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Psicoauditación - José J

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

 

Sesión del 08/03/2017

Sesión del 24/05/2017

Sesión del 01/06/2017

 


Sesión del 08/03/2017

Médium: Jorge Raúl Olguín

Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de José J.

La entidad relata una vida en Gaela, tiempo después de Axxón. Tuvo que fingir abrazar la Orden de Amarís, no hacerlo significaba ser denunciado como que no creía en esta religión fundamentalista. Quedó con engramas que le afectan solamente recordándolo.

Sesión en MP3 (3.982 KB)

 

Entidad: A veces las circunstancias no son las cotidianas que conocemos, en cada vida hay una circunstancia inimaginable para quien es nuestro rol actual.

 

He pasado por distintas vivencias pero quiero repasar una en particular que me marcó mucho, o como diríais vosotros me ha implantado muchísimos engramas, pudiendo condicionar consciente o inconscientemente mi vida actual. Los condicionamientos pueden ser sutiles al punto tal de que no altera nuestra conducta o pensamiento o autoestima o trato con los demás, pero esos condicionamientos, a veces, son como una pequeña piedra que se mete dentro del zapato y te hace cojear y no te das cuenta hasta que tienes el pie lastimado.

 

Recuerdo que estaba enseñando historia. Era un afamado de historia y empezaba el curso, los alumnos pendientes. Una escuela ultra religiosa, ideal para un profesor de historia como yo, ateo, totalmente escéptico. Prácticamente descreía de lo que era la religión, pero vivía en un mundo, Gaela, donde imperaba la religión y donde el aparato -por así llamarlo-, gubernamental era dominado por la Orden del Rombo.

 

Me presenté a mis alumnos.

-Mi nombre es Domeni Salvi, soy profesor de historia. Nací aquí, en Liziana, que junto con Saeta y Amarís son los tres países con mayor preponderancia a respetar la Orden del Rombo. Repasando la historia sabéis, obviamente, que Axxón, con doble "x", fue un hombre extraordinario que vino a traer la Palabra, como él le llamaba "La Palabra del Padre", pero en aquel entonces la capital de nuestro país, Lizia, era un imperio y consideraron a Axxón un perturbador social. Formaron con maderos un rombo y lo clavaron en él torturándolo previamente, con látigos, con puntas metálicas arrancándole la piel a tiras. Sus seguidores dejaron escritos y paradójicamente la propia Lizia donde se fomentó la ejecución de Axxón fue la primera en crear la Orden del Rombo, pero prosperó principalmente en Amarís, por eso también se llama la Orden de Amarís. Y hace cuatrocientos cincuenta años en Saeta, nuestro país vecino, al sur, al suroeste hubo una tremenda persecución contra no religiosos muriendo miles de personas. Agregué: -Y era obvio, porque había que preservar el orden religioso, porque no hay nada más importante que la Orden de Amarís y el respetar las leyes y el sentido de la moral.

 

Hablé durante casi una hora y saludando a los alumnos me marché enojado conmigo mismo porque en cada clase debía comerme las palabras. Bogaba por una educación laica pero la mayoría de los países aún no estaba preparada para ese tipo de educación. La Orden del Rombo siempre fue fundamentalista.

Estudiando distintos tratados de la llamada Edad Media y Edad Antigua sabía que había sacerdotes que exorcizaban. Yo no solamente era escéptico en cuanto a lo religioso, también era escéptico en lo que era el mundo espiritual, jamás creí en demonios ni en entidades suprafísicas ni en nada de ello, siempre me pareció una tremenda incoherencia, un absoluto despropósito, somos lo que somos y cuando dejamos de ser, no somos nada.

 

A pesar de que ya tenía más de treinta años aún era soltero. Tenía novia, Andrea, con la que me llevaba más que bien, pero ella era creyente al punto tal de ser casi fundamentalista, hablaba de la Orden de Amarís y los ojos le brillaban, vivía leyendo libros religiosos. Aclaro que no solamente respetaba sino que amaba la figura de Axxón, verdaderamente Axxón había sido un gran líder del Amor muerto injustamente por los lizianos.

El problema fue después, la religión que él nunca quiso dejar fue el acabose, el atraso de las investigaciones científicas. La bendita iglesia de Amarís, esparcida por todo el mundo retrasó enormemente a la humanidad.

Pero hubo incidentes que me hicieron cambiar mi forma de pensar. Desde adolescente tenía cuatro amigos -éramos prácticamente el quinteto del descalabro con Valiño, Arduino, Sico y Danore; íbamos a bailar, salíamos con chicas, no nos extralimitábamos con el alcohol pero sí bebíamos alguna bebida espirituosa-, pero éramos decentes, en el sentido de que de jóvenes fumábamos un cigarrillo y bebíamos una copa o nos besábamos con alguna niña, pero éramos inocentes, no teníamos maldad. Cada uno evolucionó en lo suyo, uno arquitecto, el otro metalúrgico, otro carpintero, cada uno en lo suyo. A mí me decían el come libros, ¡jé, jé, jé! Era el único profesor de los cinco.

 

Es cierto, tenía prohibido hablar con mis amigos de religión. Sí, todos ellos eran religiosos, muy religiosos al igual que mi novia Andrea, y saliendo con ellos yo era el más religioso de todos. Me preguntaban por mis discursos, les decía cómo les enseñaba a los jóvenes, la verdadera historia de Lizia, del Rombo, del Maestro Axxón. Me querían y me admiraban.

-Muy bien, excelente, Domeni, verdaderamente te tendrías que haber hecho sacerdote.

-¡Oh! No, no, prefiero enseñar a los jóvenes a entender, respetar y amar a la Orden de Amarís.

 

No tenía otro camino que ser hipócrita porque hubiera perdido a mis amigos. Y hasta podían haberme denunciado aquellos que me palmeaban, que me querían, que me abrazaban, que tenían un afecto casi incondicional por mí, podían traicionarme por su mente cerrada, fundamentalista.

 

Todo empezó con Danore. Danore enseñaba religión en un templo y un día llega a casa, estábamos solos escuchando música suave, música de ópera, armonía, tomando una pequeña copa y de repente Danore me dice:

-Escucho voces.

-¿Escuchas voces? ¿En qué momento, en el templo?

-En el templo, en casa. Tengo un vecino, Marcelo, que a veces no me saluda, es una persona huraña, será porque es viudo y las voces me dicen "Es bueno para nada, tendría que atropellarlo un carro, ¿no te parece?". Y en ese momento siento impulsos de empujarlo debajo de un carro.

Lo miré alarmado.

-¡Oh! Pero Danore, ¿cómo sientes ese impulso?

-Es loco, yo sé que es loco. Lo hablé con un prelado y me dijo que en la antigüedad había demonios que atacaban a los enviados.

-¿Enviados?

-Sí, a los que buscaban transmitir la Palabra de Dios y de Axxón, como yo.

Le dije:

-¿Pero atacado, cómo?

-Se meten en tu mente, te poseen, los demonios te poseen. Y no quiero contarte más cosas.

-Pero no entiendo por qué no, somos amigos, queda entre nosotros.

-No, no lo entenderías.

-¡Como no lo voy a entender, Danore! Soy profesor de historia.

-No, no, no. -Tomó de un sorbo la copa y se marchó.

 

Nos vimos a la semana siguiente, estaba pálido, ojeroso. No me permití tocar el tema con Valiño, Arduino y Sico pero no hizo falta, se enteraron por el propio Danore y esa noche nos juntamos todos en casa, los cinco.

Danore dijo:

-El prelado me hizo un exorcismo, yo estaba en el piso, me retorcía con espasmos epilépticos, hasta me salió un tipo de espuma por la boca.

-Espera, espera -lo interrumpí-, ¿cómo sabes que no era epilepsia?

-Me he hecho electroencefalograma, resonancia nuclear magnética, tomografía axial computada, mi cerebro está normal, quizá la parte del hipocampo tenga algunas manchas, como pequeñas isquemias, incluso tengo un par de marcas como secuelas en ambos cortes pre frontales. Pero hace meses atrás no los tenía, fueron provocados por los demonios.

-Está bien. ¿Y qué pasó con el exorcismo? -Pregunté.

-Me sacó siete demonios y ahora estoy bien.

 

Pero yo no veía que estuviera bien, yo miraba el gesto de Danore y su mirada era huidiza, como que -honestamente- estaba perdiendo la razón.

-¿Sigues profesando en el templo?

-No, no, me dijeron que me tome unos días de descanso.

-¡Aja! Está bien.

-¡Mira!

-¿Qué tengo que ver? -Pregunté.

-Mira a Sico.

Lo miré a Sico. Valiño y Arduino también lo miraron. Sico nos miró a nosotros encogiéndose de hombros.

-¿Qué pasa conmigo?

-Mírenlo, está poseído.

-Hombre, estoy bien, no tengo nada.

-Tienes una figura detrás tuyo, una figura demoníaca con cuernos, peluda que se mete dentro tuyo. -Bebió su copa y se marchó.

-Espera, espera -le dije-, ¿puedes ir solo hasta tu casa?

-¿Por qué no?, ya estoy bien, me exorcizaron. No hay nada más grande que la Orden de Amarís.

-Por supuesto que no, pero ¿puedes ir solo?

-¡He dicho que sí! -casi gritó-. Y se marchó.

Valiño, Sico y Arduino me miraron:

-¿Qué pasa?

-Mi hipótesis es que una entidad oscura se ha apoderado de él.

-¿Pero tan así?

-Esto que voy a decir no me compromete, yo respeto la Orden de Amarís pero el tema de los exorcismos es algo que no comparto, porque creo en el libre albedrío y si un ser humano tiene libre albedrío ningún demonio puede meterse en la persona.

-¿Y entonces?

-Entonces pienso que el propio Danore tiene conflictos internos, y al tener conflictos internos él mismo se abre, se presta con los exacerbados roles del ego que tiene, su baja estima. Y él quería seguir creciendo en la Orden de Amarís y hace años que está en el templo y no lo suben de categoría y hay gente más nueva que ya tiene otros grados y él sigue enseñando a los fieles, lo cual no está mal, pero se siente como con rencor y eso es alimento para esos seres oscuros inmateriales.

-Bueno, para eso está el exorcismo -dijo Arduino.

-¡Es que no! Según mi opinión el libre albedrío es para todo ser, hasta para los demonios.

-¡Ah, bueno! -¡Ah, bueno! repitió Valiño-. ¿Y entonces cómo la sacas a esa cosa?

-La persona, con su propia voluntad. Pero...

Sico dijo:

-¿Pero qué?

En ese momento a Sico le cogió una tremenda tos, Valiño y Arduino se apartaron.

-¡Hombre! -Rió Sico-. Es una tos, parad, a mí no me ha tomado ningún demonio.

Los ánimos se fueron calmando y concluí mi opinión.

-Sólo la voluntad de la persona, si tiene temple y convicción y verdaderamente se alimenta de la Luz puede expulsar esas entidades oscuras. Pero esas entidades son inteligentes, porque no solamente la bondad tiene inteligencia, la maldad también, la crueldad también.

-Pero -argumentó Sico-, la sabiduría jamás puede ser mala.

-No, no hablé de sabiduría, hablé de inteligencia. El sabio es compasivo. Axxón, el gran Maestro, era sabio. Yo hablo de inteligencia. Si esos seres oscuros son inteligentes, lo primero que van a atacar, y ya lo hicieron con Danore, es su mente. Fíjate lo que comentó, que en la resonancia le salió que tenía pequeñas isquemias, y depende en qué parte del cerebro las tenga le puede hasta afectar en su descernimiento hasta incapacitarlo.

Mis tres amigos estaban pálidos.

-¿Y qué podemos hacer al respecto?

-Yo a las dieciséis horas salgo de la facultad, si queréis a las diecisiete nos encontramos, tomamos un café y vamos a la clínica a ver al médico que atendió a Danore y le planteamos mi opinión, no sé si estáis de acuerdo con ello.

-Sí, sí, sí -dijo Arduino.

-También acuerdo -asintió Valiño.

Sico me miró y dijo:

-Estoy contigo.

 

Obviamente lo comenté con Andrea, mi novia, y me dijo:

-Ten cuidado con esas cosas. A ti, principalmente, Domeni, que eres profesor de historia y religión, esas entidades te pueden tener en la mira.

-Por supuesto, mi amor, por supuesto.

 

Ella, como mis amigos, como mis alumnos, como mi familia ignoraban que yo era un escéptico ateo. Seguía siendo ateo en cuanto a la religión pero no en el sentido de no creer en Dios -por eso el lenguaje es tan pobre-, a ver, era escéptico en cuanto a la Orden en sí, a las aberraciones y muertes a lo largo de la historia que se cometieron en nombre del Rombo, pero no era escéptico en cuanto a las entidades inmateriales, los demonios. Con Danore había comprobado que existían y que se aprovechaban de las mentes débiles para alimentarse de sus miedos, temores, horrores, inseguridades, rencores, fracasos, ira, lujuria. Yo mismo a veces tenía temor por alguna pequeña envidia que mi ego me planteaba, u odio hacia ciertos sectores fundamentalistas, no sea cosa que estas entidades se aprovechen de lo vulnerable que yo también era. Desconocía la palabra "engramas" en el rol de Domeni Salvi, pero sabía que tenía muchos engramas; el primero y principal, engrama de soledad. Engrama de tener que ser hipócrita ante de todo el mundo, fingir que adoraba una religión que no sentía dentro de mi corazón pero tenía que hacerlo porque mis queridos amigos o mi amada Andrea no hubiera dudado en traicionarme. Compartía con mis amigos o vivía con mis enemigos.

 

Le estoy provocando un tremendo dolor de garganta a este receptáculo por la angustia que me acoge, por la tremenda angustia que tengo.

Disculpadme, me retiro.

 

 

 


Sesión del 24/05/2017

Médium: Jorge Raúl Olguín

Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de José J.

La entidad relata un episodio, en un pueblo de Umbro, donde después del viaje se encuentra con varias personas y comparten mesa y experiencias dolorosas de sus vidas. Comenta que le quedaron numerosos engramas.

Sesión en MP3 (3.880 KB)

 

 


Sesión del 01/06/2017

Médium: Jorge Raúl Olguín

Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de José J.

Era bueno escribiendo historias, guiones y consiguió mejorar la comunicacion con un grupo de personas. Un amigo suyo era prejuzgado de asesino por muchos cuando resultó que no lo era. La entidad comenta que quedó con engramas en aquella vida y reflexiona acerca de que las apariencias no siempre indican cómo es la persona.

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