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Psicoauditación - Robragel

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

 

Sesión del 11/06/2012

Médium: Jorge Raúl Olguín

Interlocutor: Karina

Entidad que se presentó a dialogar: Robragel, thetán de R.

Era Albéniz cuando los sistemas planetarios dentro de la influencia de Sargón estaban dominados por el príncipe Galad. Relata la esclavitud y el sometimiento que había en toda la galaxia, y que él, siendo hijo de militar, estaba en contra de esa tiranía. Buscó a la resistencia, a los rebeldes, en Ferro, y les ofreció un plan.

Sesión en MP3 (2.456 KB)

 

Interlocutor: Bienvenido...

 

Entidad: Muchas gracias por permitirme expresar a través de este receptáculo.

 

Interlocutor: ¿Qué se siente al estar acá, en este momento?

 

Entidad: Avidez de poder contar, avidez de poder descargar distintos engramas, avidez de entender el porqué el espíritu hace catarsis al percibir el sonido de la voz que transmite el concepto mismo al lenguaje hablado.

 

Interlocutor: ¿Cómo te encuentras en el plano dónde tú estás?

 

Entidad: Estoy en plano 3 subnivel 9, un plano de superación, y por distintos roles del ego, obviamente, aún no llego al plano Maestro. Mi nombre es Robragel.

 

Interlocutor: ¿Es un plano donde te sientes tranquilo, donde tienes inquietudes? ¿Cómo te sientes?

 

Entidad: Mira, el plano 3 no es un plano Maestro, tampoco es un plano del error como el plano 2, es un plano de superación donde uno puede ayudar a los demás, conceptualmente, pero como dijo un excelso maestro, para ayudar a otros, primero debes ayudarte a ti mismo a estar bien.

 

Interlocutor: ¿Puedes comunicarte bien con tu parte encarnada?, ¿tienes una buena comunicación?

 

Entidad: Mi parte encarnada está sumergido en distintas situaciones y no se da cuenta de que muchas veces me capta y que yo le mando ideas. Lo principal es que tengo engramas de decepción, de impotencia por no haber podido lograr vencer las injusticias.

Hace muchos siglos atrás -y no fue mi última encarnación antes de la actual-, encarné en la periferia de un sistema donde existía la tiranía, donde mi planeta, Obregón, estaba esclavizado. Esclavizado hasta tal punto que no había justicia en cuanto a los habitantes del mismo.

De pequeño, cuando me juntaba con otros niños amigos, soñábamos con viajar al espacio, soñábamos con ser pilotos de naves, y como mi padre era militar, fui recomendado en la escuela militar.

Si bien Obregón era un mundo pequeño en la periferia, era uno de los más alineados con el gobierno central a pesar de que estaba a cientos de años luz del gobierno central, y allí estaba la academia militar.

Ya tenía 18 de vuestros años cuando ya era oficial y podía tener aventuras. Mi sueño se había cumplido, pero ¿qué pasó en mí?

 

Interlocutor: ¿Dime?

 

Entidad: A diferencia de mi padre, que mi padre era alineado y fanático con lo que era la tiranía central, yo estaba como arrepentido de haber seguido esta carrera militar, porque...

 

Interlocutor: Acaso porque te encontraste con que la realidad no era esa fantasía que tú creías, como la fantasía de los niños que sueñan...

 

Entidad: ¿Sabes cuál era la realidad?, que gracias a los viajes espaciales he conocidos mundos de otros sistemas y todos estaban esclavizados, todos estaban condenados, el índice de mortalidad infantil era tremendo. Había mundos donde tú veías edificios que en su momento habían estado en todo su esplendor y estaban derruidos por guerras. Las plantas, las hiedras que trepaban por los edificios, vehículos terrestres -por llamarlos de alguna manera, para que me entendáis- destruidos, dados vuelta, vehículos robot destruyendo lo poco que quedaba de esos mundos. En esos mundos había rebeldes que eran exterminados...

 

Interlocutor: ¿Qué hiciste tú, cuando viste que la realidad no era aquella que tú creías?

 

Entidad: Mi padre era el equivalente a uno de vuestros generales, yo un capitán, el equivalente a uno de vuestros capitanes. Y aun siendo mi padre, tenía que pedir audiencia.

Me para un oficial de mayor grado en la puerta del edificio:

-Identificación. -Le entregué mi tarjeta-.

-¡Ajá!, eres el joven Albéniz.

-Sí.

-Eres el hijo del general.

-Sí.

Me tomó la cabeza, me puso en un aparato óptico y el aparto óptico marcó el visto bueno para entrar. Era un lector de iris.

Hablé con mi padre: -¿Qué buscas, Albéniz? Tendrías que estar recorriendo otros mundos de la periferia y pasarme, por la radio hiperespacial, lugares donde haya motines.

-Sí, padre, lo hago padre. Incluso el jefe de nuestra compañía está contento conmigo.

-Sí, ya lo sé, a mí me llegan todos los partes. Pero, ¿esperas que te felicite?, es tu tarea.

De verdad dudaba, estimada interlocutora, dudaba, porque más que respeto es como que le tenía temor.

Hace 1 año -uno de vuestros años atrás, porque tú sabes que cada planeta tiene una órbita distinta-, un primo hermano fue ejecutado por mi padre, ejecutado de muerte, por no haber cumplido una orden directa. Para padre no existían lazos sanguíneos, no existía nada. Si a mí me tenía en buena estima era porque cumplía perfectamente cada orden suya. Pero tenía que hablar y le dije:

-Me siento como triste, frustrado, porque veo tanta miseria en los planetas...

-Bueno, ellos se lo han buscado, es lo que han querido.

-Perdón padre, lo que han querido, ¿en qué sentido?

-Han querido ser sometidos, se han rebelado contra el príncipe Galad.

-Claro, pero no hay manera, digamos, de explicarles que si ellos cooperan, que podrán tener medicinas, alimentos...

-¿Estoy entendiendo bien, Albéniz? ¿Alguien que tiene el poder, le tiene que explicar al sometido y rendirle cuentas?

-No, no, padre, por favor, no rendirle cuentas, pero modificar la situación en algunos planetas. He visto niños con apenas un añito de vida semidesnudos en lo que restaba de esas ciudades.

-Un soldado -me respondió-, no debe tener lástima, no debe tener compasión, debe cumplir son su deber. No entiendo a que viene todo esto, yo no quiero un hijo blando.

En ese momento presionó un botón y vinieron dos sujetos vestidos de negro. Me sentí mal porque eran los encargados del correccional.

-Llevaos a Albéniz, una semana de prisión no le vendrá mal.

-¡Padre, pero yo no me estoy rebelando!

-¡Sí, me has cuestionado!

-¡No, pero...!

Me pusieron una venda en los ojos y una cinta en la boca para que no hablara. Me pusieron algo similar a vuestras esposas en las muñecas y me llevaron. Estuve una semana en un calabozo.

 

Interlocutor: Aislado.

 

Entidad: Aislado con una comida magra.

 

Interlocutor: ¿Qué reflexionaste en esos momentos tan difíciles?

 

Entidad: Reflexioné que cuando somos chicos soñamos -como soñáis vosotros en vuestro mundo, Sol 3- a ser superhéroes, con la diferencia que a mí, mi sueño se me cumplió, porque fui militar, tuve mi grado similar a vuestro capitán, conduje naves biplaza incluso naves grandes de batalla. Nunca he bombardeado mundos, pero no voy a ser hipócrita, sí he sometido a distintos planetas haciendo caso omiso a sus pedidos de alimentos y de medicinas y me di cuenta de que mi padre era una persona mala.

 

Interlocutor: ¿Qué hiciste ante eso, te rebelaste?

 

Entidad: No, le seguí el juego. Lo que pasa es que tú no sabías en quién confiar, porque así como había oficiales de los que llamaríamos, los de negro, del correccional, del servicio secreto, infiltrados entre los rebeldes de cada mundo para atraparlos o directamente exterminarlos, yo sabía que había rebeldes entre los militares, pero, ¿cómo darme a conocer?

 

Interlocutor: ¿Qué hiciste entonces?

 

Entidad: Fui a un viejo planeta, que hace mucho más de dos siglos se había rebelado y había sido vencido, pero quizá allí quedara alguien que fuera de la resistencia.

Fui en una nave biplaza, a dos de vuestros meses de haber sido puesto en libertad, y habiendo enviado una carta por un ordenar holográfico a mi padre pidiendo disculpas y que estaba arrepentido de haber sentido compasión, que la compasión ya no formaba parte de mi vida. Mi padre no me felicitó, puso una breve esquela holográfica diciendo: "Es lo que espero, ni más ni menos que eso. La compasión no existe". Lo hice para sacarme de encima sus dudas, aunque sabía que iba a ser vigilado.

Una vez cogí a un rebelde delante de un oficial mayor y lo abofeteé y le dije:

-Vosotros no tenéis futuro, el futuro es nuestro y así como sometemos a la periferia, vamos a someter a toda la galaxia.

Al oficial mayor le brillaban los ojos de satisfacción y se marchó.

Cuanto se marchó, le dije:

-Ven, te llevaré a un campo de concentración.

Y lo llevé en mi nave biplaza a ese mundo antiguo llamado Ferro. No quise hablar dentro de la nave porque podía haber filtros. Cuando bajamos de la nave, a poca distancia le dije:

-Ahora verás lo que es sufrir.

El hombre estaba aterrado.

Cuando nos alejamos a una distancia del biplaza, le dije:

-Discúlpame por haberte abofeteado, no era mi intención. No podía delante de ellos...

-Pero, ¿tú dices eso, si tú eres el hijo de...?

-No importa.

-¿De verdad estás en contra del príncipe?

-De verdad, no importa lo que me pase, no voy a fingir más. Llévame con los tuyos.

-Nunca, mátame antes.

¿Cómo hacía para ganar su confianza?, el pobre hombre pensaba que yo quería descubrir el escondite de los rebeldes para denunciarlos o exterminarlos. Cogí mi arma y se la di.

-Toma, revísame verás que no tengo micrófonos holográficos, que no tengo nada, no tengo ningún aparato hiperespacial dentro mío, de transmisión.

Lo hizo, me revisó.

-Quédate con mi arma, dispara a una roca verás que no te la estoy dando descargada.

-Sé cómo manejar una arma -me dijo-, ya he manejado armas.

Solamente la sopesó con sus manos, la tanteó y vio que estaba cargada y me llevó con su gente.

Les expuse mi plan de rebelión y me sentí renacer. Me sentí como que por fin estaba haciendo algo útil.

 

Interlocutor: Algo en lo que creías.

 

Entidad: Algo en lo que creía. Porque ser héroe no es conducir una nave ni conquistar mundos...

 

Interlocutor: Es luchar por lo justo.

 

Entidad: ...es lo opuesto, es liberar a mundos, no conquistar. Porque vosotros mismos, en Sol 3, cuando habláis de héroes espaciales, habláis de conquistas, de sometimiento. Porque eso es la conquista, conquistar. Y no se trata de conquistar, se trata de brindar, de dar a quien no tiene.

 

Interlocutor: ¿Pudiste cumplir tu misión?

 

Entidad: Sólo te puedo decir que fui bien recibido, que me creyeron, porque había un joven militar que estaba infiltrado y les contó que yo había sido puesto prisionero por mi propio padre... -aunque también podría ser un ardid, de haber sido prisionero para ganar confianza con los rebeldes- pero no, me creyeron.

Vosotros tenéis un sabio de la antigüedad, de un país oriental, que dice: "Un camino de mil millas comienza con el primer paso", yo...

 

Interlocutor: Habías dado el primero.

 

Entidad: ...había dado el primero. Gracias por escucharme, hermosa interlocutora.

 

Interlocutor: Hermoso lo que acabas de comentar. Mucha Luz para ti. Espero que volvamos a comunicarnos y hasta todo momento.

 

Entidad: Hasta todo momento.