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El retorno de los charlatanes II
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Y ahora, señoras y señores, les presento
HORACIO VELMONT
En realidad, el título “El retorno de los charlatanes” no es muy apropiado, porque la verdad es que ellos nunca se han ido. ¿Pero qué es en definitiva un charlatán? Un charlatán es alguien que habla de más y que por lo tanto dice lo que no debe. Hay charlatanes de tiempo completo, como los escépticos, los psiquiatras y los psicoanalistas, y hay charlatanes de medio tiempo, como algunos científicos, que son encomiables en su profesión pero que de pronto se van de boca y dicen tonterías. El propósito de esta web es, precisamente, destacar esos errores y sonreír benévolamente sin menospreciar al ser humano que hay detrás, porque, como todos sabemos, nadie es ferpecto…
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Wilhelm Maximilian Wundt (1832-1920), fisiólogo, psicólogo y filósofo alemán, afirmaba que el hombre no estaba constituido por nada inmaterial y que por lo tanto su conducta había que estudiarla como se estudia a cualquier máquina.
Hernán Toro, fundador de Escépticos Colombia, pretendió demostrar, siguiendo las obsoletas ideas de Wundt, que el que piensa es el cerebro, ya que el espíritu no existe. Para su mal, y también para el de Wundt, L. Ronald Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología, demostró, mediante la técnica llamada Exteriorización, que el hombre es distinto de su cuerpo y que su pensamiento no proviene del cerebro sino del espíritu. (enlace a la página)
Sigmund Freud (1856-1939) emitió durante su vida tantas ideas erróneas sobre la mente humana que insumiría un tiempo considerable enunciarlas. Basado en sus ideas equivocadas sobre el mecanismo mental, puesto que la revelación de que el hombre tenía una segunda mente, la mente reactiva, que era la causante de todos los trastornos de la conducta fue dada a conocer al mundo en 1950 por L. Ronald Hubbard, ideó la terapia llamada Psicoanálisis, que en lugar de curar prolonga indefinidamente la enfermedad y en la mayoría de los casos la agrava. http://www.grupoelron.org/quienes/sigmundfreud.htm
José Silva creó un método de control mental para desarrollar supuestamente la mente ignorando el descubrimiento de la segunda mente del hombre, la mente reactiva, realizado por L. Ronald Hubbard y dado a conocer en 1950 en el libro "Dianética, la ciencia moderna de la salud mental"). A causa de este desconocimiento, cada practicante de su método se autoimplanta órdenes hipnóticas (técnicamente “engramas”) de impredecibles consecuencias, ya que son precisamente los engramas los que provocan los trastornos mentales. http://www.grupoelron.org/quienes/controlmentalsilva.htm
Isaac Goiz Durán creó el “Biomagnetismo” partiendo de la errónea teoría de que la curación de las enfermedades se puede obtener exterminando bacterias, virus, parásitos, etc. mediante la aplicación de imanes de una determinada fuerza y polaridad en puntos específicos del cuerpo. Conociendo el código de vibración de las bacterias o de los virus, éstos se pueden eliminar mediante el sonido, acoplando las vibraciones, pero jamás interactuando con imanes. http://www.grupoelron.org/quienes/biomagnetismo.htm
Ugo Cerletti (1877-1963), psiquiatra italiano, haciendo caso omiso de los sabios consejos de los padres a sus hijos de no meter nunca los dedos en el enchufe, sostenía enfáticamente que la demencia podría curarse achicharrando el cerebro. Así inventó el electroshock. En Cienciología hay una oferta de una gruesa suma de dinero al psiquiatra que acepte aplicarse un electroshock, pero hasta ahora nadie se presentó. Si usted que lee esto es psiquiatra y quiere ganarse algunos dólares (y no le importe quedar como un zombi, claro está), puede aprovechar esta oferta… http://www.grupoelron.org/quees/elelectrochoque.htm
Enrique Pichón Rivière (1907-1977), psiquiatra y psicoanalista suizo, es tristemente célebre por haber sido el introductor del electrochoque en la institución manicomial argentina “José T. Borda”. Además, fue uno de los introductores, también en este país, del Psicoanálisis y uno de los fundadores de APA (Asociación Psicoanalítica Argentina), institución que auspicia precisamente esta seudoterapia, que constituye uno de los más grandes fraudes en la historia de la salud mental. http://www.grupoelron.org/quienes/pichonriviere.htm
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CURACIÓN A TRAVÉS DEL DOLOR POR HORACIO VELMONT Según enseñanzas de L. Ronald Hubbard El psiquiatra trabaja relacionando las ideas del paciente con el dolor, es decir, hace que éste asocie sus "ideas equívocas" con sufrimiento, con la esperanza (?) de que después "no tendrá esas ideas" o "no hará esas cosas". Un vívido ejemplo de esto es la aplicación de choques eléctricos a una persona cada vez que fuma un cigarrillo. Después de varios "tratamientos" se supone que puede asociar el dolor con la idea de fumar y así dejará el hábito. No solamente esta técnica disparatada es usada para tratar el vicio del cigarrillo, sino también se la usa para intentar "curar" las tendencias homosexuales. En tiempo primitivos se creía que se podía curar el alcoholismo poniendo veneno en las bebidas, en la suposición de que tomándolas harían que el paciente se enfermara violentamente y adverso a la bebida. El mecanismo básico de esta técnica es algo similar a "si a usted se le ocurre esta idea sentirá este dolor", ¡zás! Como el lector avisado ya se habrá dado cuenta, esta acción supuestamente terapéutica no es más que la implantación de un engrama -tal como lo hacía Pavlov con su perro-, y éste es todo el misterio del "tratamiento" psiquiátrico de la asociación del dolor. Pero como el engrama es una carga negativa a nivel celular -que funciona similarmente a una orden hipnótica de alto poder porque contiene dolor-, al final resulta peor el remedio que la enfermedad y el paciente terminará en un neuropsiquiátrico para engrosar los bolsillos de la Psiquiatría y obviamente de los laboratorios de drogas. Siendo que un hábito no es más que la dramatización de un engrama, el paciente al que se le aplica la idea contraria asociándola con el dolor, tendrá entonces dos hábitos opuestos en permanente colisión: deseo fumar-no debo fumar-deseo fumar-no debo fumar... Resultado: ¡esquizofrenia galopante! En síntesis, la Psiquiatría no es más que una fábrica de dementes, patrocinada, de más está decir, por los gobiernos, que le dedican grandes sumas para que inventen más disparates. Con respecto al electroshock, lamentablemente muy usado aún en Psiquiatría (aunque por razones obvias se oculta), y a la psicocirugía, lo único que hacen es alterar el patrón de comportamiento del individuo reduciéndolo a una condición manejable (robot). El electroshock, además de la lesión cerebral, provoca un daño irreversible a la habilidad, a la eficiencia y a la valía general del paciente. Como dato adicional se puede mencionar que cualquier aplicación de electricidad en el cerebro produce un agrupamiento de engramas, ya se hayan recibido en época prenatal (como ha sucedido en algunos casos), accidentalmente o en manos de psiquiatras. Un electroshock tiene una fuerza más que normal en el banco de engramas y desordena los archivos de memoria, tanto de sucesos pasados como futuros en torno a la zona del shock. Además de esto, la lesión del electroshock conlleva una inconsciencia muy profunda, que después mantiene a la mente en un estado de reducción analítica. No se conoce ningún caso donde esta práctica haya verdaderamente ayudado a alguien, pero sí se saben de los resultados adversos que ha ocasionado. Hace tiempo que los gobiernos de todos aquellos países que se precien de civilizados deberían haber encarado el problema prohibiendo su práctica e incluyéndola en el Código Penal como grave delito a la salud.
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