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Las maldiciones
Grupo Elron

 

 

 

 

LA PERSISTENCIA DE UN MITO

¿Existen en realidad las maldiciones?

Estimado profesor Velmont: Me dirijo a usted para solicitarle información sobre la cuestión de las maldiciones. ¿Cómo es posible hacerlas y cómo uno se puede proteger de ellas? Me refiero a las tan conocidas como las maldiciones de las momias egipcias, específicamente la de Tutankamon, la del diamante Hope, etc. Son muy conocidas también las maldiciones en la colonia artística de Hollywood, como las de los intérpretes de Superman, George Reeves y Cristopher Reeve. El primero apareció muerto misteriosamente después de interpretar al Hombre de acero durante mucho tiempo, y el segundo, que lo interpretó en tres o cuatro oportunidades, quedó paralítico al caerse de un caballo. Observe la coincidencia en los apellidos de ambos actores: Reeves y Reeve, que, aunque al segundo apellido le falta la "s" no deja de ser una notable coincidencia.

Elbio S.

RESPUESTA

Apreciado Elbio: En primer lugar, desde ya te informo que las maldiciones no existen, debiéndose fundamentalmente las muertes, en el caso de las famosas maldiciones de las momias egipcias, a bacterias que se activaron al descubrirse las tumbas, y, en otros casos, como el del diamante Hope, a la intervención de los espíritus del Error (¿cuándo no?).

Y lo mismo ha sucedido en todos los casos de supuestas maldiciones, tratándose simplemente de causas naturales o provocadas por los espíritus del Error o simples coincidencias, sin descartar la concurrencia de algunas de ellas o de todas en un determinado caso.

Tampoco existe lo que se ha dado en llamar las "maldiciones de Hollywood" o de la farándula o con cualquier otro nombre con que se las haya denominado.

En el caso de los intérpretes de Superman, por ejemplo George Reeves, se trató de un problema de naturaleza egoica, porque se suicidó al caer en un profundo pozo depresivo al malograrse su carrera de actor al quedar encasillado en la interpretación de Superman.

No fue asesinado, como algunos sospecharon. Sin importar el papel en el que actuara, cuando el público lo veía en las películas, de inmediato lo identificaba con Superman, esperando que saliera por la ventana volando.

A todo esto cabe agregar el affaire amoroso que había tenido con la esposa de Mannix, que era nada menos que uno de los vicepresidentes de la Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), en una época muy pacata en que estas cosas eran muy mal vistas. Y este conflicto aún lo perseguía después de que la relación concluyó.

Todo esto, que no era ningún secreto ya que era vox populi en la colonia artística hollywoodense, terminó por impulsarlo a quitarse la vida.

En cuanto a Christopher Reeve, la cuestión del apellido similar al del otro actor es una mera coincidencia y, en lo que respecta a su caída del caballo, se trató de un accidente, sin descartar, naturalmente, cuestiones kármicas, pero esto es harina de otro costal y, obviamente, no tiene nada que ver con este tema.

Y esto es todo respecto a las "maldiciones", detrás de las cuales siempre hay una explicación absolutamente lógica y natural.

Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo.

Horacio Velmont.