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Psicointegración - Preguntas y Respuestas

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

 

Psicointegración 28/09/2011

Por el Profesor Jorge Raúl Olguín y una consultante

 

 

Completo, ejemplar curso de Psicointegración. Dedicado a todas las personas que necesiten liberarse de ataduras y condicionamientos de su entorno tanto adquiridos en esta vida como en anteriores. A través de la sesión se recorren todos los ejemplos típicos donde la persona puede hallarse sin salidas aportando soluciones y conductas para recuperar la libertad de acción.

 

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Sesión de psicointegración asociada donde la consultante va a hacer preguntas relacionadas con los distintos roles y sus derivados, interrogantes que a todos se nos presentan en la vida física y que a veces estamos en un laberinto no encontrando la salida.

 

Consultante: ¿Qué son los roles del ego?

 

Jorge Olguín: Bien, qué son los roles del ego. Son manifestaciones de protagonismo, manifestaciones de protagonismo duales, por un lado un rol del ego quiere sobresalir, hacerse notar, pedantería, vanidad, que es lo que conoce la mayoría de las personas. A una persona presuntuosa le dicen: "¡Oh! Qué persona egoica". Y está bien. Pero hay muchos roles del ego que no son tan notorios, los roles del ego opuestos: la baja estima, el desprecio por uno mismo, el sentirse no querida. Y el rol del ego se camufla, el rol del ego se disfraza, el rol del ego a veces es invisible. El rol del ego empuja a la persona a cometer un acto hostil consigo misma y ese mismo rol del ego luego reprocha.

Ejemplo, una persona excedida de peso se despierta a las tres de la mañana con un apetito voraz, abre el refrigerador o heladera y come todo lo que tiene a su alcance. Una vez saciada esa ansiedad, porque yo no diría apetito diría ansiedad, otro ego le dice: "¿Qué has hecho? Eres buena para nada, no te respetas, no te quieres". Aclarando que el rol del ego no es independiente del ser, el rol del ego es el ser mismo, el rol del ego es la propia persona. Entonces la propia persona una vez satisfecha esa necesidad de comer siente complejos de culpa por su propio ego: "¿Qué he hecho? No tengo voluntad para nada, no me puedo controlar, cada día me quiero menos". Y se va a acostar sin poder dormir con ese complejo de culpa. Su apetito fue satisfecho pero tiene un nudo en la garganta de angustia por no haberse sabido controlar. ¿Hasta qué punto el rol del ego manipula? Porque ese mismo rol del ego que empujó es el que luego te señala con el dedo.

 

Consultante: Existe una persona que siente, tiene esos sentimientos de culpa en cuando a su peso, su autoestima está lastimada en cuanto a su peso, vive esa ansiedad y come por esa ansiedad. ¿Cómo esa persona a su vez llega a un momento y comprende lo que está haciendo y va y trata de vomitar todo lo que comió para hacer conciencia de que no debió haberlo hecho, que fue por ansiedad que comió y no por apetito? ¿Cómo esa persona puede luchar contra eso? ¿Cómo puede vencer eso y volver a un equilibrio?

 

Jorge Olguín: Vamos a la primera parte. La persona, estando analítica, entiende que en este caso, hablando del sobrepeso, si come en demasía va a mermar su salud, su estado físico, se puede agotar, va a tener menos resistencia física para caminar, correr o hacer su vida en general. Pero cuando le invade la mente reactiva, que la mente reactiva impulsiva no es que la persona pierda lucidez al extremo como en el caso de la emoción violenta, que es una mente reactiva potenciada no, hay análisis en esa mente reactiva, digamos que no hay 100% mente reactiva y 0 mente analítica. Cuando la persona "pierde" el control de sí misma y se sacia, incluso llega a tener gula. Cuando esa mente reactiva está satisfecha, esa mente reactiva desaparece momentáneamente y queda la mente analítica. La mente analítica es la mente pensante: "¿Qué he hecho? No he comido una pequeña fresita como para engañar el estómago, me he saciado sobremanera". Retorna la mente analítica con otro rol del ego, el rol supresor, el rol de "Qué has hecho". La pregunta es, antes de que suceda eso y venga ese rol acusatorio, ¿cómo podemos tener la voluntad de vencer esa tentación? Depende de muchos factores, depende del respeto por uno mismo: "Voy a dejar de fumar porque me quiero, voy a dejar de beber alcohol porque me respeto, voy a tratar de bajar de peso porque quiero sentirme bien conmigo misma".

 

Todo lo que nosotros hacemos por nosotros luego lo podemos hacer por los demás. Si no nos amamos, si no nos sentimos amados por el otro, no nos respetamos no nos vamos a sentir respetados por el otro. Entonces todo pasa por uno. No hay una fórmula mágica. Ni siquiera mi técnica de psicointegración tiene una fórmula mágica. Psicointegración lo que hace es desnudar, mostrar, sacar a relucir los distintos roles del ego para que la persona vea que los roles del ego son sólo un nombre, son personalidades que nosotros adoptamos. En realidad el rol del ego como tal no existe, son distintas formas nuestras de afrontar una realidad. Nos cubrimos con ese rol del ego para tener a quien echarle la culpa, y "no puedo controlarme porque no tengo voluntad, no puedo hacer uso de mi voluntad porque es más fuerte que yo". ¿Qué es más fuerte que uno? Nada es más fuerte que uno porque somos dueños de nuestras decisiones. Es fácil echarle la culpa a algo externo, el rol del ego: "El rol del ego me empujó a tener gula". "El rol del ego me empujó a beber". "El rol del ego me empujó a fumar". "No puedo controlar esa ansiedad". Es cierto. Y esto no va en defensa de los roles del ego porque los roles del ego siempre son perniciosos. Pero es cierto que nuestro decodificador, como yo le llamo a la mente, tiene ciertas reacciones químicas, aparte de conexiones micro eléctricas y es cierto que a veces hay determinas drogas que frenan esas ansiedades. Lo ideal, en lo posible, e insisto, en lo posible puesto yo no soy médico, es tratar de fortalecer captando, comprendiendo los distintos roles del ego que manipulan nuestra personalidad para prescindir de toda medicación que pueda calmar nuestra ansiedad porque existen, clínicamente, distintas drogas para cada manifestación que actúan en nuestro decodificador modificando, de alguna manera, ciertas reacciones químicas que actúan sobre nuestra conducta. Esto es absolutamente independiente de nuestra parte espiritual, absolutamente independiente.

 

¿Cómo fortalecemos nuestra voluntad? Comprendiendo, entendiendo lo importante que somos: "¡Oh! Pero qué voy a ser importante si paso desapercibida". "¿Qué voy a ser importante si no me aceptan, si no me quieren?". "En mi trabajo gano poco". "Mi pareja no me tiene en cuenta". Entendiendo que nuestra importancia no radica en la aprobación de los demás: "Si me quieren soy importante". "Si tengo un buen trabajo soy importante". "Si no me quieren no valgo nada, si no tengo trabajo no valgo nada". Eso es demasiado simple porque seríamos exitistas, como el deportista que de repente bate un record y es el mejor del mundo y en la semana siguiente, porque tuvo una mala performance pasó a ser un mediocre de mitad de tabla. Eso es ser exitista.

 

No hay una varita mágica que uno haga "clic" y la persona, de un momento para el otro, asuma su importancia porque si bien todos somos partículas de una Esencia Creadora cada uno es independiente. Y esa es la importancia, que somos únicos e irrepetibles. Aun dos hermanos gemelos son únicos e irrepetibles. Y aunque tengan el mismo ADN, son distintos en personalidad, en carácter, en forma de ser o lo que fuese. Somos únicos e irrepetibles, ahí radica nuestra importancia. Otros dirán "Bueno, al fin y al cabo lo importante en los afectos es que vean tu interior". Sí totalmente. Lo más valioso que tenemos es nuestro interior porque lo externo a medida que pasan los años va cambiando, nos vemos más grandes, nos vemos mayores, quizá engordamos, quizá a los varones se nos cae el cabello. Claro que lo que es importante es lo interior, pero no seamos hipócritas, es lindo verse bien, es lindo sentirnos completos con nosotros mismos. La verdadera autoestima se basa en cómo somos interiormente pero al comienzo necesitamos quizá un impulso de vernos bien por fuera y tiene que prevalecer ese sentimiento de aceptación por nosotros mismos que toda la ansiedad que podamos tener. Algunos tienen ansiedad y fuman un cigarrillo tras otro, otros tienen ansiedad y comen y comen y comen. Otros beben. Quizá lo hagan por sociabilizar pero es una excusa: "Y como estoy en una mesa y otros fuman, yo fumo". "Y estoy en la mesa, veo que están comiendo un segundo postre y yo también como un segundo postre". No somos espejos del otro. ¿Por qué tenemos que imitar? Cada uno es responsable. Y principalmente tenemos que aprender a decir "No". Decir "No", no es una falta de respeto, decir "No" es respetarnos a nosotros mismos cuando el ofrecimiento es algo que no nos hace bien: "Dejo de fumar. Voy a una reunión. Un amigo me insiste:

-Tómate un pitillo. Fúmate un cigarrillo.

-No.

-¡Oh, pero vamos hombre! Qué te va a hacer.

-No.

-Pero uno no te hace nada.

-No.

Porque uno se puede transformar en dos, en cuatro, en ocho, en dieciséis, en treinta y dos, en sesenta y cuatro y así sucesivamente. No se suma, se potencia. Apenas abres la boca para ponerte un postre y puedes comer un segundo y un tercero. No, porque nos aceptamos. Analizarlo y llevarlo a la práctica no es lo mismo, es un trabajo interno que uno debe hacer. Por eso digo que no existe la terapia mágica, la terapia abre la percepción pero es la persona la que luego lo debe llevar a la práctica.

 

Consultante: Es como una constante vigila.

 

Jorge Olguín: Es una constante vigilia. Pero una vez un joven se puso mal y es como que me regañó y me dice:

-Es un infierno estar en una constante vigilia.

-No -le respondí-, porque uno se acostumbre al estar alerta como tú respiras automáticamente, tu corazón late automáticamente. Esa vigilia que al comienzo quizá la hagas forzada, luego te acostumbras.

 

El estar alerta es lo opuesto a estar en piloto automático, esto lo he dicho en muchas conferencias, que hay gente que vive en piloto automático. Hace ciento un años Gurdjieff dijo -estamos en 2011 y lo dijo 1910- el hombre vive dormido, camina dormido, maneja dormido. Al decir dormido no lo dice literalmente; como que está en la Luna, como que de repente es un autómata y hace las cosas automáticamente. Entonces, estar en vigilia no significa controlarnos permanentemente porque claro, eso sí sería un infierno, como dijo este joven. Uno se acostumbra, uno se adapta como yo me adapto a ser gentil, a transmitir buena onda. En mi vecindad o barrio, como la mayoría de las personas lo llaman, la mayoría de las personas que me conocen me dicen -ni siquiera saben mi nombre, Jorge- y me dicen "¡Ahí va el señor buena onda!", porque yo siempre que saludo pongo los tres dedos, el pulgar, el índice y el mayor, y digo "Buena onda". Ese es mi saludo. Entonces ya te bautizan "El señor buena onda" porque transmites eso. Y no es algo forzado, te acostumbras. Te acostumbras a ser gentil, te acostumbras a respetarte, te acostumbras a respetar a los demás y luego lo haces como algo automático, pero no automático desde el estar dormido, el automático desde la vigilia. Ya tu vigilia es automática y no cometes los excesos.

 

Consultante: ¿Cómo podemos ayudar a una persona que tiene sentimientos confrontados, ha tenido frustración, siente sentimientos de impotencia, tiene decepción, dolor asociado a la pérdidas de trabajo, pérdida de temor donde se ha sentido engañada, donde su pareja la ha engañado, donde la han engañado a nivel profesional, donde siente que lo bueno que tiene lo pierde, donde ya no confía en las personas, no confía en que haya alguien que verdaderamente pueda ser bueno y ella tratar de ser buena?

 

Jorge Olguín: Hay una respuesta que siempre doy y que es muy difícil adaptarla a la práctica, que es: "Es un problema del otro". Esa es mi respuesta. Es una respuesta que yo doy siempre pero es muy difícil adaptarla para uno porque si la pareja te desprecia, si en el trabajo no valoran lo que tú haces, tu labor, si por malos entendidos te despiden, te botan, si tu pareja no te comprende, a la persona no le va a consolar que el terapeuta diga "Es un problema de ellos que no te valoran", porque eso no te va a quitar tu sufrimiento, tu frustración, tu dolor, tu baja estima. No te lo va a quitar. Entonces se trata de analizar que significa la frase "Es un problema del otro". Volvemos sobre lo anterior. Volvemos a lo anterior cuando yo dije "Nosotros somos importantes independientemente de la aprobación de los demás porque si no seríamos exitistas". En las relaciones de pareja, en las relaciones laborales, en los engaños es exactamente lo mismo. Es verdad que es un problema del otro porque uno trata de hacer lo mejor que puede en su pareja, en su trabajo, con las amistades y es verdad que a veces nos sentimos frustrados con la actuación de los demás. No debemos ser hipócritas, no nos va a consolar el saber que el problema es del otro porque uno se siente engañado igual, uno es despedido igual de su trabajo. Nuestra mente analítica nos va a decir "Nuestro jefe no nos supo valorar". "Nuestra pareja no nos supo valorar". "Nuestros amigos no nos supieron apreciar" pero nuestra mente reactiva va a decir "Soy buena para nada, no sé complacer a nadie, todo es culpa mía, algo habré hecho" porque los roles del ego de la mente reactiva son expertos en cargar sobre los hombros culpas ajenas. Porque si de repente tenemos un jefe mediocre que no valora nuestro crecimiento, ¿por qué debemos cargar con la culpa de ese jefe mediocre? Si tenemos una pareja que creció de una manera distinta a como crecimos nosotros y no vibramos en este momento en sintonía, ¿por qué vamos a cargar con esa culpa? Acordamos que culpa es cuando uno hace algo a propósito, exprofeso. Responsabilidad es cuando lo hace sin querer por cometer una torpeza por ejemplo, pero ni culpa ni responsabilidad es cuando planificamos hacer las cosas bien y así y todo, por decisiones de terceros, fracasamos. ¿De verdad fracasamos o no será que la vida nos muestra un nuevo camino para mejor? Y de alguna manera la vida o Dios, como lo queráis llamar, nos está dando una nueva llave, una nueva clave para un nuevo sendero y está separando la paja del trigo, está separando la hierba mala de la hierba buena y de alguna manera nos abre el camino para nuestro futuro.

 

Consultante: Pero ante una realidad a veces es difícil darse cuenta de eso, estás abrumado, estás confundido y en ese instante tú no logras tener ese discernimiento apropiado para saber o entender que eso es así.

 

Jorge Olguín: ¿Por qué? Por apego. Porque todos los seres humanos -y cuando digo todos lo digo literalmente, me incluyo- todos tenemos apegos. Podemos tener apegos por el pasado, podemos tener apegos por una relación de pareja. Con el tiempo hacia la distancia quizá nos damos cuenta de que no era amor que teníamos apego, o teníamos apego por ese trabajo porque estábamos cómodos y el apego nos hace sentir esa confusión, el dolor, es el apego. El apego es uno de los roles del ego más fuertes, no es el más fuerte pero es uno de los más fuertes el apego, nos apegamos a las cosas. Conozco gente que se apega a cosas antiguas, guarda libros que nunca ha leído o adornos que nunca ve porque nunca está en la casa o en la oficina o ropa antigua que la tiene en su placar porque... como si fuera un coleccionista. ¿Por qué no la donas? ¿Por qué no la regalas a un pobre? Nos apegamos a cosas vanas a veces y esto no se trata de despreciar a otras personas, a decir que "Mi jefe era vano, mi pareja era vana". No, no. Esto es una generalidad. ¿Pero por qué no podemos apreciar que la vida nos está dando una nueva oportunidad cuando una persona no nos entiende?

 

Consultante: Entran los miedos, miedos a cambiar, miedo a dar un paso nuevo.

 

Jorge Olguín: Los miedos son apegos. En una reunión de auto ayuda una vez dije que el miedo es una ilusión porque siempre tenemos miedo por algo que va a pasar, por algo que aún no ocurrió. Reitero, tenemos miedo por algo que va a pasar, por algo que aún no ocurrió. Entonces el miedo es una hipótesis. Quizá cuando llevamos a cabo ese proyecto decimos "¡Ah!, tanto tiempo teniendo miedo, sudando, palpitando mi corazón, a mayor latidos por minuto y no era tan grave la cosa". El miedo es una ilusión. Es verdad que los cambios producen estrés. Cuando hablo del estrés hablo del estrés malo, del distrés, porque el estrés bueno es útil porque mueve las endorfinas, el estrés bueno es euforia. Mucha gente esto no lo entiende. Bien, hablo del estrés malo. Ese estrés malo provoca miedos porque tenemos incertidumbre, incertidumbre. La incertidumbre es la inseguridad sobre lo que va a venir.

¿Los miedos son fundados o son infundados? Siempre son infundados porque de alguna manera estos roles del ego, que son un lastre, nos crean inseguridades y ahí surgen los miedos a los cambios.

Entonces, repasando, nos frustramos. Pensamos analíticamente "Bueno, saquemos lo bueno de lo negativo. Krishnamurti, uno de los mayores filósofos del siglo XX decía: "No puedes sacar bueno de algo que es negativo porque lo que es negativo es negativo y no puedes sacar lo bueno". Mi frase quizá sea una metáfora entonces. Cuando sucede algo negativo o que a uno le parece negativo, uno trata de optar de elegir un nuevo camino y mentalizarse, no auto engañarse, no confundir. No auto engañarse sino mentalizarse de que todo cambio va a ser para mejor y ahí es donde se saca lo positivo de lo que antes era negativo. ¿Pero cómo vences esa incertidumbre? Seguramente que la venzas razonando, entendiendo que a lo anterior uno se aferraba a ello por apego, por apego, uno de los roles del ego. Suelta ese apego y ve para adelante. Es un trabajo que hay que hacer. No es de un momento para el otro.

 

Consultante: Si tenemos una persona que ha sido engañada...

 

Jorge Olguín: Sí.

 

Consultante: ...ha sufrido ese engaño pero ha vivido también una vida de estabilidad, de seguridad. Afrontar la realidad que viene de una separación es duro, no es fácil y hay un apego fuerte a lo que fue la estabilidad, a la tranquilidad. Ahora a encontrarse con la vida en un plano diferente, en una situación diferente aflorando no solamente el apego sino un montón de otros roles del ego que afloran fuertemente.

 

Jorge Olguín: Sí y de circunstancias, correcto. Allí lo que se hace, y esto lo digo de manera figurada, es coger la balancita de joyería, esa balancita pequeñita que pesa en gramos y poner de un lado ese futuro con esa incertidumbre pero con un caudal tremendo de capacidad y del otro lado el apego a la estabilidad. Quizá al comienzo pese más el platillo -en la balancita- del apego a la estabilidad.

 

Consultante: Y esa es la balanza que usualmente toma la mayoría de las personas.

 

Jorge Olguín: Claro. Y entonces uno dice "Para qué voy a cambiar si así estoy bien". Pero repregunto: ¿Estoy bien? ¿Estoy bien en la mediocridad, estoy bien en la monotonía? ¿Estoy bien en la rutina sólo por tener una estabilidad económica? Aparte, ¿quién me dice a mí que si yo corto con ese cordón umbilical y hago nuevos proyectos no voy a estar estable otra vez? De todas maneras todo cambio nunca, nunca debe hacerse de manera reactiva impulsiva nunca, nada debe proyectarse de manera impulsiva. Todo cambio debe ser metódico y analítico. Uno debe sopesar las situaciones. No se hace de golpe de un día para el otro, los cambios tienen que ser progresivos e ir evaluando los pros y los contras, ir evaluando pero...

 

Consultante: Evitando los riesgos innecesarios.

 

Jorge Olguín: Evitando los riesgos innecesarios y entendiendo que a veces por una ilusión de estabilidad no tenemos vida, simplemente somos vegetales, nos faltaría solamente tener fotosíntesis. Eso no sirve tampoco porque somos seres pensantes, somos seres que aún, llamémosle rol del ego, pero necesitamos. Necesitamos ser comprendidos, necesitamos el dialogar con quien nos entienda, con una persona que de alguna manera nos valore. ¿Eso no es buscar la aprobación de los demás? No, eso es buscar un igual. Como el lenguaje es pobre comparado con el concepto, cuando yo digo un igual no tiene necesariamente que ser un igual literalmente sino alguien que vibre en sintonía, alguien con el que puedas intercambiar ideas y que te capte, no que te diga sí por compromiso, porque eso no es diálogo. Si yo quiero monologar iré al teatro a hacer una obra de monólogo pero si estoy con amigos o con una relación de pareja o con un compañero de trabajo no tengo que monologar, tengo que dialogar. Entonces es cierto que hay incertidumbres, es cierto que uno en la balancita se apega más a esa estabilidad monótona, rutinaria pero nadie dice que en ese cambio de vida uno va a subir a una barcaza destartalada en medio de un maremoto, no se trata de salir de una calma chicha, no se trata de salir de una armonía a meterse en el mar de los sargazos, los cambios son paulatinos. Uno se condiciona pensando que en ese cambio puede haber eclosiones. ¿Por qué? Eso es subestimarnos a nosotros mismos.

 

Consultante: A veces no quieres hacerle daño a las personas y quieres que los cambios, a pesar de paulatinos, se den bien y no haya hostilidad hacia la otra parte.

 

Jorge Olguín: Eso es otra cosa. A veces no queremos cambiar para no lastimar a terceros, eso es otra cosa. Pero, a ver, hay dos maneras de entenderlo: yo puedo decir "No, uno debe pensar en sí mismo" fuera de contexto. Fuera de contexto, eso puede entenderse como egocentrismo "Yo, yo, yo y únicamente yo, y todo gira alrededor de mí mismo y no me interesan los demás". Eso es egocentrismo. Pero vamos a verlo desde otro prisma, desde otro punto de vista. Si yo no estoy cómodo en ese trabajo y sufro día a día, si yo sufro con esa relación de pareja y sufro noche a noche, no se trata de mi pareja o yo, porque de alguna manera estoy degradando a la otra parte si busco mi felicidad de esa manera pero tampoco voy a sacrificarme por la felicidad del otro porque la enseñanza es que lo valioso es el Servicio, no el Sacrificio. El Sacrificio siempre es estéril. Hay personas que son religiosas y dicen: "Me caminé sesenta kilómetros para ver esa figura religiosa porque esa figura religiosa merece el sacrificio". ¿Y a quien has ayudado con eso? Eso no es servicio. ¿Te has lastimado los pies? ¿Te han salido llagas? Has bajado un par de kilos, casi cuatro libras, ¿para qué? ¿Le has servido a Dios? Porque en lugar de caminar cuarenta kilómetros hubieras ayudado a una escuela, a un hospital, a un instituto, y si no lo puedes ayudar económicamente porque no tienes dinero, ve a un hospital a visitar a gente que está postrada sola que no tiene familia. Pero ir a adorar una imagen no le veo la gracia.

En la vida cotidiana es exactamente lo mismo; debemos ser coherentes con nuestras decisiones. "Yo no hago esto para no lastimar al otro". Ahora, si el otro me lastima a mí y no le importa", entonces debemos ser analíticos en las decisiones porque el irse no es una decisión reactiva, es evaluar una circunstancia y decir "Si estoy en una relación tóxica y me hago daño, no tiene sentido que siga en esta relación", porque si no sería cómplice del error si por conformar, si por conformar a la otra parte me quedo.

 

Consultante: Pero el apego puede a veces llevarte a pensar que te estás equivocando, que te puedes estar equivocando.

 

Jorge Olguín: Claro, el apego te puede llevar a pensar que te estás equivocando y que tú al tomar esa decisión eres la que comete el acto hostil. Por eso se trata, analíticamente, de sentarnos evaluar situaciones y ver hasta qué punto cometemos un acto hostil. Porque si de repente nos sentimos frustrados, engañados, dejados de lado. ¿por qué sería un acto hostil cortar con ese lazo si los lastimados somos nosotros? ¿No sería justamente un acto hostil ser permisivo con el error? ¿No es al revés? Si nosotros somos complacientes con el desprecio, ese ¿no es el verdadero acto hostil?

 

Consultante: Sí.

 

Jorge Olguín: ¿No es ese el acto hostil?

 

Consultante: Sí. Tengo una pregunta, cuando sufres una pérdida.

 

Jorge Olguín: Sí.

 

Consultante: Cuando sufres una pérdida de un trabajo, pérdida de una persona que sientes que era importante, ¿cómo logras separar, analizar eso? Yo sé que tiene sentido, con todo lo que hemos venido hablando, pero son cosas que a veces no es fácil hacerle un clic o...

 

Jorge Olguín: No, nada es fácil, no existen los clic en ese sentido.

 

Consultante: Tú crees en las personas, conoces a una persona, sientes que esa persona es diferente, te sientes diferente, te sientes a gusto pero vas encontrando que después con el tiempo esa persona no es tal o no se manifiesta ante momentos de adversidad, no se manifiesta como siempre fue.

 

Jorge Olguín: ¡Ah! Y volvemos al caso anterior, volvemos al caso anterior. Entonces es como si tú estás en el desierto, tus ojos te hacen una mala jugada y tú ves un oasis y era un espejismo y cuando llegas ves esa arena caliente. No había palmeras ni agua ni nada. Entonces, tú te deslumbraste con el espejismo. Es un caso similar al anterior. En el anterior no había espejismo, directamente desde el "vamos" había como cierto desapego de la otra parte. En ese caso no pero a medida que el tiempo va pasando es como que la persona se va mostrando como es, porque como yo digo siempre, el rol del ego puede impostar pero el rol del ego, por suerte, no tiene la capacidad de impostar siempre. Llega un momento en que la máscara se cae y la persona se muestra tal cual es. ¿Y sabes cuándo más se muestra la persona como es? Cuando está reactiva, porque justamente yo tengo una nota que dice: La verdad, ¿analítica o reactiva? La verdad siempre es reactiva. Una persona que está reactiva y te dice algo te va a decir lo que piensa desde adentro aunque luego cuando se le pase ese impulso reactivo diga "¡Oh!, no, no quise decir eso". Sí, sí, sí que lo has querido decir. Entonces es lo mismo que en el caso anterior.

 

Consultante: Fue espontáneo.

 

Jorge Olguín: Fue espontáneo porque la mente reactiva es espontánea porque es impulsiva.

 

Consultante: El fósforo que se enciende.

 

Jorge Olguín: Sí.

 

Consultante: Así mismo.

 

Jorge Olguín: Exacto, como el fósforo que se enciende "fssss" así. La mente analítica es la que engaña porque una persona que está analítica tiene tiempo de urdir una mentira, la mente reactiva no porque al ser impulsiva, al manejarse por impulsos...

 

Consultante: ¿Y cómo no caer en esa situación de que al estar en un estado de mente analítica no estar manipulando lo que voy a decir? Y sé que es parte de un rol en el que estoy, porque estoy pensándolo, estoy diciendo...

 

Jorge Olguín: No, la mente analítica está desconectada cuando la mente reactiva está a pleno.

 

Consultante: Pero entonces sí puedo crear una sensación con mi mente analítica de una manipulación por que lo estoy pensando, lo estoy haciendo mejor, no estoy siendo tan espontánea, ahí lo puedo estar premeditando.

 

Jorge Olguín: No, eso directamente es la mente analítica.

 

Consultante: Sí, por eso. En la mente analítica...

 

Jorge Olguín: Cuando uno premedita es la mente analítica.

 

Consultante: Pero también puedo hacerlo en una postura no correcta.

 

Jorge Olguín: Claro, la mente analítica puede actuar. La mente analítica en la persona que finge puede disfrazarse de reactiva, puede disfrazarse de reactiva pero no, se nota la diferencia, se nota la diferencia.

 

Consultante: Puedo manipular bajo un estado de mente reactiva, perdón, de mente analítica.

 

Jorge Olguín: Sí, sí, pero la mente analítica miente.

 

Consultante: Eso es peor.

 

Jorge Olguín: Sí, por supuesto. La mente analítica miente porque la mente analítica tiene el tiempo de urdir y preparar y es más grave todavía que una verdad negativa de la mente reactiva. Somos compañeros de trabajo, discutimos por un memorando que nos confundimos que él no tenía que hacer y de repente yo, reactivamente me sale de adentro tipo fósforo "fssss" "Eres buena para nada, no sé porque no te cambian de sección, a mí no me sirves". Entonces tú te das cuenta de con quién estás. ¡Oh! ¡Oh! La persona mostró la hilacha, si se entiende la expresión. La persona mostró su verdadero rostro, es una persona que en el fondo no quiere estar conmigo y lo sacó a relucir con la mente reactiva.

 

Consultante: Pero he conocido muchos con mente analítica que han actuado en contra, han hecho cosas en contra y siempre mantienen una postura de "tú me caes bien, todo está bien, todo..."

 

Jorge Olguín: No, eso es hipocresía, eso son roles de ego hipócritas. Eso es peor todavía.

 

Consultante: Y están pensando cada cosa que van a hacer, están como maquiavélicos.

 

Jorge Olguín: Sí, eso es otra cosa, eso directamente es la mente reactiva que planifica. La mente reactiva no figura, la que figura es la mente analítica. Y ahí directamente la persona es la que es cruel, la persona que es negativa totalmente. Es una persona que urde.

 

Consultante: Traicionan, en ese caso.

 

Jorge Olguín: Manipula un plan. Es una persona que finge que sonríe y por detrás tiene el puñal.

 

Consultante: A raíz de la pérdida laboral, de dos pérdidas laborales, surgió mucho odio, muchos rencores. Surgió deseos de agresión, de ir en contra de esas personas e incluso venganza. Un momento hubo venganza y eso desequilibró muchas emociones.

 

Jorge Olguín: Eso es mente reactiva, el rencor es mente reactiva.

 

Consultante: Y eso trajo depresiones, tristeza, melancolía, de estar mid down.

 

Jorge Olguín: Eso tiene que ver con roles del ego porque allí los roles del ego de nuevo vuelven a necesitar de la aprobación de los demás. Entonces uno se siente traicionado por gente que le mostraba la mejor sonrisa del mejor dentífrico. Uno se siente traicionado por compañeros que se lavan las manos tipo Poncio Pilatos y no sacan la cara por uno. Sacar la cara significa defender a uno. "¡Ah! ¡Ah! Yo no sé nada, yo no vi nada", uno se siente traicionado por amigos que incluso reprochan y buscan transferir culpas en uno como que uno fuera el culpable o responsable de haber perdido el trabajo, y uno en ese momento se siente frustrado. Muchas veces hay gente que nos hace sentir mal a propósito para bajarnos la escala tonal. La escala tonal más alta es el estado mayor de euforia, la escala tonal más baja es el estado de depresión absoluta, para que se entienda, ¿sí?, eso es la escala tonal. Cuanto más baja nuestra escala tonal más vulnerables somos. Nunca vamos a ser vulnerables en la euforia. En la euforia nos llevamos el mundo por delante", en la depresión nos pasan todos los carros por arriba porque somos fregados, estamos en el piso y los demás aprovechan esas circunstancias porque al estar vulnerables somos endebles, somos manipulables como la masilla, como la plastilina. Somos una masa moldeable como cuando tú estás haciendo pan y manejas esa pasta. Ahí también depende de la aprobación de cómo estemos nosotros mismos y entender lo importantes que somos, como dije al comienzo de esta doble psicointegración. Es como dije al comienzo, depende todo de nosotros, de cómo reponernos, así como el tejido se regenera en la piel luego de una herida dermis, epidermis se va regenerando nuestro interior se tiene que ir regenerando de esas heridas. Siempre digo que las heridas emocionales tardan más en cicatrizar que las heridas físicas, años pueden tardar a veces en cicatrizar. Lo que se busca nunca es borrar el recuerdo porque salvo que uno tenga un problema en el decodificador, el recuerdo es de por vida. Lo que se busca es borrar la emoción dolorosa del recuerdo, que uno con el tiempo recuerde esas traiciones, esas vueltas de rostro, ese dar la espalda de parte del otro, esa acusación sin sentido o acusación maquiavélica y entenderla como falla de la otra persona o de las otras personas, hablando en plural.

 

Consultante: Y cuando no quieren ver que también son fallas de esas otras personas, olvidarme de eso y hacer como que es problema de ellos.

 

Jorge Olguín: No, porque si nos olvidamos y no lo entendemos siempre vamos a cargar a cuestas como que nosotros fuimos los responsables.

 

Consultante: ¿Vamos a cargar ese lastre siempre con nosotros?

 

Jorge Olguín: No, tenemos que comprenderlo y después digerirlo, nunca olvidarlo, nunca olvidarlo, porque un recuerdo que no cargue emoción dolorosa no molesta, no molesta. "Me acuerdo hace años atrás el amor que sentía por esa persona y era todo tan ficticio, porque ahora a lo largo de los años la sigo recordando a esa persona como... como un recuerdo agridulce nada más pero no me afecta en mi sentir, en mi pensar, en mi discernir y en mi vivir". Nunca olvidar el recuerdo, nunca olvidarlo. El olvidar es barrer la tierra debajo de la alfombra. La tierra va a seguir estando, la tierra se bota.

 

Consultante: Tan sencillo como eso.

 

Jorge Olguín: Entonces, el recuerdo nunca se bota, se bota la emoción del recuerdo. Entonces, cuando tú entiendes que nada fue terriblemente malo, que hubo momentos en una relación de pareja, en una relación laboral agradables, uno debe recordar esos momentos agradables y entender que una de las partes cambió, ya sea en lo laboral o ya sea en lo afectivo.

 

Consultante: ¿Y es muy difícil poder llegar a ese extremo en paz, ver al otro sin ninguna dificultad o que el otro te vea a ti sin ninguna dificultad? Porque al final hubo cosas, como usted bien dice, buenas. Entonces, ¿por qué no guardar ese grato recuerdo a las cosas que pudieron ser malas?

 

Jorge Olguín: Sí, sí, pero eso es un trabajo que tiene hacer uno. Cuando uno, entre comillas...

 

Consultante: Pero uno lo quiere hacer pero al otro de repente no le interesa o no lo ve así.

 

Jorge Olguín: Es un problema del otro.

 

Consultante: Entonces nunca podrás estar internamente tú tranquilo y soltar la emoción y guardar en el recuerdo, pero el otro no.

 

Jorge Olguín: Y el otro no. Es un problema del otro. A lo sumo no habrá trato porque si tú quieres seguir teniendo ese trato puede que haya una dosis de apego y entonces esa curación es ficticia.

 

Consultante: Entiendo.

 

Jorge Olguín: Si yo, ya sea por ese trabajo o esa persona, guardo un buen recuerdo pero ya no tengo emoción dolorosa pero ese gerente no me quiere recibir o esa ex-pareja nunca más quiere hablar conmigo, voy a estar bien igual. ¿Por qué quiero seguir teniendo ese lazo? Si quiero seguir teniendo ese lazo hay un ego oculto que me está engañando.

 

Consultante: ¿Y cómo darse cuenta si está ese ego ahí oculto...

 

Jorge Olguín: ¡Ah! Bueno, depende de la necesidad que tenga uno de seguir con ese contacto.

 

Consultante: ...haciéndonos creer que estamos en un estado y en realidad es otro?

 

Jorge Olguín: Claro. Pero, ¿cómo lo ves? Es fácil, a ver qué necesidad tienes de seguir con ese contacto. Porque de repente yo estoy "curado" de esa necesidad de apego y ya no siento esa emoción dolorosa pero sí de vez en cuando me gustaría ver a la persona o de vez en cuando me gustaría visitar ese trabajo. ¿Por qué? Ahí yo tengo que analizar hasta qué punto verdaderamente estoy desapegado. Porque si yo estoy libre de ataduras pero esa persona no y sigue esa persona con rencor, impersonalmente, con amor impersonal, que es el único amor no apegado, voy a tratar de hacérselo entender. Pero si la persona hace oídos sordos y se tapa los oídos y no quiere saber nada, el Maestro Jesús dice: "No le tiréis perlas a los cerdos" esto significa no gastes pólvora en chimango, como se dice en Argentina. Esto significa: no gastes saliva en quien no te quiere escuchar.

 

Consultante: Correcto.

 

Jorge Olguín: Ahí está el verdadero desapego, ahí está la verdadera sanación. Cortar un lazo no significa no tener más trato con la persona, significa estar libre de esa emoción dolorosa y que el recuerdo sea agradable, no sentir un dolor en el estómago pensando en la persona o pensando en el trabajo que se perdió.

 

Consultante: Entonces si tienes varios lazos que cortar, por un apego, con unos más grandes, unos más chicos, unos de milímetros...

 

Jorge Olguín: Todos son roles del ego.

 

Consultante: Y tendrías que priorizar, ir soltando cada uno, trabajando cada uno.

 

Jorge Olguín: Trabajando cada uno pero entendiendo también, que todas esas cuerdas, ¿tú sabes lo que es un arpa?

 

Consultante: Sí.

 

Jorge Olguín: Se utiliza mucho en el litoral argentino, en el país llamado Paraguay, suena con una melodía tremenda. El arpa tiene muchísimas cuerdas pero el arpa es una. El ego es uno que tiene muchos filamentos y a veces se puede cortar todos los filamentos de golpe comprendiendo, entendiendo que todo, cada filamento es un apego pero que en realidad el apego es uno sólo.

 

Consultante: Sí. Comenzando, entonces, si tuviera que recapitular -o priorizar, mejor dicho-, todo, ¿por dónde empezar el gran trabajo interno? ¿Trabajar con la autoestima?

 

Jorge Olguín: El gran trabajo interno, trabajar la autoestima. Comenzando...

 

Consultante: Creer en uno mismo, creer. Esto podría ser que nazca de uno o hacia uno mismo.

 

Jorge Olguín: ¿Cuál es el primer paso? Hay muchos primeros pasos pero el primer paso es estar bien con nosotros mismos.

 

Consultante: ¿Sería la autoestima?

 

Jorge Olguín: Esto es... No, antes de la autoestima tener la conciencia tranquila, antes de la autoestima. Tener la conciencia tranquila de que todo lo que hicimos, lo hicimos bien y si nos equivocamos, no nos equivocamos adrede, hicimos lo mejor que pudimos.

 

Consultante: Si sientes que has dado lo mejor, que diste de verdad lo que diste en ese momento...

 

Jorge Olguín: Ahí, ahí tienes la conciencia tranquila. A partir de ahí, recién empiezas a trabajar tu autoestima, a partir de ahí.

 

Consultante: Y sentirme bien internamente conmigo misma y externamente, porque es...

 

Jorge Olguín: Eso es primero, primero internamente luego externamente, primero internamente porque yo conozco gente que es muy bella por fuera y por dentro se siente miserable. Entonces el trabajo primero es interno y después externo pero teniendo nosotros la conciencia tranquila de que hicimos lo mejor que pudimos. Y nos equivocamos, nos equivocamos. Lo admito. Porque nos equivocamos a diario porque somos seres humanos pero tratamos de hacer las cosas lo mejor que pudimos, con nuestra tozudez y nuestros errores. Pero si tenemos la conciencia tranquila de que hicimos lo mejor que pudimos y dimos lo mejor de nosotros, ahí empieza el trabajo de sentirnos importantes porque no nos podemos sentir importantes si no tenemos la conciencia tranquila. Pero si nosotros sabemos que hicimos lo mejor y no nos entendieron, no nos captaron, no nos escucharon, no..., no..., no..., bueno.

 

Consultante: ¿Y si la otra parte te quiere manipular para que tú sientas todo lo contrario?

 

Jorge Olguín: Ahí viene otro artículo mío donde hablo del poder ficticio de la palabra. Si mi palabra no tiene poder para mover un cabello, ¿por qué tiene poder para lastimarte o para ayudarte? ¿Quién le da ese poder?

 

Consultante: Yo.

 

Jorge Olguín: Tú. Entonces se trata de no dejarse manipular, porque es tan responsable quien manipula que quien se deja manipular.

 

Consultante: Hay claramente roles del ego específicos que hay que trabajar directamente...

 

Jorge Olguín: Por supuesto. Sí, sí.

 

Consultante: ...porque están más potenciados unos que otros.

 

Jorge Olguín: Totalmente.

 

Consultante: Que unos ya han logrado avanzarse o superar de alguna manera...

 

Jorge Olguín: Es más, es más. Hay roles del ego que tú crees los has vencido y a los dos días afloran.

 

Consultante: Por otras circunstancias.

 

Jorge Olguín: Por eso se trata de estar en vigilia. Y como dije antes y para terminar, la vigilia no debe ser algo opresivo porque eso desgasta, prefiero abandonarme a estar en vigilia. No. La vigilia debe ser algo natural que con el tiempo uno se acostumbra y vive en esa vigilia y ya no la siente y se vive cuidando de caer en estos estados. Seguramente vamos a tropezar porque somos humanos, somos parte de, pero no somos Dios. Nos vamos a equivocar. El tema es equivocarnos lo menos posible y ponernos en pie para tender una mano a los demás. Se trata de eso, es un trabajo que hay que hacer. La técnica es que uno tenga claras las cosas pero la técnica no te hace de soporte momentáneamente pero es uno el que después tiene que caminar como el bebé que después deja el andador para dar sus primeros pasos. La técnica sería el andador o el bastón; una vez que tú ya puedes caminar, el bastón lo lanzas a mil millas. Pero todo depende de uno.

 

Consultante: Se ha entendido.

 

Jorge Olguín: Y ese es el tema.