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Magonia y la abducción
de Betty y Barney Hill

 

Yo no creo que los terrestres existan…

No te preocupes, es una alucinación…

CARL SAGAN

¡Por favor, no me vengan con esas

tonterías de las abducciones!

HORACIO VELMONT

En el caso de la famosa abducción de Betty y Barney Hill no se trató de un secuestro alienígena ni tampoco de una fabulación de Betty, como los escépticos ingenuamente –o estúpidamente, si se quiere ser más preciso–, nos quieren hacer creer. Como se dice vulgarmente, a veces la realidad supera a la ficción…

JORGE OLGUÍN

Betty y Barney Hill fueron secuestrados por terrestres que estaban en combinación con extraterrestres asentados en Álamo Gordo, que es un lugar similar al Área 51, y la finalidad fue saber qué información tenía Barney sobre las investigaciones que sobre ellos realizaba un grupo clandestino de ufólogos que él integraba. Los relatos que ambos hicieron en trance hipnótico fueron simplemente sugestiones implantadas, bajo el efecto de pentotal, para proteger a dicho asentamiento.

 

 

 

¡Por favor, no me vengan con esa tontería de que existen los gatos!

La simpleza de las argumentaciones de los escépticos para justificar las cosas es verdaderamente pueril, pues para ellos todas son fabulaciones, alucinaciones, fotos trucadas, y así por el estilo…

 

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Magonia

Una ventana crítica al mundo del misterio

Martes, 19/10/2004

La reina de las abducciones

El primer secuestro de humanos por extraterrestres ocurrió hace 43 años en Estados Unidos. Estuvo protagonizado por el matrimonio formado por Betty y Barney Hill, una asistenta social blanca y un empleado del servicio de correos negro. Él murió en 1969 a consecuencia de una hemorragia cerebral; el cáncer acabó el domingo con ella. Su encuentro con los alienígenas estableció el guión de las abducciones.

El 19 de septiembre de 1961, la pareja volvía a su casa de Porstmouth en coche de unas vacaciones en Canadá. Hacia las diez de la noche, Betty vio cómo una misteriosa luz les perseguía. Pararon en la cuneta y, tras observar el objeto con unos prismáticos, el miedo se apoderó de Barney: temía que los tripulantes de la nave les fueran a hacer daño. Para escapar, viajaron por carreteras secundarias hasta su casa, donde llegaron dos horas más tarde de lo previsto.

Pasado el susto inicial, Betty se volcó en la lectura de libros sobre ovnis y escribió una carta al ufólogo Donald E. Keyhoe, un militar retirado. En ella, le contó que habían visto aquella noche una luz, similar a una estrella, que luego se convirtió en una "torta, rodeada de ventanas en la parte delantera, a través de las cuales se veían luces azulblancas". No decía nada de un secuestro. Fue cuando Barney acudió al psiquiatra por prescripción médica -se sentía culpable por haber abandonado a su primera esposa y a su hijo por Betty, una blanca-, cuando la abducción salió a la luz. En 1964 y bajo hipnosis, los dos narraron al psiquiatra Benjamin Simon que habían sido capturados por los tripulantes de un platillo volantes y sometidos a reconocimiento médico.

Una pesadilla

Betty y Barney Hill, en los años 60.

La historia estaba llena de inconsistencias: los extraterrestres de Betty hablaban en inglés y sabían manejar la cremallera del vestido de la mujer; los de Barney carecían de boca y no se explicaban que el hombre utilizara dentadura postiza. El especialista sospechó desde el principio que todo era una fabulación y lo confirmó cuando Betty le narró las pesadillas que había tenido desde aquella noche. La historia había sido inventada por Betty, que había contado las pesadillas a su marido durante meses hasta que los dos las habían integrado en sus recuerdos como algo real. Los Hill no mentían, pero su abducción sólo había sucedido en una mente obsesionada por los ovnis.

Robert Sheaffer, astrónomo aficionado y miembro del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), cree que el objeto que persiguió al matrimonio fue Júpiter, muy brillante en el cielo aquella noche. Cuando lo vieron por primera vez, el ovni estaba encima de una estrella visible bajo la Luna. En realidad, bajo el satélite había dos planetas, Saturno -la estrella de los Hill- y Júpiter. "De haber existido un auténtico ovni, habría habido tres objetos cerca de la Luna: Júpiter, Saturno y el ovni", concluye Sheaffer. Los extraterrestres de ojos envolventes descritos por Betty eran algo raro en la ufología de la época; pero habían protagonizado, doce días antes salir a la luz en una sesión de hipnosis, un episodio de la serie televisiva de ciencia ficción The outer limits.

La abducción de los Hill fue dada a conocer al mundo por el periodista John G. Fuller en El viaje interrumpido (1966). Tras la publicación de este libro, la mitología ovni dio un giro y empezaron a multiplicarse las abducciones, siempre siguiendo el patrón de la experiencia vivida en sueños por Betty y asumida como real por ella y su marido hasta el final.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

 

Escrito por Luis Alfonso Gámez

 

 

 

EL VIAJE INTERRUMPIDO

 

 

 

POR HORACIO VELMONT

 

 

 

Nunca como en este caso ha sido más apropiado la aplicación a los escépticos el viejo refrán que dice que “en boca cerrada no entran moscas”, porque ellos, creyendo hacer gala de gran viveza, terminaron por ser los más tontos de todos los tontos.

 

Cuando yo leí en mis mocedades el famoso libro de Füller “El viaje interrumpido”, que tenía como subtítulo “¿Dos horas a bordo de un platillo volante?”, estaba convencido de que realmente había sido una abducción alienígena.

 

Más allá de algunas incongruencias en las sesiones hipnóticas, daba por sentado de que el suceso era auténtico.

 

Sin embargo, más tarde, cuando consulté con los Maestros de Luz sobre este asunto, resultó que había sido una abducción terrestre en la cual intervinieron también extraterrestres.

 

Pese a mi error salí airoso de la prueba, porque al fin y al cabo había extraterrestres de por medio, cosa que no sucedió lo mismo con los escépticos porque que todo el asunto lo consideraron, con sorprendente simpleza, nada más que una fabulación de Betty Hill.

 

Resumiendo los hechos auténticos, el esposo de Betty –Barney Hill–, formaba parte de un grupo de ufólogos, algunos de ellos militares de alta categoría, que estaban buscando hacer contacto con alienígenas, y esto alertó a funcionarios del asentamiento terrestre-extraterrestre de Álamo gordo, una especie de competidora del Área 51, aunque menos conocida.

 

La abducción del matrimonio simplemente se debió a la búsqueda de información sobre este grupo para averiguar hasta dónde habían llegado en sus investigaciones.

 

Luego de sacarle a Barney toda la información que poseía, ya que la esposa no sabía nada, los inyectaron con pentotal y les sugirieron sucesos que nunca habían ocurrido, de modo que si en el futuro hablaban, quienes los investigaran sólo recibirían los hechos tergiversados.

 

Ésta es la razón de que las sesiones hipnóticas –que, justo es reconocerlo, no convencieron del todo al propio médico que los hipnotizó ni tampoco a Füller que relató la experiencia–, carecieran en muchos aspectos de verosimilitud.

 

No es necesario que me extienda más sobre este caso porque ya lo hemos tratado con exhaustividad en "Betty y Barney Hill, ¿abducidos?"

 

 

 

Nota: La lista sobre temas extraterrestres puede verse aquí.