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Niños, ¿hay que pegarles? |
Cualquier dolor que se le inflinja a un niño a causa de una travesura o por culquier motivo, sea pegándole o simplemente tironeándole de las orejas, no sólo no lo corrige sino que el incidente se graba en su mente reactiva como engrama de alto poder y de impredecibles consecuencias.
Cuando una criatura llora, en particular si es porque se golpeó o recibió alguna paliza, es decir, hay dolor físico de por medio, su mente analítica se reduce mientras que su mente reactiva se conecta en la misma proporción. Si en estas circunstancias su padre le grita, por ejemplo, “cállate” o “haz silencio”, o alguna expresión similar, puede llegar a producirle un severo autismo.
L. RONALD HUBBARD El problema principal con los niños no es cómo procesarlos hacia la cordura, sino cómo vivir con ellos. El adulto, no el niño, es el problema en la crianza de los niños. Un adulto bueno y estable, con amor y tolerancia en su corazón es la mejor terapia que un niño puede tener. Al niño hay que entrenarlo sin arruinarlo. La Asociación Médica norteamericana publicó un folleto llamado “Cómo controlar a su hijo”. Eso es precisamente lo que no hay que hacer, sino criarlo de modo que no haya necesidad de controlarlo para que en todo momento esté en posesión de sí mismo. De ello dependen su buen comportamiento, su salud y su cordura.
Los niños no son perros, no se les puede entrenar como se entrena a un perro. No son cosas controlables. No se debe pasar por alto el hecho de que ellos son hombres y mujeres. Un niño no es una especie de animal diferente del hombre. Un niño es un hombre o una mujer que no ha alcanzado su pleno crecimiento.
Cuando se le da algo a un niño, es suyo. No sigue siendo de quien se lo dio. Ropa, juguetes, lo que sea que se le haya dado, debe permanecer bajo el control exclusivo del niño. Así es que si rompe su camisa, quiebra su cama o destroza su locomotora, eso es un asunto sólo del niño y de nadie más.
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COMO EDUCAR A LOS NIÑOS por L. Ronald Hubbard El punto principal que hay que tener en cuenta con los niños es que no hay que controlarlos, sino criarlos de modo que no sea necesario ningún control para que siempre estén en posesión de sí mismos. De esta actitud hacia ellos dependen su buen comportamiento, su salud y su cordura. ¿Qué le parecería que alguien lo jalara, lo arrastrara, le ordenara y le impidiera hacer lo que usted desea hacer? Usted se opondría. La única razón por la que un niño “no” se opone, es porque es pequeño. Usted, como adulto, casi mataría a alguien que lo tratara con las órdenes, las contradicciones y la falta de respeto que recibe un niño promedio. El niño no se defiende porque no está lo suficientemente grande. En vez de eso, enloda el piso, interrumpe su siesta y destruye la paz del hogar. Si tuviera los mismos derechos que usted, él no buscaría esta “venganza”. Esta “venganza” es el comportamiento infantil promedio. El niño tiene el derecho de ser autodeterminado. Usted piensa que si no se le impidiera agarrar las cosas, correr en la calle, etc., etc., se puede dañar. ¿Por qué está usted permitiendo que el niño viva en habitaciones o en un ambiente donde se puede dañar? Si él rompe las cosas, el error es de usted no de él. La dulzura y el amor de una criatura solamente se pueden conservar mientras él pueda ejercer su autodeterminismo. Si se interrumpe éste, a ese grado se interrumpe su vida. Hay sólo dos motivos por lo que se debe interrumpir el derecho de decidir de un niño: la fragilidad y peligro de su ambiente y usted, ya que usted le hace las cosas que le hicieron a usted; no importa lo que piense. Existen dos caminos que se pueden tomar. Déle al niño libertad en un ambiente en el que él no pueda dañar, el cual, a su vez, no lo perjudique y no lo limite en exceso en su espacio y en su tiempo. Y usted puede eliminar sus propias aberraciones hasta un punto en el que su tolerancia iguale o sobrepase la falta de educación del niño en cuanto a cómo complacerlo. Cuando usted le da algo a un niño, es del niño. ¿Qué le parecería a usted que alguien le hiciera un regalo de Navidad y después le dijera, día tras día, lo que debería hacer con el regalo e incluso le aplicara algún castigo si dejara de cuidarlo según los deseo del donador? Usted maltrataría al donador y rompería el regalo. Usted sabe que es así. El niño le arruina los nervios cuando usted le hace eso. Eso es venganza. El niño llora, se dedica a fastidiar, le rompe sus cosas, “accidentalmente” derrama la leche o con toda intención estropea las posesiones cuyo cuidado le ha sido encomendado tantas veces. ¿Por qué? Porque está luchando por defender su propio autodeterminismo, su propio derecho a la propiedad y para hacer que su peso sea sentido en su ambiente. Esta “posesión” es otro canal mediante el cual se le puede controlar, así es que él debe luchar contra la posesión y contra el que lo controla. Si usted desea controlar a su hijo, simplemente fuércelo a estar completamente apático y él será tan obediente como cualquier imbécil hipnotizado. Si desea saber cómo controlarlo, consiga un libro sobre entrenamiento de perros, llame al niño Rex y enséñele primero a “recoger”, después a “sentarse”, y después a que ladre si quiere comer. Usted puede entrenar así a un niño. Es indudable que lo puede hacer. Será su mala suerte si él se convierte en un parásito. Y no se decepcione. Simplemente entretenlo: “¡habla, Rex!”, “¡acuéstate, Rex!”, “¡revuélcate, Rex!”… Por supuesto, le será difícil, ya que está tratando con un ser humano. Más le vale atacar y hacer todo lo posible para que caiga en la apatía rápidamente. Un garrotazo es lo mejor. Enciérrelo amarrado dentro de un ropero, y dejarlo sin comer durante algunos días, da buen resultado. Sin embargo, la táctica más recomendable es simplemente usar una camisa de fuerza y tormentos hasta que se vuelva dócil e imbécil. Le advierto que será una tarea ruda, ya que el Hombre se convirtió en el rey de las bestias sólo porque, como especie, no se le puede vencer. No cae fácilmente en una apatía obediente como lo hacen los perros. Los hombres poseen a los perros debido a que los hombres son autodeterminados y los perros no. La verdad se encuentra en este sentido: El hombre es básicamente bueno. Sólo se puede hacer malo a un hombre mediante una aberración severa. El entrenamiento severo lo lleva a ser insociable. Con el fin de permanecer racional, el hombre debe conservar su capacidad personal para adaptar su ambiente a él. Un hombre es racional y está a salvo en la medida en que es autodeterminado. Al educar a su niño, usted debe evitar “entrenarlo” a que sea un animal social. El niño empieza siendo más sociable, más noble de lo que es usted. En un tiempo relativamente corto el trato que recibe lo obstaculiza de tal modo que se rebela. Esta rebelión se puede intensificar hasta que es un terror tenerlo alrededor. El niño será escandaloso, desconsiderado, descuidado en sus pertenencias y sucio, es decir, adoptará la conducta que le molestad a usted. Adiéstrelo, contrólelo, y perderá su amor. Usted perderá para siempre al niño que usted trate de controlar y poseer. Permítale al niño sentarse en su regazo. Él se sentará ahí satisfecho. Ahora agárrelo y oblíguelo a quedarse ahí. Haga esto aunque él no haya tratado de irse e instantáneamente el niño se retorcerá, luchará por alejarse, se enojará, llorará. Ahora memorice, él estaba contento antes de que usted empezara a agarrarlo (en realidad debe llevar a cabo este experimento). Sus esfuerzos por moldearlo, adiestrar y controlar a este niño, en general le provocarán una reacción igual que la de tratar de detenerlo en su regazo. Naturalmente, usted tendrá dificultades si su niño ya ha sido entrenado, controlado, si se le han dado órdenes o si se le han negado sus posesiones. A medio vuelo cambia usted sus tácticas. Usted trata de darle su libertad. Él desconfía de usted de tal manera que pasará ratos horribles tratando de adaptarse. El período de transición será difícil, pero al final tendrá usted un niño ordenado, sociable, considerado con usted y, lo que para usted es muy importante, un niño que lo ame. Un niño que está siendo reprimido, cuidado, manejado y controlado, tiene postulada una ansiedad muy negativa. Sus padres son entidades de supervivencia. Significan comida, protección, ropa y cariño. Esto significa que desea estar cerca de ellos. Él quiere amarlos, por naturaleza, ya que es su hijo. Pero por otra parte, sus padres son entidades antisupervivencia. Todo su ser y vida dependen de su derecho de tomar sus propias decisiones sobre sus movimientos, sus pertenencias y su cuerpo. Los padres buscan interrumpirlo debido a la idea equivocada de que un niño es un idiota que no aprenderá a menos que se le “controle”. Así que el niño tiene que luchar, molestar y atormentar al enemigo. Existe ansiedad: “Yo los amo profundamente y también los necesito; pero interrumpen y bloquean mi habilidad, mi mente y mi vida potencial. ¿Qué haré con mis padres? No puedo vivir con ellos y no puedo vivir sin ellos. ¡Caramba!” y está ahí sentado con su trajecito de niño, recorriendo este problema en su mente. Y ese problema, esa ansiedad lo acompañarán durante dieciocho años aproximadamente y medio destrozarán su vida. Libertad para el niño significa libertad para usted. Permitir que el niño se haga cargo de sus pertenencias, significa, finalmente, que estén a salvo. ¡Qué terrible fuerza de voluntad se exige de un padre para no derramar torrentes continuos de instrucciones sobre un hijo! ¡Qué agonía ver cómo se arruinan sus pertenencias! ¡Qué molesto es el rehusarse a ordenar su tiempo y su espacio! Pero tiene que lograrse, si uno desea un niño sano, feliz, cuidadoso, adorable e inteligente. La contribución es otro elemento. Usted no tiene el derecho de negarle a su hijo el derecho de contribuir. Un ser humano se siente capaz y competente solamente mientras se le permita contribuir en proporción igual o mayor a la cantidad de contribución que él haya recibido. Un hombre puede sobrecontribuir y sentirse seguro en un ambiente. Se siente inseguro en el momento en que contribuye menos, es decir que da menos de lo que él recibe. Si no lo cree, recuerde alguna ocasión en la que todos llevaron algo a una fiesta y usted no. ¿Cómo se sintió? Un ser humano se rebelará y tendrá desconfianza de cualquier fuente que le dé más a él de lo que él de da a ésta. Naturalmente, los padres contribuyen más hacia el niño que éste en pago. Tan pronto como la criatura se da cuenta, se vuelve infeliz. Busca aumentar su nivel de contribución y, al fallar, se molesta con la fuente que contribuye. Empieza a odiar a sus padres. Ellos trata de anular esta rebelión dando más. El niño se rebela más. Es una espiral descendente, ya que al final el niño caerá en apatía. Usted debe dejar que el niño contribuya; no le puede ordenar que lo haga. No le puede ordenar que pode el césped y después pensar que ésa es una contribución. Él tiene que idear cuál será su contribución y después darla. Si él no la elige, no es suya, sino únicamente más control. Un bebé contribuye al tratar de hacerlo reír. El bebé se lucirá. Un poco después bailará, le traerá palitos, repetirá los movimientos de usted al trabajar para ayudarlo. Si usted no acepta esas sonrisas, esos bailes, esos palitos o esos movimientos de trabajo de la forma en que se los da, usted comienza a interrumpir la contribución del niño. Ahora el empezará a estar ansioso. Él hará cosas extrañas y precipitadas con sus posesiones, con la intención de “mejorarlas”. Usted lo regaña… y eso lo acaba. Otra cosa importante es la información. ¿Cómo es posible que un niño sepa cómo contribuir con usted, con su familia o con el hogar, si no tiene ni la menor idea de las bases de operación con las cuales se rige? Una familia es un grupo con la meta común de supervivencia y avance de grupo. Al niño que no se le permite contribuir o que no comprende las metas y las bases de operación de la vida familiar, se le excluye de la familia. Se le ha demostrado que no forma parte de la familia debido a que no puede contribuir. Entonces se vuelve en contra de la familia, el primer paso que conduce hacia el ser antisocial. Tira la leche, molesta a los invitados y “juega” gritando a través de su ventana. Inclusive se enfermará sólo para usted trabaje. Se le hay demostrado que no es nada, haciéndolo sentir que no tiene el suficiente poder para contribuir. Usted no puede hacer nada, más que aceptar las sonrisas, los bailes y los palitos de los pequeños. Pero tan pronto como el niño pueda entender, se le debe explicar todo el funcionamiento de la familia. ¿Cuál es la fuente del dinero que recibe? ¿De la ropa? ¿Del hogar limpio? ¿Del automóvil? El padre trabaja, gasta tiempo, esfuerzo mental y fuerza, y así recibe dinero. El dinero, cuando se presenta en una tienda, compra alimentos. Un automóvil se cuida debido a la escasez del dinero. Un hogar tranquilo y cuidar a Papá quiere decir que Papá trabaja mejor, y esto significa alimentos, ropa y automóviles. La educación es necesaria ya que uno gana mejor después de aprender. El juego es necesario para dar una razón de ser al trabajo duro. Descríbale todo. Si se ha rebelado, seguirá haciéndolo. Pero finalmente se restablecerá. Si él no puede entenderlo en una plática tranquila, usted simplemente tendrá que conseguir un auditor dianético para que lo procese un poco, ya que usted llegó demasiado lejos. Antes que nada, un niño necesita seguridad. Una parte de esa seguridad es la comprensión. Otra parte es un código invariable de conducta. Lo que hoy se encuentra contra la ley no se puede ignorar mañana. En realidad, usted puede defender sus derechos, siempre y cuando él tenga lo que posee y pueda contribuir y trabajar para usted. Los adultos tienen derechos. El niño debe saberlo. La meta de un niño es crecer. Si un adulto no tiene más derechos, entonces, ¿para qué crecer? El niño tiene cierta obligación hacia usted; debe ser capaz de hacerse cargo de usted, no sólo en apariencia sino de hecho. Y usted debe tener la paciencia para permitirle que lo atienda descuidadamente hasta que, mediante experiencia, el niño, por sí mismo (no por sus instrucciones), aprenda a hacerlo bien. ¿Cuidar a un niño? ¡Tonterías! Él probablemente tiene una mayor comprensión de las situaciones inmediatas que usted. Sólo cuando un niño es casi un psicótico con aberraciones será propenso a los accidentes. Usted está bien y disfruta de la vida debido a que nadie lo posee. Sus ancestros norteamericanos pelearon contra la esclavitud dos veces, en 1776 y en 1861. Usted no podría disfrutar de la vida si lo manejaran y lo poseyeran. Se rebelaría; y si se ahoga su rebelión, usted se convertiría en un subversivo. Eso es lo que se hace con los niños cuando se les posee, se les maneja y se les controla. Padre: en potencia, el niño es más racional que usted, y el mundo es más brillante para él. Su sentido de los valores y de la realidad es más exacto. No lo entorpezca y su niño será un ser humano bueno y con éxito. Poséalo, contrólelo, manéjelo y rechácelo, y recibirá el trato que se merece: rebelión subversiva. Esto es todo lo que puedo decir ahora. El mejor patrón de procesamiento para utilizar con un niño es el Autoanálisis. Solamente hágale a él las preguntas. Ahora vamos a tener un hogar feliz, ¿no es así? Nota: “Autoanálisis” es una de las técnicas de procesamiento desarrollada por L. Ronald Hubbard y se estudian en las organizaciones de Dianética y Cienciología. Remisión: Estas explicaciones pueden completarse leyendo “Mente reactiva automática”. Extraído de L. Ronald Hubbard, “Dianética infantil”, ed. mayo 1981. * Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión.El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación
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