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Magonia y los milagros de Jesús

 

Los escépticos sostienen que el truco de caminar sobre

las aguas consiste en saber dónde están las piedras…

CARL SAGAN

¡Por favor, no me vengan con esa tontería

de que Jesús caminó sobre las aguas!

HORACIO VELMONT

La sabiduría de los escépticos es asombrosa, no sólo están en contra de la teoría que postula que Jesús caminó sobre el hielo, sino que afirman que el Maestro tampoco caminó sobre las aguas, ni multiplicó los peces y los panes, ni curó leprosos, ni le devolvió la vista a los ciegos, ni resucitó a Lázaro, y ni siquiera él mismo resucitó. Y agregan con toda seriedad y sin sonrojarse que mientras no se pruebe lo contrario son meramente leyendas…

Los escépticos disparan tantas negaciones que algunas pegan en el blanco. Es cierto que Jesús no convirtió el agua en vino en las Bodas de Canaán, sino que simplemente sugirió al dueño de casa que vertiera agua en las tinajas vacías y removiera el mosto que estaba en el fondo, con lo que se obtuvo incluso un mejor vino que el anterior. Más información en "Los milagros de Jesús"

JORGE OLGUÍN

Jesús produjo muchos hechos extraordinarios, pero jamás hizo un milagro porque un milagro es lisa y llanamente un disparate. El Maestro verdaderamente caminó sobre las aguas, pero sólo fue una proeza de habilidad, y por eso cuando Pedro quiso imitarlo se hundió. La levitación, aunque en pequeña medida, es posible y algunos pueden lograrla. Más información en "Levitación, ¿mito o realidad?"

 

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magonia

 

Lunes, 17/04/2006

Milagro sobre hielo

Un solo milagro y tres versiones distintas. Es lo que se encuentra quien lee, en los evangelios de Mateo, Marcos y Juan, el episodio en el que Jesús anda sobre las aguas en el mar de Galilea. Según el primero (Mt 14, 22-33), había tormenta cuando los apóstoles vieron desde la barca a Jesús "caminar sobre el mar", el maestro animó a Pedro a que saliera a su encuentro y el discípulo empezó a hundirse porque dudó. En el segundo (Mc 6, 45-52), había viento fuerte cuando Jesús anduvo sobre el mar hasta la barca de sus seguidores y, una vez en ella, hizo que el viento amainara. Y, en el tercero (Jn 6, 16-21), las aguas habían comenzado a encresparse cuando los apóstoles vieron a Jesús "que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca", pero no llegaron a recogerle porque la embarcación "tomó tierra en el lugar a donde se dirigían".

Jesús caminando sobre las aguas del mar de Galilea, según Gustave Doré.Supongamos -y es mucho suponer- que este episodio está inspirado en un hecho real. ¿Habría alguna explicación racional posible? Doron Nof, profesor de Oceanografía en la Universidad del Estado de Florida, cree que sí y lo defiende en un artículado titulado "Is there a paleolimnological explanation for walking on water in the Sea of Galilee?" (¿Existe una explicación paleolimnológica para caminar sobre el agua en el mar de Galilea?), publicado en el último número del Journal of Paleolimnology. La paleolimnología es la rama de la ciencia que estudia la evolución histórica de los lagos a partir del análisis de los sedimentos.

El mar de Galilea, también conocido como lago de Genesaret y lago Tiberíades, es una masa de agua dulce situada entre Israel y Siria, tiene 148 kilómetros cuadrados y una profundidad media de 20 metros. Noron sostiene que, si ocurrió hace 2.000 años algo parecido a lo que narran los tres evangelios citados, podría explicarse gracias a una peculiaridad del lago que facilita que se formen gruesas capas de hielo en zonas determinadas en épocas climáticas más frías que la actual. El oceanógrafo reconoce que, en principio, "es difícil imaginar" que una masa de agua sobre la que la atmósfera registra temperaturas superiores a 10º C durante el invierno pueda enfriarse hasta el punto de comenzar el proceso de congelación, que requiere para empezar que la temperatura del agua de todo el lago esté por debajo de los 4º C. Sin embargo, hay una particularidad que hace "único" el mar de Galilea e innecesario ese paso previo: que se enfríe toda el agua hasta los 4º C.

A lo largo de la orilla occidental del lago, desembocan bajo la superficie manantiales de agua templada y salada, que queda al fondo y hace de barrera a la convección, proceso por el que, dada su diferente densidad, en un lago normal, el agua fría baja y la caliente sube a la superficie, donde se enfría por su contacto con el aire. Por eso, para que empiece la congelación de la superficie en el mar de Galilea, sólo hace falta que se enfríe la capa superior de agua fría a esa lengua de agua caliente. Aún así, hoy en día, la probabilidad de que el enfriamiento tenga como consecuencia una placa de hielo capaz de soportar el peso de un hombre "es virtualmente cero (una vez en más de 10.000 años)".

Norf y sus colaboradores -Ian McKeague, de la Universidad de Columbia, y Nathan Paldor, de la Universidad Hebrea de Jerusalén- estiman que durante el periodo climático frío conocido como Dryass Joven, que empezó hace 12.700 años y duró 1.500, las temperaturas fueron en la región al menos 7º C inferiores a las actuales, lo que supuso que se pudieron formar gruesas placas de hielo en el mar de Galilea una vez cada 17 años. "Durante los episodios fríos de hace 1.500 y 2.500 años (cuando la temperatura atmosférica fue 3ºC o más baja que hoy), el hielo apareció una vez cada 160 años o menos", escriben en el Journal of Paleomnology. Han encontrado un conjunto de esos afloramientos de agua salada y templada en Tabgha, zona en la que Jesús pasó parte de su vida, y proponen que el milagro bíblico pudo deberse a que Jesús caminó sobre una de esas placas de hielo, que se adentrarían en el lago hasta 30 metros como máximo, dando la apariencia desde la distancia y especialmente si llovía -dos de los evangelios hablan de tempestad- de que andaba sobre el agua.

Los autores dicen que es una posible explicación; pero dejan el juicio final sobre si ocurrió así a "arqueólogos, estudiosos de la religión, antropólogos y creyentes". Para mí, el punto de partida de Norf y su equipo es erróneo, aunque la conclusión a la que llegan suponga un avance en el conocimiento del mar de Galilea. El error es presuponer que éste y otros milagros de Jesús tuvieron una base real, que fueron algo más que una creación de los redactores de los evangelios. Mientras no se demuestre lo contrario, los hechos milagrosos de la Biblia me los tomo como aportaciones de los narradores para engrandecer a los protagonistas de sus relatos, sean los profetas y patriarcas inexistentes del Antiguo Testamento, sea el Jesús del Nuevo Testamento. Por eso, no creo que haya que preocuparse de buscar un a expñlicación científica a la multiplicación de los panes y los peces, la separación de las aguas del mar Rojo y la resurrección de Lázaro. Son leyendas.

 

Escrito por Luis Alfonso Gámez a las 12:04 am  Ver/Hacer comentario (9)

 

 

LA LIMITACIÓN MENTAL DE LOS ESCÉPTICOS

 

 

 

POR HORACIO VELMONT

 

 

 

Los escépticos añaden a su ignorancia una tremenda incapacidad para captar la realidad separando la paja del trigo. Como no pueden comprender la autenticidad de los hechos extraordinarios de Jesús, que los creyentes erróneamente atribuyen a milagros, entonces con total simpleza mental, al no encontrar otra explicación, directamente los niegan, cometiendo un flagrante atentado contra la verdad histórica.

 

¿A quién se le ocurre, sino a los escépticos, que si un hecho histórico de Jesús no es un milagro, entonces hay que deducir que nunca existió y se trata de una leyenda?

 

El Jesús histórico existió y también los hechos que se relatan de su vida, pero tienen otra explicación sin necesidad de recurrir al milagro, que en definitiva no es más que un absurdo. 

 

Un milagro sería, y éste es un ejemplo clásico, que en el juego del Truco la carta del Cuatro, que es la más baja, le gane al As, que es la carta más alta, ¡algo que ni siquiera Dios mismo puede hacer!

 

La única forma de hacerlo sería cambiando las reglas del juego, pero en este caso, obviamente, ya no sería un milagro, y ni siquiera un hecho extraordinario.

 

La época en la que Jesús caminó sobre la tierra era de hombres muy rudos e ignorantes, y muchas veces la falta de limpieza era lo que provocaba diversos males del cuerpo, incluso la ceguera o la sordera, y Jesús producía muchas veces esos “milagros” sugiriéndoles que practicaran un poco de higiene sobre esos órganos.

 

También Jesús caminó sobre las aguas, que si bien en realidad fue algo portentoso, no es imposible desde el punto de vista científico. La levitación no es una utopía y algunas personas pueden lograrla, aunque se trata de una facultad excepcional.

 

Cabe señalar también que el Maestro podía canalizar a la Energía Crística y por su intermedio podía hacer curaciones asombrosas, pero nunca reñidas con la ciencia.

 

Cuando resucitó a Lázaro, lo hizo ayudado precisamente por la Energía Crística, pero por supuesto no es cierto que su cuerpo estaba putrefacto, en cuyo caso no hubiera podido hacer nada.

 

Desde ya que hizo caminar a paralíticos, pero nunca podría hacerle crecer un miembro a alguien que lo hubiera perdido.

 

A veces ni siquiera hubo un hecho extraordinario, como el episodio de la conversión del agua en vino en las Bodas de Canaán.

 

En este caso el Maestro Jesús simplemente le sugirió al dueño de casa que llenando de agua las tinajas y removiendo el mosto que se hallaba depositado en el fondo se podía obtener nuevamente vino.

 

Cuando el dueño de casa siguió el consejo de Jesús todos comprobaron que incluso era mejor vino que el anterior.

 

El hecho más milagroso que se atribuye a Jesús es indudablemente el de su resurrección, pero sin embargo en este caso hubo intervención extraterrestre.

 

Y así podemos seguir ad infinitud, sin necesidad de negarlos neciamente como hacen los escépticos, con todos los hechos producidos por él …

 

 

 

Referencias.

 

 

 

Milagros de Jesús

 

 

 

Transfiguración de Jesús

 

 

 

Resurrección de Jesús