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Los idiotas útiles del Oscurantismo

 

¡Esto era lo único que nos faltaba, que ahora nos acusen a todos los escépticos de ser los idiotas útiles del Oscurantismo!

Lamentablemente los escépticos sí son los idiotas útiles del Oscurantismo, pero no creo que lo hagan por maldad, sino más bien por ignorancia o por estupidez o por ambas cosas...

¡Ni la ignorancia ni la estupidez los excusan de los disparates que dicen!

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¡Tra-la-la!

No nos confundan con los escépticos, nosotros nunca fuimos los idiotas útiles de nada, sino más bien hemos sido los idiotas inútiles de todo, pero mientras nosotros hemos ganado fortunas, ellos por el contrario trabajan gratis…

CARL SAGAN

¡Por favor, no me vengan con eso de que los escépticos somos los idiotas útiles del oscurantismo!

Y en la Argentina tenemos a nuestro principal agente, el Tom Cruise criollo Horacio Velmont, en quien he puesto todas mis complacencias...  ¡Seguidle!

¿Por qué creen que los escépticos le pusieron a Horacio Velmont el mote de el Tom Cruise criollo?

Estoy buscando al Tom Cruise criollo Horacio Velmont para pedirle prestado unos dólares… ¿lo han visto?

HORACIO VELMONT

Estoy pensando seriamente en dedicarme a la jardinería…

JORGE OLGUÍN

Las clases poderosas, desde el principio de los tiempos, siempre han visto con temor el hecho de que el pueblo –o el populacho, según el punto de vista– se instruyera, porque el hombre instruido no es tan fácil de manipular como el ignorante. Los escépticos, con sus teorías simplistas, promueven sin saberlo ese oscurantismo. Son los idiotas útiles de siempre, es decir, aquellos que a causa de su ingenuidad, ignorancia o estupidez trabajan sin darse cuenta a favor de quienes creen que están combatiendo. ¿Qué mejores que ellos, entonces, para colaborar con los Hombres de Negro en el ocultamiento de las actividades de la base terrestre-extraterrestre llamada “Área 51”?

 

 

 

YO ACUSO A LOS ESCÉPTICOS

 

 

 

POR HORACIO VELMONT

 

 

 

Los escépticos han atrasado a la humanidad aun más que las mismas religiones, y han llevado a la tumba a más personas que las propias guerras, pero lo peor de todo es que han destruido las más nobles esperanzas de la humanidad. El escepticismo no está basado en la sabiduría, sino en la ignorancia.

 

Mauricio Dubois

 

 

 

Según el diccionario de la Real Academia española la palabra “idiota” tiene varias acepciones, entre ellas 1) Persona engreída sin fundamento para ello. 3) Tonto, corto de entendimiento.

 

Asimismo, la palabra idiotez la define como hecho o dicho propio del idiota, y la palabra idiotizar, como volver idiota, atontar.

 

A estas alturas, quienes se hayan tomado la molestia –porque en verdad es una molestia, salvo que se las tome con humor– de leer las páginas web de los escépticos, ya se habrán dado cuenta de que la palabra idiota es la que mejor les cuadra.

 

Lo que ocurre, en realidad, y esto lo aclaramos para aquellos que se preguntan por qué razón somos tan cáusticos al acusar así los escépticos, es que no estamos tratando con gente sin instrucción, sino muy por el contrario con personas inteligentes e instruidas, incluso con títulos académicos.

 

¿Qué es lo que los hace tan cerrados, entonces, incluso a las verdades más obvias? La respuesta es que es la soberbia.

 

Los escépticos tienen un ego tan, pero tan grande, que no sólo los ciega, sino que también los hace sordos, porque como son incapaces de admitir siquiera que pueden estar equivocados, prefieren no escuchar.

 

Como se dice vulgarmente, “no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír”.

 

Por otra parte, las argumentaciones que utilizan para convencer –¿a quién?– son tremendamente pueriles.

 

En el sitio web de Escépticos Colombia, por ejemplo, han puesto como prueba de que los Ovnis no existen la foto de una supuesta nave espacial, demostrando que se trataba en realidad de un farol colgado en el medio de la calle.

 

Con esta foto pretenden catalogar a todas las fotos de Ovnis de fraudes. Los Ovnis, miles y miles de ellos, han sido fotografiados desde que se inventó la fotografía, por lo que, si les hacemos caso a las argumentaciones escépticas, el planeta Tierra estaría habitado exclusivamente por fotógrafos que se dedican a falsificar fotos de naves espaciales.  

 

Por supuesto que lo mismo aducen de los círculos en los sembrados, afirmando que no los hacen los extraterrestres sino humanos muy bromistas, haciendo caso omiso, por supuesto, de que si bien es posible reproducirlos –muy groseramente, por supuesto– en forma manual, los resultados no tienen ni punto de comparación con la belleza y complejidad de los diseños originales.

 

De más está decir que mientras los círculos hechos a mano no tienen radiactividad, sí la tienen los realizados por los extraterrestres. Además, como es obvio, de que tal perfección solamente puede lograrse desde el aire, no a ras del suelo.

 

Cuando alguien  denuncia que fue abducido por extraterrestres y cuenta la aterradora experiencia, de inmediato salen los escépticos para afirmar que todo el asunto no es más que una alucinación, ¡y siempre tienen a mano un psiquiatra o un psicólogo, tan escépticos como ellos, que explica cómo se produce en la mente la supuesta alucinación!

 

Para los escépticos el mundo está lleno de alucinados, y por supuesto ellos son los únicos que no alucinan y que tienen la verdad absoluta. ¿Alguien ha visto que un escéptico admita con honestidad que puede estar equivocado?   

 

Por supuesto que ya los escépticos de siempre ya han salido a decir que el secuestro de Natascha Kampusch, que estuvo ocho años encerrada en un sótano por un maniático pedófilo, es falso y ha sido inventado por sus padres…

 

Y no quiero ni siquiera mencionar a aquellos escépticos que han negado hasta el Holocausto y que Hitler era en el fondo un buen tipo…

 

Hay casos de escepticismo muy famosos, como el de los científicos de la Academia de Ciencias de Francia, que se reían de los campesinos cuándo estos les decían que habían caído piedras en sus sembrados, respondiéndoles pomposamente: “Del cielo no caen piedras porque en el cielo no hay piedras”. E incluso prohibieron que en sus asambleas se tratara “tan ridículo tema”.

 

También podemos citar al escéptico Newcomb, que afirmaba –e incluso lo había demostrado con fórmulas matemáticas (?)– que ninguna máquina más pesada que el aire podía volar.

 

Pero lo más gracioso fue que cuando los hermanos Wright construyeron una máquina y volaron en ella, el famoso sabio se limitó a decir, palabras más, palabras menos: “El invento es sólo un entretenimiento que no tiene ninguna utilidad comercial”…

 

Cuando William Harvey descubrió la circulación de la sangre, los escépticos se burlaron de él, como también se burlaron de Ignaz Philipp Semmelweis cuando diagnosticó que la fiebre puerperal era de origen infeccioso.

 

El famoso Magendi negó la posibilidad de la anestesia quirúrgica; todos los miembros de las academias de la época de Pasteur negaban la acción de los microbios en la patogenia; Bouillard declaró que la telefonía no pasaba de ser ventriloquia; la idea de que el agua pudiese elevarse por medio de tubos hacia lugares más altos fue considerada una verdadera locura por el famoso P. S. Girard, que no sospechaba el descubrimiento de las actuales bombas hidroeléctricas, y aun manuales, que elevan el agua a grandes alturas; la “ciencia” se divirtió muchísimo cuando el doctor Dunlop concibió la idea de hinchar con aire las ruedas de caucho, lo que, para vergüenza de la sabiduría positiva de aquel tiempo, consagró a su autor en la industria de neumáticos modernos; J. Muller, de indiscutible cultura científica, negó que se pudiese medir la velocidad de la corriente nerviosa…

 

Cabe recordar también los crímenes cometidos por la Inquisición, tachando de herejes –entre ellos a Galileo– a quienes rebatían la Teoría Geocéntrica de Ptolomeo, ubicando a la religión como contraria al conocimiento, a Giordano Bruno, quemado en la hoguera por sostener, entre otras cosas claro está, la pluralidad de los mundos habitados…

 

Parecería que la historia consiste en que algún visionario proponga algo para que otro, incapaz de ver un duende ni aunque se le pare en la punta de la nariz, lo niegue.

 

¿Cualquier semejanza con los escépticos actuales es pura coincidencia?

 

Con respecto a la mediumnidad, por supuesto que sostienen que no existe ninguna comunicación con el mundo espiritual y que el médium lo inventa todo.

 

Claro, como niegan la existencia de los planos suprafísicos, todo lo tienen que reducir al plano físico, de la misma forma como el pez interpreta el mundo de la pecera como lo único que existe, ¡y por favor no me vengan con esa tontería de que existen los gatos!

 

No hay duda alguna, entonces –en honor a la brevedad hemos brindado sólo algunos ejemplos paradigmáticos–, que a los escépticos les cabe como a nadie mejor el mote de idiotas, por engreídos, y ciegos y sordos voluntarios.

 

Obviamente, si lo expuesto fuera toda la historia del Escepticismo no nos hubiéramos molestado en hacer este comentario, pero el problema es que los escépticos, al hacerle el juego al Oscurantismo, retrasan la evolución con sus postulados infantiles evitando que los seres humanos salgan de sus miserias.

 

Al negar la existencia del mundo espiritual, por ejemplo, además de quitarles la esperanza en la continuación de la existencia en un lugar mejor, impiden a las personas encarnadas que sepan de la existencia de los espíritus del Error y que éstos están influyendo  negativamente en sus vidas: en una pelea matrimonial siempre hay tres factores involucrados, el marido, la esposa y los espíritus del Error incitando a la pelea, incluso por nimiedades.

 

Cuando los escépticos atacan a Cienciología, de hecho están impidiendo que se sepa la existencia de la mente reactiva y los engramas, y que éstos al restimularse pueden producir diversas enfermedades psicogénicas (y no psicosomáticas como por error terminológico se las denomina).

 

¿Cuántas personas que podrían aliviarse de sus enfermedades, o mejorar en general sus vidas, con la tecnología desarrollada por L. Ronald Hubbard han desistido de ir a las organizaciones de Cienciología basadas en la propaganda nefasta de los escépticos?

 

Cuando los escépticos atacan al Grupo Elron, también están atacando indirectamente a los descubrimientos del profesor Jorge Olguín, entre ellos las terapias de avanzada –incluso más avanzadas que Dianética y Cienciología– “Psicoauditación” y “Psicointegración”.

 

Mientras la primera –Psicoauditación–, libera al espíritu de los incidentes negativos de vidas pasadas que incluso influyen en la presente vida, la segunda –Psicointegración– equilibra la mente evitando que los roles del ego nos manipulen perniciosamente.  

 

¿Cuánto karma pueden acarrearse los escépticos al impedir que las personas mejoren sus vidas?

 

¿No es esto acaso algo equiparable a la necia actitud de los Testigos de Jehová cuando prohíben a sus seguidores la transfusión de sangre, aún tratándose de niños?

 

Desde ya que más grave es todavía la actitud de las autoridades que la admiten creyendo que así están respetando los “sagrados” principios religiosos.

 

El Oscurantismo, que según la definición del diccionario de la Real Academia española es “la oposición sistemática a que se difunda la instrucción en las clases populares”, es propiciado indirectamente por los escépticos, es decir, le hacen el juego a los detentadores de poder, porque, reiteramos, cuanto más ignorante es el pueblo más fácil es de manipular.

 

Piensen solamente en la ignorancia de la Medicina, la cual, gracias a las campañas de los escépticos, aún desconocen los descubrimientos sobre la mente humana de L. Ronald Hubbard plasmados en Dianética y Cienciología.

 

¿Cuántos pacientes se hubieran salvado de los trastornos postoperatorios si en los quirófanos los cirujanos supieran que cada palabra que han dicho ha quedado grabada en sus células como engramas de alto poder –u órdenes hipnóticas, si se prefiere– especialmente porque está presente el dolor?

 

Cualquiera puede hacer la prueba y preguntarle a cualquier médico si sabe algo de Cienciología o de L. Ronald Hubbard, de la mente reactiva y de los engramas, y la respuesta más probable será una acotación ingenua acerca de que algo leyó por ahí que la catalogaba de secta… ¡Y esto es todo lo que saben!

 

Cabe preguntarse también a cuántos pacientes transformados en zombis por la Psiquiatría –defendida a ultranza por los escépticos– se pudieran haber salvado si ellos no hubieran atacado a Cienciología, precisamente la única ciencia que combate el uso de los electroshocks.

 

También cabría preguntarse cuántos pacientes, que podrían haber solucionado sus dolencias concurriendo a Cienciología, han quedado atrapados en el Psicoanálisis, la terapia más interminable e ineficaz que existe (sin perjuicio, por supuesto, de sus efectos nocivos en los pacientes, en muchos casos ni siquiera reversibles con Dianética).

 

En el Área 51, que según los escépticos es un inocente lugar donde los Estados Unidos prueba sus modernas aeronaves y no un asentamiento terrestre-extraterrestre –a estas alturas negarlo no es una necedad sino lisa y llanamente una aberración–, existe una máquina duplicadora de alimentos, similar pero mucho más avanzada que la famosa Arca de la Alianza (que por supuesto no tenía nada que ver con Dios).

 

¿Cuánto tiempo hace que el hambre se habría acabado en el mundo si los escépticos no promovieran el ocultamiento del hecho de que los extraterrestres conviven con nosotros?

 

¿Por qué los avances técnicos logrados por los extraterrestres tienen que ser aprovechados sólo por unos pocos a quienes no les interesa en absoluto el hambre que padece la humanidad?

 

La función de los Hombres de Negro, precisamente, es fomentar la confusión a fin de que el Área 51 sea considerada simplemente como un lugar secreto de pruebas de aviones y nada más.

 

¡Y sus mejores colaboradores son los escépticos, que para mejor trabajan gratis!

 

Finalmente, ¿alguien puede dudar que es de toda justicia llamar a los escépticos como los idiotas útiles del Oscurantismo?

 

 

 

LISTA DE TEMAS SOBRE ESCEPTICISMO

 

DEL GRUPO ELRON

Para encontrar los temas rápidamente ir al buscador del sitio

En caso de no encontrar el tema rogamos avisar a grupo_elron@hotmail.com

 

 

 

Alejandro Agostinelli (como muchos otros, este periodista escribe permanentemente contra Cienciología simplemente porque sólo le pagan cuando habla mal).

 

Argentina Skeptics (escépticos) (fundada por Juan De Gennaro, sigue la cómoda doctrina del escepticismo que critica todo a ultranza a fin de no arriesgar opinión y así salir siempre indemne como los gatos, que siempre caen parados).

 

ARP (grupo escéptico) (se devela que el escepticismo no es más que la negación de aquello que no se comprende por la insuficiencia de datos).

 

ARP-SAPC y las Caras de Bélmez (los mismos espíritus del Error que encarnaron y dieron origen a la leyenda de Jack el Saltarían son los que ahora se burlan de los escépticos dibujando rostros en las paredes y de paso haciéndolos pelear con los parapsicólogos).

 

ASALUP (grupo escéptico) (organización pseudocientífica que paradójicamente persigue a las pseudociencias).

 

Asociación Racional Escéptica de Venezuela (su presidente, Sami Rosenbaum, hace alarde de su militancia en el Escepticismo, lo cual no significa ningún galardón porque todos los seres humanos son inherentemente escépticos y hasta un tonto, por el solo hecho de haber nacido, ya es escéptico).    

 

Astrónomos, escépticos y Ovnis (la negación de la presencia extraterrestre en nuestro planeta, debido a grupos que se tildan vergonzosamente de “científicos”,  propicia que el gobierno de Estados Unidos mantenga secretos los acuerdos con los extraterrestres afincados en el Área 51, así como también descubrimientos que podrían ayudar a la humanidad, como la de máquinas similares al Arca de Alianza –que en realidad era una duplicadora radiactiva de alimentos–, y con las cuales podría eliminarse el  hambre en el planeta).      

 

Caras de Belmez (el desconocimiento del mundo espiritual y la existencia de los espíritus del Error y sus burlas mantienen perplejos a los investigadores de lo “paranormal”).

 

Church Forum (organización liderada por católicos corruptos que no vacilan en mentir descaradamente para ganar adeptos).

 

Círculo escéptico y el fantasma de la Niñas de Ávila (los escépticos están ufanos porque creen que han ganado la partida demostrando que las fotografías del camposanto fueron hechas por algún avivado, pero la perdieron porque fue simplemente una burla más de los espíritus del Error).  

 

Círculo escéptico y el incidente Roswell (fruto de un enfrentamiento bélico entre dos naves extraterrestres, una de ellas cayó muriendo algunos de los tripulantes, y los que quedaron vivos fueron apresados por los militares de estados Unidos, que como era de esperarse negaron el hecho, siendo los escépticos los únicos ilusos que no se dieron cuenta del burdo engaño).   

 

Círculo escéptico y Homeopatía (esta técnica terapéutica tienes bases científicas y no es un fraude, como erróneamente declaman los escépticos, pero el problema radica en la dificultad de acertar con la sustancia adecuada para cada paciente).

 

Conspiración escéptica (a lo largo de la historia siempre existieron aquellos que haciéndose dueños de la verdad enviaron a la hoguera a los que tuvieron la osadía de adelantarse a su época).

 

Desafío al Escepticismo (el Grupo Elron desafía a los escépticos a brindar una mejor explicación que la que dieron los Maestros de Luz sobre los distintos misterios que han dejado perplejos a los investigadores desde el principio de los tiempos). El tema también puede verse en www.usuarios.lycos.es/grupoelronargentina .

 

Dios! (Alejandro Agostinelli) (ambigua página Web donde su fundador, uno de los escépticos más conocidos de la Argentina, da cabida a todas las opiniones con la advertencia de que no se hace responsable de ellas).

 

Efecto placebo (se devela por qué funcionan a veces medicamentos o métodos de sanación que en sí carecen totalmente de poder curativo).

 

El Escéptico digital y el Área 51 (como una muestra más de su bajo cociente intelectual los escépticos afirman, basándose en fotografías satelitales e ignorando olímpicamente el arte del camuflaje, que en ese lugar no existe nada secreto). 

 

El planeta de los simios XX (los escépticos constituyen una lacra social de la misma magnitud que los psiquiatras y los tele-evangelistas).

 

Escepticismo y fraude escéptico (se devela que los escépticos buscan la notoriedad a través de la crítica engañosa y sin jamás aportar soluciones).

 

Escepticismo, ¿ignorancia o estupidez? (los escépticos tratan de demostrar, con argumentos pueriles que no resisten el menor análisis, que los extraterrestres no existen ni tampoco los llamados “fenómenos paranormales”, atribuyendo todo a trucos de fotografía o alucinaciones).  

 

Escepticismo, ignorancia y estupidez (se devela que los escépticos adoptan siempre la cómoda postura de criticar las opiniones de los otros sin proponer jamás una mejor). 

 

Escépticos Colombia (doblamiento de metales) (los esfuerzos que hace el Escepticismo para probar a través de la prestidigitación y el ilusionismo que los poderes paranormales no existen lindan en lo caricaturesco, porque lo único que demuestran es que los efectos que logran los espíritus del Error haciendo foco también se pueden imitar con trucos).

 

Escépticos Colombia (fantasmas) (los fantasmas son simplemente espíritus que, por diversas razones,  se dan a conocer con su último cuerpo, pero los escépticos resuelven el misterio con simpleza infantil afirmando que sólo son alucinaciones mentales).    

 

Escépticos Colombia (Ovnis)(las ridículas explicaciones de quienes militan en el Escepticismo negando a los Ovnis y las abducciones extraterrestres indican claramente que, además de los infaltables espíritus del Error, en gran parte se debe a la mente reactiva y a la restimulación de engramas).    

 

Escépticos vs. Parapsicólogos (se aclara que ninguno de los dos grupos pueden llegar a resolver el misterio de los “fenómenos paranormales” porque ignoran la existencia de los espíritus del Error).

 

Escépticos vs. Ufólogos (se aclara que si bien los Ovnis existen, contrariamente a lo que sostienen los escépticos, tampoco tienen la trascendencia que pretenden asignarle los ufólogos).

 

Escépticos y combustión humana (a pesar de todas las evidencias de que los cuerpos comienzan a calcinarse desde el interior, hay quienes sostienen, con una tozudez infantil, que el fuego se origina en el exterior por negligencia de las propias víctimas).

 

Familia cuadrúpeda de Turquía (se aclara que la forma de caminar apoyando las manos en el sueño se debe a un trastorno genético-kármico, que por supuesto no tiene nada que ver con el famoso “eslabón perdido” como insinuaron algunos científicos despistados).

 

Fantasma de las niñas de Ávila (desde hace más de un siglo los espíritus del Error se han estado burlando de los pobladores produciendo “fenómenos paranormales” en el cementerio de la ciudad ante la perplejidad de los investigadores).

 

Genciencia (escépticos) (adoptando la cómoda posición del escepticismo se burlan de todo aquello que va más allá de su comprensión, quedándoles perfecto el mote de “tienen ojos y no ven…”).

 

Hombre polilla (se devela el misterio de este ser alado que dio origen a una fantasiosa película protagonizada por Richard Gere: “Mothman, la última profecía”).

 

Jack el Saltarín (se devela la verdad sobre este personaje misterioso que aparecía sorpresivamente asustando a sus víctimas y luego desaparecía dando grandes saltos).

 

James Randi (mago, ilusionista y escéptico obsesionado con demostrar el fraude de los fenómenos paranormales sin darse cuenta de que el truco lo producen los espíritus del Error).

 

James Randi y el millón de dólares (quizás intuyendo la verdad de que en el plano físico los poderes no existen y que por lo tanto el dinero quedaría por siempre en su bolsillo, este conocido escéptico ofrece un suculento premio a quien pase la prueba de las cartas Zener).

 

Josué Belda Martínez (con argumentos vagos e insidiosos critica a Cienciología sin haber pisado siquiera la organización para hacerse un test y al Grupo Elron sin jamás haber asistido a una sesión de contacto telepático con los Maestros de Luz).

 

Juicio al Escepticismo (los escépticos, que creen estar del lado de los sabios por luchar contra los charlatanes, terminan siendo, en virtud de las argumentaciones pueriles que brindan, más charlatanes que aquellos a quienes combaten).

 

Las burradas de la NASA (se hace hincapié en la confusión entre los universos múltiples –es decir, los alternos–, que son infinitos y efímeros, y los universos paralelos, que son solamente 22 y permanentes).

 

Magonia y el atentado al Pentágono (a pesar de que está probado en forma irrefutable que ningún avión se estrelló contra el Pentágono los escépticos insisten en lo contrario  con argumentos tan absurdos que no resisten el menor análisis).

 

Magonia y el Santo Sudario (los escépticos acusaron de fraudulento al lienzo que envolvió al Maestro Jesús después de su crucifixión y dejó su imagen, basándose en una pericia con el carbono 14 que luego se demostró que era errónea).

 

Magonia y el Triángulo de las Bermudas (ignorando la enorme lista de barcos y aviones desaparecidos juntos son sus pasajeros y tripulantes, revelando escasa materia gris los escépticos atribuyen el enigma a una manufacturación del escritor Charles Berlitz).

 

Magonia y la abducción de Betty y Barney Hill (según la simplista teoría escéptica, que niega obcecadamente y contra todas las evidencias la existencia de los Ovnis, el matrimonio nunca fue secuestrado y todo se debió a una fabulación de la esposa de Barney).

 

Magonia y los círculos misteriosos (los escépticos, haciendo gala una vez más de su cerrazón mental, atribuyen exclusivamente a bromistas las figuras en los sembrados no obstante que nunca se han encontrado huellas humanas en el lugar).

 

Magonia y los médium (el desconocimiento de la mediumnidad por parte de los escépticos los lleva al disparate de afirmar que es el propio médium el que responde, es decir, estúpidamente pretenden convertir al médium, para probar su teoría, en un Dios, ya que es el único que tiene todas las respuestas).

 

Magonia y los milagros de Jesús (en el colmo de la necedad, los escépticos, como aducen que los milagros no existen, al no encontrarle otra explicación directamente optan por negar los hechos históricos de la vida del Maestro).

 

Magonia y los moai de la Isla de Pascua (los escépticos se burlan de la tradición de los nativos que dice que las piedras iban volando a su pedestal, pero como niegan a los extraterrestres a ultranza no se les ocurre siquiera pensar que podrían haber sido trasladados por el aire con tecnología antigravitatoria).

 

Magonia y Uri Geller (como los escépticos niegan la existencia del mundo espiritual, por lógica ni se les ocurre pensar que quienes doblan las cucharitas son los espíritus del Error, y de ahí que, burdamente, todo lo reduzcan a trucos de ilusionismo). 

 

Magonia, el Yeti y Pie grande (a pesar de las filmaciones, las huellas y los numerosísimos avistajes de estos animales, obviamente extraterrestres, los escépticos insisten en que se trata de una variedad del oso pardo). 

 

Nave de los locos (escépticos) (grupo que niega a ultranza la existencia de los extraterrestres y eso los lleva a las conclusiones más disparatadas).

 

Padre Jordi Rivero (una vez más se ataca a Dianética y a Cienciología con falsedades, pero en este caso la responsabilidad se agrava porque quien lo hace es un sacerdote).

 

Pepe Rodríguez (sectas)” (pergeñó una página web donde, entre otras cosas, como buen investigador que se precie, ataca a Cienciología sin siquiera haber leído de L. Ronald Hubbard “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental”).

 

Roberto Antonio Federigo (pomposamente autotitulado “sectólogo”, este periodista habla mal de Cienciología, con total irresponsabilidad, sin jamás haber estado en la organización ni siquiera para hacerse un test, que además es gratuito).

 

S.P.E.S. (Servicio para el Esclarecimiento de Sectas) (organización fundada por José María Baamonde, un Torquemada de nuestro tiempo, que ataca ciegamente a todo lo que no sea católico). 

 

Tumbaburros (el escepticismo lo que hace es, lisa y llanamente, apagar una la luz sin encender otra, lo cual es el colmo de la necedad).