Índice
Magonia y el ataque al Pentágono

 

¿Pitecantropus escepticus?

CARL SAGAN

¡Por favor, no me vengan con esa tontería de

que los extraterrestres secuestran aviones!

A pesar de las declamaciones de los escépticos de que fue un avión el que chocó contra el Pentágono, lo cierto es que el aparato fue abducido por extraterrestres, con todos sus tripulantes y pasajeros, y sustituido por un misil electrónico. Más información en "Torres Gemelas, ¿atentado o autoatentado?"

 

Para ver el video que prueba que ningún avión se estrelló contra el Pentágono haz clic aquí: http://www.pentagonstrike.co.uk/pentagon_sp.htm#Main

HORACIO VELMONT

Por supuesto que en el Pentágono saben que no se estrelló ningún avión y sí un misil, sospechando que hubo intervención extraterrestre, pero obviamente ignoran lo que en realidad sucedió…

JORGE OLGUÍN

Los extraterrestres que sustituyeron con un misil electrónico el avión que iba a estrellarse contra el Pentágono pertenecen a un planeta llamado Bellatrix 4. La razón de que hicieran algo así es porque en la aeronave viajaban dos científicos expertos en genética y los necesitaban para investigar la forma de corregir la cadena de ADN ya que su raza estaba muriendo. Estoy de acuerdo que estos hechos pudieran parecer inverosímiles hace un siglo, pero no con los sorprendentes adelantos de la ciencia que hoy tenemos…

 

 

Para criticar hay que saber, pues cuando no se sabe “se toca de oído”, y cuando se toca de oído se dicen verdades mezcladas con muchos disparates, como en este artículo de Magonia, que en lugar de aclarar las cosas introduce más confusión. ¿Cuándo aprenderán a callarse la boca los escépticos?

Enlace a la página

Magonia

Una ventana crítica al mundo del misterio

viernes, agosto 22, 2003

EL 'DIABLO'. El rostro en el humo de la Torre Norte tiene su origen en que nuestro cerebro intenta reconocer formas en el caos. Foto: AP.

RUMORES DE GUERRA

"Dos hermanos serán separados violentamente por el caos... La tercera gran guerra comenzará cuando la ciudad esté en llamas" (Nostradamus, 1654). Dos días después del ataque terrorista contra el World Trade Center, esta cita, en la cabecera de un diario madrileño, daba visos de autenticidad a una apocalíptica profecía. Los hermanos eran las Torres Gemelas; la ciudad, Nueva York, y el desastre había sido predicho por Michel de Notredame a mediados del siglo XVII. El presagio era, sin embargo, tan falso como una moneda de tres euros. Para empezar, porque Nostradamus murió en 1566, así que no pudo escribir esas palabras un siglo más tarde; para acabar, porque no existe ninguna cuarteta del astrólogo francés que diga algo parecido.

La primera parte del verso fue creada en 1997 por Neil Marshall, un estudiante de la Universidad de Brock, en Canadá, para un ensayo -titulado "Un análisis crítico de Nostradamus"- en el que pretendía demostrar que un texto del pasado puede venderse como predicción de un suceso siempre que su redacción sea abstrusa. "Si haces las suficientes profecías y eres lo suficientemente inteligente para escribir de una manera abstracta, serás considerado en el futuro un vidente", argumentaba Marshall hace seis años. La clave para él era dejar reposar lo escrito hasta que una de las profecías encajase con la realidad. Cuando, el 11 de septiembre, alguien añadió a su cuarteta original lo de "la tercera gran guerra comenzará cuando la ciudad esté en llamas" y envió el texto masivamente por correo electrónico, Marshall vio su hipótesis demostrada y a sí mismo transmutado en adivino. El tiempo le había dado la razón.

'Pelotazo' editorial

La falsa profecía de Nostradamus fue la primera de las mentiras relacionadas con la tragedia de septiembre en difundirse a los cuatro vientos. La última se plasmó en un libro que se puso a la venta en Francia en marzo de 2002 y se convirtió en todo un éxito de ventas. '11 septembre: l'effroyable imposture' ('11 de septiembre. La gran impostura') propugna que no hubo ningún avión que se estrellara contra el Pentágono. Su autor, Thierry Meyssan, es periodista y preside la Red Voltaire, una organización de izquierdas que combatió en su día al Frente Nacional y que ha visto fulminada su credibilidad de la noche a la mañana por el 'pelotazo' editorial de su presidente.

El libro de Thierry Meyssan, publicado en España por la editorial del diario 'El Mundo'.

Los primeros 20.000 ejemplares de '11 septembre : l'effroyable imposture' desaparecieron de las librerías en sólo dos horas. "Hemos vendido 2.500 ejemplares en diez días cuando una novela 'superventas' puede llegar a 1.500 al mes", señalaba el 1 de abril un portavoz del local parisino de la cadena Fnac en Les Halles a 'The Guardian'. La operación de mercadotecnia empezó el 10 de febrero, cuando Raphaël Meyssan colgó -en francés, inglés, español e italiano- una sinopsis de la teoría de su padre en la web de 'L'Asile Utopique'. Dos semanas después, la página registraba 15.000 visitas diarias. La respuesta no se hizo esperar. A principios de marzo, en el sitio 'Páginas de Referencia sobre Leyendas Urbanas', se desmontaba punto por punto la tesis de Meyssan en un trabajo que ha sido actualizado tras la publicación del libro.

El periodista sostiene que los destrozos del Pentágono no fueron causados por un avión de pasajeros secuestrado, sino por el propio Gobierno estadounidense. Meyssan llega a tal conclusión al no explicarse cómo puede una aeronave de 100 toneladas que volaba a un mínimo de 400 kilómetros por hora dañar únicamente el anillo exterior del inmueble; cómo pudo chocar justo contra la planta baja; dónde están los restos del 'Boeing 757'; por qué se echó arena sobre el césped próximo al edificio, aunque no había sufrido daños aparentes; qué ocurrió con las alas del aparato y por qué, a su juicio, no provocaron destrozos; por qué el jefe de bomberos no pudo decir a los periodistas dónde estaba el avión, y cuál fue el punto de impacto.

Retórica revisionista

Barbara y David P. Mikkelson, expertos en desenmascarar fraudes, dedican un extenso artículo en las 'Páginas de Referencia sobre Leyendas Urbana's a poner en su sitio cada una de las alegaciones del 'conspiranoico', apoyándose en imágenes que, por sí solas, sacan a flote la falsedad de los argumentos de Meyssan. Así, comienzan por señalar que los efectos del choque no se limitaron al anillo exterior del Pentágono, sino que se extendieron a los cinco anillos del ala que sufrió el impacto, tras perforar el avión un muro reforzado de 60 centímetros de espesor. La aeronave, añaden, no se estrelló contra la planta baja del edificio, sino entre la primera y segunda, y tras golpear el suelo.

A pesar de que explotó en una gigantesca bola de fuego, pequeñas piezas del aparato quedaron diseminadas alrededor del edificio, y fueron fotografiadas y filmadas por los periodistas. El vertido de arena y piedras sobre el intacto césped que tanto intriga a Meyssan era para preparar el terreno para el paso de la maquinaria pesada usada en las labores de desescombro y reconstrucción. ¿Pero qué pasó con las alas? "Vi cómo el morro del avión se rompía, vi las alas avanzar hacia adelante", declaró a 'The Miami Herald' un vecino que presenció el choque. Las alas son una de las partes más frágiles de un avión y su huella en el cuartel general militar estadounidense fueron dos zonas ennegrecidas en la fachada a ambos lados del punto de impacto.

Meysan no ofrece una versión alternativa al desastre del Pentágono ni explica cómo, si el avión no se estrelló contra el Pentágono, murieron los 68 ocupantes del 'Vuelo 77' de American Airlines. Se limita a decir que "el Gobierno americano miente". Para él, todo el desastre fue el fruto de una conspiración urdida en las más altas instancias del Ejecutivo de Bush. "Esta teoría agrada a todo el mundo: no hay extremistas islámicos y todo el mundo es feliz", sentenciaba 'Le Nouvel Observateur'. Para 'Libération', se trata de un conjunto de "afirmaciones disparatadas e irresponsables, sin ningún fundamento", extremo en el que coincide el sociólogo Pierre Lagrange, para quien Meyssan recurre a "la misma retórica" que aquéllos que niegan la existencia de los campos de exterminio nazis. El Pentágono calificó el contenido del libro de "bofetada" a la memoria de las víctimas de los ataques del 11 de septiembre.

El club de la conspiración

El periodista francés entró por la puerta grande en el club de la conspiración, del que forman parte desde negadores de la existencia del virus del sida hasta seguidores de los platillos volantes. Estos últimos se dieron prisa, tras los ataques contra Estados Unidos, en revisar montañas de material gráfico a la búsqueda de pequeñas manchas en el cielo. Las encontraron y llegaron las naves extraterrestres. Numerosos astrólogos dijeron, por su parte, que habían anunciado la catástrofe, aunque ninguno presentó más prueba que una vaga frase que puede significar cualquier cosa.

No faltaron tampoco quienes vieron en la humareda y la polvareda de Manhattan los rostros del Diablo y de Dios, éste último en una fotografía de la caída de la Torre Sur. Estas imágenes no son trucajes, como la del supuesto turista en uno de los rascacielos momentos antes del choque del primer avión. Las caras son creaciones de nuestro cerebro, que busca constantemente formaciones familiares en el caos y es capaz de ver un rostro hasta en un valle marciano. Lo inquietante es que hay muchas personas que caen en las garras de 'conspiranoicos' como Meyssan, que no dudan en banalizar una tragedia y tergiversarla con tal de hacer negocio. Ésa es la última razón de la conspiración.


LA REALIDAD INVENTADA

La cuarteta de Nostradamus: "En la ciudad de Dios habrá un gran trueno, dos hermanos serán separados violentamente por el caos, mientras la fortaleza aguante el gran líder sucumbirá, la tercera gran guerra comenzará cuando la ciudad esté en llamas". Las tres primeras frases las escribió Neil Marshall en 1997; la última, un autor desconocido después del ataque contra Nueva York.

El Diablo y Dios, a escena: Las fotos en las que se ven rostros en el humo de las Torres Gemelas no han sido manipuladas; pero eso no quiere decir que estemos ante los rostros del Diablo y de Dios -o de un 'teletubbie', que también parece haber un personaje de ésos entre el humo- como han propugnado los amantes de lo sobrenatural. El cerebro humano intenta reconocer formas familiares en el caos, tenga éste forma de humo, de nubes, de nudo de árbol o de mancha en la pared.

LA FOTO DEL TURISTA. Montaje fotográfico en el que se ha colocado un avión como si fuera a chocar contra el World Trade Center.
La fotografía del turista: Se presenta como procedente de una cámara recuperada entre las ruinas del World Trade Center. Es un burdo montaje: el turista viste ropa de invierno, cuando el 11 de septiembre fue un día caluroso; el avión se aproxima por el Norte, luego tiene que tratarse de la Torre Norte, pero ésta no tenía terraza de observación (la de la otra Torre se abría a las 9.30 horas, cuando el primer choque se registró a las 8.49 horas); la aeronave es un 'Boeing 757' de American Airlines, cuando el primer avión implicado fue un 'Boeing 767'.

La maldición del 11: La catástrofe ocurrió el 11 de septiembre, el 11 del 9 (1 + 1 + 9 = 11). Uno de los vuelos estrellados contra las Torres Gemelas era el 11. New York City, Afghanistan y The Pentagon tienen, cada una, 11 letras. Éstos y otros ejemplos de pseudociencia numerológica llevaron a los amantes de lo paranormal a hablar de la maldición del número 11. Tanta cháchara demuestra sólo que quienes la difunden han sabido elegir qué sumar (¿por qué no se incluyen, por ejemplo, el 2 y el 1 de 2001 en la suma de la fecha?). Cualquiera podría hablar de la maldición del número que quisiera, siempre que eligiera bien los sumandos.

Ningún israelí murió en el World Trade Center: Los 4.000 ciudadanos israelíes que trabajaban en las Torres Gemelas no acudieron a sus oficinas el 11 de septiembre porque se pusieron todos enfermos. Esta mentira, que apareció en Internet el 18 de septiembre, es una de las urdidas para poner a Israel en el origen de los ataques terroristas. Hubo israelíes y judíos entre las víctimas de las Torres Gemelas.

Los ovnis estuvieron allí: Algunos ufólogos han visto, en las numerosas imágenes tomadas aquel día, platillos volantes alrededor de las Torres Gemelas y del Pentágono. Como la mayoría de la evidencia a favor de las visitas extraterrestres, ésta es también insostenible. Se trata de puntos claros u oscuros en el cielo que pueden deberse a defectos del negativo o a aeronaves -aviones o helicópteros- lejanos.

Publicado originalmente en el diario 'El Correo'.

Luis Alfonso Gámez

 

 

LA VERDAD SOBRE LOS ATENTADOS A LAS

TORRES GEMELAS Y AL PENTÁGONO

 

POR HORACIO VELMONT

 

En principio, cabe ratificar las sospechas del gobierno norteamericano de que quien estaba detrás de los atentados del 11 de Septiembre de 2001 era Bin Laden, es decir que no fue un autoatentado como algunos trasnochados piensan.

Pero si bien las Torres Gemelas fueron destruidas por terrestres, no lo fue la destrucción del Pentágono, ya que se debió a la intervención extraterrestre.

El asunto es que los habitantes de un planeta denominado Bellatrix 4 estaban muriendo y entonces descubrieron que en el avión que viajaría hacia Estados Unidos, y que impactaría contra el Pentágono, viajaban dos científicos expertos en ADN, lo cual les venía como anillo al dedo..

Naturalmente que, con el dominio que tenían de los viajes en el tiempo, no desconocían lo que tramaba Bin Laden y cuál sería su blanco, y por lo tanto, ni lerdos ni perezosos, idearon la forma de secuestrar al avión con todos los pasajeros para apropiarse de esos dos científicos, poniendo sobre el tapete el daño menor que causarían con el secuestro, ya que estaban condenados a morir irremisiblemente.

En realidad, como los hechos no pueden cambiarse, el avión se estrelló realmente contra el Pentágono, pero estos extraterrestres lo que hicieron es abrir un universo alterno en el cual ellos lo abdujeron salvando a los tripulantes y pasajeros.

En el momento que escribo esto ignoro si los habitantes de Bellatrix 4 tenían el conocimiento de que abrieron un universo alterno, pero, sea como fuere, el universo real para ellos era aquel en que el avión no se estrelló.

El Gobierno de Estados Unidos, que por supuesto saben que no se estrelló ningún avión contra el Pentágono, sospechan de la intervención extraterrestre, pero no tienen la certeza exacta de lo que realmente sucedió porque si bien hubo destrozos no pudieron encontrar el artilugio que los provocó.

Nosotros sabemos, porque así nos lo revelaron los Maestros de Luz, que fue un misil electrónico el que produjo los daños, y de ahí que no quedaran restos del proyectil.

Y ésta es toda la simple historia.

 

Nota: Quien quiera ampliar estas explicaciones puede ir a "Torres Gemelas, ¿atentado o autoatentado?", donde también se incluyen los diálogos de la sesión del 22/3/05 atinente a estos sucesos.