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Psicoauditación - Francisco

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

 

Sesión 18/06/13
Médium: Jorge Raúl Olguín
Interlocutor: Karina
Entidad que se presentó a dialogar: Espíritu de Francisco

La entidad reflexiona acerca de los momentos que en vida no ha compartido con los seres con los que se relacionó quizá porque en aquel momento no parecían importantes para los demás. Nos sugiere no guardarse nada sino dialogar, compartir, hablar, confraternizar. Aunque seamos roles en la vida física siempre queda una melancolía de querer que las conductas y las buenas obras trasciendan. Johnakan nos deja un precioso aforismo.

Sesión en MP3 (2.475 KB)

 

Interlocutor: Bienvenido...

 

Entidad: Gracias. A veces no entendemos el por qué encarnamos y nos sentimos aferrados a los cariños, a los afectos, incluso a circunstancias que no fueron tan favorables y que uno puede, en el momento de vivirlas, decir "¡Qué cosa!".

 

Interlocutor: ¿Qué sientes al estar comunicado en este momento?

 

Entidad: No, no tengo una sensación ni de avidez ni de extrañeza; solamente contar sensaciones, sensaciones de cómo veo, percibo, cómo siento desde aquí la vida física.

 

Interlocutor: ¿Y cómo es?

 

Entidad: Linda. Es agradable a pesar de situaciones, de circunstancias, de luchas, de tratar de guiar a los que te siguen en el camino. Y uno a veces tiene vaivenes -a ver cómo puedo explicarlo-, vaivenes donde quieres dejar un legado y a veces te das cuenta de que hay cosas que son tuyas.

 

Interlocutor: ¿Por ejemplo? ¿Cuáles?

 

Entidad: Recuerdos, recuerdos del plano físico que no los has contado a nadie porque quizá los has pasado de chico o de joven y, como no tienen tanta importancia, son pequeños detalles, no lo has contado a tus seres queridos...

 

Interlocutor: Quizás es que forman parte de nuestra experiencia como seres encarnados.

 

Entidad: ...y te los llevas. Son tuyos. Acá no se trata de hacer comparaciones. De repente un gran pianista o un gran compositor escribió en borrador una gran obra y no la ha publicado y desencarna sin haber llevado esa obra a cabo. Me da la impresión que las pequeñas vivencias, los pequeños recuerdos, cosas que tú has conversado con otra gente y tú no anotas todas las conversaciones o las experiencias o las charlas o distintas situaciones a lo largo de la vida o situaciones donde has orientado a otros y te quedan a ti, te quedan solamente a ti y...

 

Interlocutor: ¿Hay alguna que quieras comentar?

 

Entidad: ...es algo generalizado. Sin ser irreverente, insisto, sin ser irreverente creo que cada recuerdo que no has comentado es como aquella obra de esa música clásica que se ha perdido. El que no entiende la forma con que lo quiero decir y el fondo con que lo quiero expresar dirá "Una gran obra puede ser útil para todos aquellos que les guste la música; en cambio, el recuerdo de una persona solamente le es útil a esa persona" y quizá sea eso más triste. Otros dirán "¿Por qué más triste si al fin y al cabo somos roles, interpretamos un papel, desencarnamos y ese papel dejó de ser y ya está?". No, no está. Tú tienes la memoria, ¿no?

 

Interlocutor: Comprendo. Tú sabes que esta sesión se ha hecho a pedido de un gran amigo que ha sido el nieto de tu parte encarnada en tu última encarnación. ¿Tienes algún mensaje para él?

 

Entidad: Sí. Que tenga el equilibrio. Yo estoy conceptualmente en contacto, no solamente con él sino con otros seres del entorno y es verdad que la vida física es pasajera y hay que disfrutarla como tal. Sabemos que hay personas que la disfrutan para ellos y el motivo real de la encarnación es dejar una pequeña huella. Y acá vuelvo al mismo tema de antes: a veces tus recuerdos, tu memoria, tus diálogos que no los has comentado a nadie se van contigo cuando desencarnas, se van con ese rol pero quizá queden huellas en la memoria de aquel que te sigue. Pero una vez que aquel que te sigue también desencarna ya no ha quedado nada.

Tú te puedes preguntar: ¿Cómo puede haber rasgos de melancolía a sabiendas que eres un rol? Quizá por el hecho de querer que las conductas buenas trasciendan. Tú me has hablado de quien era el nieto de mi rol y yo le diría que digiera las cosas en su justa medida, que la vida es útil, que la trascendencia es útil, que la misión de cada uno es distinta porque cada uno es distinto.

 

Interlocutor: Cada uno ha de tener distintas características o cuestiones para trabajar.

 

Entidad: Pero tenemos distintas características para trabajar aun un mismo espíritu en cada rol, en el anterior, en el que vendré porque las características tienen que ver con infinidad de factores, fechas, regiones, crianza, entorno. Y no se trata de apuntar a ningún límite ni de cuestionarnos todo ni de ignorar todo. Se trata de comprometernos, se trata de llevar a cabo lo que aspiramos, se trata de no frustrarnos cuando hay cosas que no logramos alcanzar...

 

Interlocutor: Te noto con bastante paz al hablar.

 

Entidad: Estoy contento, estoy contento.

 

Interlocutor: Es lindo escucharte con ese tono tan tranquilo, tan en paz.

 

Entidad: Tengo cierta melancolía.

 

Interlocutor: ¿Sobre qué? ¿Quieres hablar de ello?

 

Entidad: No es algo específico. Como dije antes, es algo generalizado pero a veces uno siente -y esto creo que le pasa a muchos- como que podía haber hecho más, podía haber hecho más. Hazte cuenta que tú pudieras retroceder en el tiempo al día de ayer o de antes de ayer y decir "¿Qué sucedería si esto lo hubiera hecho de otra manera?" pero lo que fue, fue. Si se hizo de esa manera por algo será y no tiene sentido machacar sobre algo que pudo haber sido y no fue. Todo tiene que ser con equilibrio. Capté ese concepto por ahí pero fíjate que todo tiene que ser tomado en armonía pero sin claudicar, ¡eh!, sin claudicar.

 

Interlocutor: ¿En qué plano te encuentras?

 

Entidad: Estoy en el plano 4, subnivel 1. Muchos me preguntaréis "Y, entonces, ¿cómo la melancolía, si la melancolía, de alguna manera, puede tener atisbos de ego y en el plano 4 no hay ego?" El ego es apego. La melancolía podría ser apego pero no tengo melancolía de decir "Quisiera retornar al punto que lo dejé porque hay cosas que dejé inconclusas", no, no. Es como una especie de sensación de que uno a veces necesitaría haber hablado más sobre los recuerdos y las memorias que uno tiene y no comparte, no para enriquecer a nadie. A veces son anécdotas de taberna, anécdotas que quizá no enriquezcan.

 

Interlocutor: ¿Cuál es tu tarea en este momento en el plano en que te encuentras?

 

Entidad: Estoy conceptuando con otros espíritus Maestros, intercambiando conceptos, analizando conceptos. Hay otros espíritus que están orientando a seres encarnados. Yo, en este momento, estoy -como diríais vosotros en el plano físico- empapándome de cuestiones que desconocía porque no importa la edad que tienes conceptualmente, una edad que puede ser cien veces mayor o mil veces mayor a cualquier edad física pero siempre tienes algo nuevo que hasta este segundo no habías comprendido, no habías captado y eso lo aprendes conceptuando. Por eso es bueno el diálogo en el plano físico y no guardarte nada. Y no guardarte nada no significa coger al otro, sentarlo a una silla y tú te sientas del otro lado compartiendo una bebida en una mesa y contarle tus penas, no, no. Eso es agobio, contar anécdotas... ¿Le servirá al otro? ¿No le servirán? No, no importa. Las cosas no hay que guardarlas, hay que decirlas. Hay que confraternizar. Esa es la palabra.

 

Interlocutor: Si pudieras que hacer un balance de tu última encarnación, ¿qué me dirías?

 

Entidad: Que hubo de todo, hubo de todo. Es como aquella comida que le pones de repente la salsa agridulce. Hubo de todo. Te llevas anhelos, te llevas un bagaje de recuerdos y está bien que así sea.

¡Qué voy a dar consejos! Simplemente digo que las cosas no hay que guardarlas, que no debemos tomarnos todo tan a pecho, que si guardamos angustias las angustias nos corroen por dentro, larguemos todo suavemente como esa brisa cálida en pleno julio. Y claro que recuerdas cosas: recuerdas el resplandor del sol en el rostro, recuerdas ese aire de verano en mitad de julio y recuerdas ese viento fresco de la montaña. Puede parecer común pero cuidado, cuidado cómo se emplea la palabra común. Es común y es tan valioso y es tan inagotable, recuerdos inagotables.

 

Interlocutor: En el plano físico, ¿qué otro tipo de sensaciones percibes? Si es que las puedes llamar sensaciones ya que en el plano físico muchos consideran que sensación [que proviene de sentir] está solamente condicionada para el plano físico pero hay una percepción, quizá sea mejor la palabra, en el plano espiritual. ¿Qué percibes? ¿Cómo percibes?

 

Entidad: Se percibe igual en el plano espiritual que en el plano físico. ¿En qué sentido lo digo? En el plano físico no hay esa mente conceptual que tú captas todo inmediatamente pero aquellos privilegiados que pueden ver dentro de ellos tienen un sentir, un captar que lo llegan a igualar. Lo que pasa es que no se dan cuenta, no se dan cuenta que tienen ese sol adentro, un sol tan lindo y por eso hablo tanto de compartir, por eso hablo tanto de compartir. Y ahí está la melancolía. Por eso digo que no es ego, no es ego para nada.

 

Interlocutor: De todas maneras considero que, estemos donde estemos, ya sea en el plano físico como en el plano espiritual continuamos compartiendo, quizá no de la misma forma... ¿Cómo lo ves tú?

 

Entidad: En este momento comparten conmigo, me están enriqueciendo. Otros espíritus compañeros me están enriqueciendo y no importa la edad que tengas, como dije antes. Siempre te enriqueces.

 

Interlocutor: ¿Cuántas encarnaciones has tenido?

 

Entidad: He tenido cien encarnaciones. Exactamente cien.

 

Interlocutor: ¿Todas en este planeta, en este sistema solar?

 

Entidad: No. En este planeta he tenido diez nada más. Y cien pueden parecer muchas y en realidad no son muchas. Hay espíritus que han encarnado diez mil veces, hay espíritus que han encarnado diez y cada vida es distinta y cada vida te enriquece pero no, no voy hablar de otras vidas, voy hablar del sentir. Por eso digo que no nos guardemos nada, no nos guardemos nada, volquemos todo. El tintero de la vida tiene que estar vacío, haber dado todo porque cuando tú das todo en el plano físico no significa que te quedes vacío.

 

Interlocutor: Significa que te brindas.

 

Entidad: Hay un Maestro de Luz, que es el thetán de este receptáculo, que me brinda un aforismo y es un aforismo que me deja tan pleno que con esto me despediría. Es el excelso Johnakan que me dice: "Cuando tú vuelcas todo es cuando más lleno te sientes".

Gracias. Hasta todo momento.

 

Interlocutor: Gracias a ti por estar aquí. Toda la Luz y hasta todo momento.