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Psicointegración - Charla sobre el mal

Grupo Elron
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Psicointegración 19/07/2012

Por: Jorge Raúl Olguín.

Invitado: Iván Elías.

 

A lo largo de la charla y a través de distintos temas se percibe que las fuerzas negativas pueden incidirnos directamente o de manera sutil a través de otras personas. Esas fuerzas negativas son mayores y se ceban preferentemente en personas que tienen un trabajo o misión importante a llevar a cabo, intentando por varios medios dar al traste o por lo menos poner palos a las ruedas a tal misión. El Mal también actúa produciéndonos momentos bajos con los cuales pretende desanimarnos pero solamente si le damos cabida.

 

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Jorge Olguín: Estoy reunido con Iván Elías. Vamos a hacer una charla informal y al igual que en una oportunidad pasada vamos a hablar en acento argentino: en lugar de "tú puedes" vamos a decir "vos podés". En argentino vamos a hablar.

 

 

Jorge: He conocido, tiempo atrás, distintos lugares donde hay categorías. No voy a dar nombres. Yo siempre fui, la palabra no diría enemigo pero siempre me molestó lo de categoría porque cuando uno busca el camino espiritual va ascendiendo. A veces hay marineros que son más espirituales que los almirantes, por eso no me gustan las categorías. Pero me fui dando cuenta de que en algunas de esas escuelas, por llamarlo así, las categorías son útiles por una razón de respeto, donde la persona lo que busca es aprender y encontrarse a sí misma y alguien de grado mayor le va dando la instrucción correspondiente.

Yo hice el servicio militar. Es algo que siempre me ha molestado primeramente porque en mi país había muchos malos tratos hacia el soldado y nunca me gustaron las categorías porque los veía como muy soberbios pero, como dijo el Maestro Jesús, no podemos medir a todos con la misma vara. En este tipo de escuelas las categorías son importantes para mostrar y enseñar y aplicar la humildad y empezar de cero.

Alguna vez, cuando empecé a describir el mundo espiritual y angélico, dije que era tan importante el que estaba hablando en el púlpito como el que había en la puerta para que pasen. Sigo pensando lo mismo pero también sigo pensando que es un desperdicio que aquel que puede dar una charla para enseñar a cien personas que esté abriendo la puerta, o sea, creo en la igualdad pero creo también que hay que darle una utilidad a cada uno. Si yo tengo una gran empresa y tengo un arquitecto muy muy bueno no lo voy a poner de albañil porque es desperdiciarlo y no lo digo peyorativamente porque yo trabajé con mi padre de albañil y de pintor, o sea, que soy uno de ellos, no lo digo peyorativamente.

Entonces pienso que cada cual en su lugar. Al capitán del barco no lo voy a sacar del timón a lavar la cubierta porque hay veinte marineros que pueden lavar la cubierta. El capitán tiene que estar adelante en la sala de mando...

 

Iván: ¿Y corresponde según la habilidad de cada uno?

 

Jorge: Corresponde según la habilidad de cada uno, Iván. Exacto, es así, corresponde según la habilidad de cada uno.

Y en Grupo Elron, no hablo de los consultantes sino de los seguidores, hay ese defecto en muchos -y no lo estoy diciendo peyorativamente, aquel que escuche la grabación y se ofende, bueno, se ofende su ego-: solo quieren ser arquitectos...

 

Iván: O diseñadores...

 

Jorge: O diseñadores sin haber estudiado previamente. Pero no necesariamente tienen que pasar por mí porque pueden decir "Bueno, al fin y al cabo es Olguín el que no está dando cursos, entonces, ¿qué pretende de nosotros?".

Pero muchos no han leído ningún libro. Yo, por ejemplo, recomiendo la novela de James Redfield que, como les dije a algunos consultantes, es una historia ficticia pero con una enseñanza muy buena. "La Profecía Celestina" con Las Nueve Revelaciones. Es muy bueno, es un libro muy interesante. La historia es ficticia pero es un libro muy bueno, entonces sí lo recomiendo.

Adoro los libros del fallecido Og Mandino. Og Mandino, para mí, fue uno de los mejores escritores desde su primer libro hasta su último libro: "El vendedor más grande del mundo I", "El vendedor más grande del mundo II", "El éxito más grande del mundo", "El regreso del trapero", "Una mejor manera de vivir"... Unos libros que yo recomiendo a cualquiera. No hablo de los libros de Krishnamurti, mi hermano de Luz, porque para muchos quizá sea un poco complicado entenderlo pero pueden leerlos. Ahora es mucho más fácil que antes. Hace muchísimos años atrás, cuando no existía internet, cuando no existía DVD, que existía el casete de VHS, video casete, una persona muy conocida pero muy conocida de un apellido muy ilustre me quería vender cada casete en 300 dólares, cada video casete. Hoy podemos bajar videos de Krishnamurti gratis por Youtube y podemos bajar de otros autores: Brian Weiss, etcétera.

Pero, volviendo al tema original, cuando hablo de grados lo digo de una manera metafórica. Me da la impresión que nadie quiere aprender de verdad, me da la impresión como que nadie quiere aprender. Y, como me dice Karina, me dice: "Quizá la responsabilidad -porque culpa es cuando haces algo a propósito y responsabilidad es cuando haces algo sin querer, eso lo dijo Johnakan- es tuya porque de entrada los acostumbraste mal, vos los acostumbraste mal, les diste todo, vos te quejaste que vendiste menos de cuatrocientos libros de El Cielo Responde... Es lógico que sea así si regalaste cien mil libros por internet, libros contados cien mil, ya no cuento los que se bajaron de Instituto Akira, de Grupo Elron, de esoterismo.net, del mismo ElMistico o de otros, esos no los cuento porque los que se bajan en ese momento tienen cien páginas según de donde se puede bajar El Cielo Responde I, II, III y no hay cómo contarlos". Pero lo hice a propósito porque quería diseminar las enseñanzas de los Maestros. Entonces fui cero comerciante porque tenía la avidez, el afán de transmitir esos mensajes y que por lo menos la gente supiera de qué se trataba el mundo espiritual y angélico.

Ahora, como tuve un episodio nefasto donde he perdido una gran suma de dinero, Karina para apuntalarme, trabajando hasta dieciocho horas por día, dieciocho horas por día, armó una -llamémosle- radio online donde va a haber no solamente mp3 sino también videos y una página de www.sercadadía.org/privado, que solamente se entra con clave, donde también va a haber textos que no han sido aún publicados en Grupo Elron para el que los quiera leer como primicia abone un promedio de  veinte dólares o cien pesos argentinos o dieciséis euros mensuales. En Facebook tengo casi cuatro mil setecientos seguidores: se habrán comunicado diecisiete -de los cuales dos hasta ahora me han confirmado que a fin de mes van a aportar- porque dentro de un par de meses esperan y ya lo tienen gratis en Grupo Elron porque lo online se va renovando y entonces ya es noticia vieja. Hay una sesión de Einstein, que es imperdible, del espíritu de quien fuera el rol de Einstein, que es imperdible, que da a conocer cosas distintas sobre el bosón de Higgs, habla sobre el campo de Higgs, que no voy a dar detalles, y explica por qué de algunas cosas. O sea, por encima de Tera-El, por encima de Morgan-El explica cosas.

Y todo el mundo que está tan interesado, hablamos de dinero y el interés desapareció. Entonces es mentira el interés, es mentira todo.

En esta escuela que yo comento, donde hay distintos grados, se paga un promedio mensual más alto que este precio que yo pedí por la radio más una entrada de inscripción de diez veces esa mensualidad y lo pagan sin chistar, lo pagan sin chistar.

Y no se trata de ser comerciante porque quien regaló cien mil libros no es comerciante. Se trata de que el interés es interés cuando es gratuito. Es cierto que las psicoauditaciones se pagan porque es para necesidad de ellos, es para necesidad de mejorarse ellos pero no para aprender, no pagan para aprender porque en este caso el tema del online sería para aprender, no pagan para aprender. Me hace acordar de una anécdota que he contado ya cien veces que cuando Jesica, hace casi dieciséis años atrás vivía en Buenos Aires, me dice "Qué buena está esta nueva galería Villa Recoleta, Reconcheta" y fuimos a la librería Yenny y yo le digo "Fíjate la tabla de libros vendidos, de los diez libros más vendidos siete son de autoayuda, qué bueno, cómo mejora la gente". Y ella me "reta" y me dice "Pá, vos nos enseñaste a nosotros familias de palabras, que mono significa uno, que bi significa dos, tri significa tres, monociclo, bicicleta, triciclo, cuatriciclo, o sea, nos enseñaste familias de palabras. Autoayuda es ayuda para uno. Si vos vendes un libro, papá, que dice cómo ayudar al otro, vendés un ejemplar por año porque a la gente no le interesa ayudar al otro sino le interesa ayudarse a sí misma". Por eso no se vende El Cielo Responde, porque no es de autoayuda, es un libro de enseñanza de cómo percibir la totalidad.

Entre nosotros, Iván, es autoayuda...

 

Iván: Sí.

 

Jorge: ...creo que es más autoayuda que lo de los talleres de Buenos Aires pero la gente eso no lo entiende, la gente quiere ¡ya!: ayudame a cómo revertir esto, ayudame a cómo conquistar una pareja, ayudame a cómo conquistar un varón, ayudame a cómo conquistar esa chica, ayudame a cómo lograr un mejor trabajo, y dame la fórmula ¡ya!, una fórmula como la de Einstein. Y no existen las fórmulas...

 

Iván: Resultados inmediatos a corto plazo.

 

Jorge: Hay casos excepcionales donde hay resultados inmediatos a corto plazo pero son excepcionales.

 

Iván: Y ninguno si no se pone un cincuenta por ciento de parte de la propia persona.

 

Jorge: Además. El famoso "Ayúdate, que yo te ayudaré". La gente espera lo más cómoda, con las manos en la nuca, cruzada de piernas esperando que le vengan a golpear a la puerta. Y no es así.

Vamos a pasar a un tema muy puntual y no le vamos a dar un nombre personal, vamos a hablar del mal, el Mal con eme mayúscula.

Cuando vos estás en el camino, cuando yo estoy en el camino es muy raro que el mal nos afecte. El mal, llámale tentación, el mal llámale que te pongan la zanahoria delante de los ojos... ¿Que podemos caer? Sí, perfectamente podemos caer en ese mal. Podemos caer como una especie de tropiezo pero no vamos a caer al piso, nos levantamos enseguida y vamos a seguir andando y vamos a sacarle bien a esa tentación. Hablamos de cosas graves porque la palabra "Santidad" no existe. Aparte, porque no me gusta. Me gusta estar en el Camino de la Luz pero la santidad me parece una palabra que me produce urticaria. Creo en los seres de Luz, no en los santos, y en el plano físico, un ser de Luz es falible. Es más, te puedo decir -no sé si te lo digo yo, Jorge, o porque tengo línea directa con Johnakan- que el camino hacia la Luz no es apartarte, el camino hacia la Luz es a través de una fiesta, a través de una salida, a través de una mesa de amigos, a través de una diversión, a través de un recital, a través de la música, a través de la escritura, a través de mil cosas es el camino a la Luz. Basta de Ooommm, me refugio en la caverna. Eso no es el camino a la Luz. El camino a la Luz experimenta en todo momento de la vida en cualquier actividad, hasta en un deporte. Eso es lo que la gente mal aprendió porque le mal enseñaron.

 

Iván: ¿Y qué sería estar en el camino de la Luz?

 

Jorge: El camino hacia la Luz es primero la búsqueda de uno mismo, la búsqueda de nuestro interior, qué queremos con nosotros mismos porque para evitar los temores ajenos primero tenemos que evitar nuestros propios miedos, nuestros propios temores: el miedo a arriesgarnos, el miedo "a".

Dejemos de lado ahora que a veces podemos estar condicionados por engramas porque no siempre es por engramas. Eso a veces es una excusa de la persona porque dice "Bueno, no me jugué porque tengo roles del ego o no me jugué porque tengo engramas". No, no siempre. Es muy fácil, es tipo Poncio Pilatos, tipo lavarse las manos eso. A veces se tienen miedos internos por cosas de esta misma vida. Pero la persona después se acostumbra a esos miedos internos y luego le resulta cómodo. Porque le resulta cómodo ya culpar hasta a los demás: "A mí me criaron así", "A mí me acostumbraron así", "Yo soy así por culpa de mi madre", "Yo soy así porque mi pareja me abandonó, por eso le tengo fobia al género opuesto", todo son excusas.

 

Iván: Y pueden dar una gran explicación del porqué pero no dan una solución a sí mismos.

 

Jorge: Porque la queja nunca trae solución, porque es muy fácil quejarse, primero porque que al quejarse se desahoga y cuando te quejas con otro de alguna manera directa o indirectamente también manipulas al otro porque lo haces presa de tus quejas aunque el otro no sea el destinatario de la queja. Pero de repente viene un amigo que lo dejó la novia y que tiene una hora hablándote y trata de hacerte cómplice como para que vos también defenestres a esa persona.

Y lo ideal es no meterse, o sea, yo no puedo prejuzgar porque no conozco su interno, no conozco su mundo, a lo sumo voy a aconsejar a la persona como pueda, de la manera que pueda, me hará caso o no me hará caso pero no voy a cometer el error de aliarme con el otro en hablar mal de la tercera persona.

 

Iván: Aparte, la actitud de víctima sabe por qué enviar la responsabilidad afuera a todo el resto, a todo el mundo. Y no se hace cargo.

 

Jorge: Claro. Totalmente. La gente confunde autoestima con egocentrismo. Yo puedo decir "Fui a ver un trabajo y no me tomaron porque soy grande". Bueno, es un problema de ellos, ellos se lo perdieron. Alguno va a decir: "Qué egoico". No, directamente porque tengo autoestima y sé que yo hubiera rendido mucho más que cinco personas jóvenes. Pero no todo es ego; si yo sé que sé, sé. El famoso "Sólo sé que no sé nada" es una frase válida. Yo puedo decir, Jorge, sé muchísimo porque tengo más de mil cuatro cientos libros y no los tengo de adorno, los he leído de verdad, a lo largo de todos esos años los he leído de verdad. Ahora no estoy leyendo tanto, ahora me dedico más a mirar videos y a leer. Pero también sé -valga el juego de palabras- todo lo que me falta saber, si no, sería necio si yo dijera que no tengo nada que aprender, porque cualquiera me puede enseñar, hasta el más pequeño me puede enseñar algo que yo no sé. Soy ignorante en un sinfín de cosas. La palabra ignorante, que mucha gente se la toma como ofensa, significa desconocer algo. Yo soy ignorante en un sinfín de cosas. ¡Qué suerte! Qué suerte que en lo que me resta de vida -Eón sabrá cuántos años- todavía tengo que aprender.

 

Iván: Es como que más aprendés cuanto más hay por aprender.

 

Jorge: Totalmente. Vamos al tema del Mal. Si estás en el camino y vos tenés claro lo que querés de tu vida, el trabajar, el estar con tu pareja, el tener amigos, el darle una mano a un amigo si lo precisa en tanto en cuanto puedas, porque de repente si no tenés dinero y viene alguien a decirte "Mira, preciso esto"... Flaco. Honestamente, no tengo ni un peso, qué te voy a dar.

Pero el Mal, como si tuviera inteligencia propia -porque yo no estoy hablando de una entidad, estoy hablando de el Mal como algo- se apodera de los más débiles o de los más propensos a que te obstruyan tu camino.

Hace poco tuve una inmensa pérdida de dinero y el Mal utilizó a alguien para entorpecer mi camino. Hace poco yo tenía un poliacrílico de jardín de invierno que me costó veintisiete mil pesos, a la guita, y una persona vecina que nunca tuvimos un problema, aparentemente es una persona que tiene problemas en su decodificador, y una madera de un metro sesenta de altura por una pulgada de ancho partió al poliacrílico. Con Karina pusimos una denuncia a la policía que pasó al juzgado pero la persona es inimputable. En ese momento lo reparamos como pudimos -yo no lo hice, lo hizo Karina- o sea, que Karina hizo de varón porque estuvo soldando...

Entonces, el Mal, cuando no puede con vos utiliza a personas, y esto que digo no es mío, esto lo dijo Kar-El, la frase es de Kar-El, Kar-El dijo que el Mal utiliza a personas vulnerables, a personas débiles de carácter o a personas que están propensas a dejarse presar por ese Mal...

 

Iván: Y que están cerca.

 

Jorge: ...y que están cerca. Y si el Mal, en sí, como que el Mal es algo insustancial, no puede dañarse, porque si vos tenés controlados los roles del ego, tus engramas no te afectan, no te condicionan, vos no existís a ese Mal pero no las otras personas. Como te pasó una vez a vos que ibas con tu pareja y los asaltaron en la calle. El Mal no te hizo daño a vos pero el Mal usó como herramientas a esas personas para que te ataquen al punto tal que te dejaron reactivo mal, impotente y reactivo te dejaron.

Eso yo lo sufro muchas veces a lo largo de mi vida, lo sufrís vos y lo sufren otros.

El "Mal" utiliza a gente ajena o cercana a vos para que te entorpezca tu camino. Es como si vos, de repente estás en una oficina haciendo un memorándum impecable y el Mal utiliza a una secretaria que viene con una taza de café, se tropieza y manchó todo ese memorándum y vos no tenés copia. Y vos trabajaste tres días, ocho horas, veinticuatro horas, y en un segundo, esta taza de café te lo tiró. Este es un caso distinto porque es la secretaria se tropezó y no lo hizo a propósito pero hay gente que sí que lo hace a propósito porque es -yo no le llamaría víctima del Mal, porque al decir víctima significa "¡Pobre...!", no, no;- aliada del Mal, que el Mal la toma como aliada para cortarte el camino.

Yo he sufrido pérdidas donde obviamente mi escala tonal bajó y he llegado a estar a veces hasta una semana sin trabajar, y yo tengo la responsabilidad -y no es culpa, porque es culpa cuando de hace a propósito- de mandarle a los consultantes que me han abonado sesiones que debo. Y en esa semana que yo estoy sin trabajar, sin querer la pobre gente también sufre las consecuencias...

 

Iván: Es una cadena.

 

Jorge: Se hace una cadena donde no digo yo que soy responsable pero no puedo hacer otra cosa. Si a mí me pegan un palo en la cabeza y yo estoy lesionado una semana nadie puede acusarme de tener desidia, porque no puedo. Pero cuando no es algo físico la agresión, cuando es una agresión psicológica o una pérdida de algo quedas con una escala tonal en el subte, menos diez la escala tonal, obvio que no tienes fuerzas ni para comer ni para alimentarte ni para vestirte ni para rasurarte, obvio que no.

 

Iván: Y ahora yo me pregunto, ¿será que aumenta la oposición del Mal mientras mayor es la posición que tiene uno? De lo que hablábamos antes, de la categoría, por ejemplo. Soy el capitán de un barco, de mí depende mucha gente, depende la vida de otras personas, tengo mayor responsabilidad. Si algo me sucede a mí todos quedan afectados.

 

Jorge: Sí. Afirmo que sí. A mayor -llamémosle así- categoría más sos blanco del Mal.

 

Iván: Mayor responsabilidad, mayor el obstáculo.

 

Jorge: Pero no vas a ser blanco directo porque vos tenés una capa energética contra ese mísil...

 

Iván: O contra lo que uno ya ha superado.

 

Jorge: Claro. Pero el Mal va a utilizar a los demás.

 

Iván: Y va a entrar por el punto más débil.

 

Jorge: De repente puede afectar a tu pareja y discuten y discuten quizá por algo que no tenga nada que ver, algo que quizá es una tontería. Me ha pasado a mí, nos ha pasado a todos, yo no estoy exento de eso. Y capaz que al día siguiente tenías que hacer algo importante, estás depresivo y no vas, y capaz que fue por una tontería. Y se forma otra cadena, porque al no ir a hacer ese trabajo o esa charla que tenías que hacer -y lo voy a decir de manera grosera- hay otras personas que se joden. Es así.

 

Iván: Es como que si no pueden con un canal de lo que uno puede aportar, de lo que uno puede brindar, porque habrán personas en la familia, amigos y es como si este canal se viese obstruido.

 

Jorge: Claro. Y como a ese canal no lo pueden obstruir directamente, el Mal utiliza a externos o a gente cercana para obstruirlo.

Hay muchas maneras de obstruirlo: Supongamos que tenés una noche de romance con tu pareja y justo tenés unos pesos y van a ir a comer afuera. -¡Uy!, hace un mes que no vamos a comer afuera. -¡Qué suerte!, vamos a comer afuera. Y tenés un primo o un amigo o ella tiene una prima o una amiga y discutieron por teléfono por algo, y tanto a vos o a ella les bajó la escala tonal por esa discusión. Chao. Se abrolló la cena por algo que no era cosa de ustedes, de "ustedes".

 

Iván: Es lo que uno diría "algo inoportuno".

 

Jorge: Claro, inoportuno para vos, oportuno para el mal. Pero así como te doy ese ejemplo tengo mil ciento cincuenta y siete ejemplos. Es un chiste, no es puntual. Hay infinidad de ejemplos donde el Mal pone el pie obstaculizándote, y como no te puede directamente tomar a vos de la solapa utiliza otras personas y no hay manera. Y cuanto más asomás la cabeza -me refiero a que estás arriba, en la escala- más te tumban. Son como el muñeco de la feria de diversiones que te tiran con la pelotita, como en esas películas de antes.

Y no le encuentro la solución, reconozco que no le encuentro la solución a eso.

 

Iván: Es como si uno más creciera -algunos dirían- el universo conspira para hacer resistencia a ese crecimiento, que en este caso sería lo que estamos denominando el Mal.

 

Jorge: Por eso yo le decía Jesica se ha admirado de Paulo Coelho. A mí me gusta cómo escribe Paulo Cohello pero en su libro más conocido, El Alquimista, dice "El universo conspira para que cada vez estemos mejor". Y yo le digo a Jesica que eso va en contra de la segunda ley de la termodinámica que es la ley de la entropía. Y después pensé "Claro, pero seguramente en el mundo espiritual, en el mundo suprafísico no hay esa ley, pero me doy cuenta que sí, me doy cuenta que el universo conspira, pero ahora ya voy a tocar un tema que no lo tenía pensado tocar: Entonces, ¿qué pasa con Eón?, ¿qué pasa con su Creación? Porque la Creación es la manifestación de Eón. Eón da libre albedrío. Yo siempre dije que el libre albedrío era una herramienta -porque no me gusta la palabra arma- de doble filo porque el libre albedrío es el segundo tesoro más preciado que tenemos después del Amor, pero el libre albedrío permite el mal, y como se diría en España, "estamos fregados".

 

Iván: Hay una entropía espiritual, no sé si está mal entropía, tal cual, pero el universo, en sí, genera entropía.

 

Jorge: Claro, pero entropía espiritual se contrapone con que a la larga o a la corta todos los espíritus tenemos que ir elevándonos para que dentro de veintialgo de miles de millones de años nos fundamos con el Creador, o va a llegar un momento en que el Creador nos sacude y "¡Bueno, se terminó la entropía y empecemos a darle para adelante!". Eso es un chiste, eso no va a ser así porque estaría en contra de su libre albedrío por Él creado, el propio Eón se tiene que atener a las leyes por Él creadas...

 

Iván: A veces me pregunto, ¿el objetivo del universo espiritual es que los espíritus se vayan elevando?

 

Jorge: Claro, porque a medida que los espíritus se van elevando generan una energía que esa energía sumada a la misma energía de Eón hace que el próximo universo tenga una octava de vibración más alta. Y así hasta el infinito, "at eternum".

 

Iván: ¿Y elevarse no sería ir sobreponiéndose a esta entropía constante?

 

Jorge: Claro, esa es la idea, ofrecer una resistencia -pero no una resistencia pasiva- una resistencia de Amor. Lo que pasa es que nosotros somos seres humanos encarnados y no me digas que no te desgastas, que tengas palos casi a diario y que no te permitan andar tu camino bien. Es como si vos, en pleno Buenos Aires, en pleno microcentro, que te gusta manejar con libertad te metés justamente en la calle Libertad que los coches van a menos de a paso de hombre. Y vos te vuelves loco porque hacés una cuadra, bloque o calle -como le llamen en cada país- cada diez minutos y vos te querés ir del propio centro. Entonces, a veces estamos avanzando a pasos demasiado lentos.

Y cuando sufres pérdidas, yo lo he vivido lo del palo enjabonado, que es un juego de la época de mis abuelos o de mis bisabuelos, de que ponen un palo enjabonado y cuando vas trepando, trepando y estás para alcanzar la punta, tomaste mal el palo y te resbalas otra vez a la superficie, decís "¡Má, ya no subo más!".

Lo que pasa, que la vida cotidiana no es el palo enjabonado, vós no podés quedarte cruzado de brazos, tenés que volver otra vez a trepar y a trepar y a trepar, pero en un momento dado te cansaste y decís "agarro un hacha y lo hacho al palo enjabonado". Lo que pasa es que el palo enjabonado es tu propia, ¿qué vas a hachar? Ahí hay gente que me escribe y me dice "No quiero seguir viviendo", y la reto. Le digo "Tu misión es ayudar a los demás, pero para ayudar a los demás, primero te tienes que ayudar a ti misma, y escaparse es de cobardes. El espíritu tiene que ser valiente. Y como yo digo siempre, hay dos tipos de espíritu: el espíritu que nos anima, y cuando yo digo de fortalecer el espíritu interior estoy hablando de tu fuerza interior, le llamamos espíritu porque dicen los Maestros que el lenguaje del plano físico es pobre, pero me refiero espíritu al espíritu de combate, y combatir no significa pelear, guerrear, el guerrero de la Luz no es un guerrero que combate, es un guerrero que combate con amor sus propios miedos, que ningún libro lo expresan de esa manera, no lo expresan de la esa manera porque uno dice "Cómo guerrero si el amor no es guerrero, el amor abraza". No, hablamos de guerrero de la Luz, contaminar, la palabra contaminar que suena tan feo en la sociedad porque siempre se habla de contaminar alimentos, contaminar ríos, contaminar arroyos, hablemos de contaminar con amor, y al que no le gusta la palabra contaminar digamos contagiar, empapar, iluminar con amor, claro que cuesta, porque el Mal es como que nos hace resbalar, nos hace resbalar permanentemente, es como si quisiéramos subir una cuesta empinada y no tuviéramos el calzado de montaña con clavos, tuviéramos un calzado resbaladizo y nos vamos al vacío, no tenemos alas como el águila.

 

Iván: Claro, el punto no es más que elevarse es mantenerse.

 

Jorge: En realidad es elevarse, pero tomemos una primera etapa como mantenernos. Una vez que en esa etapa estemos firmes manoteemos la etapa siguiente, vayamos a la escalera siguiente, a la escala siguiente, pero primero nos mantenemos. Una vez que veamos que estamos bien firmes, sujetos y que no hay nada, nada mirando ciento ochenta grados, vamos dando vueltas, trescientos sesenta grados y que no hay nada que aceche para hacernos caer, bueno, vamos al escalón siguiente. De eso se trata.

Pero sí, el Mal está siempre presente. Y si bien el Bien, que es Luz, ilumina la obscuridad hasta hacerla desaparecer, el bien tiene un talón de Aquiles que es su libre albedrío porque el bien es permisivo, el mal no, el mal se mete aunque no lo llamen. Por eso yo siempre digo y redigo y recontra digo que el bien no se impone, se propone, si el otro no quiere tenderte la mano ya no es tu problema, vos estás con la conciencia tranquila, que propusiste. ¿No fue aceptada tu propuesta?, listo. Buscás otra persona a la que tenderle la mano.

El mal no, el mal se mete. Entonces, aun siendo más pequeñito daría la impresión como que tendría más poder, porque se mete.

Y somos nosotros -y cuando digo nosotros, no hablo de vos y yo, me refiero al planeta- somos nosotros los que le damos cabida, de alguna manera. Y cuando hay tres o cuatro que quieren sobresalir, el Mal utiliza a los otros para bajarles la cabeza, para que no se asomen.

Una vez me preguntaron -y te doy mi palabra que el mundo espiritual no se sacó de ahí- porque un señor conocido, de Chile, me preguntó "¿Por qué siempre un 10%?". "¿Por qué un diez por ciento de espíritu encarna?" "¿Por qué un diez por ciento de Eón es el que se manifiesta?" "¿Por qué un diez por ciento?" "¿Por qué no un once o un nueve?". Bueno, ¿cuánto asoma de un 'iceberg', un diez por ciento? El otro noventa por ciento está oculto bajo el agua. No hay un porqué, es así. ¿Por qué los planetas no son cúbicos y son esféricos y achatados en los polos? Porque es así. Y son achatados en los polos por la rotación. Cuanto más veloz roten sobre sí mismos más achatados van a ser los polos, como Júpiter por ejemplo, que es el planeta más achatado en los polos del sistema solar.

Y eso es todo por ahora. Es una charla informal. La publicamos.

Gracias.