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Psicointegración 14/4/09. Amor personal de pareja

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Psicointegración 14/4/2009

De Jorge Olguín.

Habló de sus componentes, de la tolerancia necesaria pero con dignidad sin ser permisivos. Dio ejemplos de problemas en distintas circunstancias, manipulación, celos, mente reactiva, roles… Cada caso es distinto y por eso psicointegración busca hacer reflexionar; no hay soluciones estándar. Habló del amor personal y el impersonal, de la importancia de hablar no dando cosas por supuestas, acordar y no dejar temas pendientes que puedan estallar.

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Alguna vez dije que el amor tenía cuatro patas como una mesa que eran el respeto, el diálogo, el deseo y la admiración y que si alguno de esos componentes faltaba ese amor se podía tumbar como una mesa a la que le cortan alguna de las patas.

 

La mente reactiva es un instrumento que puede llegar a dinamitar no sólo las patas de la mesa sino la mesa completa y tiene que haber mucha voluntad, tesón, perseverancia, tolerancia para sobrellevar una situación donde ambas partes en mayor o menor medida tienen mentes reactivas.

 

Sabemos que la mente reactiva forma parte del ser humano y sabemos que uno de los frutos -el que vamos a tocar ahora- es el ego. No importa si durante la charla lo nombro como ego, como mente reactiva, quiero expresarme con naturalidad o por lo menos tratar.

 

En la historia de una pareja hay muchos acontecimientos. Hay parejas que se conocen de jóvenes y tienen que lidiar con los padres del otro, que generalmente son absorbentes y chocan los roles del ego tal vez de la pareja femenina con la madre del joven. Y también hay otro tipo de parejas, las parejas que han tenido fracasos afectivos y rehacen su vida entre sí, cada una con su pasado y ahí puede haber otro tipo de celos ya no con padres, ya no con madres sino con hijos. Cuando son hijos pequeños lidiando con la otra parte para saber si los acepta, si los quiere, si verdaderamente se llevará bien con ellos, los respetará en el caso de que sean hijas, mujeres. Si son hijos o hijas grandes los celos van a venir porque tal vez esos hijos hoy tan grandes absorban al padre o a la madre y la otra parte se sienta desplazada. Y sabemos que los celos forman parte del ego, entonces por tanto forman parte de la mente reactiva y entonces vienen las manipulaciones, manipulaciones mediante roles de víctima, manipulaciones a través del rol de inquisidor; es un tema bastante difícil que muchos psicólogos -no todos- muchos psicólogos le van a dar una solución de clisé, esto significa una solución estudiada de memoria como que para el caso A está la respuesta 1 para el caso B está la respuesta 2, para el caso C la respuesta 3 y así sucesivamente.

 

Y creo que no es así; creo que somos seres humanos y no hay dos casos iguales. Hay, no digo miles, digo millones de casos distintos. Entonces poner un clisé, poner una respuesta preestablecida para algo es como aquellos niños que estudian de memoria una lección y al poco tiempo no se la recuerdan.

 

Lo he dicho en distintas oportunidades que psicointegración va un poco más allá de psicología transpersonal, que deriva de la misma. En realidad ha sacado algunas cosas de psicología transpersonal pero no es exactamente igual porque directamente lo que busca es hacer reflexionar a la persona y a veces en una relación de pareja hay discusiones muy muy fuertes. Ya lo he dicho en distintas oportunidades, en una investigación que me llevó meses, que la mente reactiva dice la verdad. Cuando hablo de la mente reactiva hablo de la mente reactiva detectada, descubierta por mí en mil novecientos noventa y siete, que es la mente reactiva impulsiva que la fui desarrollando y fui profundizando sobre la misma a diferencia de la mente reactiva automática que ya se conocía de un poco más de medio siglo atrás.

 

La mente reactiva impulsiva tiene sus trampas pero dice la verdad y la verdad, a veces, lastima al otro aún teniendo ese otro dominados los roles del ego, porque sabemos que el rol del ego se ofende, el rol del ego es susceptible, el rol del ego monta en cólera, el rol del ego prejuzga, pero aún teniendo controlado ese rol del ego en sus distintas facetas, cuando la persona que busca lastimarnos es un ser querido es como que entre comillas tiene poder sobre nosotros porque es muy raro que nos lastime un desconocido o una desconocida; quien va a ejercer la potestad de lastimarnos siempre va a ser un ser cercano a nuestros afectos, porque lo tenemos en cuenta -no confundir tener en cuenta con buscar la aprobación, buscar la aprobación del otro es ego-. Tener en cuenta es un afecto. Sabemos que el amor personal abreva de los sentimientos y abreva de las emociones a diferencia del amor impersonal que abreva únicamente de los sentimientos y es sentimiento puro, al ser sentimiento puro no necesita, no manipula, no cela, no está atrás de; el amor impersonal brinda, es útil.

 

El amor personal, que abreva un 50% de los sentimientos y un 50% de las emociones es un amor más terrenal porque el hecho de que abreve de las emociones significa que a veces puede descontrolarse y entonces trata de dirigir al otro, trata de -tal vez es un ejemplo muy ofensivo, pero bueno; trato de ilustrar- se trata justamente de dirigir al otro como quién dirige un caballo de tiro: "Ve para la izquierda", "Ve para la derecha", "Frénate", "Avanza". Y las riendas son riendas conceptuales, mentales, como queráis llamarles. La manipulación es una rienda, los roles de víctima es otra rienda, los insultos buscan lastimar y no es que después la persona se sienta mejor, porque una vez que esa mente reactiva se calma y deja paso a la mente analítica la persona se siente pésima. Pero no se siente pésima porque la mente analítica le hace sentir pésima, es otro juego de roles como esos roles supresores que le dicen: "¿Has visto lo que has hecho?" "¿Has visto el acto hostil que has cometido?". Siempre es la mente reactiva. La mente analítica es una mente calculadora, es una mente que controla los roles del ego, justamente. La mente reactiva busca controlar al otro, ¿entendéis la diferencia?

 

La mente analítica tiene el control de las emociones, hace que la persona esté siempre neutra o en un estado agradable, no fingido; porque eso también sería rol del ego, aquellas personas que impostan, aparte desgasta enormemente aparentar, impostar. La persona que no es natural sino que finge ser natural se va desgastando porque no se puede vivir la vida de apariencias.

 

Y una anécdota viejísima que dice que una persona tenía en la alacena una copa de cristal que la guardaba como un tesoro, si bien yo digo que no debemos acredenciarnos con nada material, sí nos acredenciamos con los seres queridos, porque está bien; tampoco somos indiferentes a los afectos. Nos puede gustar un libro, nos puede gustar una película pero no acredenciarnos al extremo de abrazarnos a ellos como si fuera una cantimplora con agua fresca en pleno desierto.

 

Pero bueno; volvamos a la copa de cristal que de repente, en una torpeza, una amistad que vino de visita, la tumba y la rompe y con un pegamento especial intenta repararla. Y van a quedar las rajaduras en el cristal. Entonces lo que hay que pensar que de la misma manera cuando una de las personas -entre comillas- sacada de su escala tonal, con agresividad insulta, trata de lastimar a la otra persona, no se da cuenta que está rompiendo la copa y no hay disculpas (pegamento) que arregle eso. Seguramente el tiempo sepultará las heridas pero la memoria queda, ¿eh?, la memoria queda.

 

Y hay personas que son más crueles, que directamente en una discusión de pareja no insultan, no de la manera de: "Eres un torpe", "Eres bueno para nada" sino recordando un pasado mejor: "Tal persona no merecía esto", "Tal persona no era conflictiva". Y ahí ya está haciendo una comparación en desmedro de la persona actual; esto es más denigrante, hay una falta total de respeto de una parte hacia la otra y el recordar escenas pasadas con otra persona es una falta de respeto y más cuando se hace ex profeso para lastimar a la otra persona, para mostrarle quién eres.

 

Y le estás mostrando quién eres: eres una persona insensible, eres una persona que no tiene respeto por el otro, eres una persona que busca lastimar porque no tienes argumentos para debatir, eres una persona que te sacas de control y gritas porque de otra manera pierdes el debate porque la persona que se saca de quicio generalmente es la que no tiene razón; si tú tienes razón argumentas tus razones. Si la otra persona no está de acuerdo, bueno; respeta su libre albedrío, ya se dará contra la pared.

 

De todas maneras, el amor de pareja no es un amor de competencia, a ver quién vive teniendo razón, a ver quién está equivocado. El amor de pareja es otra cosa. El amor de pareja es convivencia, es respeto, es cuando hay un problema ponerlo sobre la mesa como las cartas, debatir ese problema, agotarlo, ponerse o no de acuerdo pero por lo menos cada uno exponer su punto de vista pero no acumular como si fuéramos tachos de basura porque después explotamos y explotamos mal, insultándonos, sacándonos de quicio faltándole el respeto al otro.

 

El amor personal sí abreva del ego pero hay un amor personal equilibrado aún teniendo un 50% de emoción que puede ser perfectamente encauzado en el río de la armonía y una de las maneras es tener en cuenta al otro. Si a nadie le gusta sufrir tampoco tenemos porqué hacer sufrir al otro.

 

El amor no es lástima, ¿eh? Si alguien está con una persona porque le da pena dejarla pero su amor ha desaparecido, su amor de pareja hablo, ¿no?, mi recomendación es que no siga con esa relación porque cada día que pase, cada semana, cada mes que pase el daño será mayor. Pero mientras haya amor de las dos partes ese amor tiene que ser alimentado. Las cosas se hablan. Las cosas se dicen. Nada se da por supuesto. Nada. Nada se da por supuesto. Todo se conversa. El sexo se conversa. Él no sabe lo que tú quieres, tú se lo tienes que decir. Ella no sabe lo que a ti te gusta, tú se lo tienes que decir. Y el sexo es de a dos, no es lo que le gusta a uno y lo que no le gusta al otro; es lo que les gusta a los dos. Hay cosas que se pueden aprender en común. Hay cosas que uno puede aprender del otro sin forzar situaciones.

 

Pero no lastimarse. El lastimarse no es amor. El lastimarse tiene que ver con la mente reactiva y la mente reactiva es como agua helada para el fuego del amor. No dejéis entrar a la mente reactiva, no echéis cosas en cara. Hablen de las cosas, díganlas de buen tono, de buena manera. No tengáis tampoco miedo de decir las cosas; pero de buena manera, de frente. No se trata de ser permisivos, se trata de ser dignos, dignos para con uno pero dignos también para con el otro y entonces puede ser que el amor se encamine.

 

En este mundo físico, el amor personal -y esto es tema de debate y estoy abierto a cualquier debate- es más fuerte que el amor impersonal aunque muchos -entre comillas- pegarán el grito en el cielo, "¿Qué está diciendo esta persona? El amor impersonal es de Dios, no hay nada más elevado". Estoy de acuerdo; no hay nada más elevado que el amor impersonal, yo no dije elevado, yo dije que el amor personal era más fuerte en el plano físico y lo sostengo y puedo dar cientos de ejemplos. Pero para vuestra tranquilidad, el amor personal no es algo negativo, es algo hermoso sentirlo, practicarlo y hacerlo.

 

Gracias.

 

Información adicional:

La mente reactiva automàtica

El engrama

El ego y sus roles

El ego y las mentes reactiva y analítica

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