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Juicio al Escepticismo

 

Desde el principio de los tiempos los sabios se han
enfrentado a los charlatantes, ¿pero quiénes son los sabios?

Detrás de todos los misterios están los espíritus del Error y los extraterrestres. No existe otro factor más que éstos. Cuando se los pone en la ecuación, cualquier enigma queda resuelto, pero ¿cómo hacérselo entender a los escépticos, que han hecho de la estupidez una ciencia?

HORACIO VELMONT

Los escépticos, que creen estar del lado de los sabios por luchar contra los charlatanes, terminan siendo, en virtud de las argumentaciones pueriles que brindan, más charlatanes que aquellos a quienes combaten. That is de question…

Los fantasmas de Camposanto

En el caso de “El fantasma de las niñas de Ávila” la imagen fue hecha por los espíritus del Error haciendo foco, porque sabían de antemano que los escépticos iban a sostener que se trató de un truco fotográfico y así tendrían diversión para un largo rato. Cuando este asunto pierda interés, los espíritus del Error seguramente aparecerán con alguna otra cosa… Más información en "Círculo Escéptico y el fantasma de las Niñas de Ávila"

No hay necesidad de forzar ninguna explicación científica, como hacen los escépticos,  para probar que las lágrimas de las imágenes no son ningún fenómeno paranormal, porque los fenómenos paranormales no existen, ya que los provocan los espíritus del Error. Simplemente extraen lágrimas o sangre verdaderas de otro lugar y las hacen verter de las imágenes. Pretender demostrar que los fenómenos paranormales no existen es la misma bobada que pretender demostrar que el gusano de seda no teje bufandas… Más información en "Fenónemos paranormales".

Denominadas “Piedra movediza” y “El Centinela”, estas enormes piedras de Tandil, en la provincia de Buenos Aires, Argentina, pesan cada una más de 300 toneladas. ¿Qué dicen los escépticos? ¡Pues que las puso el viento! Bueno, algunos más “sensatos” dicen que son “formaciones eólicas” (?). ¿Por qué no se les ocurre una deducción tan sencilla como que fueron los extraterrestres que las pusieron allí con sus aparatitos gravitatorios “de bolsillo” como una humorada a los indígenas, que obviamente las vieron como un prodigio? Más información en "La Piedra movediza de Tandil"

¡Hola!, estoy de vuelta, soy el que en mi
encarnación anterior en la Tierra no creía
en los Ovnis y ahora manejo uno…

Los escépticos no acaban de comprender que el espíritu elige el planeta y el organismo en el que va a encarnar, de modo que el que hoy encarnó en este planeta mañana puede encarnar en Orión III, aprender a manejar un Ovni y darse un paseíto por aquí… Más información en "La paradoja extraterrestre".

 


Una vez más los escépticos hacen gala de su cerrazón mental...

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magonia

Jueves, 04/05/2006

Los dioses astronautas de la Prehistoria

Hubo un tiempo en el que la idea de que seres extraterrestres visitaron la Tierra en la Antigüedad y ayudaron a algunas culturas -preferentemente no europeas- a realizar grandes obras dio tanto dinero como ahora El código Da Vinci y todas sus imitaciones. Fue hace casi cuarenta años cuando los dioses astronautas asaltaron las librerías con Recuerdos del futuro (1968), de Erich von Däniken, y un gran número de obras que autores como Peter Kolosimo, Andrew Tomas, Louis Charpentier y Robert Charroux publicaron para aprovechar el tirón de la obra del hostelero suizo.

Domingo Santos publicó la novela Los dioses de la pistola prehistórica en 1966, el mismo año en el que Däniken se puso a escribir su primera obra y tres después de la aparición del primer libro de Charroux. Supe de ella gracias a La ciencia ficción española (2002), una magnífica obra colectiva que recoge la historia del género en nuestro país y en la que Miquel Barceló escribe al capítulo dedicado a Santos, en el que dice que esta novela trata "de los típicos temas que hicieron famosos (y de oro...) a Däniken, Kolosimo y Benítez hace años". Ni que decir tiene que desde entonces busqué esta obra por todas partes sin resultado hasta que, en octubre pasado, tras la Primera Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico, me topé con ella en una librería de Buenos Aires, de la que también salí cargado con una veintena de ejemplares de Planeta, revista dirigida por Louis Pauwels en los años 60 del siglo pasado.

Los dioses de la pistola prehistórica es una obra menor dentro de la bibliografía de Santos. "Es una de esas novelas de a duro ligeramente extendida y mejorada", diagnostica con acierto Barceló. Resulta todo en ella demasiado previsible, aunque haya sorpresa final. El arranque es el hallazgo en un yacimiento arqueológico francés del Paleolítico Superior de una pistola protónica. Eso lleva a un grupo de científicos, de una época en la que ya existen esas armas, a viajar hacia atrás en el tiempo para determinar si el hombre prehistórico tuvo contacto con seres extraterrestres. Al final, resulta que estamos ante una paradoja temporal y que serán los expedicionarios que van a buscar el origen de la pistola quienes la dejen en el pasado. Para acabar de liarla, Santos introduce un epílogo con visitantes alienígenas que están haciendo un experimento en la Prehistoria, detectan la radiación del arma y achacan su anacrónica existencia a la llegada a la Tierra de una especie extraterrestre hostil. Sin duda, es una obra menor de la ciencia ficción, pero resulta divertida y, para un completista como yo, rellena ese hueco de la biblioteca dedicado a las obras de ficción que tratan de creencias pseudocientíficas.

Parece mentira que hayan pasado cuarenta años desde la publicación de Los dioses de la pistola prehistórica y que la idea de fondo de la que se nutre siga estando ahí. Recordemos que, hace sólo dos años, fue difundida por Televisión Española (TVE) en la serie Planeta encantado, de Juan José Benítez, y que en el fondo se trata de un postulado claramente racista que achaca a seres de otros mundos las grandes obras y avances de culturas no europeas. ¿Cuánto tiempo tardarán los dioses astronautas en volver a ponerse de moda?, ¿lo harán alguna vez?, ¿qué nueva fiebre seguirá a la de El código Da Vinci? No tengo respuesta a ninguna de esas preguntas. De todos modos, frente a la basura paranormal, sea del tema que sea, les animo a que lean narrativa, aunque se trate de una novela tan ingenua como Los dioses de la pistola prehistórica. Claro que también pueden abrir El péndulo de Foucault (1989), en el que Umberto Eco deja desnudos a los engañabobos del ocultismo.

Santos, Domingo [1966]: Los dioses de la pistola prehistórica. Editorial Ferma (Col. 'Infinitum', Nº 25). Barcelona. 208 páginas.

 

Escrito por Luis Alfonso Gámez

 

 

 

EL ESCEPTICISMO EN EL BANQUILLO

 

Los escépticos han hecho de la estupidez una ciencia

 

HORACIO VELMONT

 

No estamos en contra del escepticismo auténtico, del escepticismo sano, del escepticismo objetivo, sino en contra del escepticismo barato, del escepticismo ignorante, del escepticismo enfermo que pregonan los que ahora se hacen llamar escépticos, que al fin y al cabo no son más que seudoescépticos que jamás brindan una solución válida, dedicándose sólo a la crítica negativa, que es la crítica por la crítica misma.

Una crítica honesta es la que evalúa todas las posibilidades, sin dejar ninguna de lado –mundo espiritual y extraterrestre–, y luego brinda la solución que cree adecuada al caso según los propios conocimientos, y por supuesto luego de estudiar bien todos los aspectos y todas las propuestas que se han dado.

Pero estos seudoescépticos, que son más seudos que lo que ellos denominan “seudos”, sólo hacen como los gallos, que cacarean pero jamás ponen un huevo.

Además, sus postulados se reducen a burlarse, a negar, a sostener que todo es mentira, que todas son alucinaciones, y que todos están conspirando contra ellos, los excelsos poseedores de la única verdad, que es la del pez que sólo admite respuestas basadas en el mundo de la pecera, negando estúpidamente la existencia de los gatos…

Nosotros siempre hemos catalogado a la Psiquiatría como una de las peores lacras de la humanidad, porque con desconocimiento total del mecanismo mental pretende curarla con electrochoques, es decir, achicharrando el cerebro, ¡cuando nuestros propios padres nos advirtieron que nunca debemos poner los dedos en el enchufe!

¿Cómo podríamos catalogar, entonces, a quienes, como los modernos escépticos, producen en el cerebro algo similar?

Cuando el escepticismo postula que los extraterrestres no existen, que las fotos o filmaciones de Ovnis son trucadas, que las abducciones no son más que alucinaciones producidas por nuestra propia mente, cuando nos quieren hacer creer que el mundo espiritual no existe y que cuando nos vayamos de aquí nos sumergiremos en la nada, ¿no es esto tan destructivo como un electrochoque?

Los patéticos esfuerzos del mago James Randi para demostrar que los fenómenos paranormales no existen y que él los puede producir con trucos de ilusionismo, ¿acaso no nos llevan a descartar a los espíritus del Error y con ello a darles más poder sobre nosotros para destruir nuestra mente?

Los espíritus del Error pululan alrededor de nosotros como un montón de gatos alrededor de una pecera, y como no podemos verlos se burlan de nosotros porque ignoramos que existen.

¡Y los escépticos refuerzan esa creencia al quitarles a las pobres víctimas la oportunidad de no hacerles el juego!

Si alguien que eventualmente está leyendo esto piensa que habría que catalogar también al escepticismo como una de las peores lacras de la humanidad, junto a la Psiquiatría y a los Teleevangelistas, ¡pues está en lo cierto!

 

Referencias:

La lista completa puede verse en "Lista de libros gratuitos"

 

 

James Randi (mago, ilusionista y escéptico obsesionado con demostrar el fraude de los fenómenos paranormales sin darse cuenta de que el truco lo producen los espíritus del Error).

Pepe Rodríguez (sectas) (pergeñó una página web donde, entre otras cosas, como buen investigador que se precie, ataca a Cienciología sin siquiera haber leído de L. Ronald Hubbard “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental”).

S.P.E.S. (Servicio para el Esclarecimiento de Sectas) (organización fundada por José María Baamonde, un Torquemada de nuestro tiempo, que ataca ciegamente a todo lo que no sea católico). 

ARP (grupo escéptico) (se devela que el escepticismo no es más que la negación de aquello que no se comprende por la insuficiencia de datos).

ASALUP (grupo escéptico) (organización pseudocientífica que paradójicamente persigue a las pseudociencias).

Conspiración escéptica (a lo largo de la historia siempre existieron aquellos que haciéndose dueños de la verdad enviaron a la hoguera a los que tuvieron la osadía de adelantarse a su época).

Dios! (Alejandro Agostinelli) (ambigua página Web donde su fundador, uno de los escépticos más conocidos de la Argentina, da cabida a todas las opiniones con la advertencia de que no se hace responsable de ellas).

Efecto placebo (se devela por qué funcionan a veces medicamentos o métodos de sanación que en sí carecen totalmente de poder curativo).

Escepticismo, ignorancia y estupidez (se devela que los escépticos adoptan siempre la cómoda postura de criticar las opiniones de los otros sin proponer jamás una mejor). 

Escepticismo y fraude escéptico (se devela que los escépticos buscan la notoriedad a través de la crítica engañosa y sin jamás aportar soluciones).

Escépticos vs. Parapsicólogos (se aclara que ninguno de los dos grupos pueden llegar a resolver el misterio de los “fenómenos paranormales” porque ignoran la existencia de los espíritus del Error).

Escépticos vs. Ufólogos (se aclara que si bien los Ovnis existen, contrariamente a lo que sostienen los escépticos, tampoco tienen la trascendencia que pretenden asignarle los ufólogos).

Nave de los locos (escépticos) (grupo que niega a ultranza la existencia de los extraterrestres y eso los lleva a las conclusiones más disparatadas).

El planeta de los simios XX (los escépticos constituyen una lacra social de la misma magnitud que los psiquiatras y los tele-evangelistas).

Alejandro Agostinelli (como muchos otros, este periodista escribe permanentemente contra Cienciología simplemente porque sólo le pagan cuando habla mal).

Church Forum (organización liderada por católicos corruptos que no vacilan en mentir descaradamente para ganar adeptos).

Josué Belda Martínez (con argumentos vagos e insidiosos critica a Cienciología sin haber pisado siquiera la organización para hacerse un test y al Grupo Elron sin jamás haber asistido a una sesión de contacto telepático con los Maestros de Luz).

Las burradas de la NASA (se hace hincapié en la confusión entre los universos múltiples –es decir, los alternos–, que son infinitos y efímeros, y los universos paralelos, que son solamente 22 y permanentes).

Padre Jordi Rivero (una vez más se ataca a Dianética y a Cienciología con falsedades, pero en este caso la responsabilidad se agrava porque quien lo hace es un sacerdote).

Tumbaburros (el escepticismo lo que hace es, lisa y llanamente, apagar una la luz sin encender otra, lo cual es el colmo de la necedad).

Caras de Belmez (el desconocimiento del mundo espiritual y la existencia de los espíritus del Error y sus burlas mantienen perplejos a los investigadores de lo “paranormal”).

Hombre polilla (se devela el misterio de este ser alado que dio origen a una fantasiosa película protagonizada por Richard Gere: “Mothman, la última profecía”).

Jack el Saltarín (se devela la verdad sobre este personaje misterioso que aparecía sorpresivamente asustando a sus víctimas y luego desaparecía dando grandes saltos).

ARP-SAPC y las Caras de Bélmez (los mismos espíritus del Error que encarnaron y dieron origen a la leyenda de Jack el Saltarían son los que ahora se burlan de los escépticos dibujando rostros en las paredes y de paso haciéndolos pelear con los parapsicólogos).   

Círculo escéptico y el fantasma de la Niñas de Ávila (los escépticos están ufanos porque creen que han ganado la partida demostrando que las fotografías del camposanto fueron hechas por algún avivado, pero la perdieron porque fue simplemente una burla más de los espíritus del Error).  

Círculo escéptico y el incidente Roswell (fruto de un enfrentamiento bélico entre dos naves extraterrestres, una de ellas cayó muriendo algunos de los tripulantes, y los que quedaron vivos fueron apresados por los militares de estados Unidos, que como era de esperarse negaron el hecho, siendo los escépticos los únicos ilusos que no se dieron cuenta del burdo engaño).   

Círculo escéptico y Homeopatía (esta técnica terapéutica tienes bases científicas y no es un fraude, como erróneamente declaman los escépticos, pero el problema radica en la dificultad de acertar con la sustancia adecuada para cada paciente).

El Escéptico digital y el Área 51 (como una muestra más de su bajo cociente intelectual los escépticos afirman, basándose en fotografías satelitales e ignorando olímpicamente el arte del camuflaje, que en ese lugar no existe nada secreto). 

Escepticismo, ¿ignorancia o estupidez? (los escépticos tratan de demostrar, con argumentos pueriles que no resisten el menor análisis, que los extraterrestres no existen ni tampoco los llamados “fenómenos paranormales”, atribuyendo todo a trucos de fotografía o alucinaciones).  

Escépticos y combustión humana (a pesar de todas las evidencias de que los cuerpos comienzan a calcinarse desde el interior, hay quienes sostienen, con una tozudez infantil, que el fuego se origina en el exterior por negligencia de las propias víctimas).

Familia cuadrúpeda de Turquía (se aclara que la forma de caminar apoyando las manos en el sueño se debe a un trastorno genético-kármico, que por supuesto no tiene nada que ver con el famoso “eslabón perdido” como insinuaron algunos científicos despistados).

Fantasma de las niñas de Ávila (desde hace más de un siglo los espíritus del Error se han estado burlando de los pobladores produciendo “fenómenos paranormales” en el cementerio de la ciudad ante la perplejidad de los investigadores).

Genciencia (escépticos) (adoptando la cómoda posición del escepticismo se burlan de todo aquello que va más allá de su comprensión, quedándoles perfecto el mote de “tienen ojos y no ven…”).

James Randi y el millón de dólares (quizás intuyendo la verdad de que en el plano físico los poderes no existen y que por lo tanto el dinero quedaría por siempre en su bolsillo, este conocido escéptico ofrece un suculento premio a quien pase la prueba de las cartas Zener).

Magonia, el Yeti y Pie grande (a pesar de las filmaciones, las huellas y los numerosísimos avistajes de estos animales, obviamente extraterrestres, los escépticos insisten en que se trata de una variedad del oso pardo). 

Magonia y el atentado al Pentágono (a pesar de que está probado en forma irrefutable que ningún avión se estrelló contra el Pentágono los escépticos insisten en lo contrario  con argumentos tan absurdos que no resisten el menor análisis).

Magonia y el Santo Sudario (los escépticos acusaron de fraudulento al lienzo que envolvió al Maestro Jesús después de su crucifixión y dejó su imagen, basándose en una pericia con el carbono 14 que luego se demostró que era errónea).

Magonia y el Triángulo de las Bermudas (ignorando la enorme lista de barcos y aviones desaparecidos juntos son sus pasajeros y tripulantes, revelando escasa materia gris los escépticos atribuyen el enigma a una manufacturación del escritor Charles Berlitz).

Magonia y la abducción de Betty y Barney Hill (según la simplista teoría escéptica, que niega obcecadamente y contra todas las evidencias la existencia de los Ovnis, el matrimonio nunca fue secuestrado y todo se debió a una fabulación de la esposa de Barney).

Magonia y los círculos misteriosos (los escépticos, haciendo gala una vez más de su cerrazón mental, atribuyen exclusivamente a bromistas las figuras en los sembrados no obstante que nunca se han encontrado huellas humanas en el lugar).

Magonia y los médium (el desconocimiento de la mediumnidad por parte de los escépticos los lleva al disparate de afirmar que es el propio médium el que responde, es decir, estúpidamente pretenden convertir al médium, para probar su teoría, en un Dios, ya que es el único que tiene todas las respuestas).

Magonia y los milagros de Jesús (en el colmo de la necedad, los escépticos, como aducen que los milagros no existen, al no encontrarle otra explicación directamente optan por negar los hechos históricos de la vida del Maestro).

Magonia y los moai de la Isla de Pascua (los escépticos se burlan de la tradición de los nativos que dice que las piedras iban volando a su pedestal, pero como niegan a los extraterrestres a ultranza no se les ocurre siquiera pensar que podrían haber sido trasladados por el aire con tecnología antigravitatoria).

Magonia y Uri Geller (como los escépticos niegan la existencia del mundo espiritual, por lógica ni se les ocurre pensar que quienes doblan las cucharitas son los espíritus del Error, y de ahí que, burdamente, todo lo reduzcan a trucos de ilusionismo)