| Índice | El mito del Santo Grial
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HORACIO VELMONT Los mitos son muy útiles para manipular a los feligreses, como por ejemplo el del Santo Grial, cuyo origen se remonta a los templarios. En realidad, el cáliz famoso era una simple copa de madera de la cual bebía Jesús cuando estaba con sus discípulos y que fue destruida por el tiempo. Más información en “Templarios”.
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La historia fraguada del Santo Cáliz de Valencia EL SANTO CÁLIZ DE VALENCIA Publicada en http://www.mexicosiemprefiel.com/valencia_2006/emf_2006/_200607073857/ «El Santo Cáliz de Valencia, es el que usó Jesús en la última cena» viernes, 07 julio 2006 EL CÁLIZ con el que Benedicto XVI celebrará misa el próximo domingo en su visita a España es para la Iglesia el vaso de Jesús en la Ultima Cena. Salió de la Roma de las catacumbas después de que sus dos custodios terminaran uno degollado y otro en la hoguera. En 1437 llegó a Valencia como recompensa de Alfonso IV «el Magnánimo» a la ciudad por la ayuda prestada en la conquista de Nápoles. El catedrático de Historia y novelista José Calvo Poyato narra el camino, real e imaginario, del Grial de la catedral del Turia. Corría el verano del año 258, la persecución decretada contra los cristianos por el emperador Valeriano arreciaba. Ni siquiera las catacumbas eran un refugio seguro para los perseguidos. El papa Sixto II había llamado a su diácono Lorenzo para confiarle un sagrado tesoro, la más importante de las reliquias que conservaba la comunidad cristiana de Roma. Tenía el presentimiento de que su final estaba próximo porque, a pesar de que había logrado eludir en un par de ocasiones a sus perseguidores, el cerco se estrechaba. Con mucho sigilo, entregó a Lorenzo un cuenco, realizado en ágata cornalina de color rojo oscuro, indicándole que la pusiese a salvo. Sixto le explicó que, según era tradición entre sus antepasados en el episcopado de la ciudad, era el que Jesús había utilizado en la Ultima Cena. Los malos augurios del Pontífice se vieron cumplidos pocos días después. Sorprendido en las catacumbas por un grupo de soldados romanos, fue degollado sin contemplaciones. Pero la preciosa reliquia estaba a buen recaudo porque su diácono, aprovechando el viaje a Hispania de dos soldados cristianos, destinados a una de las guarniciones de la Tarraconense, les encomendó entregar a sus padres, Orencio y Paciencia que vivían en Loreto, en las afueras de su Osca (Huesca) natal el preciado depósito, a la espera de mejores tiempos. Lorenzo actuó con astucia porque también él estaba en peligro. Poco después fue detenido y martirizado de forma cruel. Se negó a renunciar a su fe, por lo que fue sometido al tormento de asarlo, cual si de un animal se tratase, en unas parrillas. En los días que siguieron a su martirio corrió por Roma el rumor de que no perdió el sentido del humor en tan difícil trance. Algunos afirmaban que había llegado a comentar a sus torturadores que le diesen la vuelta, que ya estaba bastante tostado por uno de los costados. El viaje estuvo lleno de complicaciones, pero los soldados cumplieron la misión que Lorenzo les había encomendado. La sagrada copa permaneció en Osca durante cuatro siglos y medio hasta que una nueva amenaza hizo que se trasladase a un lugar más seguro. Hasta Osca llegaban noticias inquietantes. Unos infieles, que habían penetrado en la Península por las Columnas de Hércules, avanzaban hacia el norte. Al obispo Audaberto le llegó un aviso desde Caesar Augusta (Zaragoza) de que los caminos hacia Osca estaban expeditos para los musulmanes, nombre que se daba a los invasores. El Ebro bajaba tinto en sangre, después de la feroz resistencia ofrecida por la guarnición visigoda de la ciudad, antes de caer en manos del enemigo. Audaberto, hombre previsor, decidió abandonar la población y poner a salvo la preciada reliquia que tenía encomendada. Encaminó sus pasos hacia las fragosidades montañosas que se alzaban en las tierras del norte, considerando que alguna de las cuevas de aquellas perdidas comarcas, podría ser el mejor refugio para el sagrado cáliz. EN LA CUEVA DEL EREMITA Artículo completo en este enlace...
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LA VERDAD SOBRE EL SANTO GRIAL POR HORACIO VELMONT El Maestro Jesús se reunía con sus familiares, discípulos y seguidores como cualquiera de nosotros lo hacemos también con nuestros allegados, para charlar y compartir una buena mesa y un buen vino. Y naturalmente que utilizamos un vaso donde vertimos la bebida, pero mientras que ahora empleamos recipientes de vidrio, en la época de Jesús se usaban cuencos de madera. El cuenco que utilizaba Jesús no tenía nada de extraordinario, era un recipiente de madera común, pero las mentes fantasiosas de siempre más tarde lo transformarían en algo sagrado. Nada más disparatado. Desde luego que ese cuenco fue destruido por el tiempo, operando en él, como en todas las cosas, la ley de entropía. El hombre se empeña muchas veces en búsquedas que son verdaderas utopías, como la del Arca de la Alianza, que en realidad era un aparato extraterrestre duplicador de alimentos que fue destruido por los israelitas a causa de su mal manejo. Algunos grupos religiosos dicen poseerla, pero no es más que un embuste con fines de manipulación. Es la historia de siempre... Desde ya que también es un completo mito la famosa Arca de Noe, que jamás existió, como tampoco existió el “diluvio universal”, sino una pequeña inundación meramente local. Sin embargo, a cada tanto surgen intentos de búsqueda, cuyos esfuerzos podrían estar destinados a propósitos más útiles. La leyenda del Santo Grial surgió de los Templarios, una orden que al principio estaba formada por personas que tenían una gran avidez de conocimientos, pero que luego fue invadida por gente muy fanática que representaba algo que no existía. Esta gente armó, como si fuera una realidad, toda una fantasía sobre la copa de la que bebió Jesús en la última cena y finalmente terminaron creyéndola. Y ésta es toda la simple historia del Santo Grial, una leyenda que no tiene ni siquiera una brizna de autenticidad. SESIÓN DEL 29/10//02 Médium: Jorge Olguín. Interlocutor: Horacio Velmont.. Entidad que se presentó a dialogar: Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología. Interlocutor: Maestro, me gustaría abordar hoy el tema de los templarios, acerca del cual hay bastante confusión. La historia los pinta como una orden de caballería, creada en principio para proteger los caminos a los peregrinos de Jerusalén... Al final terminaron todos en la hoguera. Pero lo más curioso de toda la historia templaria es el ícono o ídolo, no sé cómo designarlo, llamado Bafomet o Bafometo, que no se sabe bien qué era, y por el otro, cómo es que teniendo los templarios tanto poder hayan desaparecido. Ron Hubbard: La mayoría de los templarios no eran guerreros, sino personas que tenían una gran avidez de conocimientos. Pero la Orden fue invadida por gente muy fanática que representaba algo que no existía. Interlocutor: ¿Por ejemplo el Santo Grial? Me refiero al cáliz que según la tradición bebieron Jesús y sus discípulos en la Última Cena. Ron Hubbard: Así es... Ya se ha dicho que el Santo Grial nunca existió. Los templarios simplemente armaron toda una fantasía como si fuera realidad y terminaron creyéndola. Interlocutor: ¿Pero nada en realidad quedó de ese cáliz? Ron Hubbard: Ese cáliz al que tu te refieres era una simple copa de madera que el tiempo destruyó. Interlocutor: Entiendo... ¿Y los templarios que no eran guerreros, qué sostenían en cuanto a sus creencias? Ron Hubbard: Nada válido, sus ideas eran toda una fabulación... Hubo un cisma muy grande entre ellos y cuando determinado rey los combatió lo hizo aliado a la facción que traicionó a la orden, y por eso fueron derrotados. Interlocutor: Aquí tengo escrito el dato y lo menciono para que quede grabado: Se trató del Rey Felipe el Hermoso, que el 14 de septiembre de 1307 dio la orden de arrestar a todos los templarios. El proceso fue organizado y mantenido por Guillermo de París, gran inquisidor de Francia y confesor del rey desde 1305. Murieron cientos de templarios, solamente en París, bajo la tortura, las falsas acusaciones y el tormento del fuego. En marzo de 1314, el gran maestre Jacques de Molay y otros dignatarios más de la orden fueron quemados vivos por orden de Clemente V, Papa y familiar del rey de Francia, que curiosamente se encontraba en Poitiers, ya que no residía en Roma. En el resto de Europa las encomiendas del Temple fueron disueltas sin violencia y en muchos casos sus caballeros se integraron en otras órdenes militares como Calatrava o Santiago. El propósito del rey de Francia era apoderarse de los bienes de los templarios a costa de lo que fuese, aunque no todos lo viesen bien, como un anónimo de la época que decía: “Dios, que todo lo divisa, les juzga desde su alto estado y como a un cántaro los quiebra; así ha hecho de los templarios como si fueran demasiado malos, tanto como muchas gentes dicen, pero yo no sé si mentira esgrimen... hay en el mundo muchos condenados que en el alto cielo resultan coronados”. ¿Muy sugestiva esta poesía, no? Ron Hubbard: Así es... Interlocutor: Quiero insistir en las creencias de los templarios... ¿Nada, pero nada, de lo que sostenían o creían tenía algún valor? Ron Hubbard: Sus creencias eran todas irreales. Hoy mismo, la Iglesia Católica Apostólica Romana no sólo no custodia ningún secreto, como las tonterías de las apariciones de la Virgen de Fátima y el llamado “Tercer secreto de Lucía”, sino que todo lo que está a la luz es pura fantasía. Ningún postulado de la Iglesia tiene validez. La Religión, en sí misma, no es más que un enorme engrama, que por definición es irracional. Interlocutor: ¿Cómo es posible llegar a tanta confusión? Ron Hubbard: Es muy simple. Una idea comienza a rodar y al pasar de boca en boca, a través del tiempo se transforma en una bola de nieve que no se puede detener. Además, cada vez que se hace un misterio de algo, más se interesa la gente por saber qué es lo que hay detrás. Y es por eso que muchos lo fomentan. Imagínate que tú, en lugar de develar con toda honestidad lo que hay detrás de cada misterio, es decir que, en realidad, no hay ningún misterio, lo inflas y lo inflas y en lugar de develarlo lo haces más profundo... Y eso ha sucedido con los dones de mago Merlín, con los caballeros de la Tabla Redonda... Todas fantasías... ¡Por favor! Interlocutor: ¿Pero acaso no existió el mago Merlín o el rey Arturo? Ron Hubbard: El mago Merlín sí, existió, pero era un gran sabio nada más. El resto lo inventó la gente. También existió en Bretaña un rey, que no se llamaba Arturo, y que fue enseñado por este sabio, pero nada de las tonterías o fantasías que se han tejido alrededor de estas personas. Interlocutor: Entiendo el punto. Todo esto no está mal como fantasía, pero lo malo es cuando uno lo toma por real... Para ir concluyendo con el tema de los templarios, ¿qué era en realidad el Bafometo o Bafomet? En algunos grabados se lo representa con una figura humana con cuernos, con pechos de mujher y genitales masculisno, y otras veces sin cuernos, sentada y con pechos femeninos, de modo que resulta imposible determinar cómo era esta imagen. Tampoco se sabe su origen ni su función. Pero lo que sí parece cierto es que este ídolo era venerado por los templarios, pues lo consideraban su Dios, el salvador que vendría a brindarles el descanso eterno, etc. etc. Ron Hubbard: El Bafometo era un ídolo que había sido fabricado mitológicamente por dos o tres templarios que tenían cierta dosis de demencia y los demás les seguían la corriente por conveniencia. Interlocutor: Maestro, con todo lo que usted me acaba de decir, me surge que todo esto de los templarios no era más que una chifladura... ¿Es tan así? Ron Hubbard: Esa es la palabra más exacta para representar a los templarios. No te olvides que las confesiones de los templarios fueron sacadas bajo tortura y bajo tortura dijeron los que los inquisidores querían oír. Interlocutor: Tengo aquí agendado un texto que saqué de una noticia de un diario italiano, de fecha 18 de abril de 2002, que dice que el Papa Clemente V había absuelto a los templarios en el proceso de herejía, que en 1308 acabó con la ejecución de todos los líderes de esa orden religiosa. Se sospechaba que esta sentencia absolutoria existía, pero recién ahora se descubrió el pergamino que la contenía. Incluso tengo anotado el nombre de la medievalista italiana que lo halló: Barbar Frale. ¿Es cierta esta absolución? Ron Hubbard: Esa absolución fue real, pero falsa en el sentido de que fue hecha para hacer quedar a la Iglesia como benevolente... Interlocutor: Sí, pero después que los mató a todos... Ron Hubbard: Por supuesto... Me retiro dejándoles toda mi Luz... Interlocutor: Hasta luego, Maestro, y gracias.
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