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¿El gran engaño de los platillos volantes?
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LUIS ALFONSO GÁMEZ ¿EL GRAN ENGAÑO DE LOS PLATILLOS VOLANTES?
LUIS ALFONSO GÁMEZ Estoy convencido de que el asunto de los Ovnis es todo mentira, y esto lo he pensado yo solito sin ayuda de nadie...
ESCÉPTICO Yo estoy de acuerdo con Luis Alfonso Gámez, si no los veo y no los toco no creo en los Ovnis…
Atención Área 51, atención Área 51, estamos llegando a la Tierra, comiencen campaña de desinformación…
Ahora que lo pienso, es probable que los escépticos sean "Hombres de negro" encargados de hacernos creer que los Ovnis no existen...
Hay que reconocer que a veces los escépticos tienen razón, no todo lo que parece un Ovni lo es en realidad...
¿Extraterrestres aquí? ¡Por favor, no me vengan con cosas raras!
Muchas veces los escépticos buscan Ovnis en los lugares equivocados...
HERNÁN TORO Yo insisto, todos los Ovnis son faroles de alumbrado... http://www.geocities.com/torosaurio/escept/index.html
Como sostiene Luis Alfonso Gámez, Betty y Barney Hill no fueron abducidos por extraterrestres, pero... http://www.grupoelron.org/secretos/bybhill.htm
Luis Alfonso Gámez también acierta sobre Georgi Adamski, pero ni siquiera se imagina lo que realmente le sucedió... http://www.grupoelron.org/quienes/adamskibillymeierysiragusa.htm
Así es, lo confirmo, yo sabía que en el Área 51 había extraterrestres e incluso dialogué con ellos muchas veces... http://www.grupoelron.org/temasextraterrestres/area51.htm
De todas las cosas estúpidas a las que nos tienen acostumbrados los escépticos, esta imagen indudablemente se lleva las palmas. Los extraterrestres vienen a nuestro planeta en tren de estudio y no a confraternizar con nosotros. Y cuánto más desapercibidos pasen, mejor y más objetiva será la investigación. ¿Cómo puede ser que los escépticos ignoren algo tan elemental, cuando nosotros hacemos lo mismo con nuestros animales cuando queremos estudiarlos en su hábitat natural? ¿O acaso nos presentamos y les decimos: ¡hola, monos, aquí estamos, cómo les va!?
¿Qué mira con tanta insistencia, profesor Velmont, acaso vio un Ovni?
HORACIO VELMONT ¿Qué miro con tanta insistencia? Pues te puedo asegurar que mi atención no está puesta en este momento en ningún Ovni... JORGE OLGUÍN La mejor prueba de las visitas extraterrestres a nuestro planeta lo brinda el hecho de que cuando se los pone en la ecuación, muchos misterios que parecían insolubles se aclaran de inmediato: desaparición de barcos, aviones y tripulantes en el Triángulo de las Bermudas, abducciones (cuando no la hacen los propios terrestres, obviamente), mutilación de ganado (el famoso "chupacabras"), infinidad de episodios bíblicos (transfiguración y resurrección de Jesús, Sodoma y Gomorra, etc.), sin contar numerosas otras evidencias incontrastables, como avistajes, fotos y filmaciones. La negación de lo evidente, por lo tanto, se aleja de la investigación seria y entra de lleno en el terreno de lo patológico...
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EL GRAN ENGAÑO DE LOS PLATILLOS VOLANTES Por LUIS ALFONSO GÁMEZ de Ovnis a Mogollón España
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LA NEGACIÓN PATOLÓGICA DE LOS OVNIS POR HORACIO VELMONT
Luis Alfonso Gámez, junto con Hernán Toro, se han vuelto dos de los grandes adalides de la negación de la existencia de los extraterrestres en nuestro planeta, sin olvidarnos, por supuesto, de Carl Sagan, el dios de los escépticos. No nos ocuparíamos de ellos y sus pueriles argumentaciones si no fuera por el daño que causan, porque no sólo niegan la existencia de los Ovnis, tomando por idiotas a los que creen en ellos (aunque hay que reconocer que entre los ufólogos también los hay), sino también al reino espiritual, que en definitiva es nuestro verdadero hogar. El hecho concreto es que cuando se ponen en el tapete a los extraterrestres y a los espíritus, particularmente a los del Error, muchos aparente misterios se solucionan. ¿Por qué entonces los escépticos eluden poner a estos dos factores en la ecuación? La respuesta es doble: por un lado por ignorancia, concretamente por falta de datos, y por el otro por una falla del decodificador mental que les impide razonar o argumentar con lógica. También hay otra cuestión, y es el terror que provoca en algunos escépticos la sola mención de la palabra “ovni”, en cuyo caso también habría que poner en la respuesta, como tercer factor, la “ovnifobia”. Quizás la ovnifobia provenga de que los escépticos se han tomado en serio aquello de que el hombre es el rey de la creación e inconscientemente no admiten que haya alguien que los supere… Cuando se pone en la ecuación a los extraterrestres se solucionan misterios aparentemente insolubles como la desaparición de barcos, aviones y tripulantes en el Triángulo de las Bermudas –¿recuerdan al famoso bergantín Mary Celeste y al Vuelo 19, entre otros?–, la mutilación de ganado, los círculos en los sembrados, los megalitos de Stonehenge, las Líneas de Nazca, infinidad de episodios bíblicos (Arca de la Alianza, Moisés y Jehová, Sodoma y Gomorra, la transfiguración y la resurrección de Jesús), etc. Y en cuanto al mundo espiritual, especialmente a las entidades del Error, ¿cuántos otros enigmas se solucionan?: fantasmas, postergeist, casas embrujadas, y todos los fenómenos agrupados en la expresión “paranormales”. Cuando se eluden estos factores y se persiste en la negación de los ovnis y el mundo espiritual, comienzan las explicaciones disparatadas de los escépticos, aunque éstos están en realidad más interesados en la negación obcecada que en las explicaciones coherentes. Para concluir, se podría decir que el escepticismo es una enfermedad de la juventud, pero que en algunas personas prosigue aun en la adultez, como los granitos en la cara, o en el trasero, ¿por qué no?
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