Índice
Sesión de psicointegración 28/4/06 - Proyectos, preconceptos, roles de ego
Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

 

Jorge Raúl Olguín

Sesión de Psicointegración

Fecha: 28 de abril de 2006

 

Sesión en MP3 (1.899 KB)  

 

 

Se explicó la importancia de tener todo tipo de proyectos (de trabajo, de pareja, etc.) acordes a nuestras capacidades, así como de la euforia que trasmite el planificarlos y llevarlos a cabo. También se habló sobre los preconceptos y sobre los diferentes roles del ego (víctima, inquisidor, etc.).

 

 

Cómo se relacionan los sueños y los proyectos en la psicointegración.

 

Si bien a través de los distintos estudios sabemos que nosotros en este plano de la realidad somos roles, que estamos haciendo un personaje de padre, madre, hijo, maestro, estudiante, profesor, médico, abogada, etc., eso no significa que no tengamos presentes las vivencias de cada día. Vivencias que a través de distintos proyectos y sueños que luego se puedan realizar o no, nos mantienen “vivos”. El biólogo dirá el ser humano se mantiene vivo porque tiene sus funciones corporales bien. Le late el corazón y su cerebro está activo, pero desde el plano del ego, yo le llamo estar vivo a aquella persona que todavía tiene anhelos, todavía tiene proyectos, y todavía hay cosas que le pueden producir bienestar. Sé de muchas personas que tienen determinada edad y dicen: “esto ya no es para mí”, o sea que se auto invalidan, o bien personas jóvenes que dicen: “yo esto es imposible que lo alcance.” Se auto excluyen. Cortan sus propios proyectos, borran sus propios sueños. Uno de sus roles del ego empuja a la persona a admitir que esa persona no está capacitada para llevar a cabo tal proyecto o transformar en realidad determinado sueño. Si nosotros como seres humanos nos damos cuenta que si bien somos roles en este plano, y que a su vez somos manipulados por otros roles llamados yoes que son los distintos roles del ego, entonces nos damos cuenta de que estamos prisioneros de una artificialidad llamada apariencia; porque el rol trata de demostrar, el rol del ego trata de aparentar, el rol del ego busca la aprobación del otro, etc. Y entonces se produce el efecto de la consecuencia. Si yo busco la aprobación del otro y creo, porque también me juzgo con preconceptos, que el otro no me va a aprobar automáticamente yo me desapruebo, porque tengo un preconcepto de mí mismo donde me invalido. ¿Por qué sucede eso? Porque al ego le gusta mucho jugar al rol de víctima. No puedo hacer esto, no puedo hacer lo otro, no puedo hacer aquello. Una vez que el ego hizo rol de víctima viene el rol de inquisidor el de echar culpas a otros.

 

-Tú tienes la culpa de lo que me pasa.

-Mi familia fue la que se opuso a que yo estudiara lo que yo quería.

-Mi entorno me impide hacer tal trabajo aunque me gusta porque dicen que gano poco dinero.

- La sociedad es la que me fue provocando barreras y obstáculos durante tantos años de mi vida por eso yo llegué a la cuarta parte de lo que yo planificaba cuando tenía X edad.

 

Entonces el ego siempre busca manipularnos de distintas maneras. Primero haciéndonos creer que no somos capaces de lograr tal cosa, o lo que es peligroso, haciéndonos creer que podemos lograr todo. Y eso tampoco es así. No creo en el refrán, “el que mucho abarca poco aprieta”, porque hay personas que aún delegando responsabilidades, son gerentes o supervisores de determinada empresa y logran hacer más de una tarea a la vez y la logran hacer con eficiencia. Por eso no creo en ese refrán “el que mucho abarca, poco aprieta”, pero siempre le he dado prioridad al equilibrio. Esto significa que no voy a permitir que mi ego me invalide, ni voy a permitir que mi ego me haga totalmente todopoderoso, porque no es así. No es así, ninguna de las dos cosas. Somos personas normales, equilibradas, algunos sí reconozco que con más capacidades que otras, otros que tienen mayor capacidad de comprensión en determinados temas, porque no somos todos iguales. Tampoco es cierto que nuestras almas sean todas iguales. Algunas tienen un concepto más elevado… De todas maneras eso no es lo importante, lo importante es el anhelo que tengamos dentro nuestro. De nada sirve que una persona sea absolutamente comprensiva en cuanto a comprender cosas, valga la redundancia, y con una total falta de capacidad para entender el alma de los demás.

 

Creo que todo ser humano está capacitado para realizar sus proyectos. Tienen que ser proyectos obviamente afines a lo que uno es. Si yo soy un pésimo dibujante, no voy a tener un proyecto de arquitectura porque obviamente cualquier croquis me va a salir dos puntos. Voy a tener que hacer un proyecto acorde con lo que es mi capacidad. Cada ser humano tiene unas capacidades distintas, un don, hay gente que ya nace desde pequeño con el, porque tiene ese don desde lo espiritual de saber dibujar, o a una corta edad ya sabe tocar música y es fantástico. Lo apruebo. Hay otras personas que tienen la creatividad y pueden escribir historias con una facilidad impresionante… Entonces es importante que estemos acordes en proyectos a lo que nosotros somos.

 

Me preguntaréis, ¿Qué somos? ¿A qué soy afín yo? ¿Qué materia puede ser afín a mí? Y esta vez voy a decir, no lo sé responder, porque cada uno sabe en su interior a que aspira, que es lo que desea, etc. Sé que muchos de vosotros que me escucháis dirán: “Bueno, pero mi trabajo no es el que yo soñaba de pequeño. Estoy haciendo esto porque directamente encontré esta tarea y bueno, no tengo otra posibilidad.” Bueno, para este tipo de personas a las que respeto, admiro y quiero les digo que yo muchas veces también pasé por situaciones similares donde había un trabajo que no me gustaba hasta que logré lo que creo que es lo mío. Y hacía el trabajo a las mil maravillas, porque pensaba si yo tengo que estar tantas horas en determinado lugar y lo hago a disgusto las horas se me van a estirar como si fueran semanas. En cambio, si yo esto lo tomo como amor, con cariño, y lo hago lo mejor que puedo seguramente las horas se me van a acortar, y a parte voy a contagiar mi buen humor al entorno que me rodea en el caso de que trabaje con otras personas. Y si trabajo solo, bueno, me pondré un poco de música muy baja para no distraerme, no tan baja como para no escucharla y haré la tarea lo mejor que pueda. Y viviré cada día feliz y nunca dejaré de lado ese proyecto de cambiar en la medida que me sea posible. Cambiar de labor, ¿no?, en el caso de que esa labor no sea la que yo aspiro.

 

Si integramos el ego, si verdaderamente entendemos que el ego es un rol y que no somos nosotros, no seremos conformistas. Siempre aspiraremos a más, pero tampoco estaremos disconformes. No diremos: “Esto no, esto tampoco. Invalido aquello. Esto no me sirve.” La eterna persona disconforme es una persona que vive amargada. Ahí también es importante el equilibrio. Yo creo que para todo es importante el equilibrio. Hasta para el amor es importante el equilibrio. Por lo menos para el amor personal. Y explico porqué. El amor personal tiene que ser con equilibrio también, porque el amor personal también forma parte de un proyecto. Si yo verdaderamente tengo un amor que puedo depositar en otra o en otras personas, ya sea pareja, familia, etc., voy a sentirme completo como ser humano porque tengo gente de mi entorno en quien depositar ese amor. Amigos, compañeros, conocidos, etc. Se supone que el amor personal obviamente tiene grados o escalas. A una madre se le amará de una manera y a un compañero del trabajo de otra manera, algunos dirán de manera más tenue, pero bueno es amor al fin y al cabo. Y creedlo, esa liberación de amor llega al otro. El otro lo percibe, se forma como una especie de empatía. Como también a veces se forma una especie de antipatía entre dos personas que compiten o se tienen envidia… Dos niñas jóvenes que están en un trabajo y de repente la más antigua a la más nueva la toma como una trepadora y le lanza con sus ojos dardos energéticos de envidia y la otra persona lo capta y le dice mentalmente, ¿no?: “Bueno, tú eres más antigua, pero yo vine a hacer las cosas mejor que tú.” Y ya empieza la competencia mala. Una competencia donde en vez de tomarse las dos de la mano y tratar de sacar adelante ese trabajo que están haciendo se entorpecen la una a la otra. Y eso no es proyecto. Eso es invalidar el proyecto de uno y el proyecto del otro. Porque el proyecto no es solamente un proyecto propio es también proyectos con otras personas. Todo proyecto trae euforia. No importa que aún no se haya llevado a cabo el proyecto que uno quiere. El hecho de tenerlo en mente trae euforia.

 

Y la pregunta final por lo menos por hoy sería: “Bueno, correcto, ¿cuál sería nuestra herramienta como para cercenar esos roles del ego, esos roles que nos vuelven incapaces de hacer tal proyecto, o nos hacen creer autosuficientes como para no pedir apoyo y después nos damos de cabeza contra la pared?” Muy sencillo. No pensar tanto en nosotros y pensar más en los demás. ¡Oh!, pero me preguntareis: “Si, pero si yo no pienso en mí, entonces como llevo a cabo lo que quiero hacer yo.” No pensar tanto en lo que nos va a pasar. A veces llevar a cabo un proyecto es como respirar. Se lleva a cabo inconscientemente. No quiero que haya malos entendidos. Esto no significa que si yo voy a hacer una prueba en un examen no estudie, diga, bueno, el profesor me dijo que me dejara fluir. No, no. Obviamente uno se tiene que quemar las pestañas, estudiar y cuando uno va a rendir tal examen o tal prueba, no ir con los nervios, porque al fin y al cabo la persona que nos está tomando el examen es una persona igual a nosotros con nuestras propias falencias. Nadie es infalible, salvo Dios. Tenemos que estar seguros de lo queremos, seguros de lo que hacemos, seguros de lo que estudiamos, pero nunca autosuficientes. Siempre entendiendo que cada día podemos aprender algo nuevo. ¡Qué pena sería si pensamos que no podemos aprender más! Porque lo más hermoso que hay, a parte de enseñar, es querer aprender. Siempre va a haber alguien que sepa algo que nosotros no sabemos. ¡Gracias a Dios que es así! Entonces, si nosotros entendemos que esos roles son un papel que tenemos que personificar, dejemos de personificarlos, seamos nosotros mismos. No vamos a dejar de ser hijos, no vamos a dejar de ser padres, no vamos a dejar de ser médicos, no vamos a dejar de ser abogados, no vamos a dejar de ser personal de limpieza, vamos a ser todo eso, pero también vamos a ser nosotros, nuestro espíritu. Ese espíritu que vino al mundo para hacer algo por los demás. Lo que yo digo siempre es que cuando nosotros hagamos primero algo por nosotros mismos y nos pongamos de pie y estemos satisfechos, no autosuficientes, satisfechos, ahí recién podemos tender una mano al otro. Bueno, hagámoslo. Intentémoslo que podemos. Seamos nosotros mismos sin aparentar y sin buscar aprobaciones. Habrá gente que nos aceptará, gente que no nos aceptará y gente a la que le seamos indiferentes. No les cortemos el paso para mostrarnos, dejemos que esa gente haga su camino y nosotros hagamos el nuestro. No podemos conseguir todo. Lo importante es que consigamos lo que nosotros queramos. Hasta todo momento.