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Psicointegración - Engramas y Roles del Ego

Grupo Elron
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Psicointegración 16/06/2015

Profesor: Jorge Raúl Olguín

 

 

El ego siempre está presente. El ego somos nosotros, está en nosotros. El ego nos conduce en toda circunstancia. Qué fácil es permitirse, ser autocomplaciente, abandonarse a sí mismo y qué difícil es estar siempre en guardia. Y siempre es siempre. Perfeccionémonos como seres espirituales viviendo una experiencia humana.

 

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Jorge Olguín: He dicho muchas veces que los roles del ego se camuflan, he dicho también que a veces se disfrazan de opuestos. Está el que te tienta, el que te culpa, el que te acusa, el que te defiende, el que te halaga, el que te critica, el que te manipula.

 

Los roles del ego son alimentados, muchas veces, por engramas. Sí, porque a veces tenemos condicionamientos donde sentimos que no terminamos algo, no cumplimos con nuestras expectativas o con lo que los demás esperaban de nosotros y esos engramas es como que forjan parte de nuestro ADN de una manera tan inconsciente... Y si bien los roles del ego son fruto de la mente reactiva, la mente reactiva de alguna manera es parte de ese ADN metamorfoseado, si se me permite la expresión, y cuando tenemos engramas de, como decirlo... de insatisfacción de no haber cumplido del todo con nuestra labor, sea cual fuere.

 

No siempre nuestros roles del ego son demostrativos -qué pobre que es el lenguaje-, sino más bien más que sutiles, más que sutiles y nos manejan "Qual piuma al vento" con riendas invisibles haciendo que nuestra conducta no sea la deseada, haciendo que nuestra manera de ser no sea la apropiada. Y en los momentos de lucidez donde toma la posta la mente analítica nos sentimos más allá de responsables, nos sentimos culpables. Obviamente es otro rol de ego que se regordea, ¡Ah!, se relame como si estuviera comiendo un manjar.

 

He dicho infinidad de veces que el ego somos nosotros, no es alguien ajeno. Porque si fuera alguien ajeno sería más fácil: "¡Ah!, yo no fui, fue mi ego". Si el ego fuera un ente independiente, un ente ajeno a nuestras decisiones, ahí sí sería fácil el cómo echarle la culpa al otro pero no, somos nosotros siempre, en todos los casos. Ahora, ¿que haya engramas que nos condiciones y que alimenten esos roles, lo podemos tomar como atenuante? Sí, seguramente, pero desde que creé psicointegración siempre dije que debemos estar alerta, y alerta significa no dejar asomar el topo, que quede dentro de la madriguera porque apenas asomó la cabeza, se come la planta.

 

Analizar las conductas humanas no es tan sencillo, es una tarea en la que en mi caso particular todavía estoy estudiando. ¿Y por qué? ¿Por qué? Por la sencilla razón de que cada ser humano es distinto al otro. Son distintos dos hermanos siameses..., ¿cómo no van a ser distintos dos vecinos, dos compañeros de trabajo, una pareja? Porque hasta una pareja puede tener un mismo punto de vista pero distinta manera de enfocarlo. ¿Cómo lo diría? A ver, relacionémoslo con la música. Puede haber un piano o una guitarra o un violín o un saxo o un contrabajo o un acordeón y tener el mismo tono pero sabemos diferenciar un piano de un violín o de un saxo porque tienen distinto timbre. Entonces, aún pensando similar hagámonos cuenta de que una idea, una manera de ser tiene distinto timbre, y eso no significa estar en desacuerdo, para nada.

Imaginémonos una orquesta con un director con la batuta y distintos instrumentos, tocan armónicamente y todos los instrumentos tienen distinto timbre pero están acorde. ¿Qué es lo que hace que ese instrumento desafine? El ego, la mente reactiva, los engramas. Tomemos entonces la guitarra o el violín y ajustemos las clavijas, que suene bien "Do Re Mi Fa Sol La Si Do". Que suene bien "Do Si La Sol Fa Mi Re Do". Que suene bien depende de nosotros. Ahora nosotros sabemos apretar las clavijas en una guitarra, en un violín, en un contrabajo. ¿Y nuestras clavijas? Son invisibles. Y si he de estar alerta, ¿es fácil? No, para nada. Es un trabajo. ¿De cuánto tiempo? De cuándo tiempo no, desde que encarnas hasta que desencarnas.

 

Y de la misma manera que yo digo siempre, disfrutar el mientras tanto. En una búsqueda también podemos disfrutar al ir ajustando las clavijas porque esto significa que intentamos superarnos. ¿Lo logramos? Sí, a veces, a veces no. ¿Acaso Teilhard de Chardin no dijo "Somos espíritus viviendo una experiencia humana"? Bueno, esa es la experiencia humana. Entonces qué, ¿vamos a suerte y error? ¿Es azar? No, no, estamos alerta.

Tenemos que entender que esos condicionamientos no pueden contra nuestra voluntad, somos seres pensantes, somos seres inteligentes, somos seres en la búsqueda, somos seres que podemos lograr cosas, somos seres que miramos hacia el horizonte. Una sola cosa no nos podemos permitir: tenernos lástima. Jamás, jamás porque es más grave que la pedantería todavía. Sé qué son los dos extremos y que los dos son malos y que tenemos que buscar un equilibrio, trabajar con nuestros errores, de cada día cometer menos errores. ¿Que va a llegar el día que no cometamos ninguno? "Qui lo sa". Yo no lo sé. Vamos en busca de la perfección, no somos perfectos y si no somos perfectos, los errores están. Se trata de estar alerta, se trata de entendernos a nosotros mismos, de entender nuestro interior, de ver nuestra capacidad, de no echarnos culpa por lo que aún no podemos lograr, ¡por favor! Porque cada uno tiene su función en esta vida.

 

Hagamos bien nuestra función, el otro hará bien su función. ¿Que podemos hacer más de una función a la vez? Sí, seguramente.

Yo no creo en el refrán "El que mucho abarca poco aprieta" pero vamos haciendo una o dos cosas a la vez y después se verá. Tranquilo. Sin prisa pero sin pausa, tranquilo. Yo estoy seguro que la barca llega a buen puerto pero también sé que ese puerto no es el final porque hay otro puerto y otro y otro. Por eso mi aforismo "La meta es la búsqueda". El horizonte nunca se alcanza pero qué hermoso que es el viaje, y más si lo hacemos con gente empática. Veamos siempre el vaso medio lleno, veamos eso.