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Psicoauditación - Jesús L.

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

 

Sesión 28/01/13
Médium: Jorge Raúl Olguín
Interlocutor: Karina
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Jesús L.

Quedó marcado porque el poder económico de otros llevó a la ruina a su familia. Al cabo de años se recuperó pero a pesar del rencor, el recuerdo aquel hizo que tratara con consideración a todos con quienes se relacionó. Karina debatió con la entidad acerca de cómo prestar Servicio, escuchar, comprender, aconsejar y resaltó que no todos somos iguales porque cada uno tiene su ritmo en esta evolución. El despertar y el crecimiento de cada ser no tiene el mismo ritmo pues unos tardan más y otros tardan menos en despertar y en crecer.

Sesión en MP3 (2.815 KB)

 

Entidad: Gracias por permitirme estar aquí, gracias por darme esta oportunidad. Gracias también por el tiempo que os habéis tomado para que pueda descargar los distintos engramas. Mi 10% encarnado, Jesús, está atravesando situaciones de crisis y debo decir que no es la primera vez. En distintas encarnaciones, tanto en este como en otros mundos, también me he cuestionado las formas de aprendizaje y entiendo que los aprendizajes no son reales. No es cierto que aprendamos; venimos, vivenciamos, sufrimos, desencarnamos y a veces lo hacemos con más rencor del que hemos traído por la injusticia a la que hemos sido sometidos, por los abandonos, por las traiciones, por las situaciones que te llevan a un punto límite en que no sabes si seguir o no en el camino.

 

Interlocutor: ¿No crees que quizás el mismo dolor que sientes en este momento, esa angustia, esa tristeza es la que te haga ver o pensar, conceptuar las cosas que sean de esta manera? Cuéntame, ¿qué es lo que te pesa, qué es lo que necesitas descargar, qué es lo que te angustia?

 

Entidad: La injusticia, el entender que hay gente que triunfa y no se lo merece, que lo hace porque tiene contactos y que es favorecida ante la vida. Algunos Maestros enseñan que el problema es karmático, que son lecciones a aprender, que de repente uno cae parado, de pié, porque no tiene lecciones a aprender y el otro cae de cabeza porque tiene muchas lecciones karmáticas.

 

Interlocutor: ¿Hay algo particularmente en esta vida o quizá desde alguna vida anterior, algún hecho que tú recuerdes que te moleste, que te resulte doloroso y que quieras comentarlo?

 

Entidad: Mira, paradójicamente encarné en Países Vascos. Me llamaba Pedro, con un apellido igual al actual. Recuerdo que mi padre tenía vacunos para arar el pequeño campo. Me acuerdo que vino una peste, perdimos muchos animales. Padre tuvo que pedir un préstamo a don Jacobson. Jacobson era un señor judío que se había instalado en la zona haría 10 años atrás y obviamente los intereses eran fraudulentos, leoninos diríais ahora. En dos años perdió todo por los intereses que no pudo pagar a Jacobson.

Padre tuvo que trabajar de peón rural en la casa de un inglés, Jack Richardson, y sentí impotencia en esa zona porque, como pasa en todas las regiones, el inglés tenía todo el dinero, el señor Jacobson también. Y mi padre que venía de padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos en la región no tenía un cobre donde caerse muerto. Uno se sentía impotente.

Mis padres eran católicos, sí. Madre Carmen me decía: -Si tienes tanto rencor ve a confesarte con el padre Nicolás.

Yo no me confesaba, yo hablaba y el padre Nicolás justificaba todo: -Si bien Jacobson lucra como tú dices, querido hijo, de alguna manera lo hace legal, igual que el señor Richardson. Son gente que ayuda a otros y les da trabajo.

Yo le interrumpía al padre Nicolás y le decía: -Más bien los explota.

¿Pero por qué comento esa vida?

 

Interlocutor: Dímelo tú.

 

Entidad: Cuando cumplí 18 padre desencarnó y madre dos años después. Yo a los 20 estaba solo sin hermanos, sin primos, sin nadie. Tampoco tenía casa, me tuve que emplear en una posada.

Le caí bien a don Manuel. Don Manuel era un buen hombre. Me pagaba todos los fines de semana y yo ahorraba dinero. Con el tiempo pude rentar en las afueras del poblado una pequeña choza porque ni siquiera era cabaña. Y seguí trabajando.

Como no salía, como no gastaba, como no bebía y tampoco iba a los juegos de azar que había en el poblado, en tres años tenía un poco de dinero.

Vino un hombre, Alvarado, de la zona de Cataluña, diciendo que la tela y los cueros era la mejor inversión. Obviamente que -hay un refrán vuestro que dice "El que se quema con leche, ve una vaca y corre"- yo no quería tocar mi dinero para invertir en nada pero conversando con Alvarado vi que se podía. Y puse todo mi dinero, todo mi capital para comprar telas y cueros para armar botas o todo tipo de calzado y además vestidos.

 

Interlocutor: ¿Y qué sucedió?

 

Entidad: No dupliqué el dinero, lo potencié por diez. A los 30 años tenía tanto o más dinero que el propio Alvarado. Pude comprar una vivienda, tenía mucho resto de capital. Era una persona respetable.

 

Interlocutor: ¿Cómo te sentías tú en ese momento con respecto a quien considerabas en antaño tu rival?

 

Entidad: No, rival no, directamente rivales eran todos los que venían de fuera y hacían dinero a costa nuestra. Alvarado era de mi misma forma de pensar. Sentí que era otra persona. Dicen que el rencor es malo pero el rencor me había endurecido.

Recién entonces comencé a salir con algunas jóvenes: una joven, Isabel y otra joven, Concepción. Me casé tarde, a los 33 años, con Isabel. Resultó ser una buena esposa. Tuve una niña, Carmiña. Isabel murió al dar a luz. Había una joven, Guadalupe. Sus padres habían venido a Europa hacía dos años. Eran oriundos de Méjico. Le decían Lupita, tenía 20 años y le pagaba para que me hiciera los quehaceres de la casa y cuidara a Carmiña. Era muy devota y muy responsable y pude seguir haciendo mi trabajo.

Ampliamos la fábrica con Alvarado y pusimos más capital. Exportábamos todo lo que fabricábamos incluso a Francia. Triunfé en esa vida pero me quedó el engrama de los primeros años, de la injusticia, del fracaso, de la gente que le daba importancia a aquel que tuviera dinero.

 

Interlocutor: Y cuando a ti te fue mejor, ¿les dabas importancia a los que estaban debajo de ti?

 

Entidad: Sí, pero seguía teniendo como cierta animosidad hacia aquellos que abusaban del pobre. Crecimos, llegamos a tener empleados. Los teníamos muy bien pagados, con trato preferencial y ellos no se abusaban tomando más confianza de la que les dábamos -en el buen sentido lo digo-, o sea, aun no estando nosotros trabajaban, rendían al final del día. Se podría decir que durante mis 67 años de vida -acordaros que la expectativa de vida era mucho menor que la actual- fui feliz. Vi crecer a mi hija. No volví a rehacer mi vida en pareja y siempre me quedé con el engrama de incomprensión de parte de muchos.

Alvarado fue como un hermano, era más grande que yo. Murió diez años antes que yo desencarnara. Mi hija Carmiña se casó con un joven que venía del sur. Se llamaba Rafael, era muy responsable. Ellos quedaron a cargo de la empresa que montamos. Alvarado no tenía familia así que Rafael y Carmiña fueron propios.

Es cierto, a ellos la baraja les cayó bien puesto que no han tenido que sacrificarse, pero bueno.

 

Interlocutor: ¿Qué consejo le darías a tu 10%? ¿Quizás algún consejo que tenga que ver con aquella vivencia, con aquellas experiencias?

 

Entidad: Son experiencias distintas. Mi 10% actual, Jesús, tiene una vida completamente distinta a aquella de Países Vascos. Muchas cosas se cuestiona, muchas cosas, con razón. Yo sigo pensando que a veces no aprendemos, que la vida es sacrificio. Los Maestros hablan de Servicio, no tenemos tiempo de hacer Servicio.

 

Interlocutor: ¿Tú no crees que a veces aprendemos en base al sacrificio, a tener que pasar alguna situación dolorosa?

 

Entidad: No, no creo que aprendamos puesto que a veces se repiten situaciones y al no tener memoria reencarnativa cometemos los mismos errores pero...

 

Interlocutor: Quizá porque el aprendizaje deba ser desde la conciencia y no únicamente desde la mente.

 

Entidad: Eso suena muy metafórico. Fíjate que todo el mundo habla de Servicio y cuando tú tienes una economía regular, afectos regulares, amistades regulares no sabes dónde estás parado. Estás al borde de la cornisa y no tienes tiempo de tender una mano. ¿Acaso un Maestro no dijo una vez "Para levantar al otro tienes que estar de pie tú primero"? Sí, cuesta ponerte de pie cuando te golpean las piernas, figurativamente hablando.

 

Interlocutor: Siempre tenemos una oportunidad de dar una mano. No necesitamos alcanzar la cima económica o social para poder hacer algo por el otro.

 

Entidad: ¿Cómo puedo sentirme importante si en distintas vidas no he logrado mucho? Tú me dirás "Sí pero en países vascos te has casado, has tenido una excelente hija, un excelente yerno, un trabajo, has conocido un amigo que más que un amigo era un hermano, Alvarado". Pero estamos hablando de tres o cuatro personas y de repente hay cien que te rodean que son hostiles. Entonces, ¿cuál es la fórmula mágica para salir de una crisis? ¿Cuál es?

 

Interlocutor: Bueno, mágico no existe nada pero sin embargo te puedo dar algunas pautas que tú bien puedes tomar o no.

 

Entidad: A ver, dime.

 

Interlocutor: Es importante que aprendamos a escuchar al otro, aprendamos que todos tenemos un ritmo en esta evolución. Algunos aprendemos más rápido, otros a costa de mucho dolor y sacrificio terminamos comprendiendo. Pero siempre podemos hacer algo por el que está cerca de nosotros. Escucharlo es una de ellas, aconsejarlos, tender una mano.

 

Entidad: Es válido.

 

Interlocutor: Lo importante es que en esta vida física tengamos la capacidad de poder manejar la situación. Eso significa que debemos dejar de lado nuestra parte reactiva y analizar con claridad porque cuando no analizamos con claridad y actuamos desde el impulso podemos, seguramente, equivocarnos.

 

Entidad: Seguramente que sí. De todas maneras hay cosas en las que aún sigo confundido porque tú me hablas de escuchar al otro y cuando te rodean muchos necios no tienes más que escuchar a tu propio ser, a tu propia conciencia. Y es cierto lo que dices de no estar reactivo y ver las cosas de una manera más armónica, pausada y evitar actuar con impulsos. Lo entiendo eso y no pensar que los demás tienen la culpa de todo. Eso también lo entiendo.

 

Interlocutor: Sobre las personas que nos rodean, si nosotros entendemos que, como te decía hace unos momentos atrás, cada uno tiene su ritmo, su ritmo en esta evolución, el despertar y el crecimiento de cada ser no tienen el mismo ritmo, unos tardan más, otros tardan menos pero si lo tomamos de ese lado seamos tolerantes con los demás y con nosotros.

 

Entidad: Y tolerantes con la vida porque de repente supongamos que yo tengo un ritmo mayor al que la vida me ofrece...

 

Interlocutor: Me suena a ansiedad quizás eso que tú me dices.

 

Entidad: Bueno, pero si de repente tú tienes objetivos por lograr y no lo consigues obvio que te tiene que sonar a ansiedad y de repente buscas en el horizonte y ves las cosas como que estuvieras en un laberinto sin salida, claro que vas a tener ansiedad.

 

Interlocutor: Lo único que puedes modificar es aquella hora, este momento, ese instante. No puedes modificar el futuro, el futuro lo debes construir.

 

Entidad: Una vez un Maestro habló de tener paciencia, que las cosas se van a ir dando. Y una vez un 10% de un thetán compañero que era arqueólogo -mi parte encarnada obviamente no lo conoce porque estoy hablando desde el punto de vista suprafísico- encontró en unas ruinas, en Centroamérica, el esqueleto de un ser masculino, sentado, seguramente muerto en una cueva. Y que me disculpen los Maestros y el Creador pero cuando me lo conceptuó si bien nosotros no tenemos cuerpo físico ni podemos ni llorar ni reír sentí como una sensación de risa, de risa irónica, como diciendo "Qué paciencia que habrá tenido ese hombre que terminó sentado esperando y sepultado en una cueva". Entonces, cuidado con la paciencia, no sea cosa que terminemos como...

 

Interlocutor: Paciencia no significa resignación.

 

Entidad: O sea, que podemos obrar mientras tenemos paciencia porque no quiero que dentro de quinientos años me encuentren sentado, ¿me entiendes? No quiero que encuentren sentado.

 

Interlocutor: Todo dependerá de ti. Si tenemos paciencia y actuamos con calma vamos a darle lugar a que ejerza la supremacía, nuestra mente, digamos nuestra inteligencia, nuestro concepto y no nuestro lado reactivo.

 

Entidad: Entiendo, voy a orientar a mi parte encarnada para que lo logre llevar a cabo. Te agradezco tus palabras.

 

Interlocutor: Intenta estar tranquilo y reflexionar sobre lo que estuvimos charlando. Yo te mando mucha luz con todo cariño para ti y para tu 10%. Trata de estar calmo para que también tu 10% pueda percibirte y pueda modificar el aquí y ahora que también te traerá mucho bienestar a ti. Hasta todo momento.