de hombros. -Que se vaya al campo.

-Tú en el campo tienes una prima.

-Que se vaya al campo. Manda algún criado que la lleve y que vuelva, en dos días estaría de vuelta, ¿te parece?

-¿Quieres que hablen mal de nosotros? ¿Más de lo que hablan?

Antes de irse, me mira y me dice al oído: -Esto que tengo no es de la gente del callejón.

-¿Cómo sabes? ¿Me acusas a mí? Qué sé yo de tus perversiones. ¿O quieres que te haga degollar?

Bajó la cabeza, subió al carro y el criado tiró de los dos caballos y…

Interlocutor: Se fue.

Entidad: Se fue. Sentía como odio por Nerea por haberme puesto en tal aprieto porque aparte yo en el poblado estaba bien considerado y ahora este hombre y los cómplices sabían quién era yo y no sabía como… “Ya sé, Alcides es muy influyente”.

-Alcides –sniff- no sabes lo que me ha pasado, me han atacado en el camino y tengo el rostro de todo los que lo han hecho. Y son tan… Sí que están seguros de sí mismos que yo paso y me saludan.

-¿Y qué quieres que haga?

-Tú que tienes ascendencia en gente del ejército…

-Dime exactamente qué quieres que haga.

-Hazlos desaparecer. Acompáñame como que estamos paseando.

-¿A pié? A mí no me gusta ir a pié.

-Es que quiero mostrar.

Y por el camino, con Alcides, nos encontramos con…

Interlocutor: Pero, ¿quién era este Alcides, un pretor? o…

Entidad: Era hijo de un funcionario importante. Tenía cinco años más que yo y me tenía –de alguna manera- afecto. Le señalé disimuladamente al que yo le había pagado y a los secuaces que habían violado a mi hermanastra y al contrario, los saludé de manera muy simpática.

 -¿Cómo estáis? -Son ellos, míralos.

-Sí, de vista los vi alguna vez. ¿Puedes conseguirme sus nombres?

-Sí. Puedo.

Y los hice desaparecer. Todos murieron.

Interlocutor: ¿Cuántos eran?

Entidad: Seis y él, siete. Porque yo había prengado el tema. Porque ellos sabían que yo a propósito había hecho atacar a Nerea. Y ahora me quedaba tranquilo. Pero sé que en países de oriente, de muy lejos, he hablado con algunos que creen en que uno ha vivido otras veces y que uno trae lecciones de otras vidas, no sé si será eso o qué pero una noche madre se había quedado en la casa de una amiga y me preocupé y salí y no me di cuenta de cambiarme, fui con ropa de tarde y vi que en un callejón había dos sombras y apresuré el paso. Y adelante mío otra sombra.

-A ver si le podemos sacar… seguramente que tiene algunas monedas de plata y…

-¡No, parad, yo soy…!

Y sentí como un frío estilete en mi estómago… ”¡Ah!”. Caí de costado sobre mi hombro izquierdo, mientras sentía la sangre en mis manos y las manos que hurgaban mi ropa para sacar el poco dinero que tenía y sentía como frío y me adormecía y…

Interlocutor: Sí…

Entidad: Desencarné. ¡Aaah!

Interlocutor: ¿Te elevaste o te hundiste? ¿O nos hundimos o nos elevamos? Para ser más criteriosos…

Entidad: Bajamos al plano 2.

Interlocutor: ¿Por ese hecho?

Entidad: Bajamos al plano 2 por todo lo que había sido esa vida y quedé con infinidad de engramas.

Interlocutor: Fue por segunda vez que bajamos a…

Entidad: ¿Al plano 2?

Interlocutor: Sí. ¿Cuántas veces bajamos al plano 2, tres?

Entidad: No, cuatro.

Interlocutor: ¡Ah!, ¿cuatro veces?

Entidad: Sí.

Interlocutor: Qué persistencia. Bueno. Muy bien. ¿Cómo salimos del plano 2?

Entidad: Salimos en una vida siguiente.

Interlocutor: ¿Cuánto tiempo estuvimos en el plano 2?

Entidad: Prácticamente medio siglo.

Interlocutor: ¡Ah!, medio siglo?

Entidad: Sí.

Interlocutor: O sea, ¿hemos tardado medio siglo en darnos cuenta de preocuparnos por el otro, llamémosle así?

Entidad: Sí.

Interlocutor: O sea, nos hemos preocupado durante todo este medio siglo por nosotros mismos y por eso nos quedamos allí, ¿es así?

Entidad: Si bien, como rol, tenía la excusa de que no conocía otra vida que esa donde tú te crías en un ambiente de sensualidad, donde no había derechos del otro, donde había esclavitud abierta y esclavitud encubierta, donde había tejes y manejes, no tenía la excusa como espíritu pero yo como espíritu buscaba la excusa de que “Bueno, ese rol se crió en esa vida y es como que quería justificar lo que había pasado…

Interlocutor: Claro, y por eso estuvimos tanto tiempo.

Entidad: Y que seguramente fue el mismo karma el que hizo que me atacaran en el mismo callejón donde ese rol había hecho violar a la que era mi hermanastra en esa vida.

Interlocutor: ¿Esa daga en el estómago tiene relación o tenía relación con los dolores de estómago?

Entidad: También. Sí.

Interlocutor: También. Era un engrama, diríamos, anterior. ¿Sería el engrama básico?

Entidad: Con respecto a…

Interlocutor: A la…

Entidad: Sí. Con respecto a eso, sí.

Interlocutor: O sea, sería básico.

Entidad: Siento como que… a ver, para que se entienda; siento como cierto sopor. Nosotros como entidades espirituales –sin ello no sería un espíritu 100%, soy una entidad 90%- no tenemos sopor en el sentido que lo tenéis vosotros como 10% encarnados, porque no tenemos cuerpo físico, no tenemos sueño; hablo de un sopor conceptual, pero exhausto de haber repasado esa vida…

Interlocutor: ¿Pero hay alivio?

Entidad: Total, total, en este momento siento como laxitud, la laxitud y el sopor, tómalo también como alivio, yo tengo un gran alivio, si estuviera tenso no podría sentir ese sopor…

Interlocutor: Está bien, pero la pregunta es: ¿Cómo nos afectaba la reestimulación de este engrama en esta vida?

Entidad: Más que nada en los síntomas físicos, en todo tipo de síntomas físicos.

Interlocutor: ¿Dolores de cabeza y todas esas cosas?

Entidad: Estomacales, ansiedad, nervios, o sea que son muy pocos los que conocemos el real poder del engrama, por eso es importante que todo aquel que escuche –si permites que escuchen esta sesión-…

Interlocutor: ¡Si, por supuesto!

Entidad: ...que sepan cómo el poder del engrama afecta a la parte física de maneras insospechadas que a veces hasta ni se relacionan con lo que sería el engrama básico y lo que llevó en esa vida a comportarnos de esa manera, donde uno trata de justificar, de decir: “Yo, como rol en esa vida, al haber tenido la pérdida de mi padre, buscaba de alguna manera desquitarme con todo y con todos con malos tratos y comportándome de manera hasta lastimosamente zalamera con aquellos que tenían más poder para obtener algo y de manera despectiva a aquellos que estaban apenas un poquito por debajo de mí, comprando gente, comprando niñas a mi antojo y hasta jóvenes que estaban en situación de esclavitud para que mis amigos se complacieran homo sexualmente.

Interlocutor: Está bien. Ahora te hago la pregunta: ¿Cuando descendimos a la octava esfera por segunda vez nos hemos encontrado con otros espíritus que ya hace rato que estaban ahí y no se habían elevado?

Entidad: Sí, por supuesto.

Interlocutor: A ver, diríamos, ¿hemos vuelto al mismo lugar?, por decirlo de alguna manera, no sé si se puede llamar lugar o si la octava esfera tiene divisiones, ¿o no es así?

Como por ejemplo, acá, uno si delinque, puede ir a la cárcel de Caseros, o puede ir a la cárcel de… bueno, la de Caseros ya no existe más pero suponiendo a la cárcel A o puede ir a la cárcel B o a la cárcel C donde no se encuentra con los mismos delincuentes que antes.

Entidad: Que yo sepa, en mi pobre concepto, no he notado divisiones en la octava esfera, no he notado sub planos, en la octava esfera. Tampoco entiendo que hay sub planos en el –1, los sub planos empiezan a partir del plano 2.

Interlocutor: Está bien. Pero a lo que yo me refería, si nos hemos encontrado con los mismos espíritus que ya estaban allí o se habían elevado todos.

Entidad: Es imposible tener el concepto de la magnitud de espíritus que hay allí.

Interlocutor: Eso es lo que quería saber. ¿Pero se supone que nos habremos encontrado con espíritus que hace muchísimos siglos que están allí?

Entidad: Seguramente que sí, seguramente que sí. Pero ni te permiten conceptuar con ellos porque están encerrados en su dolor. De todas maneras, para evitar confusión con aquellos que escuchen o lean la sesión, en esta vida de Roma bajamos al plano 2, no al –2…

Interlocutor: No, un momentito; yo estoy confundiéndome entonces,  yo estoy hablando… A ver, me equivoqué, o sea que…

Entidad: En esta sesión bajamos al plano 2…

Interlocutor: ¡Ah! No a la octava esfera…

Entidad: Del 3 al 2…

Interlocutor: ¡Ah! Entonces yo te entendí mal. Fue un mal entendido, entonces, hay que rebobinar todo…

Entidad: Escúchala bien.

Interlocutor: Claro, me confundí. Por eso había hablado de la octava esfera y no tiene nada que ver con la octava esfera.

Entidad: No, no. Pero está bien el dato que he aportado. La vez que estuve en la octava esfera no he conceptuado sub planos.

Interlocutor: Claro. Está bien, de cualquier manera, ¿cuántas veces bajado nosotros a la octava esfera?

Entidad: Dos.

Interlocutor: Dos. Claro, lo de cuatro era del plano 2.

Entidad: Correcto.

Interlocutor: Bueno. No sé si hay algo más… La pregunta es: ¿Quedan todavía más incidentes de vidas pasadas para resolver o este sería el último? Porque si no, sería como infinito la psicoauditación, supongo que en algún momento tiene que terminar.

Entidad: Hay incidentes quizá de conductas no tan graves, pero hay incidentes, sí.

Interlocutor: ¿Y estos habría que repasarlos también?

Entidad: Nunca está mal repasarlos. Pero me refiero que este que hemos repasado ahora, que en este momento me trae tanta laxitud y alivio es como que estoy absolutamente seguro que te va a ayudar a sentirte mucho más pleno a ti. Por supuesto que sí.

Interlocutor: Está bien. ¿Y se habrán pasado algunas molestias raras que…?

Entidad: Sí, lo verás. Lo verás y se lo dirás a este receptáculo…

Interlocutor: Claro, obviamente.

Entidad: …y lo podrás testimoniar.

Interlocutor: Bueno, creo que eso es todo, salvo que quieras dar…

Entidad: Le dejo descansar a este receptáculo, que viene de una pequeña operación…

Interlocutor: Está bien. Bueno, hasta luego entonces, Radael.

Entidad: Hasta todo momento.

Interlocutor: Hasta luego.

Información adicional sobre los planos y sobre la octava esfera

 

 


SESIÓN DEL 12/1/10

 

 

Médium: Jorge Olguín.

Interlocutor: Horacio Velmont.

Entidad que se presentó a dialogar: Radael, Thetán de Horacio Velmont.

 

Tuvo una vida en Aldebarán 4 en el poblado de los “adivinos”. Explicó varios detalles de los tipos de vida en diferentes regiones del planeta. Tenía la capacidad de influir mentalmente en otros, lo que usaba para vivir tranquilo. Le temían por ello aunque él no manipulaba, pero no le creían y estaba solo. Estuvo unos meses con una joven estando muy enamorados, pero la familia de ella era poderosa y le rechazaban. Un día le quemaron los ojos y le expulsaron. No volvió. Se generó muchos engramas.

 

Sesión en MP3 (2.875 KB)

            Entidad: ¿Qué tal? Se comunica Radael.

 

Interlocutor: Hola Radael. Bueno, ya sabes que vamos a hacer una psicoauditación salvo que quieras hacer algún discursito muy cortito…

 

Entidad: No, no.

 

Interlocutor: Y si no, vamos directamente a la psicoauditación. La pregunta es: ¿Vamos a hacer una psicoauditación de un incidente de una vida anterior que es algo grosso?, que me está molestando...

 

Entidad: Sí, sí.

 

Interlocutor: Bueno. Vamos entonces directamente a este incidente.

 

Entidad: No es en Sol 3.

 

Interlocutor: ¡Ah! Perfecto.

 

Entidad: No es en el planeta Tierra.

 

Interlocutor: ¿Qué es lo que me estaba molestando?

 

Entidad: Es una psicoauditación que esperé para tocarla. Es en Aldebarán IV.

 

Interlocutor: ¡Ah! ¿Estuvimos allí?

 

Entidad: Sí.

 

Interlocutor: Interesante. Bueno, vamos a esa vida.

 

Entidad: Aldebarán IV que conocéis, porque es como un mundo en una eterna edad antigua, edad media depende de qué región habites…

 

Interlocutor: ¿Donde existen los dragones?

 

Entidad: Sí, así es.

 

Interlocutor: Está bien. Adelante.

 

Entidad: Nací viejo. Es una manera de decir. Nací en un lugar de oriente pero no era de ojos orientales como los orientales de Aldebarán sino que era de tez muy blanca, no albina pero tez muy blanca, obviamente de raza similar a la humana y mis padres eran como adivinos y fui creciendo en la casta de los Adivinos. Éramos una mezcla –si se quiere- de nativos normales con mentos. Los mentos eran una raza de Aldebarán que tenían poder con la mente. Tenían poderes incluso de causar daño neuronal en otras mentes. Eran absolutamente pacíficos. Y como también eran una raza similar a la humana podían perfectamente aparearse.

Por lo que yo tengo entendido, en nuestro pequeño poblado nos tenían como segregados porque no teníamos el poder de los mentos; un mento podía tranquilamente frenar a un guerrero con una gigantesca espada causándole un tremendo dolor en su mente hasta causarle un derrame cerebral.

Bueno. Yo no tenía este poder pero sí tenía como cierto poder de sugestión, sí tenía como cierto poder mental, por así llamarlo. Nos decían los Adivinos.

Pero no nos metíamos con nadie, no, trabajábamos de lo nuestro, o sea de… porque podíamos ser un pueblo tipo nómada, de andar por allí en carromatos, adivinar la suerte… No, no éramos así, de verdad no éramos así. Trabajábamos de carpinteros, de herreros… Pero yo tenía como cierta inquietud y a mí no me gustaba estar en mi poblado y los de afuera notaban que éramos distintos a ellos porque a la edad de veinte años terrestres ya me dejaba la barba y tenía la barba blanca, blanca casi como la nieve, las cejas blancas, la nariz muy, muy afilada y tenía un parecido en joven a vuestro Merlín, para que entendáis. Y hasta la ropa, una ropa holgada, enteriza… No calzaba botas, calzaba unas sandalias atadas con cuero atrenzado y me gustaba mucho caminar, es como que le tenía idea a los hoyumans; los hoyumans eran similares a los caballos terrestres…

 

Interlocutor: Una pregunta antes de continuar: ¿Con qué época de la Tierra lo compararía, 1500, de acá de la Tierra?, esa gente estaría…

 

Entidad: Sucede que Aldebarán, a diferencia de Sol 3 que ha evolucionado y ha tenido distintas épocas, cada región de Aldebarán IV… había regiones por ejemplo en el norte, muy en el norte, en el país del frío, había guerreros rubios, altos, corpulentos que semejaban a los vikingos terrestres. En oriente -porque era un continente que era alargado a nivel meridiano pero en la parte de arriba se estiraba hacia oriente, como vuestra Siberia, que Asia se estira hacia vuestro oriente, ¿no?- y allí vivían unos orientales con ojos alargados muy similares a vuestros habitantes de Corea, de Japón, de China, así, ¿mmm? En el centro, que sería la parte ecuatorial, hay una mezcla como de edad media o edad antigua y en la parte austral está casi deshabitado. Hay otro continente al oeste que fue visitado varias veces en barcazas y hay indígenas muy similares a los indígenas de vuestra América de antes de Colón, o sea, para dar un pantallazo de lo que era Aldebarán.

 

Interlocutor: Está bien. Vayamos al tema de la psicoauditación.

 

Entidad: Fui creciendo y a mis treinta años ya sabía como, de alguna manera, influir en la gente. Pero no me malentendáis, no influía negativamente para sacar ventaja sino todo lo contrario, para que no saquen ventaja de mí. O de repente, supón, estaba en una taberna tomando una bebida espirituosa muy similar a vuestra cerveza y de repente venía un guerrero o dos guerreros y se sentaban en una mesa vecina y de repente provocaban a alguien o me miraban de mala manera a mí y si se dirigían a mí yo me dirigía educadamente a ellos y los miraba fijamente a los ojos y tenía como cierto poder sobre su mente y ya pasaba desapercibido, digamos conmigo no se metían. Quizás era egoísta porque me marchaba y no evitaba luego una trifulca si esos guerreros cortaban el cuello así con esa espada, el tema es que no se metieran conmigo.

Pero me sentía muy sólo porque muchos me temían. Pensaban que yo manejaba la mente de los demás, que les hacía hacer lo que yo quisiera y no era así. Yo sabía mucho de carpintería, trabajé un período largo para un carpintero que me pagaba bien y los hijos del carpintero me odiaban, decían que yo, al padre, lo tenía dominado mentalmente.

Y yo les decía: -No, yo soy pacífico, no domino a nadie. Pregunten.

-¿Qué? ¿Qué nos van a contestar?

Finalmente me tuve que ir. Y en cada lugar me pasó lo mismo. Pero como se dice en vuestra región, corrió como reguero de pólvora el que yo fuera un dominador de mentes cuando no era así. He conversado con varios mentos, que esos sí podían dominar la mente hasta destruirla y le digo: -Mira, abro ante ti mi mente y cuéntale a los demás sí tú ves algo negativo en mí”.

El mento dijo: -No, eres una persona de bien que busca nada más estar tranquilo.

Y los habitantes de este poblado dijeron: -Ese mento es amigo tuyo.

-¿Por qué habría de mentir?

-¿Por qué habría que no mentir?

O sea, que no había manera de convencer a los lugareños, no había manera. En el norte hay seres que manejan el rayo, porque verdaderamente había seres en el norte que tenían un aura tan densa y tan electrificada, que no es que manejaran las tormentas porque eso es ficción, pero sí podían, de alguna manera, dirigir una corriente eléctrica y hasta matar a otro ser dirigiendo el rayo.

Trato de contar la verdad para que no se desfigure lo que era Aldebarán; existían los dragones, pero no los dragones mitológicos como los muestran aquí en la Tierra, eran seres que tenían un proceso estomacal y un proceso respiratorio que procesaban y salía un vapor tan caliente que hasta podían provocar pequeñas llamas…

 

Interlocutor: Pero no fuego.

 

Entidad: Tenían como cierto ácido que podían largar de la nariz mezclado con su aliento y sí podían hacer una pequeña llama también. Pero siempre hay que respetar las leyes del plano físico, o sea, todo tenía explicación del por qué. Cualquier biólogo que pudiera hacer una autopsia de un dragón de Aldebarán podría entender el por qué.

Vuelvo a lo mío que es verdaderamente muy penoso por la gran soledad que sentía, una soledad tan grande porque no me podía comunicar con nadie y la única vez que volví a mi pueblo, tanto mi padre como mi madre ya habían desencarnado, muchos se habían desperdigado, ya no lo sentía como mi lugar de pertenencia y en realidad no tenía lugar de pertenencia porque… a mí me gustaba andar y caminar y conocer lugares y a veces tenía los pies con llagas porque… Tenía como cierta idea de montar en hoyuman. Y quizás sea un engrama de esa misma vida porque de pequeño, lo que aquí se llamaría tío, un hermano de sangre de padre, me montó en un pequeño hoyuman, me desmontó de un brinco y volví la cabeza contra una roca y estuve inconsciente por lo menos como diez a quince minutos de vuestro tiempo y me quedó como un engrama de pánico por los hoyumans en ese momento. Entonces por eso caminaba y caminaba y caminaba…

 

Interlocutor: Ese nombre que es, ¿caballo?, ¿es parecido al caballo?

 

Entidad: El hoyuman es muy, muy similar al caballo.

 

Interlocutor: Esta bien. Adelante.

 

Entidad: Y yo no tenía armas de ningún tipo, lo que sí tenía es una especie de gorro en punta y usaba una ropa enteriza que me cubría hasta casi los tobillos y tenía las sandalias de cuero atrenzada con el mismo cuero pero verdaderamente había suelo muy rocoso y a veces estaba con los pies sangrantes.

El problema vino cuando me enamoré. Me enamoré de una joven que era de familia no pobre, era de familia bastante, bastante poderosa y no nos querían a nosotros, a los que llamaban los Adivinos. Y la joven se enamoró de mí y empezamos a salir. Ella se llamaba Zarkia -escrito en vuestro idioma sería con ‘zeta’ y ‘ka’, Zarkia- y empezamos a salir, nos veíamos en los montes, nos abrazábamos, nos besábamos… ella tenía el cabello castaño con dos trenzas.

Me dice: -Estoy enamorada a pesar de que soy mucho más joven que tú.

            Le digo: -Pero yo parezco grande porque de joven siempre tuve el pelo blanco, pero no, no, no…

En edad terrestre tendría treinta y dos años y ella tendría veintidós.

 

Interlocutor: ¿Estamos hablando de humanos?, ¿tipo humanos?

 

Entidad: Sí, sí, sí... y la familia me hacía la guerra porque decía que yo la había hechizado mentalmente para que me ame, o sea, que lo mismo que pasaba con el carpintero, lo mismo que pasaba en todos los lados y esta familia era muy poderosa y era amiga de un jefe de soldados.

Yo no sabía qué hacer, de verdad que no sabía qué hacer porque me sentía tan bien, tan bien… Estuvimos meses terrestres amándonos, con Zarkia.

Y ella me dice: -Siempre te dije que eras un lucero para mí pero nunca supe tu nombre.

-¡Es cierto!

-¿Cómo te llamas?

Y yo le dije: -Me llamo Amelo.

 

Interlocutor: ¿Amelo?

 

Entidad: Amelo. -Es un nombre muy bonito. -Me dijo.

Y después de tanto tiempo por fin hicimos el amor con una dulzura, con una belleza, con una calma, con parsimonia, acariciándonos… La piel de ella contrastaba con la mía porque era una piel tersa, suave, mi piel era una piel dura, yo me tocaba mi piel y no me gustaba ese vello grueso, ella no tenía nada de vello y yo se lo decía.

Y ella me decía: -A mí no me gusta mi piel, a mí me gusta la tuya.

Y a veces me decía: -Me has deslumbrado.

Y yo le decía: -¿Cómo te puedes fijar en mí? ¿Qué has visto en mí?

-Es que me has hechizado.

-No lo digas delante de tu familia.

-No, no, no, no, no, Amelo, no me malentiendas, no es que tú has trabajado mi mente, es una manera de hablar.

Me sentía muy mal, ella amaba a su familia, no iba a dejar a su familia por mí. Amaba a sus hermanos, su hermano y su cuñada habían tenido un sobrinito y lo adoraba al niño y verdaderamente era una buena joven.

El hombre era poderoso, era un gran comerciante de la zona y yo era… nada.

Esa noche dormí en la posada y golpearon mi puerta y la forzaron y cuando entran, antes de que yo haga nada me atan las manos y me ponen una venda en los ojos. Los ojos sí eran como una especie de arma porque podía de alguna manera subyugarlos a que no me hagan nada.

-¿Quiénes sois?

Después me di cuenta que me había mandado -el padre de Zakia, Elmer-…

 

Interlocutor: ¿Cómo se llamaba?

 

Entidad: Elmer. Me ataron de los brazos atrás a un poste, me ataron los pies, me pusieron una especie de dogal en la garganta, me ataron también de la garganta y me sacaron la venda pero la vista me lloraba. ¡Y en ese momento mi corazón empezó a latir muy fuerte! Hierro candente.

-No volverás a molestar a nadie.

Sentí un dolor tremendo en los ojos. Me quemaron los ojos con hierro candente.

            -No volverás a subyugar a nadie.

Perdí el conocimiento. Lo demás lo supe porque lo calculé. Me subieron a un carro que tendría una parva similar al heno terrestre, me tiraron atrás y un hombre que se iba para el norte, vaya a saber para qué poblado, me llevó cientos de kilómetros al norte y al este y me tiraron en el camino. El mismo hierro candente evitó cualquier tipo de infección si bien tuve una altísima fiebre. Una familia me recogió, me alimentó. Por las noches tiritaba, y eso que era verano. Y sentí que Zakia estaría sufriendo, que me buscaría. Pero nunca me atreví a volver otra vez a ese poblado. Quizá yo no sabía como llegar pero podría haber pagado a alguien para que me llevara pero hubiera sido comprometer a la joven. Pero siempre me quedé con la duda de si ella me buscó o desistió o si verdaderamente yo la había subyugado.

 

Interlocutor: Ahora como thetán eso lo sabes, obviamente.

 

Entidad: Sí. Verdaderamente había estado enamorada de mí. Pero en ese momento me quedaron distintos engramas. Un engrama tremendo de dolor en los ojos por haber perdido la vista, engrama de incomprensión en todo el planeta, en todas las regiones. Una especie de rechazo por ser distinto…

 

Interlocutor: ¿Ese engrama puede haber traído a tu 10% dolores de cabeza o algo así?

 

Entidad: Totalmente, totalmente. Y el engrama del hierro candente, malestar muy grande en la vista. Seguro lo debes tener.

Nosotros, las entidades espirituales, no tenemos sopor pero me agarró como una especie de sopor conceptual y quiero descansar de conceptuar. De paso voy a dejar descansar a este receptáculo.

 

Interlocutor: Está bien.

 

Entidad: Hasta todo momento.

 

Interlocutor: Hasta luego entonces, Radael.


Sesión del 19/1/10
Médium: Jorge Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Radael

 

Habló de una vida que tuvo como comandante de un grupo de planetas que desafió a la federación de Sargón, sus motivaciones, sus dudas, y cómo le afectó. Enlace a la página.

 


 

 

ESTE LIBRO SE AMPLIARÁ CON NUEVAS SESIONES