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Carl Sagan y la carga del escepticismo
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Carl Sagan, paradigma de la estupidez científica, negó la realidad Ovni y ocultó su ignorancia sobre el tema bajo el disfraz del escepticismo. También, incapaz de distinguir la paja del trigo, negó la realidad espiritual y se burló de la mediumnidad catalogándola de fraude... http://www.grupoelron.org/escepticismo/carlsagan.htm
CARL SAGAN ¿Y qué, acaso no me puedo equivocar como cualquiera?
Según relata el propio Carl Sagan en su biografía, la madre lo obligaba a estudiar música, pero como él tenía muchas dudas, en lugar de practicar se la pasaba mirando la Luna…
Dime la verdad, Carl, ¿cuántos litros de cerveza te habías tomado cuando escribiste “La carga del escepticismo?
¿Qué opino sobre “La carga del escepticismo”? Bueno, dudo mucho de que yo lo hubiera escrito mejor…
– Paco, en este artículo Carl Sagan dice que la duda debe regir siempre nuestras vidas… – Qué lástima no haberlo leído antes de casarnos… Mira, Martha, en este artículo sobre “La carga del escepticismo” Carl Sagan dice que el marido siempre tiene que dudar antes de darle dinero a la esposa… Y recuerden lo que dice Carl Sagan en “La carga del escepticismo”, siempre duden uno del otro… No quisiera traer a colación el artículo de Carl Sagan “La carga del escepticismo”, pero sinceramente dudo mucho de que usted se cure… Ahora lo entiendo a Carl Sagan, si hubiera dudado antes de orinar aquí, seguramente esto no me hubiera sucedido…
No me vengas ahora con Carl Sagan y “La carga del escepticismo”, yo no no tengo ninguna duda de que te estás acostando con la bruja de la caverna de al lado… Observo que se ha quedado helado, profesor Velmont… ¿Usted nunca tiene dudas sobre lo que ve?
HORACIO VELMONT ¿Si nunca dudo sobre lo que veo? Bueno, en este preciso momento estoy dudando si lo que veo es real o es un sueño, y créeme que no me estoy refiriendo para nada al paisaje… JORGE OLGUÍN No importa si son décadas o siglos, tarde o temprano viajaremos a otros planetas y confraternizaremos con sus habitantes. Por lo tanto, es de necios pensar que los extraterrestres, oriundos de civilizaciones de millones de años de existencia, no hayan llegado ya a nuestro pequeño planeta, máxime con las pruebas abrumadoras que existen. Harina de otro costal es el hecho de que procuren mantenerse ocultos por sus propios fines de investigación y que aprovechen la confusión que siembran aquellos que, cual ciegos que no quieren ver, los niegan.
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LA CARGA DEL ESCEPTICISMO En este artículo, que pertenece a Carl Sagan, el autor utilizó la palabra “escepticismo” para disimular con este eufemismo que en realidad se estaba refiriendo a su ignorancia en los temas que abordaba y que por lo tanto le provocaban duda. Si en su artículo hubiera utilizado directamente la palabra “duda” hubiera quedado al descubierto que todo lo que decía partía de su ignorancia o falta de certeza, pues el que duda es porque no sabe, ya que es obvio que si supiera no dudaría. Aquí hemos sustituido la palabra “escepticismo” por “duda” para que quede claramente al descubierto sobre cómo disfrazó la verdad. No obstante, cabe preguntarse por qué opinó sobre temas que ignoraba, e incluso que no había investigado, como la mediumnidad o el fenómeno Ovni, haciéndose eco solamente de lo que había leído por ahí. Este artículo de Carl Sagan –que en realidad es totalmente irrelevante, porque para saber que debemos dudar cuando no tenemos conocimientos de las cosas no necesitamos que nos lo diga ningún científico, ya que para ello nos basta con escuchar a nuestras abuelas– es utilizado por los escépticos para poyar su doctrina escéptica. ¡Cosas veredes, Sancho, que no crederes! LA CARGA DE LA DUDA por Carl Sagan ¿Qué es la duda? No es nada esotérico. Nos lo encontramos a diario. Cuando compramos un coche usado, si tenemos el mínimo de sensatez, emplearemos algunas habilidades residuales de duda (las que nos haya dejado nuestra educación). Podrías decir: «Este tipo es de apariencia honesta. Aceptaré lo que me ofrezca.» O podrías decir: «Bueno, he oído que de vez en cuando hay pequeños engaños relacionados con la venta de coches usados, quizá involuntarios por parte del vendedor», y luego hacer algo. Le das unas pataditas a los neumáticos, abres las puertas, miras debajo del capó. (Podrías valorar cómo anda el coche aunque no supieses lo que se supone que tendría que haber debajo del capó, o podrías traerte a un amigo aficionado a la mecánica.) Sabes que se requiere algo de duda, y comprendes por qué. Es desagradable que tengas que estar en desacuerdo con el vendedor de coches usados, o que tengas que hacerle algunas preguntas a las que es reacio a contestar. Hay al menos un pequeño grado de confrontación personal relacionado con la compra de un coche usado y nadie afirma que sea especialmente agradable. Pero existe un buen motivo para ello, porque si no empleas un mínimo de duda, si posees una credulidad absolutamente destrabada, probablemente tendrás que pagar un precio tarde o temprano. Entonces desearás haber hecho una pequeña inversión de duda con anterioridad. Ahora bien, esto no es algo en lo que tengas que emplear cuatro años de carrera para comprenderlo. Todo el mundo lo comprende. El problema es que los coches usados son una cosa, y los anuncios de televisión y los discursos de presidentes y líderes políticos son otra. Dudamos en algunas cosas, pero, desafortunadamente, no en otras. Por ejemplo, hay un tipo de anuncio de aspirina que revela que el producto de la competencia sólo tiene una cierta cantidad del ingrediente analgésico que los médicos recomiendan (no te dicen cuál es el misterioso ingrediente), mientras que su producto tiene una cantidad dramáticamente superior (de 1,2 a 2 veces más por cada pastilla). Por tanto deberías comprar su producto. Pero ¿por qué no simplemente tomar dos pastillas de la competencia? Nadie te ha dicho que preguntes. No apliques dudas en este asunto. No pienses. Compra. Las afirmaciones de los anuncios comerciales constituyen pequeños engaños. Nos hacen gastar algo más de dinero, o nos inducen a comprar un producto algo inferior. No es tan terrible. Pero considera esto: Tengo aquí el programa de este año de la Expo Whole Life de San Francisco. Veinte mil personas asistieron a la del año pasado. He aquí algunas de las presentaciones: «Tratamientos Alternativos para Enfermos de sida: reconstruirá las defensas naturales y prevendrá crisis del sistema inmunitario-aprende sobre los últimos avances que los medios han ignorado por completo.» Me parece que esa presentación podría causar graves daños. «Cómo las Proteínas Sanguíneas Atrapadas Producen Dolor y Sufrimiento.» «Cristales: ¿Son Talismanes o Piedras?» (Yo tengo mi propia opinión) Dice: «Al igual que un cristal enfoca ondas de sonido y luz para la radio y la televisión» las radios de galena tienen bastante tiempo- «también podría amplificar las vibraciones espirituales del hombre desintonizado». Apuesto a que muy pocos de vosotros estáis desintonizados. O esta otra: «El Retorno de la Diosa, Ritual de Presentación.» Otra: «Sincronicidad, la Experiencia de Reconocimiento.» Esa la da el «Hermano Charles». O, en la siguiente página: «Tú, Saint-Germain, y Cómo Curarse Mediante la Llama Violeta.» Sigue y sigue, con montones de anuncios acerca de las oportunidades (que van desde lo dudoso a lo espurio) disponibles en la Expo Whole Life. Si tuvieras que bajar a la Tierra en cualquier momento del dominio humano, te encontrarías con un conjunto de sistemas de creencia populares, más o menos similares. Cambian, a veces rápidamente, a veces en una escala de varios años: pero, a veces, sistemas de creencia de este tipo duran muchos miles de años. Al menos unos cuantos están siempre presentes. Creo que es razonable preguntarse por qué. Somos Homo Sapiens. Ésa es nuestra característica diferenciadora, eso de sapiens. Se supone que somos listos. Entonces ¿por qué nos rodea siempre todo ese tema? Bueno, por una parte, muchos de esos sistemas de creencia tratan necesidades humanas reales que no se presentan en nuestra sociedad. Existen necesidades médicas insatisfechas, necesidades espirituales, y necesidades de comunicación con el resto de la comunidad humana. Puede que haya más de esos defectos en nuestra sociedad que en muchas otras de la historia de la humanidad. Por tanto, es razonable para la gente probar y hurgar en varios sistemas de creencia, para ver si ayudan en algo. Por ejemplo, tomemos una manía de moda: la canalización. Tiene como premisa fundamental, al igual que el espiritualismo, que, cuando morimos, no desaparecemos exactamente, sino que una parte de nosotros continúa. Esa parte, dicen, puede retomar el cuerpo de un humano u otras criaturas en el futuro, y por tanto, personalmente, la muerte pierde mucha amargura para nosotros. Y lo que es más, tenemos una oportunidad, si los argumentos de la canalización son ciertos, de contactar con seres queridos que han muerto. Hablando personalmente, yo estaría encantado de que la reencarnación fuese cierta. Perdí a mis dos padres en los últimos años, y me encantaría tener una pequeña conversación con ellos, para decirles cómo están los niños y asegurarme de que todo va bien dondequiera que estén. Eso toca algo muy profundo. Pero, al mismo tiempo, y precisamente por esa razón, sé que hay gente que intenta beneficiarse de las vulnerabilidades de los afligidos. Mejor que los espiritualistas y los canalizadores tengan un argumento convincente. O tomemos la idea de que, pensando mucho sobre formaciones geológicas, podemos decir dónde hay depósitos de mineral o petróleo. Uri Geller afirma eso. Ahora bien, si eres un ejecutivo de una compañía de exploración de mineral o petróleo, tus garbanzos dependen de que encuentres los minerales o el petróleo: por tanto, gastar cantidades triviales de dinero, comparadas con lo que te gastas a menudo en exploración geológica, en este caso para encontrar físicamente los depósitos, no suena tan mal. Podrías caer en la tentación. O tomemos a los OVNIs, el argumento de que nos están visitando continuamente seres de otros mundos en naves espaciales. Encuentro esto muy emocionante. Al menos es una ruptura con lo ordinario. He empleado una buena cantidad de tiempo en mi vida científica trabajando en el tema de la búsqueda de inteligencia extraterrestre. Piensa cuánto esfuerzo podría ahorrarme si esos tipos están visitándonos. Pero cuando podemos reconocer alguna vulnerabilidad emocional relacionada con una pretensión, es cuando tenemos que hacer los esfuerzos más firmes de escrutinio escéptico. En esa situación es cuando pueden aprovecharse de nosotros. Ahora reconsideremos la canalización. Hay una mujer en el Estado de Washington que afirma entrar en contacto con alguien que tiene 35.000 años de edad: Ramtha (quien, por cierto, habla muy bien inglés con lo que me parece un acento indio). Supongamos que tenemos a Ramtha aquí y supongamos que Ramtha es cooperativo. Podríamos hacer algunas preguntas: ¿Cómo sabemos que Ramtha vivió hace 35.000 años? ¿Quién está llevando la cuenta de los milenios que se interponen? ¿Cómo es que son exactamente 35.000 años? Eso es un número muy redondo. ¿35.000 más qué, o menos qué? ¿Cómo eran las cosas hace 35.000 años? ¿Cómo era el clima? ¿Dónde vivió Ramtha? (Sé que habla inglés con un acento indio, pero ¿dónde se hablaba así hace 35.000 años?) ¿Qué come Ramtha? (Los arqueólogos saben algo sobre lo que comía la gente por aquel entonces.) Tendríamos una buena oportunidad de descubrir si sus afirmaciones son ciertas. Si fuera realmente alguien de hace 35.000 años, podríamos aprender mucho sobre hace 35.000 años. Por tanto, de una manera u otra, o Ramtha es realmente alguien de hace 35.000 años, en cuyo caso descubriremos algo sobre ese periodo (que es anterior a la glaciación de Wisconsin, una época interesante), o es un farsante y se equivocará. ¿Cuáles son los idiomas indígenas, cómo es la estructura social, con quién más vive Ramtha (hijos, nietos), cuál es el ciclo de vida, la mortalidad infantil, qué ropas lleva, cuál es su esperanza de vida, qué armas, plantas y animales hay? Dinos. En cambio, lo que oímos son las homilías más banales, indistinguibles de las que los supuestos ocupantes de los OVNIs les dicen a los pobres humanos que afirman haber sido abducidos por ellos. Ocasionalmente, por cierto, recibo una carta de alguien que está en contacto con un extraterrestre que me invita a «preguntar lo que sea». Así que tengo una lista de preguntas. Los extraterrestres están muy avanzados, recordemos. Por tanto pregunto cosas como: «Por favor, denme una demostración simple del Último Teorema de Fermat.» O de la Conjetura de Goldbach. Y luego tengo que explicar qué son estas cosas, porque los extraterrestres no las llamarán Último Teorema de Fermat, así que escribo la pequeña ecuación con sus exponentes. Nunca recibo respuesta. Por otra parte, si le pregunto algo como «¿Deberíamos ser buenos los humanos?», siempre recibo respuesta. Pienso que se puede deducir algo de esta habilidad diferenciada para contestar preguntas. Si son cosas imprecisas y vagas, están encantados de responder, pero si es algo específico, que dé ocasión a descubrir si saben algo realmente, sólo hay silencio. El científico francés Henri Poincarè hizo una observación sobre por qué la credulidad está tan extendida: «También sabemos lo cruel que es la verdad a menudo, y nos preguntamos si el engaño no es más consolador.» Eso es lo que he intentado decir con mis ejemplos. Pero no creo que ésa sea la única razón por la que la credulidad está extendida. La duda desafía a instituciones establecidas. Si enseñamos a todo el mundo, digamos a los estudiantes de instituto, el hábito de ser duda, quizá no limiten su duda a los anuncios de aspirinas y a los canalizadores de 35.000 años. Puede que empiecen a hacerse inoportunas preguntas sobre las instituciones económicas, o sociales, o políticas o religiosas. ¿Luego dónde estaremos? La duda es peligrosa. Ésa es precisamente su función, en mi opinión. Es menester de la duda el ser peligroso. Y es por eso que hay una gran renuencia a enseñarlo en las escuelas. Es por eso que no encontramos un dominio general de la duda en los medios. Por otra parte, ¿cómo evitaremos un peligroso futuro si no poseemos las herramientas intelectuales elementales para hacer preguntas agudas a aquéllos que están nominalmente al cargo, especialmente en una democracia? Creo que éste es un buen momento para reflexionar sobre el tipo de problema nacional que se podría haber evitado si la desconfianza estuviese más disponible en la sociedad americana. El fiasco de Irán/Nicaragua es un ejemplo tan obvio que no tomaré ventaja de nuestro pobre y hostigado presidente (Reagan) hablando sobre ello. La resistencia de la Administración a un Tratado de Prohibición de Pruebas Nucleares y su continua pasión por aumentar las armas nucleares (uno de los pilotos principales en la carrera nuclear) bajo el pretexto de estar más seguros es otro asunto semejante. También lo es La Guerra de las Galaxias. Los hábitos de pensamiento de duda escéptico que fomenta el CSICOP tienen relevancia para asuntos de la mayor importancia para la nación. Hay tantas tonterías promulgadas por los partidos políticos que el hábito de duda imparcial debería declararse un objetivo nacional esencial para nuestra supervivencia. Quiero decir algo más sobre la carga de la duda. Se puede coger un hábito de pensamiento en el que te diviertes burlándote de toda la gente que no ve las cosas tan bien como tú. Esto es un peligro social potencial, presente en una organización como el CSICOP. Tenemos que protegernos cuidadosamente de esto. Me parece que lo que se necesita es un equilibrio exquisito entre dos necesidades conflictivas: el mayor escrutinio escéptico de todas las hipótesis que se nos presentan, y al mismo tiempo una actitud muy abierta a las nuevas ideas. Obviamente, estas dos maneras de pensar están en cierta tensión. Pero si sólo puedes ejercitar una de ellas, sea cual sea, tienes un grave problema. Si sólo tienes dudas, entonces no te llegan nuevas ideas. Nunca aprendes nada nuevo. Te conviertes en un viejo cascarrabias convencido de que la estupidez gobierna el mundo. (Existen, por supuesto, muchos datos que te apoyan.) Pero de vez en cuando, quizá uno entre cien casos, una nueva idea resulta estar en lo cierto, ser válida y maravillosa. Si tienes demasiado arraigado el hábito de dudar de todo, vas a pasarla por alto o tomarla a mal, y en ningún caso estarás en la vía del entendimiento y del progreso. Por otra parte, si eres receptivo hasta el punto de la mera credulidad y no tienes una pizca de sentido de la desconfianza, entonces no puedes distinguir las ideas útiles de las inútiles. Si todas las ideas tienen igual validez, estás perdido, porque entonces, me parece, ninguna idea tiene validez alguna. Algunas ideas son mejores que otras. El mecanismo para distinguirlas es una herramienta esencial para tratar con el mundo y especialmente para tratar con el futuro. Y es precisamente la mezcla de estas dos maneras de pensar el motivo central del éxito de la ciencia. Los científicos realmente buenos practican ambas. Por su cuenta, cuando hablan consigo mismos, amontonan grandes cantidades de nuevas ideas y las critican implacablemente. La mayoría de ellas nunca llega al mundo exterior. Sólo las ideas que pasan por rigurosos filtros salen y son criticadas por el resto de la comunidad científica. A veces ocurre que las ideas que son aceptadas por todo el mundo resultan ser erróneas, o al menos parcialmente erróneas, o al menos son reemplazadas por ideas de mayor generalidad. Y, aunque, por supuesto, existen algunas pérdidas personales (vínculos emocionales con la idea de que tú mismo has jugado un papel inventivo), no obstante la ética colectiva es que, cada vez que una idea así es derribada y reemplazada por algo mejor, la misión de la ciencia ha salido beneficiada. En ciencia, ocurre a menudo que los científicos dicen: «¿Sabes?, ése es un gran argumento; yo estaba equivocado.» Y luego cambian su mentalidad y jamás se vuelve a escuchar de sus bocas esa vieja opinión. Realmente hacen eso. No ocurre tan a menudo como debiera, porque los científicos son humanos y el cambio es a veces doloroso. Pero ocurre a diario. No soy capaz de recordar la última vez que pasó algo así en la política o en la religión. Es muy raro que un senador, por ejemplo, responda: «Ése es un buen argumento. Voy a cambiar mi afiliación política.» Me gustaría decir unas cuantas cosas sobre las estimulantes sesiones sobre la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI) y sobre el lenguaje animal en nuestra conferencia del CSICOP. En la historia de la ciencia, existe un instructivo desfile de importantes batallas intelectuales que resultan tratar todas ellas sobre lo centrales que son los seres humanos. Podríamos llamarlas batallas sobre la presunción anti-copernicana. He aquí algunas de las cuestiones: Somos el centro del Universo. Todos los planetas y las estrellas y el Sol y la Luna giran alrededor nuestro. (Chico, debemos ser realmente especiales.) Ésa era la creencia impuesta (Aristarco aparte) hasta la época de Copérnico. Le gustaba a mucha gente porque les daba una posición central personalmente injustificada en el Universo. El mero hecho de estar en la Tierra te hacía privilegiado. Eso te hacía sentir bien. Luego llegó la prueba de que la Tierra era sólo un planeta y de que esos puntos brillantes en movimiento eran también planetas. Decepcionante. Incluso deprimente. Mejor cuando éramos centrales y únicos. Pero al menos nuestro Sol está en el centro del Universo. No, esas otras estrellas también son soles, y lo que es más, nos encontramos en las afueras de la galaxia. No estamos nada cerca del centro de la galaxia. Muy deprimente. Bueno, al menos la Vía Láctea está en el centro del Universo. Luego un poco más de progreso científico. Descubrimos que no existe eso del centro del Universo. Lo que es más, hay cien mil millones de galaxias más. Ésta no tiene nada de especial. Completamente deprimente. Bueno, al menos nosotros, los humanos, somos el pináculo de la creación. Somos aparte. Todas esas criaturas, las plantas y los animales, son inferiores. Nosotros somos superiores, no tenemos conexión con ellos. Todo ser viviente ha sido creado separadamente. Luego viene Darwin. Descubrimos una continuidad evolucionaria. Estamos relacionados estrechamente con las otras bestias y vegetales. Lo que es más, nuestros parientes biológicos más cercanos son los chimpancés. Esos son nuestros parientes más cercanos (¿esos bichos?) Es una vergüenza. ¿Has ido alguna vez al zoo y los has visto? ¿Sabes lo que hacen? Imagina lo embarazosa que era esta verdad en la Inglaterra victoriana, cuando Darwin tuvo esta idea. Hay otros ejemplos importantes (sistemas de referencia privilegiados en física y la mente inconsciente en psicología) que pasaré por alto. Mantengo que en la tradición de este largo conjunto de debates (cada uno de los cuales ha sido ganado por los copernicanos, por los tipos que dicen que no hay nada especial en nosotros), hubo una nota callada profundamente emocional en los debates de las dos sesiones del CSICOP que he mencionado. La búsqueda de inteligencia extraterrestre y el análisis de un posible lenguaje animal hieren a uno de los sistemas de creencia pre-copernicanos que quedan: Al menos somos las criaturas más inteligentes de todo el Universo. Si no existen más chicos listos en ninguna parte, aunque estemos relacionados con los chimpancés, aunque estemos en las afueras de un universo vasto y tremendo, al menos todavía nos queda algo especial. Pero, en el momento que encontremos inteligencia extraterrestre, se perderá el último pedazo de presunción. Creo que parte de la resistencia a la idea de la inteligencia extraterrestre es debida a la presunción anti-copernicana. Asimismo, sin tomar ninguna postura en el debate de si hay otros animales (los primates superiores, especialmente los grandes monos) inteligentes o con un lenguaje, es claramente, a nivel emocional, la misma cuestión. Si definimos a los humanos como criaturas que tienen lenguaje y nadie más tiene lenguaje, al menos somos únicos en ese aspecto. Pero si resulta que todos esos sucios, repugnantes y graciosos chimpancés pueden, con el Ameslan o de cualquier otra manera, comunicar ideas, entonces ¿qué nos queda de especial a nosotros? En los debates científicos existen, a menudo inconscientemente, impulsoras predisposiciones emocionales sobre estas cuestiones. Es importante darse cuenta de que los debates científicos, al igual que los debates pseudocientíficos, pueden llenarse de emociones por todas estas razones. Ahora echemos un vistazo más de cerca a la búsqueda de inteligencia extraterrestre por radio. ¿En qué se diferencia de la pseudociencia? Dejadme contar un par de casos reales. A principios de los sesenta, los soviéticos ofrecieron una rueda de prensa en Moscú en la que anunciaron que una fuente distante de radio, llamada CTA-102, estaba variando sinusoidalmente, como una onda seno, con un periodo de unos 100 días. ¿Por qué convocaron una rueda de prensa para anunciar que una fuente distante de radio estaba variando? Porque pensaban que era una civilización extraterrestre de inmenso poder. Eso se merece convocar una rueda de prensa. Esto es incluso anterior a la existencia de la palabra cuásar. Hoy sabemos que CTA-102 es un cuásar. No sabemos muy bien lo que es un cuásar: y existe más de una explicación para ellos mutuamente exclusiva en la literatura científica. No obstante, pocos consideran seriamente que un cuásar, como CTA-102, sea una civilización galáctica extraterrestre, porque hay un número de explicaciones alternativas de sus propiedades que son más o menos consistentes con las leyes físicas que conocemos sin evocar a la vida alienígena. La hipótesis extraterrestre es una hipótesis de último recurso. Sólo si falla todo lo demás se acude a ella. Segundo ejemplo: en 1967, científicos británicos encontraron una fuente de radio cercana que fluctuaba en un periodo de tiempo mucho más corto, con un periodo constante de hasta diez cifras significativas. ¿Qué era? Su primer pensamiento fue que era algo como un mensaje que se nos estaba enviando, o un faro de navegación interestelar para las naves espaciales que volaban entre las estrellas. Incluso le dieron, entre los de la Universidad de Cambridge, el pervertido nombre de LGM-1 (Little Green Men, u Hombrecillos Verdes). Sin embargo (eran más listos que los soviéticos), no convocaron una rueda de prensa, y pronto se hizo claro que lo que tenían era lo que ahora se llama un púlsar. De hecho fue el primer púlsar, el púlsar de la Nebulosa Cangrejo. Bueno, ¿qué es un púlsar? Un púlsar es una estrella comprimida hasta el tamaño de una ciudad, soportada como no lo está ninguna otra estrella, no por presión gaseosa, no por exclusión electrónica, sino por las fuerzas nucleares. Es, en cierto sentido, un núcleo atómico del tamaño de Pasadena. Sostengo que esa es una idea al menos tan rara como la del faro de navegación interestelar. La respuesta a lo que es un púlsar tiene que ser algo muy extraño. No es una civilización extraterrestre, es otra cosa: pero otra cosa que abre nuestros ojos y mentes e indica posibilidades en la naturaleza que nunca habríamos adivinado. Luego está la cuestión de los falsos positivos. Frank Drake en su original experimento Ozma, Paul Horowitz en el programa META (Megachannel Extraterrestrial Assay) patrocinado por la Sociedad Planetaria, el grupo de la Universidad de Ohio y muchos otros grupos han recibido señales que han hecho palpitar sus corazones. Piensan por un momento que han captado una señal genuina. En algunos casos no tenemos la menor idea de lo que fue; las señales no se han repetido. La noche siguiente apuntas el mismo telescopio al mismo punto en el cielo con la misma modulación y la misma frecuencia, y lo pasa-bandas todo de la misma manera, y no oyes nada. No publicas esos datos. Puede ser un mal funcionamiento del sistema de detección. Puede ser un avión militar AWACS revoloteando y emitiendo en canales de frecuencia supuestamente reservados para la radioastronomía. Puede ser un aparato de diatermia en la misma calle. Hay muchas posibilidades. No se declara inmediatamente que has descubierto inteligencia extraterrestre sólo porque has encontrado una señal anómala. Y si se repitiese, ¿lo anunciarías? No. Puede ser una broma. Puede ser algo que le pasa a tu sistema y que no eres capaz de descifrar. En cambio, llamarías a los científicos de un montón de radiotelescopios y les dirías que en ese punto particular del cielo, a esa frecuencia, modulación, y banda y todo eso, pareces captar algo curioso. ¿Por favor, podrían mirar si captan algo parecido? Y sólo si obtienen la misma información varios observadores independientes del mismo punto del cielo piensas que tienes algo. Aun entonces sigues sin saber que ese algo es inteligencia extraterrestre, pero al menos has podido determinar que no es algo de la Tierra. (Y también que no es algo en órbita terrestre; está más lejos que eso.) Este es el primer plan de acción que se requiere para asegurarse de que realmente tienes una señal de una civilización extraterrestre. Fíjate que hay una cierta disciplina implicada. La duda impone una carga. No puedes salir y gritar pequeños hombrecillos verdes, porque vas a parecer muy tonto, como les pasó a los soviéticos con el CTA-102, que resultó ser algo muy distinto. Es necesaria una cautela especial cuanto las implicaciones son de tanta importancia como aquí. No estamos obligados a decidirnos por algo en cuanto tenemos unos datos. No pasa nada por no estar seguros. Me suelen preguntar: «¿Crees que existe inteligencia extraterrestre?» Y yo respondo con los argumentos habituales. Hay un montón de lugares allá afuera, miles de millones. Luego digo que me sorprendería mucho que no existiese inteligencia extraterrestre, pero que por supuesto no tenemos pruebas concluyentes de ello. Y luego me preguntan: «Vale, pero ¿qué es lo que crees realmente?» Y respondo: «Ya te he dicho lo que creo.» «Sí, pero ¿qué te dicen tus entrañas?» Pero yo no intento pensar con mis entrañas. En serio, es mejor reservarse la opinión hasta que tengamos pruebas. Después de que se publicase mi artículo «El Arte de la Detección de Camelos» en Parade (1 feb. 1987), recibió, como puedes imaginar, un montón de cartas. Parade es leído por 65 millones de personas. En el artículo di una larga lista de cosas que eran presuntos o demostrados camelos (treinta o cuarenta). Los defensores de todas esas cosas resultaron uniformemente ofendidos, por lo que recibí montones de cartas. También ofrecí un conjunto de instrucciones muy elementales acerca de cómo tratar a los camelos (los argumentos de una autoridad no valen, todos los pasos de una cadena de evidencias tienen que ser válidos, etcétera). Mucha gente contestó diciendo: «Tiene usted toda la razón en las generalidades; desafortunadamente, eso no es aplicable a mi doctrina particular.» Por ejemplo, uno de ellos decía que la idea de que existe inteligencia extraterrestre fuera de la Tierra es un ejemplo de excelente camelo. Concluía: «Estoy tan seguro de esto como de cualquier otra cosa en mi experiencia. No hay vida consciente en otro lugar del Universo. El Hombre vuelve así a su legítima posición en el centro del Universo.». Otro remitente también estaba de acuerdo con todas mis generalidades, pero decía que, como escéptico empedernido, yo había cerrado mi mente a la verdad. Más notablemente, he ignorado la evidencia de que la Tierra tiene seis mil años de antigüedad. Bueno, no la he ignorado; he considerado la supuesta evidencia y luego la he rechazado. Existe una diferencia, y ésta es una diferencia, podríamos decir, entre prejuicio y postjuicio. Prejuicio es hacer un juicio antes de considerar los hechos. Postjuicio es hacer un juicio después de considerarlos. El prejuicio es terrible, en el sentido de que se cometen injusticias y graves errores. El postjuicio no es terrible. Por supuesto, no puedes ser perfecto; también puedes cometer errores. Pero es permisible hacer un juicio después de haber examinado la evidencia. En algunos círculos incluso se fomenta. Creo que parte de lo que impulsa a la ciencia es la sed de maravilla. Es una emoción muy poderosa. Todos los niños la sienten. En una clase de parvulario, todos la sienten; en una clase de bachillerato casi nadie la siente, o siquiera la reconoce. Algo pasa entre el parvulario y el bachillerato, y no es sólo la pubertad. No sólo los colegios y los medios no enseñan mucha duda, tampoco se fomenta mucho este emocionante sentido de lo maravilloso. Ambas ciencia y pseudociencia despiertan ese sentimiento. Una pobre popularización de la ciencia establece un nicho ecológico para la pseudociencia. Si la ciencia se explicase a la gente de a pie de una manera accesible y excitante, no habría sitio para la pseudociencia. Pero existe una especie de Ley de Gresham por la que, en la cultura popular, la mala ciencia expulsa a la buena. Y por esto pienso que tenemos que culpar, primero, a la comunidad científica por no hacer un mejor trabajo popularizando la ciencia, y segundo, a los medios, que a este respecto son casi por completo inútiles. Todo periódico americano tiene una columna diaria de astrología. ¿Cuántos tienen siquiera una columna semanal de astronomía? Y también pienso que es culpa del sistema educativo. No enseñamos a pensar. Esto es un error muy serio que podría incluso, en un mundo infestado con 60.000 armas nucleares, comprometer el futuro de la humanidad. Sostengo que hay mucha más maravilla en la ciencia que en la pseudociencia. Y además, en la medida que esto tenga algún significado, la ciencia tiene como virtud adicional (y no es una despreciable) su veracidad. Traducción: Gabriel Rodríguez Alberich
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EL OCASO DE UN ESCÉPTICO POR HORACIO VELMONT Carl Sagan fue un científico que nunca vio más allá de sus narices, pero sin embargo habló de ello… Si de pronto yo declamara abiertamente que los Ovnis son un fraude y que la mediumnidad es una farsa, pues debería por lo menos ser escuchado, ya que he dedicado más de medio siglo de mi vida a esta investigación. Pero que esta declamación la haga alguien, como Carl Sagan, que sólo habló por lo que escuchó decir por ahí, o quizás leyó en una noche de insomnio, es verdaderamente vergonzoso, no solamente para la ciencia en sí, sino también para aquellos científicos que se expiden con fundamentos serios. Carl Sagan, sin perjuicio de que haya padecido de Ovnifobia, algo que es sumamente probable, tomó como base para negar a los extraterrestres el hecho de que nunca vio un Ovni por el telescopio, algo que no es necesario explicar por lo obvio. Son tantas las pruebas que demuestran la presencia de extraterrestres en nuestro planeta desde tiempos inmemoriales que resulta inconcebible que a estas alturas pueda existir alguien que lo niegue. Y si a pesar de ellas alguien lo niega, corresponde presumir que le cabe la sentencia que dice que ninguna prueba le sirve a quien no está preparado para comprenderla. Pero lo que es concebible para un habitante común del planeta, no lo es para un erudito como lo fue Carl Sagan. Otro de los rubros atacado por Carl Sagan fue el de las canalizaciones. Ignorante de la mecánica de la mediumnidad, a la que nunca investigó, atribuyó los disparates de los médium a que se trataba de un fraude, sin darse cuenta de que el oro falso es el que señala precisamente la existencia del oro verdadero. Carl Sagan simplemente se quedó con el oro falso y habló sobre él, y en esto se resume toda su historia de errores y falsedades. Ramtha, en realidad, es un espíritu del Luz que se comunicó, como muchos otros a lo largo de la historia humana, a través de un médium, en este caso una mujer llamada J.Z. Knight. El caso de Ramtha es similar al de Kryon, en el sentido de que ambos son Maestros de Luz que se han comunicado a través de un médium, pero cuyos mensajes han sido tergiversados. Distintos son los casos de J.J. Hurtack (Claves de Enoc) y Conny Méndez (Metafísica), porque en ambos quienes se comunicaron fueron espíritus del Error que directamente los embaucaron brindándole en parte mensajes verdaderos y en parte mensajes falsos, como es generalmente su estilo de engañar. Carl Sagan fue uno de los que más acerbamente se burló de las canalizaciones de Ramtha, pero enceguecido irracionalmente contra la mediumnidad y la existencia del mundo espiritual (¿espíritufobia?), sus argumentos, totalmente inconsistentes y pueriles, terminaron siendo un remedo de la famosa "caza de brujas" de Salem. Nada mejor para concluir esta pequeña explicación con la transcripción de una de las sesiones donde se trató el tema. Al final se incluye una serie de links para aquellos que quieran ampliar el tema de la mediumnidad. SESIÓN DEL 24/8/04
Médium: Jorge Olguín. Interlocutor: Horacio Velmont. Entidad que se presentó a dialogar: Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología. Interlocutor: ¿Es usted, Maestro Ron? Ron Hubbard: Hola, Horacio… Aquí estoy con mucho júbilo por las perspectivas de esta sesión, porque sé que tienes agendadas preguntas muy importantes que darán a pie a revelaciones inéditas que ni siquiera mi receptáculo conoce. Interlocutor: Bueno, ya me ha puesto ansioso antes de empezar… ¿Le parece que empecemos ya? Ron Hubbard: De acuerdo. Interlocutor: Tengo una enorme confusión con Madame Blavatsky, porque algunas cosas de las que ha dicho son tremendamente acertadas e incluso muy avanzadas para su época, pero otras son lisa y llanamente disparates. La primera pregunta que quiero hacerle es qué tipo de mediumnidad tenía. Ron Hubbard: Al comienza ella psicografiaba, luego pasó a médium parlante igual que este receptáculo. Interlocutor: Bien, la segunda pregunta es si ella alguna vez se encontró personalmente, es decir, frente a frente, con los Maestros de Luz Morya, Koot-Humi o Dwjal Khul? Ron Hubbard: No, nunca. Interlocutor: ¿Fueron inventos de ella, entonces? Ron Hubbard: Al último su decodificador no funcionaba bien y entonces mezcló realidades con fantasías. Interlocutor: ¿Igual que le sucedió a Gurdkjieff? Ron Hubbard: Así es. Interlocutor: ¿Alucinó al punto de creer que estuvo frente a frente a esos Maestros? Ron Hubbard: Sí, totalmente. Interlocutor: ¿Por ejemplo su decodificador la hizo percibir a Morya como si fuera real? Ron Hubbard: Así es, nunca se contactó personalmente con este Maestro ascendido. Interlocutor: ¿Pero entonces cuando Blavatsky fue a la India con quien se contactó? Ron Hubbard: Se comunicó con distintos gurúes, pero no con ningún Maestro de este nivel. Interlocutor: ¿En esa época Morya, Koot-Humi y Dwjal Khul estaban encarnados? Ron Hubbard: Sí, estaban encarnados… Los Maestros ascendidos han encarnado más de una vez en misión haciendo sanacione, trabajando para el bien de la humanidad… Hay Maestros ascendidos que han encarnado haciendo obras trascendentes pero que no quedaron registrados en la historia. Si un Maestro ascendido encarna en el medio del territorio africano, por ejemplo, aunque salve cientos de vidas puede pasar desapercibido si el hecho no trasciende a través de los periódicos. Interlocutor: ¿Y esto ha sucedido muchas veces? Ron Hubbard: Sí, por supuesto… Si encarnan en zonas alejadas de la civilización es obvio que sus obras no trascenderán. Interlocutor: ¿Entonces, concretamente, Blavatsky fue a la India y ni por asomo se encontró con Morya, Koot-Humi y Dwjal Khul? Ron Hubbard: Así es. Interlocutor: Usted recién mencionó que su decodificador la hizo alucinar y creyó entrevistarse con ellos… La pregunta lógica es si fue “ayudada” por los espíritus del Error. Ron Hubbard: Cuando la persona tiene el decodificador en malas condiciones los espíritus del Error siempre se aprovechan. Pero esto no desmerece a Blavatsky, porque fue la primera persona que caracterizó al Absoluto tal como es. Interlocutor: ¿Siempre tuvo el decodificador averiado? Ron Hubbard: No, porque al principio le funcionaba bien. Interlocutor: ¿La mayor parte de su vida fue médium parlante como Jorge Olguín? Ron Hubbard: No, en su mayor parte psicografió… Durante muy poco tiempo fue médium parlante, pero como era muy sensible su decodificador se averió enseguida, a los pocos años. Interlocutor: ¿La misión con la que encarnó Blavatsky fue la que realmente hizo, aunque haya cometido errores? Ron Hubbard: Sí, correcto. Interlocutor: Una de las cosas que dijo fue que el sol físico era el cuerpo de manifestación del Logos… Es como decir que el territorio de Estados Unidos es el cuerpo físico del presidente Bush… Ron Hubbard: Lo que dijo Blavatsky es una aberración total… Interlocutor: Recuerdo que también la repitió Alice A. Bailey, no recuerdo en qué libro dictado por el Tibetano −que ahora sabemos que se refería de Dwjal Khul−. quizás “Iniciación humana y solar”. Ron Hubbard: Lo que ocurre es que hay supuestas maestras que creen a pie juntillas lo que supuestamente le dictan sus Maestros. Si perciben que el mensaje dice que no existe el sol sino que es un agujero negro, no lo cuestionan y lo aceptan sin analizarlo a la luz de la razón y sin siquiera considerar en lo más mínimo que pueden haber percibido mal el concepto de su Maestro. Interlocutor: Entiendo… Ron Hubbard: Sucede lo mismo que con el Psicoanálisis de occidente donde lo que supuestamente dijo Sigmund Freud sus seguidores lo aceptan y siguen diciendo lo mismo −y ya ha transcurrido más de un siglo− sin razonarlo, sin cuestionarlo, sin debatirlo. Interlocutor: Está claro… ¿Los tres Maestros que mencioné estaban encarnados al mismo tiempo? Ron Hubbard: En determinado momento, sí. Interlocutor: ¿Estaban juntos? Ron Hubbard: No, no estaban juntos, y ni siquiera se conocían… Interlocutor: ¿No se conocían? Ron Hubbard: No, porque en el plano físico, como ya sabes, no existe la memoria reencarnativa y estos Maestros, una vez encarnados, no sabían de la existencia de los otros. Interlocutor: Me había olvidado ese detalle… Obviamente ellos tampoco sabían nada de Bklavatsky… Ron Hubbard: No tenían por qué saberlo… ¿Cómo lo iban a saber sin memoria reencarnativa? Cada uno encarnó con una misión determinada en determinado lugar y la cumplió sin saber de los otros. Interlocutor: Me resulta un poco extraño que sea así… Ron Hubbard: Te doy un ejemplo: suponte que Jesús y Siddharta, dos de las entidades más importantes del planeta Tierra, combinan para encarnar en determinado lugar y después su memoria reencarnativa les juega una mala pasada. El resultado es que no llegan a saber nunca el uno del otro y por lo tanto jamás se encuentran. Interlocutor: ¿Y si encarnan como hermanos? Ron Hubbard: Obviamente se encontrarán, pero pueden no llegar a saber quién es uno y quien es el otro, e incluso pueden llevarse mal, porque el plano físico, como siempre digo, es un enorme pozo gravitatorio. Interlocutor: Ahora entendí perfectamente… ¿Blavatsky en realidad fue a la India a buscar a esos Maestros? Ron Hubbard: Claro, porque de muy jovencita recibió mediúmnicamente sus mensajes. Interlocutor: Pero no los encontró… Ron Hubbard: No, no los encontró en persona, pero, como ya dije, su decodificador averiado, influenciado también por los espíritus del Error, la hizo alucinar y creyó estar frente a frente con ellos. Interlocutor: En la realidad, entonces, en al plano físico hubo entre ellos un desencuentro total… Ron Hubbard: Por supuesto, porque no tienen cómo enterarse. Interlocutor: ¿La categoría de las alucinaciones de Blavatsky son similares a las de Adamsky, Billy Meier y Siragusa? Ron Hubbard: Sí, son similares. En todos los casos hubo deterioro del decodificador e influencia de los espíritus del Error. Quiero aclarar algo: muchos consultantes creen que los espíritus del Error tienen algún poder… ¡No tienen ninguno, porque el poder se los da el decodificador del encarnado sumado al ego que les cierra las puertas a los espíritus del Luz y se las abre a los espíritus del Error! El ego también se regocija haciendo ese tipo de jugarretas. Interlocutor: Bueno, el punto está completamente aclarado… ¿La idea aberrante de que el sol físico es el cuerpo de manifestación del Logos Solar fue exclusivamente una transmisión de los espíritus del Error o el decodificador de Blavatsky distorsionó el concepto transmitido por los espíritus de Luz? Ron Hubbard: Fue una mezcla de varias cosas, porque en el momento en que esta persona canalizaba a los Maestros de Luz, los espíritus del Error enviaron información equivocada en su cuerpo de ideas. Esto se llama “interferencia”. Interlocutor: Entiendo… Ron Hubbard: Supongamos que mi receptáculo fuera más débil en su decodificador, si en el momento en que me está canalizando a mí, espíritu del 5º plano de Luz, un espíritu del Error del plano 2º hace interferencia puede producir la distorsión de los conceptos que estoy brindando. Es lo mismo que ocurre con una radio que tuviera poca potencia y su transmisión fuera interferida por otra radio de mayor potencia. El resultado es que esta última gana señal. Interlocutor: Está clarísima la explicación, la entendí perfectamente… Yo leí todos los tomos de la Doctrina secreta, y me surge preguntarle quiénes fueron los que se la dictaron. Ron Hubbard: Fueron los Thetanes de varios Maestros de Luz que precisamente estaban encarnados… Interlocutor: ¿Morya, Koot-Humi y Dwjal Khul? Ron Hubbard: Sí, correcto. Interlocutor: Por lo que recuerdo y comparo con las nuevas enseñanzas de ustedes, en esa obra Blavastky dijo verdades mezcladas con disparates… Ron Hubbard: Así es, y ése es el verdadero peligro, porque hay personas que entienden del tema esotérico, y como saben que determinadas cosas que dice son ciertas, pueden llegar a pensar ingenuamente que las otras cosas que dice también lo son… Interlocutor: Y terminan tragando basura, como esa cuestión de los “planetas sagrados”, por ejemplo. Ron Hubbard: Así es. El plano físico no tiene que ver con el plano espiritual. Muchas personas están verdaderamente interesadas en profundizar en el mundo espiritual, pero mezclan lamentablemente lo físico con lo espiritual, y así creen en amuletos, creen en talismanes, creen en aguas sagradas… Hay cosas que pueden ser ciertas porque hay canalizaciones energéticas, pero ellas no lo toman como canalizaciones energéticas sino como “poderes de oración”, “poderes de sanación”, y otras tonterías que no son más que una visión muy infantil de la realidad. Interlocutor: Entiendo… Aunque creo que está de más preguntar, porque la respuesta es obvia, ¿todos los movimientos de objetos, mesas y sillas, que se producían a su alrededor no provenían de ella sino de los espíritus del Error? Ron Hubbard: Siempre son los espíritus del Error haciendo foco. No hay otra cosa más que eso. Interlocutor: ¿A qué edad comenzó a deteriorarse su decodificador? Ron Hubbard: Desde muy joven, antes de los cuarenta años. Blavatsky había escrito obras muy buenas, pero las corrigió posteriormente cuando ya tenía el decodificador averiado y terminó borrando explicaciones que eran exactas sustituyéndolas por otras que las distorsionaban. Interlocutor: Es decir que a causa de su decodificador averiado perjudicó sus propias obras… Ron Hubbard: Tal cual. Interlocutor: ¿Y qué sucedió con Alice A. Bailey que recogió los mismos disparates y agregó otros de su propia cosecha? Ron Hubbard: Sucedió lo mismo, como el agregado de que tenía un ego y una dependencia discipular tan grande de su Maestro el Tibetano que todo lo que suponía que éste le transmitía lo tomaba a pie juntillas sin pasarlo primero por el tamiz de la razón. Si lo hubiera pensado un poco tenía que haberse dado cuenta de que su decodificador estaba recibiendo los mensajes en forma distorsionada. Interlocutor: Concretamente, entonces, ella recibía verdades pero sin darse cuenta las interpretaba mal aceptándolas como que eran de Luz… Ron Hubbard: Correcto… Y esto sucede a menudo con los canalizadores… Uno de los espíritus de Luz más perjudicado con las interpretaciones erróneas ha sido quien en el planeta Tierra se lo conoce como Saint Germain, nada menos que una entidad del 5º plano espiritual e integrante de la Jerarquía Planetaria. Fue mal interpretado desde el comienzo, porque lo relacionaron en sus palabras con el Dios del Antiguo Testamento, es decir Jehová… Interlocutor: ¿Se refiere al famoso “Yo Soy”? Ron Hubbard: Así es, y hasta el día de hoy el 99 % de los metafísicos siguen las lecturas de Saint Germain, pero con un fanatismo tal, y creando ese “Yo Soy” una conducta tan egoica en sus seguidores, que si no lo hacen bajar de nivel es por la sencilla razón de que él no tiene nada que ver con esas interpretaciones erróneas. Este excelso espíritu les está permanentemente enviándoles Luz en su cuerpo causal como para que eviten pensar así, pero el fanatismo egoico de los seres encarnados hace que se cierren y no escuchen. Interlocutor: ¿El Maestro Saint Germain se ha comunicado realmente con algunos de sus seguidores? Ron Hubbard: Sí, se ha comunicado con los mismos seguidores de la línea de Blavatsky… Interlocutor: ¿Con Conny Méndez, por ejemplo? Ron Hubbard: Sí, por supuesto, pero ha sido completamente tergiversado. El verdadero Saint Germain no tiene nada que ver con toda la Metafísica que ha desarrollado esta persona. Saint Germain hablaba del amor, hablaba de la unidad… Al decir la unidad se refería a que el Todo está en la unidad y la unidad está en el Todo, algo muy similar a lo que dijo Tar, que encarnó como Hermes. A Saint Germain lo hicieron conocido con el tema tan egoico del “Yo Soy, tan alejado de la verdad que él quería transmitir. Interlocutor: Me pregunto cuál es la razón de que un Maestro de Luz se comunique con alguien que tergiversa sus mensajes… Ron Hubbard: Lo que ocurre es que los canalizadores cuando empiezan a recibir los mensajes tienen el decodificador en buen funcionamiento, pero los médium son tan volátiles… Interlocutor: ¿Volubles? Ron Hubbard: No, volubles no, volátiles, porque voluble significa cambiante y a lo que yo me refiero es que no están con los pies en la tierra. Interlocutor: Entiendo, usted se refiere a que están siempre “idos”… Ron Hubbard: Exacto… Es muy importante que los médium estén “en la tierra” porque el plano físico les inyecta cordura y al ser volátil esa cordura está prendida con alfileres. Es por esta razón que al poco tiempo el médium pierde la noción correcta de la realidad. No es culpa de los espíritus de Luz los disparates de los médium. Interlocutor: Es una pena que sea así porque nos dificulta la misión… Ron Hubbard: Es importante aclarar bien todo lo que se ha dicho de Blavatsky porque cada día hay más que la leen, y aunque la mayoría va a pensar que lo que decimos son tonterías algunos pocos pensarán lo contrario, y ello ya es un mérito enorme. Me refiero a mérito de Servicio no a mérito de ego. Interlocutor: Lo había interpretado así… ¿Los espíritus del Error también hicieron alucinar a Conny Méndez como a Blavatsky? Ron Hubbard: Sí, porque siempre están al acecho de los encarnados esperando que el decodificador se debilite para entonces influenciarlos en contra. Interlocutor: ¿Los espíritus de Luz se retiran cuando ven que un canalizador es presa de los espíritus del Error? Ron Hubbard: Se retiran es una forma de decir, porque en realidad siempre están mandándole Luz, armonía y cordura en su cuerpo causal. Pero no son escuchados porque cuando el ego toma el mando automáticamente “cierra la cortina”, para decirlo con una frase muy utilizada en el plano físico. Es como que el médium queda sordo a las entidades de Luz y entonces le parece más coherente lo que le dictan los espíritus del Error. Interlocutor: Todo esto ha quedado debidamente aclarado y salvo que usted quiera decir algo más lo doy por terminado. Ron Hubbard: No, con lo dicho está dicho todo. Interlocutor: Bien, paso a otro caso que quizás tiene similitudes con el de Blavatsky. Me refiero a la entidad que se hace llamar Ramtha. Yo leí uno de los libros que le fue dictado por esta entidad a la médium llamada J. Z. Knight, y la verdad es que al leer más el espíritu que la letra intuí que el mensajero era una entidad de Luz, y que los disparates eran en realidad del canalizador. Ron Hubbard: No te has equivocado, pues Ramtha es una entidad de Luz del 5º plano. Interlocutor: ¿Encarnó en Lemuria como se dice? Ron Hubbard: Encarnó en Lemuria y en otras ciudades antiguas como la que después iba a ser Tebas, hace 3100 años… Interlocutor: ¿Y en Lemuria? Ron Hubbard: Alrededor de 32.000 años. Interlocutor: ¿De qué subnivel es? Ron Hubbard: Subnivel 6. Interlocutor: Es obvio que es una entidad altísima… Concretamente, entonces, está en el mismo nivel que usted, 5º plano, subnivel 6º. Ron Hubbard: Correcto. Interlocutor: La canalizadora de Ramtha, entonces, es quien ha tergiversado los mensajes… Ron Hubbard: Así es, los ha tergiversado bastante a causa de su ego. No estoy diciendo que tenga un ego exagerado, pero sí el suficiente como para interpretar a su modo los conceptos vertidos por Ramtha. Ha puesto muchos conceptos que con propios de ella y no de la entidad espiritual. De la misma forma que lo hizo Blavatsky ha corregido canalizaciones que eran conceptos puros y les ha dado otra interpretación tergiversándolos. Interlocutor: A ver si entiendo… ¿Es como si yo hiciera de las grabaciones de las sesiones, cuyos conceptos vertidos por Jorge de usted son correctos, y a causa de mi ego les diera una interpretación distinta, con el resultado de que lo que usted quiso decir termina siendo otra cosa muy diferente? Ron Hubbard: Claro, porque consideras que lo que tú pones de tu propia cosecha cierra mejor. Interlocutor: ¿Algo así hago a veces? Ron Hubbard: No, nunca lo haces… Quizás modificas una palabra porque se adapta mejor a lo que se quiere expresar o eliminas repeticiones que más confunden que aclaran… Modificas el estilo pero nunca el concepto. Interlocutor: ¿Es categórico lo que usted dice en el sentido de que no modifico nada de sus mensajes o lo hace como para darme aliento? Realmente me interesa saberlo para cuidarme más, porque si lo hago no me doy cuenta. Ron Hubbard: No, puedes quedarte tranquilo que no lo haces y mi receptáculo tampoco. Ambos transmiten con total fidelidad los mensajes. Y esto ponlo por escrito porque es muy importante que todos lo sepan. Interlocutor: ¿Esta médium alteró mucho los mensajes de Ramtha? Ron Hubbard: Sí, lamentablemente sí, el porcentaje de error ha sido altísimo. Interlocutor: ¿Usted desaconseja la lectura de sus libros? Ron Hubbard: Sí, porque sucede lo mismo que con las obras de Blavatsky, que mezcla conceptos verdaderos con conceptos falsos. Son obras peligrosas porque es inevitable que cuando una obra contiene verdades los errores se tomen también como verdades. Ya hemos dicho muchas veces que cuando una obra es desde el principio al fin errónea no hay problema porque nadie cae en la trampa, pero no es así cuando la obra tiene parte de verdad y parte de falsedad. Es el sistema con el que trabajan los espíritus del Error. Interlocutor: ¿Hubo algunos otros médium que canalizaron a Ramtha? Ron Hubbard: Sí, hubo otros, una tal Sheila, una tal Leyla, un tal Andrews, poco conocido, pero todos han hecho desastres con las canalizaciones. Interlocutor: ¿Peor que J. Z. Knight? Ron Hubbard: Sí, muchísimo peor. Incluso la canalizadora llamada Sheila no canaliza al espíritu de Ramtha sino a un espíritu del Error. Interlocutor: Bueno, creo que este asunto está aclarado y por lo tanto lo doy por terminado. Referencias. http://www.grupoelron.org/quienes/ramtha.htm Ramtha, ¿espíritu de Luz o del Error? (39.357 bytes) (relevancia 32) http://www.grupoelron.org/quienes/teosofia.htm Teosofía (H.P. 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