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Escépticos y combustión humana

 

No creo que los escépticos tengan remedio, ¡son demasiado básicos!

Los escépticos todo lo resuelven de la forma más elemental posible, es decir, con un razonamiento tipo ameba o protozoario: “En el mar solamente existen los peces, por lo tanto no puede haber sirenas”, que recuerda mucho a los “sabios” de la Academia de Ciencias francesa del siglo XVII: ”Del cielo no caen piedras porque en el cielo no hay piedras”. Las sirenas, sin embargo, existen, e incluso fueron vistas por el mismísimo Cristóbal Colón. Más información en "Sirenas".

 

La Policía, para atrapar a los delincuentes que se han fugado, tiene una regla: “¡Busquen a la chica!”. Los escépticos, de la misma forma, resuelven la combustión humana también con una regla: ¡Busquen los fósforos! La diferencia radica en que en el primer caso la chica siempre existe (bueno, salvo si el delincuente es homosexual, en cuyo caso habría que buscar al hombre), pero en el segundo, ¡nunca hay fósforos!

JORGE OLGUÍN

La perplejidad de los investigadores se debe a que en todos los casos de combustión humana nunca se encuentran elementos que puedan haber originado el fuego y calcinado a las víctimas desde el interior de sus cuerpos, pero los escépticos, haciendo caso omiso de estas pruebas, con incalificable liviandad, pretenden solucionar el caso poniendo siempre en la ecuación a los consabidos fósforos o cigarrillos, que no existen o directamente no tuvieron nada que ver con el hecho.

La combustión humana espontánea se produce de una forma muy simple: los espíritus de los planos 2 y 3, llamados del Error, luchan unos contra otros –miles contra miles– y de pronto hacen “foco”, es decir, concentran toda su energía para desarrollar un enorme calor, y este calor, en forma totalmente impredecible, afecta al 10 % de espíritu encarnado y lo calcina. De ahí que la combustión comience siempre desde el interior de la víctima.

 

 

La Teoría Científica del Efecto Mecha, Descalificada

El efecto Mecha a sido utilizado para explicar los fenómenos de combustión espontánea, pero este experimento realizado por expertos en el tema demuestra que está errado.

1- Se simuló una "vela humana" envolviendo un hueso de cerdo con carne y grasa frescas. La grasa de cerdo debía amplificar el efecto.

2- El hueso se envolvió con tejido y se dejó caer un cigarrillo encendido. Solo chamuscó el tejido, y fue necesario aplicarle una llama para que ardiese.

3- Una vez que ardió hasta convertirse en cenizas, las llamas se apagaron sin que se encendiese la grasa. Así arde un cuerpo humano en circunstancias normales.

4- Para lograr que continuase quemando, fue necesario aplicar una llama para eliminar el agua y permitir que se iniciase la combustión.

5- Para conseguir esta carbonización se emplearon 50 minutos más. La combustión había cesado y el hueso ennegrecido sobresalía por cada extremo.

6- Se eliminó la grasa empleando un cepillo metálico. Debajo de esta capa, el hueso no parecía quemado. En la CHE no habría quedado hueso alguno.

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Miércoles, 8 de Febrero de 2006

La combustión espontánea

Esteban Viso

La antorcha humana se va a quedar sólo en ciencia ficción

Supongo que muchos de vosotros habréis oido hablar de la combustión espontánea, ese supuesto fenómeno por el cual las personas pueden arder en llamas sin razón aparente, quedando reducidas a cenizas y sin poder apagar el fuego que, supuestamente, se ha originado en el interior de sus cuerpos. Si bien ha habido muchos casos registrados en la historia medianamente reciente de la humanidad, todos ellos bien “documentados” en los detalles del proceso de combustión y las aparentes razones y evidencias que sustentan al fenómeno, lo cierto es que, a menos que se demuestre lo contrario, la combustión espontánea es una patraña.

Como tantas otras patrañas en la Historia, muchos han querido darle base científica con el fin de que fuese creible, y como todas esas mismas veces, el supuesto cientifismo no pasa de palabrería adornada convenientemente. Normalmente, los detalles de los casos de combustión son difusos y poco creibles, y cuando se constata la falta de explicación plausible, se procede a afirmar la corrección de las explicaciones aún sin haber dado datos acerca de cómo surgió el fuego o como los cuerpos ardieron de tal forma.

Falsa combustión espontánea

En las escenas donde se registran supuestas combustiones espontáneas, se pueden encontrar a menudo fuentes de calor, o fuego incluso, como cerillas, cigarrillos, velas, estufas,… pero nunca son encontradas culpables de tales horrores. ¿Por qué? La sentencia es clara, pues muchos cuerpos son encontrados parcialmente carbonizados, salvo antebrazos y piernas. ¿Cómo explica la ciencia esto? Pues sencillo. Si la ropa se quema por cualquier razón real, la materia orgánica que está debajo se calienta a medida que el fuego progresa. Esto hace que la grasa (que todos tenemos) también se caliente y llegue un momento en el que sirva de combustible al fuego, convirtiéndose en ese momento las partes recubiertas por ropa en una auténtica pira. Los antebrazos y eventualmente las piernas pueden estar descubiertas y no sufrir ese proceso, o bien pueden quedar lejos del alcance de las llamas, que ascienden.

Simplemente no hay mecanismos posibles que den lugar a la combustión de un ser humano si no se le pega fuego. Como siempre, los defensores irracionales de temas como estos, introducen las fatídicas palabras, o conjuntos de palabras, “misterio”, “fenómeno paranormal” o “energía psíquica”, que no tienen en realidad ningun significado físico ni, por lo menos a mi entender, interés científico. Los hay incluso que llegan a descubrir las partículas elementales causantes de esto: los pirotrones. Los pirotrones, según su iluminado descubridor, son unas partículas elementales que son capaces de degenerar en una fusión nuclear espontánea, que libera tanta energía que prende el cuerpo en llamas. Esto merece un adjetivo calificativo muy claro, pero lo mejor sería explicarle al aspirante a Premio Nobel que para que una fusión nuclear como la que él justifica, es necesario que el cuerpo (que es el contenedor de los pirotrones) alcance una determinada energía, por ejemplo en forma de calor, y que mucho antes de llegar a alcanzar dicha energía será convertido en polvo, por una combustión provocada.

Yo, de pequeño, leí sobre esto. Lástima que lo hice en una revista seudocientífica, y hasta pasado un cierto tiempo no encontré pruebas que me hicieran abrir los ojos ante la evidencia de que tales hechos no son posibles. Ahora, si alguien me dice que tiene miedo de una combustión espontánea, le digo que apague bien la chimenea, las velas, y no fume en la cama.

Vía | New Haven Advocate

 

 

 

 

LA COMBUSTIÓN HUMANA ESPONTÁNEA

 

 

 

POR HORACIO VELMONT

 

 

 

En principio, cabe señalar que en este tipo de tragedia, porque en verdad lo es, no hay nada extraño ni menos aún sobrenatural. Lo que ocurre es que los espíritus de los planos 2 y 3, llamados del Error, están en permanente batalla, unos con otros, y como algunos están encarnados, en lugar de atacar al 90 % atacan a su 10 % y entonces se produce la calcinación o combustión de su cuerpo.

 

Por eso siempre la combustión espontánea comienza desde el interior del cuerpo de la víctima, porque proviene de los planos internos y no del exterior.

 

Esos espíritus rebeldes que luchan contra otros grupos de espíritus rebeldes (estoy hablando de miles y miles) de pronto hacen "foco", es decir, concentran toda su energía para desarrollar un enorme calor, de la misma forma como pueden concentrarse los rayos del Sol a través de una lupa, y ese enorme calor llega hasta el cuerpo físico de uno de ellos y lo calcinan.

 

Éste es todo el misterio, y solo se transforma en inexplicable cuando los despistados investigadores insisten en querer resolverlo todo sobre la sola base de este mundo físico, resistiéndose a aceptar que existen otros planos más sutiles que se interrelacionan con él.

 

Los espíritus del Error del plano 2, que está “pegadito” al plano físico, pueden vernos a nosotros, los encarnados, como nosotros vemos a los peces en una pecera, y también pueden producir muchos fenómenos haciendo “foco”, que luego los parapsicólogos atribuyen a lo “paranormal”, que es un nombre que han inventado para denominar todas aquellas cosas que, aunque muy sencillas, no entienden.

 

Los escépticos, por su lado, que son incapaces de ver un duende aunque se le pare en la punta de la nariz, aportan también su cuota de estupidez, razonando como el pez en la pecera. que niega al gato hasta que éste lo atrapa y se lo come…

 

 

 

Nota: En la Red hay mucho material sobre este tema, bastando utilizar el buscador Google (www.google.com) poniendo en el casillero de búsqueda simplemente “combustión humana”.

 

 

 

 

 

SESIÓN DEL 18/9/99

 

 

 

Médium: Jorge Olguín.

 

Interlocutor: Horacio Velmont.

 

Entidad que se presentó a dialogar: Johnakan Ur-el, Yo Superior o Thetán de Jorge Olguín y Maestro Jesús, actual Logos Solar.

 

 

 

 

 

 

Interlocutor: ¿Qué hay detrás de la combustión espontánea? Hay infinidad de casos en los que una persona de pronto se incendia desde adentro y se calcina a tal punto que sólo quedan cenizas. Lo extraño es que ningún objeto del entorno, aun a pocos centímetros de la víctima, se quema y ni siquiera se chamusca. Por otra parte, para generar tal combustión se necesitaría una temperatura de 2500º, lo que sería imposible lograr en el plano físico con medios normales.

 

Johnakan Ur-el:  En la combustión espontánea no hay nada extraño ni nada mágico. Hay dos tipos de combustión. Uno de ellos es el preparado adrede para encubrir un asesinato, un complot contra una persona.

 

Interlocutor: ¿Estamos hablando de que cuando se quiere matar a una persona el o los asesinos simulan una combustión espontánea como fachada para ocultar el crimen?

 

Johnakan Ur-el:  Así es. El otro caso es la combustión espontánea verdadera...

 

Interlocutor: éste es el caso que me interesa...

 

Johnakan Ur-el:  Bueno, lo que sucede es que a veces hay tantos ataques en contra de un determinado ser encarnado, porque tal vez ese ser encarnado tiene su Thetán [1] en la vibración 2 ó 3.

 

Interlocutor: ¿Entonces?

 

Johnakan Ur-el:  Entonces su Thetán está en permanente disputa contra otros espíritus rebeldes. Al haber tantas peleas, tantos combates entre su Thetán y los espíritus de esos planos del error,  en lugar de atacar al Thetán estos espíritus atacan directamente a su parte física.

 

Interlocutor: ¿Estamos hablando de cuántos espíritus?

 

Johnakan Ur-el:  Miles de espíritus... Lo atacan con tanta fuerza, con tanta ferocidad, con tanta negatividad, que “haciendo foco” pueden desarrollar un enorme calor.

 

Interlocutor:  ¿Algo así como con una lupa podemos concentrar los rayos del sol y provocar una combustión?

 

Johnakan Ur-el:  Algo similar... Así como un espíritu “haciendo foco” puede mover un objeto pequeño, miles de espíritus “haciendo foco” pueden llegar a producir esa calcinación en una persona.

 

Interlocutor: Entiendo... ¿Entonces no hay una tercera posibilidad?

 

Johnakan Ur-el:  No, son esas dos nada más.

 

Interlocutor: Bueno, doy por terminado el tema porque quedó totalmente aclarado...

 


[1]           El término Thetán  fue acuñado por Ron Hubbard para referirse al espíritu de la persona encarnada. En el plano físico solo  un 10%  de  nuestro Thetán  anima  nuestro cuerpo  y  nuestra mente.  El  otro  90%  se encuentra  en  el  plano  de  vibración  espiritual  correspondiente.  Cuando  desencarnamos  seguimos existiendo como espíritu.