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Psicoauditación - Ida

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

 

Sesión 14/5/12
Médium: Jorge Raúl Olguín

Interlocutor: Karina
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Ida U.

Explicó que los demás limitan su libertad. Dio algunos detalles de una vida en la Amazonia donde una tribu exterminó a su familia. Fue acogida en casa de una amiga pero allí la menospreciaban. Se generó mucho rencor por estas circunstancias. Al final Karina trató de orientarla hablándole de la importancia que todos tenemos y de estar analíticos para no dejarnos llevar por las emociones negativas.

Sesión en MP3 (2.359 KB)

 

Interlocutor: Bienvenido...

 

Entidad: Me habéis convocado.

 

Interlocutor: Sí, así es. ¿Cómo estás?

 

Entidad: Muy bien.

 

Interlocutor: ¿Cómo se siente estar comunicándose con el plano físico?

 

Entidad: Perfectamente.

 

Interlocutor: ¿Quisieras darnos un mensaje o contarnos algo?

 

Entidad: Por ejemplo, ¿cuál es mi problema? Mi problema es la gente que me rodea, mi problema son los demás.

 

Interlocutor: ¿Por qué sientes eso?

 

Entidad: Porque Dios nos hizo libres, nos dio libre albedrío divino. Dios nos permitió elegir, optar, crecer. Dios no castiga, Dios no condena, el verdadero Dios te ama. Es la gente la que no te ama, es la gente la que te corta la libertad, es la gente la que te frena, es la gente la que te coloca obstáculos, es la gente la que te castiga, es la gente la que te señala con el dedo, es la gente la que te juzga, es la gente la que te condena, es la gente la que te separa, es la gente la que te encierra, es la gente la que te mide de acuerdo a cómo eres, a lo que representas, a cómo te vistes, a tu manera de ser, es la gente la que te mira de reojo y te critica a tus espaldas. Siempre es la gente. No uno, son los demás. Y a veces, cuando ves tanta miseria, tanta crueldad, tanta falsedad, tanta traición, tanta mentira, tanta hipocresía entonces tú te quieres evadir, tú te quieres escapar. Y cuando no te puedes escapar físicamente, porque no tienes los medios para hacerlo, te escapas mentalmente.

 

Interlocutor: O sea, que tu 10% Ida trata de escaparse de la realidad que le toca vivir. Y yo te pregunto: Tú, como thetán, ¿siempre te has sentido así, inclusive en vidas anteriores?

 

Entidad: Sí, sí.

 

Interlocutor: ¿Y qué te gustaría decirle a tu 10%? ¿Cuál sería tu mensaje?

 

Entidad: Que es imposible cambiar a la gente porque la gente -aun tu entorno directo, aquel entorno que dice que te ama- se cree protector y es sobreprotector: te ahogan, te asfixian, te molestan, te increpan, se meten en lo que no les importa, quieren manejar tu vida, quieren conducir tus acciones, quieren indicarte el camino, quieren alumbrar por donde tú camines, quieren caminar los pasos por ti, quieren hacer todo por ti. Tú no eres una muñeca, eres un ser humano. Entonces todo lo que tú quieres hacer está mal para ellos.

 

Interlocutor: ¿Y qué te gustaría hacer?

 

Entidad: Ser libre, poder hacer y deshacer. Me gustaría tener dinero, poder hacer cosas...

 

Interlocutor: Entonces, según tú dices, no podemos cambiar a la gente. ¿No crees que a veces somos nosotros los que debemos cambiar algo en nosotros mismos para hacer que nuestra vida mejore?

 

Entidad: Claro, eso que tú dices lo dicen los psicólogos, "Si tú no puedes cambiar el entorno, cambia tú". Muy bien.

 

Interlocutor: ¿Cómo lo ves?

 

Entidad: Mal porque entonces lo que busca la sociedad es coartarte la libertad y cambiarte, como si tú fueras un animalito al que quisieran domesticar.

 

Interlocutor: Yo no te digo que te resignes pero yo te sugiero que quizá puedas encontrar una manera de poder canalizar esa energía que tienes, esa energía como de rebelarte ante las cosas, ante la injusticia, ante el sometimiento. Quizás puedas canalizar esas ansias tuyas en algo que a ti te resulte constructivo y que quizá pueda ayudar a otras personas a seguir este paso.

 

Entidad: A mí no me interesa ayudar a esas personas todavía. ¿Y no sería mejor que en lugar de canalizar esa energía la gaste?

 

Interlocutor: Por ejemplo, en hacer deporte, en alguna actividad...

 

Entidad: No, no. Digo dejarme a mí hacer mi vida y que esa energía la gaste y, una vez que esté satisfecha, entonces sí puedo hacer las cosas. Pero no me dejan hacer eso, o sea, es como que me ponen una argolla en la nariz y buscan llevarme como si fuera una vaca, que la llevan de la argolla de la nariz. ¿Dónde está la libertad entonces? Por momentos es cierto que quiero estar bien pero yo quiero estar bien por mí, no porque los demás me impongan. Yo no quiero que nadie me imponga nada, no me interesa que me impongan nada. Alguna vez anhelé, quise, deseé tener un maestro que me guíe. En distintas partes de América hay maestros y uno quisiera viajar físicamente pero todo se trata de dinero. Entonces es muy difícil. En Perú hay grandes maestros que te enseñan, sin embargo, muchos trabajan con ayahuasca y otras hierbas y te ponen en estados alterados de conciencia. Bueno, eso quiero. Yo quiero un estado alterado de conciencia, evadirme de la realidad porque la realidad es mala, es cruel. Entonces si esos maestros enseñan esto, ¿por qué me dicen que yo me equivoco?

 

Interlocutor: ¿Y tú crees que es la solución, realmente, para ti? ¿Tú no crees que eso te va a traer un daño a tu 10%, que con el tiempo te puede llegar a afectar y quizá, hasta algún día ya no puedas ser consciente de decidir lo que quieres para ti? ¿Te has puesto a pensar eso?

 

Entidad: Ya he superado la etapa del miedo, de que me asusten, yo ya lo he superado eso. Yo conozco mis límites, yo sé hasta dónde puedo llegar, no me asusta nada, yo sé hasta dónde puedo. No es que no tenga límites y que no sepa dónde está la línea que no debo pasar, yo sí sé dónde está la línea.

 

Interlocutor: ¿Podrías comentarme alguna vivencia que hayas tenido que te resulte dolorosa, quizás alguna vivencia donde esa rebeldía ante lo injusto te pese, quizá más que en esta vida?

 

Entidad: He tenido malos tratos, muchos malos tratos. No he sido valorada.

 

Interlocutor: ¿En esta encarnación o en una vida anterior?

 

Entidad: En esta misma también, y en anteriores peor todavía.

 

Interlocutor: Quiero que te saques esa angustia. ¿Quisieras contarme, por favor?

 

Entidad: Mira, he tenido una vida anterior donde crecí en la selva. Era libre, feliz y mi padre, con otros hombres de la tribu, cazaban distintos animales.

Yo jugaba con otras niñas y un día salimos con una canoa con una de las niñas y un tío de ella. Cuando volvimos nuestra aldea estaba destruida, otra tribu la había atacado. Vi los cadáveres de mis padres, de mi hermano, mis primos y sentí un odio tremendo. Yo era niña pero me hubiera gustado ser un hombre adulto con una poderosa lanza y acabar con todos los enemigos.

Me quedé sin familia y me crié con mi amiga. Yo prácticamente en la casa de ellos era una esclava porque les vine justo porque, salvo la comida, después hacía de todo. Cortaba leña, que eso es cosa de varones, limpiaba la casa, a veces despejaba la maleza. A mí amiga le decían: -No vayas al rio, ten cuidado con las alimañas. A mí no me decían nada, si una alimaña me tragaba no importaba.

A los 22 años cogí una altísima fiebre y desencarné y elegí encarnar en la misma región. Obviamente, ahora es todo más civilizado, hay poblados.

 

Interlocutor: ¿Pudiste contactarte con quienes fueron tus familiares encarnados en aquella vida luego de desencarnar?

 

Entidad: No, no me interesó. Mientras vivía sí me interesaba. Después, cuando desencarné, supe que éramos todos roles y que en cada vida representamos un papel, como si fuéramos actrices de teatro. Entonces ya no me interesó porque me di cuenta que la vida es ficticia. Entonces, si la vida es ficticia, ¿para qué luchar tanto por cuidarla? ¿Por qué no me dejan tranquila? Somos roles, somos actores de una película. Entonces, ¡basta! Creo que soy la única auténtica y que todos los demás son hipócritas. Te buscan cuidar pero no te buscan cuidar para tu conveniencia sino para la conveniencia de ellos porque si tú estás mal a ellos les molesta; entonces no es por ti, es por ellos. Es una hipocresía.

 

Interlocutor: Tú sabes que no son todos los seres iguales y que hay muchos seres a quienes tú realmente les importas.

 

Entidad: ¿Cómo sé yo que importo?

 

Interlocutor: Porque tú eres importante, tú eres importante.

 

Entidad: En la vida anterior, en el Amazonas, no era importante.

 

Interlocutor: Eras importante. Pero lo que tenemos que saber es que el que los demás no se den cuenta que somos importantes no nos quita a nosotros importancia. Nosotros somos importantes por cuanto podemos aprender, por cuanto podemos hacer, por cuanto podemos sentir, por cuanto podemos transmitir.

 

Entidad: ¿Y cómo te quitas el rencor?

 

Interlocutor: Mira, obviamente que cuando vivimos una circunstancia negativa, una circunstancia dolorosa al estar encarnados es imposible no sentir repulsión por las cosas, por los actos injustos, porque si no sintiéramos nada seríamos cómplices de ese mal. Entonces está bien que tú sientas repulsión por lo que es dañino pero tú puedes hacer que las cosas sean distintas.

 

Entidad: ¿Cómo?

 

Interlocutor: Haciendo todo lo contrario a ese daño, siendo tú la creadora de tu camino...

 

Entidad: Lo soy.

 

Interlocutor: ...transmitiendo amor, enseñando que con el amor, con el abrazo, con el ejemplo y con el esfuerzo...

 

Entidad: No me sale. Si a mí me pegan una bofetada yo no les voy a...

 

Interlocutor: ...y las cosas saldrán mejor. Yo no te digo que le des un abrazo a aquel que exterminó la aldea, obviamente que no, pero no te encierres en ti misma, no te encierres y busca a seres que sean distintos o que tengan ganas de cambiar.

 

Entidad: Por otro lado, eso es cierto. Yo necesito lucidez, necesito estar lúcida, serena para poder decidir mejor que hacer con mi vida.

 

Interlocutor: Para ver por dónde pisas.

 

Entidad: Y a veces mis impulsos no me permiten estar serena, a veces incorporo a mi ser algo que no me permite ser lúcida y serena. Eso es cierto, necesito tener lucidez. No sé si es para hacer el bien o para qué, pero primero debo pensar en mí.

 

Interlocutor: Quizás para poder elegir, quizás para poder ver por dónde caminas y no desbarrancar.

 

Entidad: En eso tienes razón. Desbarrancar es lo de menos, uno se levanta. Pero no voy a pensar en los demás ahora. Necesito pensar en mi propio ser y tener lucidez para eso. Voy a luchar para eso, para tener la posibilidad de analizar cada paso que doy sin que la mente se me perturbe. Eso es bueno, eso es muy bueno y eso se me ha ocurrido ahora. Es bueno eso, es bueno. Lo haré, lo haré.

 

Interlocutor: Porque si tú te dejas arrastrar, tu 10% se deja arrastrar por la mente reactiva, por las emociones negativas y en ese momento pierde control por lo que realmente quiere hacer.

 

Entidad: Sí, sí, eso lo sé. No me lo reiteres.

 

Interlocutor: Entonces tenemos que estar tranquilos y analíticos en el momento de decidir y ver por dónde vamos a caminar.

 

Entidad: Yo ya sé lo que voy a hacer. No me reiteres lo que yo ya sé. Quiero estar con la mente en eso.

 

Interlocutor: Te dejo descansar y te envío toda la Luz y mucho amor par ti.

 

Entidad: ¡Uff! Fue difícil esto, ¿eh? Hasta todo momento.

 

Interlocutor: Que estés bien. Hasta todo momento.