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Psicoauditación - Joaquín B.

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

Sesión del 09/03/2017

Sesión del 23/05/2017

 


Sesión del 09/03/2017

Médium: Jorge Raúl Olguín

Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Joaquín B.

En Helio III no estaba solo pero se sentía solo. La comunicación con los demás no le ayudaban en su autoestima, su trabajo y sus intereses estaban lejos de lo que le preocupaba a la gente, posibilidad de guerra. No era sencillo vivir así.

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Entidad: No debo ser la única entidad espiritual que conceptúa que en el plano físico, en las distintas vidas, si bien las situaciones, las vivencias, los hechos diarios son absolutamente distintos ya sea por tiempo, por región, por costumbres, etcétera, hay algo que enlaza a las distintas encarnaciones y de repente se nos implantan engramas, engramas de dolor, de abandono, de incomprensión, o en el caso de la vida que voy a relatar, de hipótesis de conflicto, de grave conflicto. Entonces, en las siguientes vidas puedes tener temores inconscientes y como no tienes memoria reencarnativa no sabes a qué se deben esos temores, temores que a lo mejor tú mismo no los notas como ser encarnado pero que de alguna manera te pueden -o no- dificultar para tomar alguna decisión, para decir "no" a algo que verdaderamente te incomoda, para evitar quedar mal con el interlocutor o evitar un agravio, cuando a veces el peor agravio es el que no te tengan en cuenta. Sí, creo que es de los peores agravios.

 

Mi nombre era Brader Jones. Había nacido en Mérice, un país preocupado, pues era limítrofe con Borelia, uno de los dos países de Helio III que junto con Australis tenían el mayor armamento. Y si bien en este momento estaba pasando el planeta entero por una situación, cómo decís vosotros, de guerra fría, la situación era preocupante, muy preocupante, el ambiente era todo combustión y la menor chispa haría estallar todo. Obviamente estaba preocupado por el armamento que tenían las naves de nuestro país vecino, Borelia.

 

Como historiador conocía cómo fue evolucionando nuestro mundo. Dos siglos atrás habíamos descubierto el poder atómico, el siglo pasado evitamos tres guerras. Recuerdo que hace dos siglos, en la segunda gran guerra se utilizaron bombas atómicas, y por suerte nunca más hasta el presente volvieron a utilizarse. Además, teníamos armas poderosas; bombas de neutrones, bombas de vacío que creaban vacíos de kilómetros donde se creaban singularidades que tragaban ciudades enteras, armas que se habían probado en desiertos, en pueblos fantasmas, y directamente quedaba un gigantesco hoyo en ese desierto. Las bombas de vacío eran mucho más prácticas que las bombas nucleares, y no fueron creadas para combatir entre nosotros, habían sido creadas para algún peligro externo, de aliens ajenos a Helio III.

 

Me había divorciado hace poco, como diríais vosotros, por incompatibilidad de caracteres. Reconozco parte de mi responsabilidad, era muy afecto al trabajo.

Siempre había sido leal, fiel a mi pareja, no me interesaba andar en enredos amorosos ni mucho menos, además no era mi manera de ser. Pero evidentemente mi pareja era más... -no querría decir una palabra hiriente-, pero le interesaba más estar en sociedad, hablar con gente, lo cual no está mal, quienes estudian la conducta humana dicen que el trato social es una de las cosas que da más alegría, incluso lo afirma este receptáculo que me alberga, quien en su mundo es bastante más importante de lo que él mismo cree. Pero con respecto a mi ex-pareja empezó a desviarse del camino, empezó a ir a reuniones sociales sola, llegaba a la madrugada. Notaba que al rechazarme íntimamente algún amorío tendría pero estaba tan abstraído en mi trabajo que lo dejaba correr, lo dejaba pasar. Ella misma me planteó el divorcio y le dije que sí.

 

El hecho de estar aislado en mi labor me privó, también, de tener muchos amigos. Tenía la fortuna de hablar por holograma con Wilder Marti, un ecologista de Idona, en el hemisferio sur. Wilder Marti era informático cuántico, e Idona, su país, estaba también en la región fronteriza con Australis. O sea, imaginaos, tanto Wilder como yo vivíamos al lado de dos superpotencias.

Wilder me decía:

-Mira, Brader, pareciera que ambos nos preocupamos por lo mismo pero te diré una cosa -me dijo sabiamente Wilder-, si hubiera una guerra entre Borelia y Australis no importa si yo vivo en Idona si tu vives en Mérice, todo el planeta pagará las consecuencias.

 

Los adelantos eran inimaginables para otros mundos. Teníamos ordenadores con 1 petabyte o 1.5 petabytes de capacidad en el disco duro, nuestras naves tenían ordenadores de 1.24 petabytes y buscaban descubrir los pliegues espaciotemporales para poder viajar a otros sistemas. Habíamos llegado con naves robots prácticamente a todo el sistema solar.

Recuerdo que Wilder me dijo:

-Si bien yo no soy astrónomo noto como un pequeño balanceo de un décimo de grado en nuestra órbita y mi hipótesis es que del otro lado del sol hay un planeta gemelo que no lo podemos ver porque gira en su órbita a la misma velocidad que nosotros.

Le planteé lo mismo que le han planteado muchos físicos y astrónomos a él:

-¿Por qué solamente el tercer planeta?

-Porque los demás los podemos ver a simple vista en sus órbitas, no tienen planetas gemelos. Es lo que yo pienso -dijo Wilder. Y me quedó grabado eso-. Y si tuviéramos un planeta gemelo a ciento cincuenta millones de kilómetros de nuestro sol seguramente también albergaría vida.

-¿Avanzada como la nuestra?

-Imposible saberlo.

 

La historia de nuestro mundo era una historia de guerras, de conquistas, de imperios, de decadencias, de nuevos imperios, y si tú vieras, como a través de una diapositiva, los países, su distribución a lo largo de los siglos, la geografía cambiaba siglo tras siglo, siglo tras siglo. Es más; dos siglos atrás que tuvimos dos grandes guerras la geografía cambió por completo y Borelia fue el país más poderoso de Helio III. Esto fue el siglo pasado donde Australis comenzó a crecer, a crecer hasta igualar la potencia armamentista de Borelia.

Ambos teníamos gigantescas naves pero no llegamos al cuarto planeta, estábamos tan obtusos -como raza- de armarnos, de competir y cometíamos el error de seguir depredando nuestro mundo, contaminando arroyos, ríos y hasta océanos y acabando exponencialmente con las especies animales y hasta con la flora. Por suerte nuestros vehículos y nuestras naves, con el adelanto, no se manejaban con combustible fósil contaminante, era la única mejora con respecto a siglos anteriores.

 

Mi idea era viajar a la brevedad al sur, a Idona, a conocer personalmente a Wilder. Me interesaba la informática cuántica, a él le interesaba lo que yo hacía.

Me decía:

-Mira Brader, tú eres un historiador y entiendes mucho de la conducta humana, sería bueno intercambiar impresiones tomando un café o una bebida fría de por medio. Si bien podemos hablar por holograma no es lo mismo que vernos en persona.

 

Ambos éramos divorciados. Quizás Wilder era más suelto que yo, él se relacionaba con más gente. Había conocido una joven, después dejó de verse porque la joven era demasiado liberal para su criterio. Yo no opinaba sobre su vida, como él por respeto tampoco opinaba de la mía en la parte afectiva, pero sí coincidía mucho con él. En una relación lo más valioso era la lealtad, lo mismo que con una amistad, la diferencia es que tú puedes tener decenas de amigos pero no decenas de parejas, por lo menos no yo. Después, lo que hagan los demás, es algo que no me debe incumbir.

 

Pero sí, tenía engramas por hipótesis de conflicto, tenía engramas de soledad.

Enseñaba historia en la facultad, los alumnos me respetaban. Me sentía, no amigo porque era darles demasiada confianza, pero sí mostraba empatía con los adolescentes y de alguna manera esa empatía era recíproca. Evitaban desmadrarse en el aula, no eran conflictivos, por lo menos no conmigo, sé que había otro profesor mayor al que le hacían la vida imposible, un profesor de matemáticas, pero no debía meterme en eso, entiendo que no sería ético hablar por otro profesor. Sí orientaba a los jóvenes cuando me preguntaban temas fuera de lo que era historia. Una joven no tenía una buena relación con sus padres, la orientaba siempre tratando de evitar conflictos. Jamás aunque la joven tuviera razón la iba a poner en contra de su familia. O de repente un joven no sabía cuál de dos carreras seguir y yo no podía elegir por él porque no era mi tarea elegir por él sino fomentar su inquietud en ambas y que él mismo decida finalmente. De esa manera evitaba, como pasó con otros profesores, sanciones por enseñar cosas fuera de su materia.

 

La facultad era como mi segundo hogar, me sentía acompañado por los jóvenes pero cuando llegaba a casa dejaba encendido el ordenador holográfico para ver si recibía algún llamado. A veces se encendía un punto azul o un pitido y eran mensajes de trabajo o algún alumno que me consultaba fuera de hora por una materia. Si por ejemplo en tal época, luego de tal invasión tal imperio decayó y si eso tuvo que ver con el cambio de geografía. Por qué tal pueblo emigró al norte... Y ya me metía en la rama de la geografía, lo cual estaba bien, no se salía de mis patrones de ética, lo comentaba con el profesor de geografía para ponerlo al tanto y me decía: -Está bien Jones, está bien.

 

Pero me sentía ahogado con mis engramas de soledad, el no poder debatir con mis iguales, con mis pares. Los pocos compañeros que tenía nos juntábamos en el café y hablaban solamente de hipótesis de conflicto entre Borelia y Australis.

Terminaba yéndome, luego de saludar a todos, con un tremendo dolor de pecho porque la incertidumbre te agota más que la negación y esto lo afirmo hasta las últimas consecuencias. Es más le estoy transmitiendo el dolor de pecho a este receptáculo porque la incertidumbre de una posibilidad inminente, inminente de guerra que podía acabar con la mitad de la civilización, una civilización tan hermosa a pesar de los desastres ecológicos, del efecto invernadero porque quedaban remanentes a pesar de que ya no se usaba combustible de fósil.

 

Ya había planificado que en el futuro, antes de que hubiera algún conflicto viajaría a ver a Wilder Marti. Incluso él me propuso:

-Tengo vacaciones, puedo viajar al norte.

 

Ambos teníamos pasaportes y visas para entrar tanto a Borelia como a Australis, países altamente militarizados, pero como cada uno era respetado en lo que hacía éramos conocidos y no teníamos nada que ocultar. En las distintas redes sociales holográficas nos hacían consultas, a veces eran las doce de la noche y seguía respondiendo consultas gratuitas, agotadísimo, y lo bueno que sacaba en limpio era que -me tomo una licencia con el lenguaje-, caía fulminado en la cama hasta las siete de la mañana donde el mismo ordenador encendía las luces y sonaba un pitido agudo y me despertaba. Lo que no podía hacer un ordenador ni toda la ciencia era quitarme los engramas, engramas que me agobiaban, que me hacían sentir insignificante.

 

Es todo por ahora.

 

 


Sesión del 23/05/2017

Médium: Jorge Raúl Olguín

Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Joaquín B.

De joven mataron a sus padres. Aunque querido por sus familiares vivía mal, con rencor. Encontró un hombre anciano que le aconsejó, le cambió el rencor por aceptación. No podía revertir el pasado.

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