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Psicoauditación - Luís Alberto

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

 

Sesión 06/01/2014
Médium: Jorge Raúl Olguín
Interlocutor: Karina
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Luís Alberto.

La entidad relata una anécdota en la que confió en una persona, le dio comida, le dio trabajo, le ayudó a integrarse y fue pagado con traición y difamación. Aunque sabe que obró como debía se acarreó engramas de rencor. En el diálogo Karina recomienda estar atento ante quien confiar.

Sesión en MP3 (2.144 KB)

 

Interlocutor: Bienvenido...

 

Entidad: Gracias por permitir expresarme. Aprovecho esta oportunidad para dialogar contigo.

 

Interlocutor: Gracias por estar aquí. ¿Cómo te encuentras?

 

Entidad: Si bien arrastro engramas también arrastro dudas. Y tú avalarás mi concepto a través de este receptáculo o corregirás a tu manera lo que veas que puede no estar acertado.

 

Interlocutor: Mira, yo te voy a escuchar y con mucho gusto voy a orientarte en lo que tú necesites. No soy, quizá, quien para corregirte. Adelante.

 

Entidad: En una vida pasada tenía un buen trabajo. Era un excelente herrero en la península Ibérica, a kilómetros de Madrid. Me llamaba Alberto Salazar Núñez. Mi negocio era próspero. Sabía incluso no solamente el trabajo de un herrero de hacer herraduras para los caballos sino que también templaba buenas espadas.

Había quedado viudo...

 

Interlocutor: ¿En qué época fue? ¿Qué año aproximadamente?

 

Entidad: Poco más de tres siglos. Y había un señor pobre que lo veía en las tiendas del mercado a veces pidiendo sobras de comida y lo corrían a pedradas. Lo recogí en mi tienda y le pregunté si quería ayudarme en mi trabajo en la herrería. Me dijo que sí, que él incluso años atrás había trabajado así.

Estuvo años conmigo. Él se llamaba Martín. Verdaderamente sabía trabajar, incluso tenía una forma de atender a la gente muy buena.

En una tienda del pueblo le había comprado ropa, se había recortado la barba. Parecía otra persona. Y estuvimos años trabajando juntos. Jamás me aprovechaba de nadie, le pagaba bien. Al cabo de cinco años se llegó a comprar una humilde vivienda pero vivienda al fin, cuando lo conocí estaba en la calle como limosnero.

Pasado un tiempo veía que yo no tenía tantas ganancias, yo veía que él gastaba parte de su dinero. Se iba a las afueras del poblado, a un recinto donde había mujeres de vida alegre.

 

Interlocutor: ¿Gastaba de su sueldo, el sueldo que tú le pagabas?

 

Entidad: Sí. Estaba bien. Era su problema. A mí eso no me molestaba.

Una mañana veo a un noble, el Marqués de Cuéllar, que quería darle un poco más de filo a su espada. Y me la deja.

-Bastante me ha costado. Me da la impresión que la hoja es de mala calidad.

-¡Oh, no, señor! Démela. O sea, no tendrá ningún coste.

-¡Por supuesto! Mañana la vendré a buscar.

Tengo muy buena memoria. Si bien no llevo anotaciones a pesar de que sé leer y escribir y sumar y restar, era una espada valiosa pero no recuerdo habérsela vendido al Marqués de Cuéllar.

Cuando vuelve Martín le digo distraídamente:

-Ha venido el Marqués de Cuéllar. ¿Te acuerdas de esta espada que le hemos vendido?

-¡Ah! Sí, sí. Pero hace bastante, hace como cuatro meses de esto.

Lo miré a los ojos y le dije: -Pues yo no recuerdo de haberla vendido.

Se quedó callado y me respondió: -Pues tampoco me acuerdo el día.

La trabajé yo personalmente la hoja y al día siguiente se la entrego. Como era un noble accesible le digo:

-Señor, con todo respeto, la he dejado mucho mejor que antes. Pero no recuerdo habérsela vendido.

-Pues claro que no. Su socio me la ha vendido y le he pagado bastante bien.

Sin darme las gracias se montó en su caballo y se marchó.

Tuvimos un enfrentamiento de palabras. Finalmente dijo "No preciso de ti" y se marchó.

 

Interlocutor: Me imagino tu tristeza y enojo también en ese momento.

 

Entidad: Hay un refrán muy antiguo que vosotros hasta el día de hoy lo usáis que dice "Cría cuervos y te sacarán los ojos".

 

Interlocutor: Bien pero resulta que tú en ese momento decidiste lo que era mejor, decidiste rescatar esa persona, decidiste darle un trabajo. Si de aquí en más esa persona malgastó su dinero, fue desleal, fue desagradecido es una lección kármica de la que esa persona tendrá que hacerse cargo y lo va a tener que resolver. Tú actuaste de buena fe.

 

Entidad: Seguramente que sí. Lo que pasa que...

 

Interlocutor: ¿Te quedan engramas de traición en realidad?

 

Entidad: ...tú no conoces...

 

Interlocutor: ¿Te han quedado engramas de traición, de deslealtad en esta encarnación?

 

Entidad: Totalmente. Lo que pasa que en esa vida, como en ese presente muchos no conocen lo que es el mundo espiritual, las lecciones kármicas y tú en ese momento te sientes como desamparado, como traicionado, la deslealtad te hiere pero ahí no termina la historia.

Meses después me entero que en el otro lado del poblado hay una nueva herrería y trabaja Martín con un joven y el joven con cara inocente, aleccionado por Martín se encarga de decir a todos que mis materiales son de mala calidad y me quedo sin clientes...

 

Interlocutor: Eso es completamente injusto obviamente.

 

Entidad: ...prácticamente. Como la gente es ignorante, sin desmerecer a los que eran mis clientes... Pero digo lo que veo, lo que siento.

 

Interlocutor: Creo que es una situación la que te ha sucedido que creo, estoy convencida, que con distintos matices se ha venido repitiendo a lo largo de la humanidad y son situaciones que vemos a veces con más frecuencia de la que quisiéramos. Pero lo importante son las decisiones que tú tomas, más allá de las decisiones y los actos de los demás lo importante son tus decisiones.

 

Entidad: Tenía clientes leales que me comentaban que había puesto un lugar muy próspero, es como que se daba maña para convencer a sus clientes de que él tenía mejores herraduras, las mejores espadas.

Y si bien yo me esmeraba, como si Dios se ensañara conmigo, tenía como una enfermedad degenerativa en las manos y casi no podía trabajar. Y me enojaba. Me enojaba con Dios diciendo "¿Cómo me castigas a mí? Martín era un ser que no tenía para comer, lo saqué adelante, me termina robando y ahora es próspero. Y yo que te fui leal siempre, querido Dios, me das esta enfermedad. No entiendo".

Meses después tuve que cerrar la tienda y por suerte tenía mis ahorros y no precisaba trabajar. Pero no puedo decir que yo sea bueno ni que sea malo, tenía como un nudo en la garganta y me molestaba enormemente que mientras yo estaba refugiado en mi casa, si bien tenía dinero incluso para años, porque tenía mis ahorros, no soportaba el éxito del desleal. Por un lado me enojaba conmigo mismo porque decía "No debo pensar así, cada cual es responsable de sus actos". Pero en ese momento hubiera querido que un rayo lo partiera en dos. Y me hago cargo de lo que digo. ¿Qué puedo decir?

 

Interlocutor: Puedo decirte que tú eres un buen ser y que en esos momentos que tenías esos pensamientos estabas invadido por la mente reactiva.

 

Entidad: No lo dudo, no lo dudo.

 

Interlocutor: Lo importante es que tú no te condiciones de ahora en más en cada encarnación y tienes todas las posibilidades por delante. Que no te dejes condicionar como thetán por aquellas malas experiencias.

 

Entidad: Totalmente. Uno a veces queda marcado. Como te decía recién, mi vida actual es completamente distinta, todo es completamente distinto a aquella época. Pero muy inconscientemente te quedan como engramas de dudas con respecto al entorno con el que te rodeas. No hablo de lo afectivo, ¿eh?, hablo de en lo personal, de la gente que conoces.

 

Interlocutor: Creo que en lo personal quizá parte de la lección a aprender de aquella encarnación es aprender a ayudar, está perfecto ayudar, pero quizá la lección sea estar más atento y estar más seguro de tu entorno directo.

 

Entidad: Sí. Permíteme decir una cosa. A veces puedes estar atento y hasta tener los ojos que tiene una mosca, que puede facetar a todos lados, y por ahí recibes una estocada desde atrás donde no puedes ver.

 

Interlocutor: Aprendamos a estar atentos a las cosas que sí están a nuestro alcance.

 

Entidad: Sí. Eso sí. Y de verdad que lo llevaré a cabo.

 

Interlocutor: Con eso no te digo que te persigas, simplemente estar alerta y ver en quien confiar.

 

Entidad: No tengo dudas de ello. Y eso no significa que me cierre con todos, por supuesto que no. Eso sería necedad, obviamente. Aparte no puedes prejuzgar a uno por la actitud de otro.

 

Interlocutor: La confianza se entrega en base al obrar del otro.

 

Entidad: Te agradezco enormemente tus palabras. Me siento mucho más desahogado y me voy en serenidad.

Gracias.

 

Interlocutor: Toda la Luz para ti. Espero que nos volvamos a contactar.

Hasta todo momento.