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Magonia y los médium

 

La comunicación con el mundo espiritual, tanto con los espíritus del Error como con los de Luz, se ha hecho desde el principio de los tiempos de modo rutinario a través de la mediumnidad, no habiendo en ello nada misterioso y ni siquiera extraño. Así como en el plano físico la comunicación con otros encarnados se hace a través del teléfono, con los espíritus en lugar de un aparato telefónico el intermediario es un médium o canalizador. Como los escépticos en su ignorancia no distinguen la paja del trigo, metiendo todo en una misma bolsa, han quedado confundidos con las disparatadas traducciones de los mensajes que algunos médium han realizado, sea por ignorancia, sea por ego, sea por engramas o directamente por el decodificador mental desajustado.

CARL SAGAN

¡Por favor, no me vengan con esa tontería

de que se puede hablar con los muertos!

HORACIO VELMONT

Los escépticos han quedado atrapados con la palabra “muertos”, porque es obvio que nadie puede hablar con los muertos. Lo que se quiere significar con esta palabra es que la comunicación se puede hacer con los que han “muerto” desde el punto de vista del plano físico, pero que siguen vivos como espíritus en el mundo que algunos llaman pintorescamente “Más allá”. Por eso es mejor hablar de “desencarnación” y no de “muerte”, aunque en definitiva signifiquen lo mismo.

JORGE OLGUÍN

Los escépticos ven a la mediumnidad como algo misterioso, y al no comprenderla, como siempre ha sucedido a través de la historia cuando hay ignorancia, la combaten aduciendo que es el médium el que inventa todo. Si el médium fuera el que inventara las respuestas, entonces sería como Dios, porque solamente Dios es sabio en todas las materias.

 

 

 

Con su habitual torpeza de no distinguir la paja del trigo, los escépticos –que sólo saben de mediumnidad por lo que leyeron o escucharon por ahí–, no se dan cuenta de que verdaderamente John Edward se está comunicando con entidades del mundo espiritual, pero que como no es un médium capacitado, a lo que se suma su ignorancia del mundo espiritual, no capta bien los mensajes y los traduce como puede. Además, confunde al público porque interpreta erróneamente que lo que se le comunica procede de amigos o parientes, siendo que en el plano espiritual no existen roles, ni razas, ni sexos, ni niños, ni adultos, sólo existen espíritus.

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Magonia

Una ventana crítica al mundo del misterio

Domingo, 27/02/2005

 

¿'Cruzando al Más Allá' con John Edward?

John Edward en acción, en 'Cruzando al Más Allá'.

No se pierdan el show de John Edward. Se llama Cruzando al Más Allá y lo emite en español People+Arts, dentro de la oferta de Digital +. Topé con él por casualidad hace unas semanas y me quedé pegado al televisor. No pude evitarlo. Cada segundo que pasaba me parecía más increíble lo que veía y oía, y más sorprendente el éxito que tiene en Estados Unidos y que una productora se haya animado a doblarlo al español. ¿Cómo puede alguien ser tan ingenuo como para creer que hay individuos capaces de comunicarse con los muertos? Porque eso es lo que dice Edward que hace y lo que simula en un plató de televisión ante un público entregado que se emociona y hasta rompe a llorar cuando el médium transmite los mensajes de los difuntos.

El típico diálogo del dotado con sus seguidores es del siguiente estilo:
-"Hay una referencia en la familia a un payaso o a alguien vestido de payaso", dice Edward mirando al público, a la espera de que alguien se dé por aludido.
-"Tengo un sobrino que se vistió de payaso para Halloween y para su cumpleaños, y vino a enseñárselo a los niños", comenta una mujer.
-"¡Vale! ¿Aún está aquí? ¿Murió?"
-"Sí".
-"¡Vale! Creo que esto es para usted -concluye el médium en referencia al mensaje que presuntamente está recibiendo del Más Allá-. ¿Quién es la mujer que falleció por cáncer de pulmón o pecho?"
-"Mi hermana".
-"¡Vale! ¿El marido también está aquí?"
-"No; era soltera".
-"¿Su marido ha fallecido?"
-"Sí".
-"Porque me dice que está con el marido. ¡Bien! Hay una conexión con el marido. Tengo que identificar a Frank o Fran..."

Edward pregunta y pregunta, cubriendo todas las posibilidades -"¿Aún está aquí? ¿Murió?"-, pasa rápido sobre los errores -la soltería de la hermana-, se aprovecha de la información que le da su interlocutor cuando le pregunta directamente -"¿Su marido ha fallecido?"- y sigue sacando generalidades con las que cualquiera puede identificarse. Así, lanza al auditorio, compuesto por alrededor de un centenar de personas, cuestiones tan concretas como si alguien conoce a una Ellen o le pregunta a una mujer si le dice algo una A como inicial de un conocido. Conocido quiere decir desde el marido hasta el portero de la finca de un tío abuelo, y puede estar en el estudio o no, vivo o muerto hace tiempo. Así, ¿quién puede fallar? Basta ver uno de los episodios de Cruzando al Más Allá para detectar esas burdas trampas, las mismas que practican todos los adivinos, desde el prestigioso que consultan reyes y empresarios hasta el de medio pelo de un canal de televisión local.

La técnica se conoce como lectura fría y permite hacer creer a un individuo que uno sabe de él algo que en realidad no sabe, a partir de lo que el mismo sujeto dice, de su aspecto y de generalizaciones que encajan como anillo al dedo en el 99% de la gente. Esto último es lo que hacen todos los fabricantes de horóscopos, sea Leonor Alazraki en El País o Julio Antonio López en Más Allá. Siempre es la misma estafa, el mismo engaño, el mismo fraude. Se trata de prendas de talla universal que se adaptan a cualquiera gracias a frases como: hace todo lo posible por llevarse bien con los demás, pero no puede evitar algunos arrebatos cuando le sacan de sus cabales; sus parientes y amigos le tienen en alta consideración y suelen pedirle ayuda, algo a lo que únicamente se niega por fuerza mayor...

En su libro The skeptic's guide to the paranormal (2004), Lynne Kelly resume en qué consiste la técnica. "Para tener éxito con la lectura fría, todo lo que usted necesita hacer es dos cosas fundamentalmente: contar a la gente que es humana -todos somos más iguales que diferentes- e incorporar lo que ellos le cuentan, verbal o no verbalmente, a su discurso como si fuera parte de la revelación", explica la escéptica australiana. Si se fijan, es lo que hace Edward en el diálogo anterior, en el que formula un gran número de afirmaciones en muy poco tiempo. Michael Shermer ha llegado a contar casi una aseveración por segundo durante el primer minuto de emisión de un episodio del show. "Piensen en ello: en un minuto Edward dispara sesenta nombres, colores, fechas, enfermedades, condiciones, situaciones, parientes y otros. Va tan rápido que tienes que parar la cinta, rebobinar y volver a escucharlo para poder seguirle", indica el director de la Skeptic Magazine en un artículo sobre Cruzando al Más Allá. A la hora de ver los seis espacios que tengo grabados, he hecho lo que dice Shermer en muchas ocasiones. Es la mejor manera de comprobar que el dotado acierta muy poco y que la mayor parte de las veces es la gente la que le da una respuesta de la que luego él se apropia.

Parece, no obstante, que el éxito de Edward no se basa únicamente en la lectura fría y que no es cierta la sentencia con la que se abre cada una de las entregas del show: "Lo que están a punto de ver es real. John Edward no conoce ningún dato sobre las personas con las que va a conversar". Leon Jaroff, periodista y miembro del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), se hizo eco, en marzo de 2001 en un artículo en Time, del testimonio de un hombre, Michael O'Neill, que asistó al programa y comprobó que, durante la larga espera antes de entrar en el estudio, los ayudantes del médium se mezclaban con los invitados, conversaban con ellos y les hacían rellenar tarjetas con su nombre y arbol genealógico. Según O'Neill, en contra de lo que parece en la tele, el programa tiene detrás una concienzuda labor de montaje en la que se eliminan muchos fallos de Edward y se presentan como aciertos videncias que no lo son. Joe Nickell ha revelado, además, en The Skeptical Inquirer que el presunto dotado fue cazado en el programa Dateline cuando intentó colar como un mensaje de ultratumba lo que una persona le había contado antes.

John Edward es un tipo cachas bajo cuyo aspecto bonachón se oculta un desaprensivo, un sinvergüenza que juega con uno de los sentimientos más nobles del ser humano: el cariño por sus muertos. Ver Cruzando el Más Allá exige, por eso, tener un estómago a prueba de bomba. Lo bueno es que desmontarlo con el mando a distancia puede abrir a mucha gente los ojos sobre los manejos de los estafadores del futuro y del Más Allá, usen bola de cristal, cartas de tarot, ouija o cualquier otro artilugio de feria.

 

Escrito por Luis Alfonso Gámez a las 02:24 am  <>Ver/Hacer comentario (4)

 

 

 

¿QUÉ ES LA MEDIUMNIDAD?

 

POR HORACIO VELMONT

 

Pregunta: ¿Qué es en realidad la mediumnidad?

 

Respuesta: La mediumnidad es el vehículo que permite la comunicación entre el plano físico y los planos suprafísicos, mal llamados "espirituales" porque es un término equívoco (los planos 2 y 3, por ejemplo, denominados "del Error", son habitados por seres que son precisamente todo lo contrario de lo que se entiende comúnmente por la palabra "espiritual").

A través de la mediumnidad, los espíritus que tienen cuerpo físico (encarnados) pueden comunicarse con los que no lo tienen (desencarnados).

 

Pregunta: ¿Por qué prácticamente todos los líderes religiosos se han manifestado en contra de la mediumnidad?

 

Respuesta: No se han manifestado en contra de la mediumnidad en sí, sino de su utilización indiscriminada, especialmente por quienes desconocen su mecanismo y sus peligros. La mediumnidad es un arma de doble filo: mal utilizada puede provocar estragos. Uno de los ejemplos más famosos puede verse en Juana de Arco, que era una médium formidable, pero la errónea interpretación de lo que recibía de los mundos suprafísicos la llevó a cometer tremendos desatinos, que finalmente la condujeron a la hoguera. Así como hay que distinguir la electricidad de su uso, que puede ser bueno o malo, también hay que diferenciar a la mediumnidad, como hecho científico, de su utilización correcta o incorrecta.

 

Pregunta: ¿Qué probabilidad existe en la actualidad de una transmisión fiel de los mensajes por parte del médium?

 

Respuesta: En esta etapa de la humanidad las probabilidades son escasas, y aun una transmisión fiel no es suficiente.

 

Pregunta: ¿Por qué una transmisión fiel no es suficiente?

 

Respuesta: Voy a responder con otra pregunta: ¿Acaso el teléfono no transmite fielmente las palabras, pero los conceptos vertidos por quien está del otro lado de la línea pueden estar equivocados? En buen romance, alguien, a través del teléfono, puede transmitir con toda fidelidad que ¡dos más dos son cinco! La transmisión mediúmnica, entonces, no solo debe ser fiel, sino verdadera.

 

Pregunta: ¿Cuáles son los obstáculos más comunes de la mediumnidad?

 

Respuesta: Los obstáculos de la mediumnidad son tantos, y tan importantes, que se puede decir que es casi un milagro que en la actualidad exista una transmisión en la que pueda confiarse. El 99 % de los mensajes recibidos son, de alguna manera, falsos.

 

1) El primer obstáculo es que el médium no es un transmisor sino un traductor. Un teléfono o una radio son transmisores, y el médium no es ninguna de estas cosas. El médium traduce las ideas o conceptos de los desencarnados a palabras entendibles en el plano físico. En los mundos suprafísicos o "espirituales" no se usa el lenguaje como en el plano físico, sino la telepatía, a través de la cual en un instante se puede transmitir el contenido de toda una biblioteca. El problema de la mediumnidad consiste, entonces, en cómo transmitir una idea o un concepto de cierta vastedad en pocas palabras. Si en el plano físico a mil personas se les pide describir en diez líneas una casa, casi con seguridad se tendrá la descripción de mil casas distintas. Y con la mediumnidad sucede lo mismo.

 

Al no ser un teléfono o una radio, al médium le cabe el conocido refrán de "tradutore traditore", es decir, el traductor es siempre un traidor. Y en esto no tiene nada que ver la buena fe, porque sucede lo mismo. Naturalmente que si el médium es de mala fe el problema se agrava.

 

2) El segundo obstáculo es que al problema de la traducción hay que agregarle otro no menos importante, y es el hecho de que la mayoría de los mensajes mediúmnicos son brindados por entidades del Error, es decir de los planos 2 y 3, que a su ignorancia hay que agregarle las intenciones de escarnecer a los seres encarnados, aprovechando que éstos no pueden percibirlos (ellos sí pueden percibirnos, porque, como pauta, los planos superiores pueden ver a los inferiores). Mal, entonces, estas entidades pueden transmitir verdades que ni ellos mismos saben.

 

Incluso existen entidades que han alcanzado los planos superiores pero a causa de su ego han descendido de nivel, y entonces utilizan a los seres humanos encarnados para descargar su odio o frustración. Éstos son los peores, porque dan mensajes verdaderos mezclados con mensajes falsos. ¿Y que puede haber más pernicioso que una entidad que para destruir miente, pero para que le crean la mentira la disfraza con algunas verdades?

 

3) El tercer obstáculo es la poca capacidad de la mente decodificadora del médium para traducir ideas o conceptos a palabras. Hay traductores y traductores. Si el médium traduce literalmente (es decir, sin interpretar o evaluar primero el mensaje), esa traducción puede ser un desastre, tal como sucede con los traductores mecánicos. A esto hay que agregar el poco o ningún conocimiento que tenga el médium de la materia sobre la que versa la mediumnidad. Si la entidad desencarnada transmite conceptos de música y el médium no tiene este tipo de conocimiento, sería algo excepcional que traduzca fielmente los mensajes.

 

4) El cuarto obstáculo son las ideas propias del médium. Si el médium es, por ejemplo, fanático religioso y una entidad le quiere transmitir ideas agnósticas, lo más probable es que las tergiverse. Y esta tergiversación el médium puede hacerla en forma automática y de buena fe. Aquellos que escuchan los mensajes y que confían en la buena fe del médium porque conocen su trayectoria pueden ser inducidos a error a causa de esta peculiaridad que ignoran.

 

¿Qué sucede con las entidades de Luz que se comunican a través de un médium que tergiversa los mensajes? Simplemente se retiran, y entonces toman su lugar otras entidades de bajo nivel que continúan los mensajes haciéndoles creer al médium y a los asistentes a las sesiones que continúan presentes los Maestros. Rara vez el médium y los asistentes se dan cuenta de la sustitución, porque las entidades del Error son muy astutas en este aspecto, y así es como entonces aquéllos, obviamente de buena fe, comienzan recibir y a difundir falsedades.

 

Los mensajes disparatados que escuchamos en forma reiterada y que hieren el sentido común, tienen precisamente esta procedencia.

 

Los Maestros de Luz no pueden impedir que esto suceda porque tienen que respetar el libre albedrío, pero ven con pena (los seres de Luz no sufren por ellos mismos, sino por los otros) cómo el médium y sus seguidores son engañados en su buena fe.

 

5) El quinto obstáculo son los engramas en reestimulación que pueda tener el médium. Como los engramas operan como órdenes hipnóticas, la mente decodificadora del médium puede recibir bien una idea, pero aun así el engrama le hace tergiversarlo (siempre en forma automática, ya que el engrama no depende de la voluntad). Entonces, por ejemplo, si el médium tiene implantado en su mente reactiva un engrama con el contenido "Dios no existe", a las entidades les será imposible lograr que el médium traduzca "Dios existe". De más está decir que sobre esta base errada ningún mensaje puede ser válido.

 

6) El sexto obstáculo es la agresividad de los asistentes a una sesión mediúmnica, que pueden desestabilizar el delicado organismo del médium y por ende a la entidad incorporada. La fidelidad de la transmisión en estas circunstancias se resiente, e incluso puede hacer "saltar" del receptáculo a la entidad incorporada.

 

Cuanto más elevado es el médium, con más facilidad puede ser desestabilizado. Después de un hecho así, durante varios días el médium sufre, inevitablemente, diversos trastornos físicos y psíquicos.

 

Pregunta: ¿Por qué el caso de Jorge Olguín sería diferente?

 

Respuesta: La respuesta es muy simple. En la historia de la humanidad puede observarse cómo siempre aparece alguien que marca el punto más alto de la raza en ese momento. Cuando Barnard hizo la primera operación de corazón era el único que la podía hacer, a pesar de todos los buenos cirujanos que existían en esa época. El día 5 de mayo de 1954, el atleta británico Roger Bannister corrió la milla por debajo de los 4 minutos, siendo, para los expertos algo casi inconcebible que una persona pudiera cubrir dicha distancia en un guarismo por debajo del "límite" imaginario de los cuatro minutos. La sonata de Beethoven llamada "El martillo" fue considerada imposible de ejecutar hasta que lo hizo Franz Liszt. Las posibilidades de la ejecución violinística permanecieron ignoradas hasta Paganini, del cual se dijo, por su virtuosismo, que había pactado con el diablo. Hoy muchos cirujanos hacen operaciones de corazón, muchos corredores han sobrepasado el récord de Bannister, muchos pianistas ejecutan la sonata "El martillo" de Beethoven y muchos ejecutan las composiciones de Paganini con toda facilidad.

 

Pero siempre hay un pionero, que encarna precisamente con la misión de imprimir un nuevo impulso al hombre. En el campo de la mediumnidad, el profesor Jorge Olguín es uno de estos pioneros. Es uno de los cuatro médium en todo el mundo capaz de recibir la Energía Crística (el Cristo) y el primero, y el único hasta ahora, que pudo incorporar a un eloah. Cualquier otro médium hubiera sido destruido o desestabilizado  por la tremenda energía de estas entidades.

 

Por otra parte, la mediumnidad de Jorge Olguín es la de una entidad que, como espíritu, se encuentra en el 5º nivel de vibración, el más alto grado al que puede alcanzar un espíritu, siendo su fidelidad de transmisión del 95 %, que llega casi al 100 % cuando revisa el material grabado y lo corrige, momento en el cual también es ayudado por su propio Thetán o Yo Superior (Johnakan Ur-el) y otras altas entidades.

 

Pregunta: ¿Cómo se puede saber si lo que transmite el profesor Olguín es verdad?

 

Respuesta: Fundamentalmente a través de la práctica y el estudio. Se llega un punto en que de tanto dialogar con las entidades, uno termina haciéndose experto. Pero a esto debe sumarse la condición de que el interlocutor debe tener suficientes conocimientos sobre la materia sobre la cual pregunta. Si el interlocutor no sabe nada, por ejemplo, de Dianética o de Cienciología, mal puede evaluar si la entidad que responde es el espíritu que animó a Hubbard cuando estuvo encarnado o si la entidad que se presenta conoce el tema. De la misma forma, solamente alguien que tenga un mínimo de conocimiento de la teoría de la relatividad, sabría si es Einstein o algún otro sabio de la misma magnitud el que se está comunicando y brindando explicaciones (en realidad no importa el nombre de la entidad sino el mensaje).

 

Cuando yo dialogo sobre Dianética o Cienciología, sé muy bien si la entidad que se comunica sabe o no del tema. Además, el espíritu que animó a Hubbard cuando estuvo encarnado tiene una forma peculiar de comunicarse que, con la práctica, se aprende a individualizar.

 

Para concluir, hay que tener en cuenta que los espíritus son, al encarnar, meros intérpretes de un rol, y que al desencarnar ese rol desaparece. Esto significa que nadie puede comunicarse con el Jesús histórico, con Ron Hubbard, con Confucio o con su propio padre fallecido, porque estas personas fueron meramente personajes interpretados por un determinado espíritu (en realidad, solamente por su 10 %, quedando el 90 % en su plano de origen), que incluso encarnó y ejerció otros roles en muchísimas oportunidades. Por lo general, los espíritus encarnan 100, 200 o más veces, de modo que sería absurdo confundir un rol con el espíritu-actor que lo animó. Esto ya se dijo muchas veces: sería lo mismo que confundir al espía de ficción James Bond con el actor Sean Connery que lo interpretó.

 

En mi práctica mediúmnica he visto que los espíritus que se incorporan para dialogar se molestan bastante cuando algún asistente los confunde con el rol que interpretó en el plano físico, con el cual poco o nada tiene que ver.

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