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Psicointegración para altibajos en una relación afectiva 22/11/2006

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

 

De Jorge Olguín.

Pasada a texto por gentileza de Sarven

 

Se ha dicho en determinadas ocasiones que la psicointegración da la herramienta para erradicar los roles del ego. Tanto los roles que nos sumergen en vanidad como aquellos que nos hunden en una baja estima. Roles del ego que nos hacen absolutamente permisivos o roles del ego con los que nos transformamos en déspotas. Sería un gran error pensar que erradicando los roles del ego todo problema afectivo puede ser resuelto. Resuelto en el sentido en el que la persona afectada pensaría que logra su cometido de retornar a esa felicidad aparentemente perdida.

Pero el tema pasa por otro lado. Al estar la persona desidentificada, sin esos roles que la jalen para uno o para otro lado, ya no tiene un rótulo en su frente: déspota o permisiva, manipuladora o inoperante, no hay rótulos. La persona pasa a ser dueña de sus actos, ya no sus roles, sino la propia persona.

Va a tener las estrellas que la guíen, el amor y la dignidad. Porque el verdadero amor no puede existir sin la dignidad. Lo he dicho en determinadas ocasiones que así como de pequeños a nosotros nos han enseñado: no hagas a los demás lo que no quisieras que te hagan a ti, la dignidad te enseña a no permitir que te hagan lo que tú no le harías al otro. Dignidad es aprender a decir no, porque muchas personas que dependen de la aprobación del otro no se atreven a decir no por miedo a una posible pérdida, no se atreven a decir no por miedo al qué dirán, no se atreven a decir no por miedo a una respuesta terrible, no se atreven a decir no porque no se tienen en cuenta ellos.

Sabemos que la aspiración de todo ser humano, aparte de amar de manera impersonal a todos, que es lo que tendría que ser, es amar de manera personal y que nos amen de manera personal. Pero a quién no le ha sucedido que a veces ponemos la vista en un blanco, en un target que no pone la vista en nosotros. También nos ha pasado en distintas ocasiones en que iniciamos una relación y o bien cambiamos nosotros o bien cambia la otra persona, porque no somos robot, somos espíritus encarnados, podemos evolucionar o involucionar. Una de las partes puede ir hacia una vibración más elevada u otra hacia una vibración más densa o quedarse donde está. O una relación que tiempo atrás parecía que era compatible, en este presente ya no lo es, o por lo menos no lo es para una de las partes. La otra parte como está absolutamente dependiente de ese amor, que en realidad no es un amor sino que es un espejismo, no le va a importar, él no va a querer ver o él no va a querer entender de que ya ese compañero no existe, y en el corto plazo de todas maneras va a querer retener a ese amor que ya no le corresponde.

Me podéis preguntar entonces y ¿cómo es que ese amor ya no le corresponde?

Porque como ya he dicho en distintas ocasiones una de las partes más fuertes del amor es el respeto. Y cuando no se tiene en cuenta al otro eso significa falta de respeto, porque falta de respeto no es solamente un insulto, un agravio, una agresión. Falta de respeto y lo he dicho ya en otras psicointegraciones también es ignorar al otro o no tener en cuenta al otro o tomar decisiones sin consultar al otro, o hacer un cambio de roles donde el otro está bien y la persona dependiente está mal.

¿Cómo soluciona la psicointegración el sufrimiento de la persona dependiente de ese amor?

Dándole la principal herramienta de que se redescubra a sí misma aparte de que entienda este diálogo, un diálogo donde ningún espíritu pueda necesitar la aprobación del otro, porque todos somos importantes de alguna u otra manera y todos ¡somos únicos!

Claro que hay espíritus con más conocimiento, con más rapidez en su concepto y eso se traslada a la parte encarnada del plano físico. Habrá personas más rápidas o más lentas en entender algo, personas con más luces, personas con menos luces.

No es cierto que todos los espíritus seamos iguales.Pero hay otras cosas que nos igualan, el amor y la dignidad. Porque si tenemos dignidad y entendemos que somos únicos, recordamos que para el espíritu, recordamos que para todo espíritu es el poder brindarse el otro y aquel espíritu que no ha encontrado en sí mismo la capacidad de brindarse al otro no va a evolucionar todavía, no en la medida que quisiéramos.

Un maestro tibetano dijo: “todo ser humano es útil, en la medida en la que sirve”.Yo en una frase así diría que eso es lo verdaderamente importante, creo que esa es la verdadera importancia, el ser útil al otro. Esta sociedad tan materialista mira a los seres humanos por su color de piel, por su cuenta bancaria, si es hombre o si es mujer (sí, sí, también por eso). Te valorarán o no de acuerdo a cómo has progresado, de acuerdo a cómo encajas en esa sociedad. Pero cuando uno está en espíritu eso es lo que menos cuenta, porque el espíritu no tiene cuenta bancaria, ni raza, ni color de piel, ni religión. Solamente cree en el amor y en la dignidad, y el espíritu forma parte del Creador, porque tenemos las mismas oportunidades.

Y si a veces en el plano físico no se ven esas oportunidades es porque nosotros desde el plano espiritual elegimos encarnar en determinado lugar, en determinada familia, en determinadas circunstancias para poder aprender determinada lección, pero como no lo recordamos, porque no tenemos memoria reencarnativa decimos pero qué injusta que es la vida. No va a tender a cultivar esa relación si ve que el otro no hace nada,como aquel que tiene disposición al amor y el amor no está a mi disposición, porque el amor personal es necesitar, el amor personaltanto de los sentimientos como de las emociones. El amor personal al tener parte de emoción puede llegar a manipular con desinterés si es una persona que tiene el control de la relación.

Una relación no digo perfecta, porque en el plano físico no hay perfección, una relación casi perfecta sería una relación donde ambos se tienen en cuenta, donde ambos se respetan, donde compiten por brindarse el uno al otro, donde uno está pendiente del otro; pendiente no significa ahogar al otro, significa entender al otro y respetar su momento, su espacio, su silencio.

Por ejemplo me han dicho que un amigo era profesor, estar pendiente del otro no significa sofocarlo, sofocarlo no es estar pendiente del otro. ¿Por qué nos confundimos en entender esta postura? Una cosa es estar permanentemente indiferente y la otra es estar siempre encima del otro, sofocarlo.Y en una relación en la que dos se aman, es normal que el otro esté encima y hay momentos en los que tienes cosas que hacer y necesitas un espacio y eso no está mal, no está mal.Si bien es cierto que no es fácil llenar de amor lo que uno no quiere, la psicointegración te enseña que si tu pones dignidad tú serás importante aún sin ese amor que tanto anhelas y que te responde con cuentagotas o que no te corresponde, porque si bien para ti es importante porque has conseguido un amor, crees que eres importante en la medida en que te amen, y no es así. Tú eres importante porque tú amas, no porque te amen; el que los demás te amen es una consecuencia y si no te ama en consecuencia es un problema del otro y no un problema tuyo. Pero lo más importante es que el universo es un hijo y en la medida en la que nosotros seamos dignos, vamos a crear a gente digna como nosotros.

Si tú te comportas dignamente, sin pensar que el corte de eseamor es un fracaso sino que es el acicate para vivir ese amor, pero con otra conducta por tu parte o para vivir un amor nuevo que te merezca más, aun cuando brillarás de otra manera, atraerás lo que hasta ahora no has atraído con una conducta seguramente de rol de víctima. Porque con la lástima no se atrae el amor, ni siquiera la piedad, se atrae a la víctima, y la víctima es un sentimiento de ego a diferencia de la piedad, que viene a ser un sentimiento mayor, vendría a ser como un sentimiento de pena, de lástima pero desde lo impersonal, no valorando a la persona como piedrecita, sino diciendo eres valioso y tienes un punto en este momento de altibajo, pero también puedo tenderte una mano, esa es la piedad, a diferencia de la lástima cotidiana, emotiva, que mira por encima del hombro. Si inspiramos lástimasabemos bien qué tienta y le gusta a la gente. Es el efecto opuesto al que nosotros queremos conseguir en el otro, que es la admiración. La lástima no inspira admiración, inspira más lástima. La dignidad inspira admiración. Puedo estar tirado pero estar con la frente bien alta. Aun cuando estemos en los peores momentos, dentro de lo posible estar dignos. Dignidad también es aprender a decir no, cuando algo no nos viene bien, cuando algo no nos cierra. Y no ser permisivos estipulando a ver si siendo permisivos con la otra persona logramos lo que hasta ahora no hemos conseguido.

Es que siendo permisivos no lo vamos a lograr, porque lamentablemente hay personas tan rápidas en su manera de pensar, pero en su manera de pensar calculadora y fría, que pueden leer nuestro pensamiento, metafóricamente hablando, porque no existe la telepatía en el plano físico lo digo de manera simbólica. Damos a entender nuestra intención y cuanto más permisivos somos no nos dejan y obtenemos el resultado adverso al que queríamos conseguir. La complicación de las herramientas, para decir yo soy importante, pero no soy importante por mis logros, soy importante por todo lo que tengo para brindar, porque hay gente que tiene mucha capacidad, pero se vienen abajo cuando hay terceras personas que les cierran puertas y por eso dejan de creerse que son importantes. Yo no lo creo así.

Si el ser humano fuera importante por sus conquistas, si el ser humano fuera importante por sus logros. ¿eso significa que el ser humano es importante? ¿quizás por la aprobación de los otros? No es así, no es así. Quiero dejar algo muy claro para evitar un mal entendimiento de vuestra parte, claro que todas las personas son importantes, cualquier persona, yo mismo me incluyo, no por sus logros, pero no hay que vivir por la meta, sino que es una búsqueda. La meta va a ser el final de mi vida, porque cuando llegue a la meta, ¿qué?. Tengo que seguir buscando, más metas y más metas. El objetivo de escribir esta psicointegración va dirigido a esas personas que cuando encuentran su pareja se planchan, se aletargan, se pierden en el camino, esa agilidad mental que tenían la dejan de lado, esas cualidades suyas que les hacían ser valiosos como personas las ocultan.

Pero se olvidan de lo principal, se olvidan de que a esa persona la tienen que conquistar todos los días. ¿cuántas veces les han dicho siendo que están muy preparados pero sí preparadas que el amor es una planta que hay que regarla normalmente?

Psicointegración también aplica eso porque así como nosotros tenemos que cultivar nuestro espíritu ¿quién dijo que teníamos que descuidar de nuestro cuerpo? En una nota que tengo escrita de hace muchos años atrás explico que somos como el jinete y el caballo. Explico que nuestro cuerpo es nuestro caballo y nuestro espíritu el jinete que nos orienta en la vida. Debemos cuidar al caballo. Debemos cuidar a la parte física, para que nuestro espíritu pueda seguir cabalgando. Pero tampoco descuidemos nuestro espíritu. El espíritu-jinete, el cuerpo-caballo tienen que ir de la mano juntos, con dignidad. No hace falta que seamos perfectos en la vida. Porque el único ser perfecto en esta vida es Dios, Eón.

Nosotros estamos en la búsqueda de la perfección. Perfección que vamos a encontrar con amor y con dignidad. Pero recordemos que el amor es dar, y a partir de dar sólo en realidad recibiremos. Pero si esa persona de la que esperamos recibir, no nos da, los pobres no somos nosotros si nos quedamos sin ese amor. El pobre es la otra persona, que no tiene nada dentro suyo para dar.

Si entendemos esta verdad emprenderemos una nueva etapa. La etapa de que nosotros somos valiosos porque por lo menos supimos amar. Y el otro ¿supo amar? Miraremos quién es el pobre y quién es el rico en amor. Porque hasta ahora nos han enseñado mal, nos han enseñado que el pobre es el que no recibe amor. Y rico es el que tiene amor en todas partes, cuando la cosa es al revés. Rico es el que sabe brindar y pobre es el que no sabe amar, el que espera amor en todas partes, porque eso es una fachada, eso es una fachada solamente. Eso se termina. No me voy a contradecir, pero pensemos que el caballo que lleva al jinete en el camino de la vida se va marchitando. Entonces aquellas personas narcisistas, que solamente piensan en la parte física no se dan cuenta de que si no cultivan lo verdaderamente importante que es su interior, se van a quedar sin nada, con un físico marchitado y con un espíritu no cultivado, sin nada. Creo que la cosa es al revés.

Y lo digo de manera muy humilde, la cosa es al revés. Apostemos al amor, apostemos a la dignidad. Y no pensemos que si somos personas solitarias porque no conseguimos ese amor del otro lado, somos pobres, ¡somos ricos! Porque el amor lo tuvimos dentro y a medida que entendamos eso, que somos ricos en amor y en dignidad, atraeremos como un imán al amor verdadero. Ese amor que quizá tenemos y se fue o ese amor que todavía no llegó.

¡Manos a la obra!