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Escepticismo, ¿ciencia o fraude?
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Los escépticos, cual modernos inquisidores, buscan destruir lo falso --claro, lo falso según ellos-- y se han convertido, sin que nadie los llame, en defensores de la "Ciencia Oficial", es decir, en buen romance, en defensores del Oscurantismo... El escepticismo no es más que la negación de la realidad
CHRISTIAN SANZ Dice de él su colega Alejandro Agostinelli: "Christian Sanz es un personaje cuyos plagios, engaños y actitudes deshonestas nos llevaron a incluirlo en nuestro sitio en la sesión 'Charlatanes' y a realizar una investigación especial, publicado bajo el título El fraude 'escéptico', en 'Dios!' (www.dios.com.ar)".
ALEJANDRO AGOSTINELLI Es uno de los escépticos más conocidos. Armó un sitio web donde, bajo el postulado de que allí caben todas las opiniones, sólo incluye aquellas que avalan su postura escéptica, que curiosamente --o sospechosamente-- son las opuestas a las que sostiene el Grupo Elron, que por supuesto no tiene cabida en su sitio...
JAMES RANDI Mago e ilusionista de fama mundial, puede ser considerado el “rey de los escépticos”. Todas sus explicaciones las reduce al plano físico, como si no existiera otra cosa. De ahí que sus conclusiones resulten estrafalarias. Más información en “James Randi”. |
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LOS MODERNOS INQUISIDORES
El Grupo Elron le da derecho a réplica a Alejandro Agostinelli. Estimado Sr. Velmont: Acabo de leer en vuestro sitio esta opinión: ¿Tiene algún valor el sitio www.dios.com.ar? Estimado profesor Velmont: Me dirijo a usted para solicitarle su opinión sobre el sitio Web de Alejandro Agostinelli. Desde ya, gracias. Irene P.
RESPUESTA Apreciada Irene: El website sobre el que me preguntas no sólo que no es un sitio serio sino que es un sitio más bien tontísimo. Da cabida a todos los que quieran decir algo, siempre desde el punto de vista escéptico. Una persona escéptica es simplemente una persona que no tiene datos. Entonces, niega todo aquello que ignora. Su director, Alejandro Agostinelli, a quien tanto el profesor Olguín como yo conocemos personalmente, es una persona incapaz de ver a un duende aunque se le pare delante de su nariz. Y una persona de ese tipo solamente puede producir cosas con pocas luces. Con esto no estoy prejuzgando sino simplemente exponiendo un hecho real. El escepticismo es una posición cómoda y también lucrativa. Desde ya que no estoy juzgando a Agostinelli como persona, que es excelente y merece todo mi respeto, sino solamente en cuanto a su sitio Web. Bienvenida al Club. Un fuerte abrazo. Horacio Velmont. Se trata de una respuesta que ignora todas las normas del sentido común. Me detendré en algunas de las afirmaciones que hace Horacio Velmont (sería más honesto e igualitario que "Velmont" utilizara su identidad real: yo me hago cargo con nombre y apellido de mis afirmaciones) sobre el sitio "Dios!" (dios.com.ar) y sobre mi persona.
1) "no sólo (que) no es un sitio serio sino que es un sitio más bien tontísimo. Da cabida a todos los que quieran decir algo, siempre desde el punto de vista escéptico".
Analizaré brevemente la idea. Para "Velmont", adoptar una postura escéptica para analizar las afirmaciones extraordinarias da pie a asegurar que el sitio que yo edito es "tontísimo". Si fuera un sitio "creyente" ¿sería menos tonto?
Siento decirle, estimado amigo, que "Dios!" es una web periodística y en ella caben diversas opiniones. Basta leerlo sin superficialidad ni prejuicios para darse cuenta de algo tan obvio. Ahora bien, si va a descalificar a una publicación que abre sus páginas a diversidad de colaboradores, sería de agradecer que Ud. no partiera de afirmaciones indemostrables sino de evidencias: no ofrece ningún argumento atendible para iluminar a la lectora sobre los fundamentos de su opinión. Sino no le interesa tomarse ese trabajo, entonces no actúe siguiendo el comportamiento "tontísimo" que Ud. cree encontrar en los demás.
2) Una persona escéptica es simplemente una persona que no tiene datos. Entonces, niega todo aquello que ignora.
Permítame corregirlo. Una persona "escéptica" es simplemente alguien que no se queda con lo que le cuentan sino que duda, pregunta, pide pruebas, reflexiona, investiga. Es decir: es una persona que -sino tiene datos- los busca. Antes que creer por simpatía, intuición, corazonadas, fe, "percepción extrasensorial" o de otras "fuentes" más o menos heterodoxos, hace uso de aquello que diferencia al hombre de otros animales: apela a la razón para tratar de acercarse a la verdad (aunque probablemente apenas la roce). Lejos de "negar aquello que ignora" (tan estúpido como lo contrario, esto es, los que "afirman aquello que ignoran"), debo aclararle que una "persona escéptica" no niega ni afirma sino que suspende su juicio, y recién ofrece conclusiones sobre la base de conocimientos que se asientan en evidencias.
3) Su director, Alejandro Agostinelli, a quien tanto el profesor Olguín como yo conocemos personalmente, es una persona con muy pocas luces, incapaz de ver a un duende aunque se le pare delante de su nariz.
Si Ud. dice que soy "una persona con pocas luces" le ruego que busque un mejor ejemplo. ¿Quiere que le sugiera un modo posible? Tomándose el trabajo de detectar "tonterías" en mis artículos. Puede haber "tonterías", pese a que creo ser un periodista serio, cuidadoso y responsable. Pero... soy humano y por tanto no me considero infalible. Por lo mismo, siempre estoy dispuesto a recibir críticas y a revisar mis puntos de vista. Ahora bien, si un duende "se para frente a mi nariz", sin duda me aseguraría por averiguar de qué se trata. Me desconcertaría un poco, desde luego: debe comprender que los duendes no se andan posando en las narices de la gente todos los días. Usted, quizá, puede tener la capacidad de ver duendes y hasta es probable que lo hagan estornudar. ¿Eso lo hace alguien con "muchas luces"? Piénselo: pensar es una actitud que le recomiendo vigorosamente. Es más, es un excelente antídoto para eliminar de la nariz duendes fastidiosos.
De nada vale que manifieste su "respeto" o que diga de mí que soy una "persona excelente" si en el mismo texto acusa al sitio del cual soy editor de afirmar "tonterías" o que yo mismo soy un individuo "de pocas luces".
Es como si yo le dijera que lo "respeto mucho" y acto seguido me compadecería de "ese pobre Velmont que cree alegremente en tantas idioteces". Si actuara de esa manera, le estaría faltando el respeto: antes de afirmar algo semejante, debería presentar argumentos para luego decir por qué para mí las cosas en que usted cree son idioteces.
Les solicito que publiquen este mensaje a modo de derecho a réplica. Y créame que estoy dispuesto a considerar con atención todo lo que tenga Ud. para decir acerca de mis "tonterías", mi "ignorancia" y "mis pocas luces". Lo único que le pido que es que dé argumentos, y así me dará la oportunidad de considerar sus observaciones respecto de mi trabajo.
Sus comentarios son decepcionantes. Son descalificaciones que no están fundamentadas. Atentamente, Alejandro Agostinelli. Editor de "Dios" http://www.dios.com.ar Apreciado Agostinelli: He leído con suma atención tus comentarios a mi comentario. Son muy lindos y realmente escribes muy bien y por eso te felicito. Pero tus argumentos son falaces porque pretendes borrar con el codo lo que escribes con la mano. Y si quieres una prueba, por la Red circula un escrito tuyo defenestrando a Cienciología, ¡sin haber estado jamás en la organización!, es decir que hablas por "boca de ganso". Como contrapartida, te informo que cuando yo hablo de Cienciología, hablo porque estuve muchos años en la organización, aprendí la tecnología y la apliqué con éxito. Entonces yo sí puedo hablar. Con respecto a que tu Web es un sitio periodístico donde das cabida a todas las opiniones, ¡eso está significando que tú no tienes ninguna opinión! Nuestro sitio Web, en cambio, sí es concreto, porque no damos cabida a ninguna opinión ajena, ya que nuestro propósito es difundir el conocimiento que nos transmiten los Maestros de Luz, que jamás se equivocan , ¡algo que tú no te has tomado el trabajo de averiguar! ¿No es muy sospechoso que, en lugar de prejuzgar, nunca te hayas tomado la molestia de averiguar si las enseñanzas que nos transmiten los Maestros de Luz son auténticas, prescindiendo de la forma en que las obtuvimos, ya que lo que importa es el resultado ? El momento actual no es un momento simplemente para tener un sitio Web donde se otorgue graciosamente lugar a todo cretino que quiera opinar, porque eso no es más que difundir los errores. Así no sólo no salimos más sino que ¡nos hundimos más de lo que estamos! Nosotros nos basamos en las palabras del Maestro Jesús: "Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos" (Marcos 2, 18-22). "A vino nuevo, odres nuevos" significa que todas las anteriores enseñanzas deben ser desechadas y sustituidas por las enseñanzas nuevas. Un sitio Web como el tuyo hace todo lo contrario: "Vino viejo en odres viejos". Sin embargo, me voy a retractar de lo que dije recién: Si lo deseas, tienes el libre albedrío de hacer de tu sitio una ensalada y poner todas las verduras y condimentos que desees, incluso el "pez globo" que usan los brujos del Vudú para producir zombis. Pero valga esta advertencia: si tu sitio Web difunde el error, eso no es gratis, porque el karma para ti será severo. ¡Y no valdrá que le digas después a Dios que le diste cabida a todos los opinólogos del mundo porque respetaste el libre albedrío otorgado por él a todos los seres, porque con ese criterio también respetarías el libre albedrío de quien quiera violar a tu hija. Uno de los axiomas más importantes de los Maestros de Luz, es que "tu prójimo no es todo el mundo, sino aquel que levanta al caído". ¿Entiendes entonces por qué estamos en contra de tu sitio Web? No podemos apoyar el error con el argumento tan infantil de "nosotros le damos cabida a todo el mundo". Hay un ley de la evolución que dice que "la destrucción es ley que determina el renacer". Los Maestros de Luz son los destructores de los viejos conocimientos para que puedan renacer los nuevos, y nosotros somos sus instrumentos. Tú no destruyes los conocimientos obsoletos, sino que los difundes. ¿Se puede pensar en mayor crimen contra la humanidad? En cuanto al uso del seudónimo Horacio Velmont y no mi verdadero nombre la razón es simple: se trató de un pedido atendible de la firma para la que trabajo, que me sugirió que no utilizara el mismo nombre "para no mezclar la hacienda", porque ellos gastaron inmensas sumas en publicitar mi nombre real y no era justo confundir al público. Y para concluir, la pregunta del millón: Si tú dices que es un sitio abierto a todos los que quieran opinar, ¿porque no hay nada en él de las enseñanzas de los Maestros de Luz? ¿No será que estás al servicio de los espíritus del Error? Recuerda que "a quien mucho se le da, mucho le será exigido", y por eso tienes la obligación moral de hacer un sitio que disipe la confusión, no que la agigante. A ti se te dio la oportunidad de dialogar con los Maestros de Luz, y eso significa, lisa y llanamente, que mucho se te dio. Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo. Horacio Velmont.
NOTA 1: Yo publicaré tu "derecho a réplica" en nuestra web y espero que también publiques mi respuesta en el tuyo. Así veremos que no borras con el codo lo que escribes con la mano.
NOTA 2: Me retracto sobre lo que dije de ti que eres una persona de pocas luces, pero sostengo que tu sitio Web sí es un sitio de pocas luces. Claro que dirás que es un "tiro por elevación", ¿pero dime tú como hago para criticar tu sitio, algo a lo que tengo derecho como tú lo tienes para criticar el nuestro, sin al mismo tiempo criticarte a ti?
EL FRAUDE ESCÉPTICO POR HORACIO VELMONT Alejandro Agostinelli es uno de los "escépticos" más conocidos, y no hace mucho inauguró un sitio llamado pomposamente www.dios.com.ar . Una persona escéptica -sostiene- es simplemente alguien que no se queda con lo que le cuentan sino que duda, pregunta, pide pruebas, reflexiona, investiga. Es decir: es una persona que -si no tiene datos- los busca. Antes que creer por simpatía, intuición, corazonadas, fe, "percepción extrasensorial" o de otras "fuentes" más o menos heterodoxos, hace uso de aquello que diferencia al hombre de otros animales: apela a la razón para tratar de acercarse a la verdad (aunque probablemente apenas la roce). Lejos de "negar aquello que ignora" (tan estúpido como lo contrario, esto es, los que "afirman aquello que ignoran"), debo aclararle que una "persona escéptica" no niega ni afirma sino que suspende su juicio, y recién ofrece conclusiones sobre la base de conocimientos que se asientan en evidencias. Si estas consideraciones definen al escepticismo, entonces los escépticos son tan falsos como cínicos porque borran con el codo lo que escriben con la mano. En su website "Dios", Agostinelli da por cierto que las apariciones de la Virgen son reales, que la Biblia verdaderamente tiene un código, que la autopsia del extraterrestre caído en Roswell es en realidad un muñeco, por nombrar sólo a tres de los temas incluidos. Tomemos las apariciones de la Virgen, ¿cuáles son sus argumentaciones para demostrar que son reales ¡¡¡Ninguna!!! Simplemente da por sentado que son reales, sin siquiera hablar de alucinaciones ni nada parecido. ¿Dónde está el escepticismo de Agostinelli? Si fuera cierto que da cabida a todas las opiniones, ¿dónde está la opinión del Grupo Elron que sostiene que las imágenes son producidas por los espíritus del Error y también por extraterrestres con fines de manipulación? Cualquiera que lea el artículo sale del sitio con la conclusión de que se trata de una Web Católica, cuyos feligreses, como sabemos, creen a pie juntillas todo lo que les dice la iglesia, cerrando su mente a cualquier razonamiento en contrario. Exactamente lo mismo que hace Agostinelli al incluir el artículo. Como para muestra basta un botón, esto sólo ya prueba que las argumentaciones de los escépticos son falaces. Quizás Agostinelli sostenga que él expone los hechos sin afirmar o negar nada, pero hay muchas formas de afirmar algo sin decirlo expresamente, ¡para luego lavarse las manos si hay alguna acusación! En concreto, el artículo de Eloísa Martín sobre las apariciones marianas es una completa afirmación de que son reales y esto está avalado por el sitio Web de Agostinelli. Pasemos ahora al Código de la Biblia. Aquí, Agostinelli, sin ningún tipo de investigación propia, acepta mansamente lo que los investigadores afirman. ¿Y dónde está el escepticismo tan alardeado? Tampoco en este caso pone las conclusiones del Grupo Elron, que sostiene que la Biblia no tiene ningún código, ni podría tenerlo porque ha sido escrita por hombres ignorantes y mediocres sin ninguna conexión entre sí. Además, el Apocalipsis no fue más que un delirio de Juan el Evangelista, escrito después de tremendas torturas que le deterioraron el decodificador. ¿Qué código "secreto" puede haber aquí? Concluyamos, por piedad para Agostinelli, con la autopsia a un extraterrestre del llamado "Incidente Roswell". También aquí, sin ningún tipo de investigación propia, da por sentado que se trata de un muñeco. ¿Es que los escépticos simplemente son "investigadores de escritorio", que todo lo hacen sentados en el sillón de su casa, aceptando o rechazando las opiniones de otros? ¿No es esto acaso "hablar por boca de ganso"? ¿Dónde está eso tan proclamado de que "una persona escéptica es simplemente alguien que no se queda con lo que le cuentan sino que duda, pregunta, pide pruebas, reflexiona, investiga?". Lo peor del caso es que Agostinelli estuvo presente en una sesión de contacto telepático del Grupo Elron con Maestros de Luz e incluso dialogó con uno de ellos media hora. ¡Y ésta es toda la investigación que hizo! Luego, armó su website con temas similares a los que trata el Grupo Elron, ¡pero con conclusiones contrarias! ¿Es necesario agregar algo más para demostrar la falsía y el cinismo de los escépticos? A mayor abundamiento, la website www.dios.com.ar es totalmente parcial, porque solamente incluye opiniones de quienes ratifican su posición escéptica. A todo lo negativo expuesto hay que agregar, por lo tanto, su parcialidad. Esto también descalifica irremisiblemente al sitio. LOS MODERNOS INQUISIDORES "El escepticismo no es más que el disfraz con el que se disimula la propia ignorancia". L.Conrad Lewis.
"Nacemos siendo escépticos, porque el escepticismo es parte inherente de nuestra naturaleza. Por eso cualquier tonto puede ser un escéptico". Maurice Dubois- El affaire ASALUP. Estimado profesor Velmont: Soy miembro de ASALUP (Asociación Argentina para la Lucha contra la Pseudociencia), y mis colegas Christian y Norberto me comentaron que Ud. tiene contactos con entidades espirituales con avanzados conocimientos genéticos. Si esto es así, quisiera saber si por este medio (email) puedo hacerles algunas consultas. Las preguntas no son muy avanzadas para un experto en el campo, sino que son más bien a nivel de estudiante. Por supuesto que por este intercambio no quiero hacer ningún tipo de prueba concluyente de nada, lo hago más bien motivado por la curiosidad en ciertos temas de la Biología que aparentemente Johnakan puede esclarecer. Desde ya muchas gracias y quedo a su disposición. Sebastián B.
RESPUESTA Apreciado Sebastián: Nunca como en el caso de ASALUP estuvieron tan vigentes las palabras de Jesús al referirse a aquellos que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Recientemente nos hemos reunido con tres miembros de ASALUP, Christian Sanz, Norberto Maraschi y Germán Buela para hacer una sesión de contacto telepático, como las hacemos habitualmente. El propósito de la reunión, era, desde nuestro punto de vista, para que los Maestros de Luz, con los cuales estamos en permanente contacto, dieran su mensaje y respondieran a las preguntas que se les hicieran. El propósito de los miembros de ASALUP, era para hacer una evaluación de la sesión para sus propios fines. A nosotros no nos interesaba, como era lógico, la evaluación, sino que escucharan los mensajes, ya que nuestra misión no es someternos a ningún tipo de prueba, especialmente porque en estos casos no tienen ninguna finalidad práctica, ya que hay cosas que no se pueden comprobar poniéndolo bajo la pátina del microscopio, sino a través de los propios conocimientos. Así, para saber si un profesor que da una conferencia sobre la teoría de la relatividad sabe de qué está hablando, quien lo escucha debe saber algo mínimamente del tema. Los miembros de ASALUP que asistieron a la sesión son, indudablemente, eruditos y bien intencionados, pero el tramo que existe entre la erudición y la sabiduría es muy largo, y el camino del infierno también está lleno de buenas intenciones. ¡Los miembros de la Inquisición también eran eruditos y bienintencionados! Una vez que Jorge Olguín, médium y director del Grupo Elron, se concentró, de inmediato se incorporó su Thetán o Yo Superior, Johnakan, es decir, su 90 % de espíritu, ya que encarnamos solamente en un 10 %. Johnakan se encuentra en el nivel más alto al que puede ascender un espíritu, el subnivel 9º del plano 5º, en el mismo en el que se encuentra el Maestro Jesús, actual Logos Solar. Luego de los saludos de práctica, porque en definitiva se trata de diálogos sencillos entre entidades que moran en distintos planos, el suprafísico (o espiritual) y el físico (o material), la primera pregunta que hizo Christian me dejó estupefacto: "¿Puede decirme usted sobre qué calle estamos?". Sinceramente no podía creer lo que estaba oyendo. ¡Hacerle esa pregunta a un Maestro de Luz, cuando una sesión de contacto telepático es un "regalo del Cielo" que hay que aprovechar al máximo! Pero además de estupefacto me produjo bastante escozor, porque la pregunta era capciosa, tan capciosa como la que le hicieron al Maestro Jesús los fariseos cuando le preguntaron si debían pagar los impuestos, porque cualquier respuesta, por sí o por no, lo incriminaría. Pero Jesús, que además de sabio era astuto, respondió con sus famosas palabras, después de mostrar una moneda con la efigie del emperador romano: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". De la misma forma, la pregunta que hizo Christian a Johnakan era capciosa -y solapadamente premeditada (¿o acaso este chico es un tonto redomado?)-, porque si Johnakan contestaba "Callao" (era la calle sobre la que estábamos), Jorge quedaba sospechado de ser él quien contestaba, y si decía que no lo sabía, eso significaría -siempre a juicio de Christian (él mismo me lo comentó en un email)-, que se había dado cuenta de que si contestaba positivamente su respuesta también lo incriminaría. Antes de continuar te aclaro que en las sesiones es común que los Maestros lean telepáticamente la mente de los que asisten, a través de los Yo Superior de cada uno, que también están ávidos de colaborar con las entidades para esclarecer a su parte encarnada. Por lo tanto, para Johnakan no representaba ningún problema mencionar la calle e incluso el número y mucho más aún. Pero los Maestros de Luz, si bien son muy condescendientes con las preguntas ignorantes, por más ignorantes que éstas sean, se muestran muy "quisquillosos" (ésta es una apreciación exclusivamente mía porque no encuentro otro término más apropiado) con quienes hacen preguntas tontas o cretinas queriendo imitar a los fariseos para hacerlos caer en contradicción. A partir de aquí, Johnakan se dedicó a dar su mensaje y a responder con evasivas otras preguntas puntuales que se le hicieron, entre ellas otra de carácter capcioso, referente a cuántas personas había presente en ese momento (contestara lo que contestara Johnakan, Jorge quedaría sospechado de ser él quien daba las respuestas). Además, tampoco respondió cuando Christian le preguntó sobre cuál era la primera ley de la termodinámica -¡¡¡tomarle un examen escolar a un Maestro de Luz!!!-, algo que Johnakan sabía de sobra porque hacía tiempo me había dictado sobre el tema. Fíjate, en el Diccionario Técnico de Psicointegración que te envié, el término Entropía. ¿Cuál fue la evaluación final de ASALUP? ¡Pues que era Jorge el que daba las respuestas y no ninguna entidad espiritual! El verdadero disparate de esta conclusión lo brinda el hecho de que viola la primera regla no escrita de este universo: solamente Dios es sabio en todas las materias. Y ahora resulta que ASALUP le otorga esta cualidad suprema a Jorge, de saber todo de todo y de responder a todo lo que se le pregunta. Pero lo más insólito es que los propios miembros de ASALUP estaban perplejos por la cantidad y la calidad del material que el Grupo Elron le había enviado sobre los mensajes de los Maestros. La única forma de saber, en materia de mediumnidad, si quien responde es el propio médium o una entidad de Luz, es precisamente evaluando la calidad de los mensajes. Las entidades de Luz se distinguen, además de por dar mensajes muy elevados, especialmente por brindar conocimientos que aún no son conocidos en el plano físico. Yo, como amigo personal de Jorge, puedo dar fe de que es una persona realmente muy sabia, pero también puedo dar fe de que no es Dios -valga la ironía-, y que los mensajes y enseñanzas son brindadas a través de él por Maestros de Luz, incluso por el propio Jesús, actual Logos Solar. Parecería que con esto estaría todo dicho, pero sin embargo surge palmariamente una reflexión final: si lo que importa es el mensaje y no quien lo da, en última instancia ¿qué importa si las enseñanzas de Jesús las daba él o provenían del Cristo, del arcángel Gabriel o del mismo Absoluto? Con Christian, Norberto y Germán quedó evidenciado que el mensaje no les interesaba para nada. ¡Y precisamente el mensaje era en lo que tenían que hacer hincapié! De cualquier manera, la labor de ASALUP es positiva, como la de quienes recogen la basura, porque el 99 % de las cosas que investigan son fraudes. Pero no son capaces de distinguir un vidrio de una perla, y así ponen todo en la misma bolsa. Se da, entonces, la paradoja de una pseudociencia que lucha contra la pseudociencia. Esto es peligroso, porque si atacan a quien no deben atacar se generan un terrible karma. ¿Te podés imaginar la responsabilidad karmática en que incurrirán si apartan a la gente de los verdaderos caminos de salida? Además, su conducta es pueril, porque se deslumbran por los fenómenos paranormales, buscando comprobar su realidad, sin darse cuenta de que sí existen, pero son producidos por los espíritus del Error, que moran en los planos suprafísicos más bajos. Los Maestros de Luz no se dedican a esas tonterías. Por otra parte, sin averiguar a fondo, ponen en la lista de pseudociencias a Dianética y a Cienciología, organizaciones de las cuales yo mismo soy miembro desde hace muchos años, y de las que puedo dar fe de que son las ciencias más avanzadas que han surgido en el planeta Tierra. Su tecnología funciona, por más que pueda criticarse la conducta de sus miembros (¿cuándo no?). Pero una cosa es la institución y los descubrimientos científicos de Hubbard y otra cosa muy distinta son los seres humanos que la integran. No voy a detenerme aquí más que sólo para repetir lo que dijera Ron Hubbard en una de sus "Cartas Políticas": "Dianética y Cienciología son ciencias humanitarias. Sólo los dementes pueden estar en contra de ellas". Con respecto a tu email, desde ya te informo que estamos a tu disposición y puedes hacernos las preguntas que desees. Si las conocemos, te las contestaremos directamente, y en caso contrario las consultaremos con nuestros Guías. De más esta decir que también puedes participar de nuestras sesiones, aunque espero que te interese dialogar con los Maestros para obtener las anheladas respuestas y no para ver fenómenos de "poltergeist" o cómo vuela Jorge por la habitación montado en una escoba. A quienes les interesan estas cosas lo que tienen que hacer es concurrir a algún espectáculo circense donde actúe David Copperfield, ya que las hace muy bien. Ignoro si al ser miembro de ASALUP tienes que seguir imperativamente la indicación de los directivos, o tú tienes libre albedrío para decidir por ti mismo, pues seguramente opinarán de nuestro Grupo con la misma virulencia con que lo hacen las mujeres despechadas de sus amantes, ya que declinamos realizar cualquier otra sesión con ellos. Y éste es su castigo, porque en el fondo de sus espíritus ellos saben que las comunicaciones son auténticas, aunque por fuera demuestren otra cosa. Ser escéptico reditúa en lo material mucho más que ser creyente. Esto no quita que si ellos cambian (el cambio tiene que ser obviamente muy profundo) podamos rever la decisión, aunque a mi juicio la posibilidad de que esto suceda es remota. La sesión fue grabada íntegramente y si deseas analizarla para sacar tus propias conclusiones, te envío sin cargo alguno el casete. Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo. Horacio Velmont.
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"La meta de Cienciología es un mundo racional, un mundo sin demencia, sin criminales y sin guerras. Si nuestras generaciones viven lo suficiente para escribir la historia, dedicarán tristemente una página a aquellos que en esta época caótica de oscuridad buscaron, a través del provecho personal y a través del odio, destruir una ciencia verdaderamente humanitaria. La meta de Cienciología es la racionalidad. Puede ser bloqueada únicamente por los dementes". L. Ronald Hubbard. Este artículo fue escrito por Agostinelli sin haber estado jamás en la organización de Cienciología, es decir, lo armó de lo que escuchó por ahí, de alguien que opinó también sin haber estado en ella. Cabe sospechar que le han pagado por hablar mal de Cienciología, porque ¿quién le pagaría por hablar bien? Iglesia de la Cienciología. La religión de las estrellas Por Alejandro Agostinelli Cienciología se ha convertido en uno de los cultos más poderosos de los Estados Unidos. Mezcla rara de pseudociencia y religión, el movimiento fundado por Lafayette Ronald Hubbard ha protagonizado escándalos donde el delito económico ha sido la acusación más frecuente. Mientras los cienciólogos luchan por convertirse en una religión legítima, lo cierto es que los contornos del grupo no son claros. Para algunos, no puede ser religión porque su doctrina invoca a la ciencia. Para otros, la apelación a la religión sirve para disfrazar la ausencia de ciencia verdadera. Este artículo resume la situación de la Iglesia de Cienciología en el mundo. En 1996, cuando John Travolta recibió el Globo de Oro por su papel en El nombre del juego, no le dedicó el premio a sus padres, a sus maestros o a Dios sino a un tal Ronald Hubbard. Solamente los enterados de la devoción que profesa el actor por el líder de la Iglesia de la Cienciología sabían que, para él, dar las gracias al señor Hubbard era como agradecerle a sus padres, a sus maestros, a Dios. Algún sultán del show business deslizó que, al reivindicar públicamente su adhesión a una religiosidad extraña, la estrella de Fiebre de sábado por la noche echó por la borda su nominación al Oscar. Para un cienciólogo, en cambio, no existe mayor motivo de regocijo espiritual que difundir su fe. Y si por recordar al gurú en su momento de gloria se perdió de alguna estatuilla, corre con la ventaja de haber protagonizado al menos dos películas que aluden a las creencias de Cienciología de manera más o menos explícita. En Mirá quien habla, un bebé se muestra conciente de todo lo que sucede a su alrededor, aún siendo embrión, tal como postula Dianética, la psicoterapia que dio origen al movimiento: los seguidores de Hubbard creen que las experiencias de la madre gestante se registran en la mente del feto desde el momento de su concepción. En Fenómeno, estrenada hace pocas semanas, Travolta encarna a un tipo común que de buenas a primeras adquiere poderes paranormales y se descubre solo, entre la burla y la incomprensión. Si en el primer filme se pudo colar un intento evangelizador, el segundo parece montarse sobre las creencias del actor para retratar los conflictos que viven aquellos que son atacados por el mero hecho de ser diferentes o, como en el caso de Travolta, por abrazar una fe minoritaria. Cienciología, en realidad, es cada vez menos minoritaria: en 1988 declaraba tener 7 millones de simpatizantes, entre 600 iglesias, misiones y grupos distribuidos en más de 50 países. No hay cifras de fuentes independientes. UNA FE TECNICA. ¿Qué es la Iglesia de la Cienciología? Imposible comprender el credo sin una breve biografía de su inspirador. Lafayette Ronald Hubbard (1911-1986) inició su carrera como escritor de ciencia ficción. En 1938 comenzó a publicar en Astounding Science Fiction, el fanzine que pivoteó la era dorada del género. Pero Hubbard no paladeó el sabor del éxito con novelas sobre invasores de Marte, catástrofes planetarias o viajeros del futuro: en 1950 publicó Dianética: la ciencia moderna de la salud mental, un ensayo (con más intenciones doctrinarias que literarias) que figuró varias semanas en la lista de best sellers del New York Times. Los primeros fans del escritor llegaron del fandom de la cf. Pero de ahí también surgieron los primeros críticos. "Es una especie de psicoanálisis casero, basado en un vago modelo cibernético y abundante jerga 'científica'", definió a Dianética Pablo Capanna en El sentido de la ciencia ficción (1966), el primer libro sobre el género escrito por un autor argentino. Lo cierto es que para construir el universo de Dianética, Hubbard escribió 44 millones de palabras y puso su imaginación al servicio de inquietudes habitualmente confinadas al campo de la filosofía o la religión. Lejos de presentar a sus ideas como especulaciones, les atribuía un valor científico. Su extravagante psicoterapia se comenzó a expandir en medio del enrarecido clima ocultista que dominó el escenario cultural de los años '50, en pleno auge de los platillos voladores, el psicoanálisis y la reencarnación. En un principio, Hubbard intentó probar en público las bondades de su método. Durante una convención celebrada en Los Angeles, por ejemplo, presentó a una chica de quien dijo que había desarrollado una "memoria perfecta" gracias a su disciplina. "Pero en aquella demostración" -recuerda el escritor científico Martin Gardner- "ella no pudo recordar una sola fórmula en física (el tema que estudiaba) ni el color de la corbata de Hubbard cuando le dio la espalda". Pasado el papelón, buena parte de la audiencia se levantó y se fue. Pronto aparecieron grupos que comenzaron a mezclar Dianética con ideas y prácticas esotéricas y orientales. Fue entonces cuando sus especulaciones comenzaron a tomar un rumbo cada vez más metafísico. El vuelo se detuvo en 1953, cuando decidió fundar las dos primeras congregaciones de la Iglesia de la Cienciología, una en Los Angeles y otra Nueva Zelanda. Así fue como su técnica para tratar los problemas mentales se convirtió en una búsqueda más sagrada que científica. Los auditores que recibían las consultas en Dianética pasaron a ser los consejeros espirituales que entrenaban al Thetan (alma, o ser espiritual inmortal) de los adeptos para que "recordaran su auténtica naturaleza". En esos cursos, el consejero conduce una serie de ejercicios a fin de "borrar los efectos de la Mente Reactiva", que son los que contradicen a la supervivencia. Luego de esta estapa, se dice que el candidato "llegó a un estado clear (limpio)". De ahí en más, el trabajo se orienta a ejercitar las capacidades del Thetan, en particular la de disociar la mente del cuerpo (ver recuadro). Algunos estudiosos sostienen que Hubbard convirtió a su ciencia en religión porque notó que sus hallazgos eran inverificables. Otros dicen que institucionalizó su doctrina como culto para impedir que cualquiera pudiera experimentar por su cuenta. "Esto significaba no sólo que algunos quedarían desencantados ante los resultados empíricos -apuntan Rodney Stark y William Bainbridge, sociólogos- sino que los auditores más comprometidos podían afirmar que igualaban o superaban a Hubbard", un lujo que nunca se hubiera podido permitir alguien con un ego exultante. Pero también fue una manera de eludir el acoso de los críticos. Hoy, la categoría de clear sólo puede ser otorgada por ministros de alto rango, y los clears no se prestan al examen por parte de observadores externos. "A los clears -dicen- se les desaconseja demostrar capacidades paranormales incluso ante miembros de rangos inferiores, y a los estudiantes se los compromete a no comunicar nada sobre el curso. Al final, hay una ceremonia triunfante donde cada uno recibe un número exclusivo grabado en un brazalete de plata y se le entrega un diploma permanente". Para algunos, el parecido entre estas técnicas y las que suelen usar algunos grupos de autoayuda New Age o seminarios de ciertas empresas piramidales de venta directa, no son pura coincidencia. El sociólogo Roy Wallis prefiere subrayar los antecedentes de Cienciología con un movimiento anterior, la Ciencia Cristiana: "Ambos ofrecen sus servicios en un mercado con varios proveedores competitivos -escribe-. Negociaron con éxito la transición de ser proveedores de un método terapéutico entre muchos a ser proveedores exclusivos de una filosofía religiosa". Gordon Melton, un prestigioso experto en creencias contemporáneas, no descarta que Hubbard haya percibido el carácter básicamente religioso de sus hallazgos. De hecho, Hubbard creía que durante la auditoría surgía algo que llamó exteriorización, un fenómeno similar al viaje astral, consistente en la separación del cuerpo de la conciencia. Recién después de un largo proceso, el cienciólogo se acerca a Dios. Ese es el punto culminante de su desarrollo como Thetan Operante. Según sus detractores, Dianética se convirtió en religión para evadir el pago de impuestos y gambetear la acusación de curanderismo. De hecho, la relación costo-beneficio, observada a posteriori por muchos cienciólogos desencantados, originó fuertes escándalos, no sólo por el exorbitante precio de los cursos sino porque el tratamiento exige revelar intimidades personales que -según un informe del FBI- alguna vez fueron utilizadas para chantajear a los denunciantes. TENSION CONSTANTE. Recorrer Hollywood Boulevard sin chocarse con uno de los siete rascacielos que tiene la Iglesia de Cientología en Los Angeles es casi tan difícil como explicar su credo. "¿Periodista? Mmm. No nos llevamos bien con ustedes. Pero tenga, lea este folleto. Somos buena gente. Si nos atacan es porque no nos conocen". La recepcionista es la única cara visible del Museo Hubbard. ¿Cuánto cuesta la entrada? "Ahora está cerrado, pero por U 125 le hacemos la prueba para determinar su IQ (Cociente Intelectual)". El procedimiento, en realidad, apunta a descubrir aquello que los cienciólogos llaman engramas aberrantes incrustados en la personalidad. Para identificarlos usan un dispositivo llamado e-metro, que según ingenieros de la Food and Drug Administration (FDA) ofrecen los mismos beneficios terapéuticos que una lata de tomates vacía. Lo cierto es que el e-metro nunca fue autorizado para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades. Y a los partidarios de su eficacia -consuelo remanido, si los hay- no les queda otro remedio que invocar el efecto placebo. Desde 1958, la Iglesia mantiene un litigio casi constante con las autoridades impositivas. En 1966, esa situación la llevó a crear un grupo especial con la doble tarea de defender la Cienciología de los críticos y mantener la ortodoxia de las enseñanzas. Entre tanto, Hubbard se trasladó al Apollo, una lujosa fortaleza flotante donde iban a capacitarse los clear de niveles más avanzados. En los '70, un grupo de cienciólogos infiltró agencias del gobierno que investigaban a la Iglesia. "Son casi tan buenos como nosotros", declaró el jefe del FBI de Los Angeles. La acusación de maffia sobrevoló a los cabecillas de la Iglesia. Pero el clima volvió a caldearse en 1971, cuando Paulette Cooper publicó El escándalo de la cienciología. El inevitable juicio del clan Hubbard obligó a la investigadora a retractarse de 50 acusaciones y a la editorial a retirar el libro de circulación. Sin embargo, el escándalo no cesó. En 1977, un operativo del FBI reveló que la Iglesia mantenía archivos de "indeseables" y varios líderes de la cúpula (la esposa de Hubbard, entre otros) fueron condenados por robar documentos del gobierno. Luego, la Iglesia los exoneró y les quitó el respaldo para cualquier apelación. Desde entonces, Cienciología inició una cuidadosa reorganización. En 1980, las autoridades impositivas acusaron a Hubbard de "evasión impositiva criminal". Pero en 1991 la Iglesia logró convencer a los jueces de que sufría una persecusión inconstitucional del gobierno. Ese mismo año, la revista Times publicó una explosiva nota de tapa, que respondieron con más juicios argumentando ser víctimas de una conspiración. Aunque los abogados de Cienciología son de primera línea, a nadie le resulta fácil remontar este tipo de propaganda negativa. Menos cuando un medio de renombre la acusa de "enviar ejércitos de seguidores a comprar libros en las cadenas más conocidas para mantener la ilusión de que Hubbard es un best-seller". LAS COSAS DEL CREER. ¿Qué ofrece Cienciología, entonces? ¿Magia o religión? ¿Ciencia o pseudociencia? Para los adeptos se trata de "la primera tecnología religiosa basada en conocimientos demostrados". Para Stark y Bainbridge, en cambio, "es un movimiento mágico porque ofrece curas específicas para problemas de salud física y mental, y sus afirmaciones están expuestas a la prueba empírica" a diferencia de la religión, donde la fe no es materia de controversia científica. Otros, como el italiano Massimo Introvigne, consideran a Cienciología "un caso límite entre religión y magia", aunque admite que su estructura, jerárquica y masiva, inclina la balanza hacia el campo de la religión. "Nuestra misión no es salvar el mundo, nuestra misión es liberarte", predican. ¿Qué significan sino las caras radiantes de rehabilitados como John Travolta, Tom Cruise o Chick Corea en los folletos de la Iglesia? Tal vez, que ni todo el dinero del mundo asegura la felicidad, o que siempre es posible estar mejor. La Iglesia sobrevive gracias a donaciones de sus feligreses -el ABC1 yanqui- y los infinitos cursos de cienciología pueden llevar la vida entera. "Triunfar sale caro" , dirán. Para el sociólogo Roy Wallis, "una sociedad exitista tiene varios efectos entre quienes participan en la competencia despiadada. Como el éxito es un fin en sí mismo, no existen criterios claros acerca de cuándo el éxito alcanzado es suficiente". La ciencia de final de siglo compite por primera vez con la religión en pos de tratar de explicar el origen del universo. William Brainbridge argumenta que el crisol de respuestas posibles pueden parecer más compatibles con los postulados extremos de la Cienciología que con los de la tradición judeo-cristiana. La mayoría de la gente cree en la ciencia como si fuera una forma de fe donde calzan tanto naves ET, cacharros electrónicos capaces de disolver los nudos del alma o la más oscura jerga cibernética. Por extrañas que parezcan, son imágenes de la cultura popular reconocibles, mucho más que las proporcionadas por el modelo de la cristiandad. "Y tales efectos -explica el sociólogo- crean una ilusión de continuidad con la cosmología científica contemporánea". Por lo pronto, Dianética, Narconón o Criminón (otros nombres que usa Cienciología) es mucho más afin al mundo de la religión que al de la ciencia, y no son conocimientos universales sino marca registrada de una poderosa multinacional de las cosas del creer. En todo caso, nadie le va a pedir al bonachón de John Travolta que pruebe lo contrario. Recuadro 1. ¿En qué cree un cienciólogo? Para la cienciología, los seres humanos son buenos por naturaleza. Pero su bondad fue perturbada por un estado aberrante. El Thetan inmortal se mueve de una vida a la otra, pero pierde su memoria de la existencia pasada cuando el cuerpo muere. Cuando el Thetan se encarna en el útero materno se agrega un problema, causado por la Mente Reactiva (MR), un mecanismo de estímulo-respuesta creado por el Thetan o ser verdadero , que registra impresiones a nivel inconciente. La MR provee respuestas programadas a estímulos repetitivos específicos, llevando imágenes de dolor y momentos destructivos. La acción de la MR, aunque inconciente, impide al Thetan realizar su verdadero potencial y funcionar adecuadamente. El individuo, a través de la ignorancia y los actos automáticos de la MR, es llevado a acciones destructivas en contra de la supervivencia. Recuadro 2. ¿Por qué nos importan las creencias de los famosos?
por Alejandro Agostinelli El entusiasmo de personajes célebres por ciertos cultos incrementa mucho su popularidad. En la Argentina, el Sai Baba se hizo más conocido por la modelo Silvia Pérez que por el exigüo esfuerzo proselitista de la Organización que agrupa a los creyentes en el swami hindú. La filosofía de la Nueva Era, por ejemplo, pudo engendrar una versión latina de Shirley Maclaine cuando Nacha Guevara estuvo a punto de ser su principal portavoz local. Pero la picardía de la diva -y el tan argentino temor a las etiquetas- pudo más y se apartó. De un tiempo a esta parte, el culto de moda entre carilindos, ricos y famosos son los seminarios de Insight, la creación del polémico John Rogers. Por el estilo de técnica, la rigidez disciplinaria, los votos de silencio y la fascinación que suscita entre los personajes de la farándula, el Insight podría ser el equivalente nacional de la Iglesia de la Cienciología. Es justo recordar que estas creencias acaso no se hubieran convertido en moda sin el fervor de muchos artístas. Pero también sería ingenuo ignorar que su simpatía no sería manifiesta si no fuera por la insistencia del periodismo. ¿Por qué imaginaremos que el público se muere de ganas por saber en qué creen los héroes mediáticos? Pero sobre todo, ¿por qué acertaremos, como lo prueba el éxito de La Argentina embrujada , de Viviana Gorbato? Una respuesta tentativa a ambas preguntas no servirá para develar el misterio y acaso la respuesta esté, simplemente, en el morbo famélico que nos lleva a no perder pisada a los ciudadanos más expuestos. Deseables, atractivos y envidiados, la farándula ofrece -más allá de su voluntad- un modelo de vida a seguir. La hipótesis, sin embargo, es insuficiente. ¿Por qué nos importan tanto, entonces, las creencias de los famosos? Tal vez porque sean el espejo donde se refleja nuestra incertidumbre. Incertidumbre es dudar. Y dudar -como dijo alguna gente sabia- no es mala señal. N. del Autor: Recuadro inédito que iba a acompañar la nota "La religión de las estrellas". Setiembre de 1996.
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