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Leyendas urbanas I Las fotos trucadas |
HORACIO VELMONT Demás está decir que los incas eran simplemente un pueblo indígena muy primitivo oriundo del planeta Tierra, y las sorprendentes construcciones fueron realizadas por extraterrestres que convivieron mucho tiempo con ellos, retirándose cuando empezaron las expediciones europeas a estas tierras. Más información en “El Astronauta de Palenque” y “Las Piedras de Ica”. |
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LAS LEYENDAS URBANAS POR HORACIO VELMONT Una leyenda urbana es un tipo concreto de hoak (del inglés: engaño, bulo), un mensaje de correo electrónico con contenido falso o tramposo y por lo general distribuido en cadena. Mientras algunos informan sobre virus catastróficos, otros apelan a la solidaridad con un niño enfermo o cualquier otra noble causa, otros contienen fórmulas para hacerse millonario o crean cadenas de la suerte como las que existen por correo postal. Las leyendas urbanas se difunden como un rumor que va pasando de persona en persona, para al final no saberse muy bien si es cierto o no. Su exposición, en lugar de eliminar la incertidumbre, acaba por dar un tono de credibilidad a lo que se cuenta. Entre las leyendas urbanas conocidas se pueden mencionar, por ejemplo, las que afirman que Walt Disney está congelado (criogenizado) esperando que la ciencia pueda curarle el cáncer del que murió, o que las alcantarillas de Nueva York están llenas de cocodrilos, pues en cierta ocasión alguien, harto de tener una cría de cocodrilo como mascota, o simplemente porque tenía miedo de que creciera, la tiró al inodoro. No hay diferencia entre los hoax que pasan de boca en boca y los que se envían por correo electrónico; es decir, cambia el medio, pero el mensaje sigue siendo básicamente el mismo, aunque con el obvio efecto amplificador que le brinda la tecnología. El problema principal con las leyendas urbanas no es en sí, su falsedad, porque si todas fueran falsas, y todos supiéramos que lo son, no habría ningún daño y entonces habría que catalogarlas de inofensivas. Pero la cuestión es que algunas son verdaderas, y al no poderse distinguir cuáles son auténticas y cuáles falsas, las personas desprevenidas pueden terminar tragando “basura”. Leyendas urbanas como las de la criogenización de Walt Disney o la de los cocodrilos en las alcantarillas no acarrean ningún problema porque saltan a la vista de que son falsas, pero otras, como la de la autoestopista fantasma o la de los viajeros del tiempo (Andrew Carlssin y John Titor, entre otros) son auténticas y pueden inducir a error. De lo expresado puede deducirse fácilmente que las leyendas urbanas pueden clasificarse, en forma muy elemental, claro está, como falsas o verdaderas. En esta serie, que hemos caratulado precisamente “Leyendas urbanas”, procuraremos separar la paja del trigo, ayudados, por supuesto, por los Maestros de Luz, que como todos sabemos nunca se equivocan. De más está decir que si no contáramos con su ayuda, nunca nos atreveríamos a acometer tamaña empresa. Y esto lo aclaramos viendo los disparates que formulan en la Red aquellos necios que sin el suficiente conocimiento tienen la arrogancia de dar explicaciones, tachando a todas las leyendas urbanas de falsas. Y al que le quede el sayo que se lo ponga…
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