| Índice | David Cooperfield y la carta mágica |
JORGE OLGUÍN
Es importante destacar, para aventar cualquier duda, que en el plano físico ni terrestres ni extraterrestres tienen poderes. Los magos, prestidigitadores o ilusionistas, todos sin excepción, basan sus actos en trucos o habilidades propias. En muchos casos, también hay que aclararlo, son “ayudados” por los espíritus del Error, que incluso se burlan del propio mago haciéndole creer que tiene poderes. Uno de los casos, por ejemplo, es Uri Geller.
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PRESENTACIÓN DEL TRUCO DE CARTAS En este momento usted entrará hacia un mundo mágico. En sólo un momento usted será testigo de algo especial. Usted será testigo de una sorprendente ilusión, la ilusión de David Copperfield. A pesar de ser este un programa normal, usted verá que yo puedo, a través de la pantalla, ver sus pensamientos. Frente a usted hay 6 cartas diferentes. Piense en una. Sólo piense. No la toque ni haga clic en ella. Yo podré encontrar esa carta en su mente. Piense un momento. Ahora, mire fijamente a mis ojos y concéntrese en su carta. Yo no lo conozco a usted, no pude ver lo que eligió, pero sé exactamente la carta que está en su mente. ¡Mire! ¡¡¡Su carta ya no está!!! ¿Sorprendido? ¡Nos vemos! Te quedan 7 días de vida después de haber visto este mensajes, o mándaselo a aquellos que no creen en mí… Fin de la presentación CÓMO ES EL TRUCO POR HORACIO VELMONT Si se trata de un truco burdo o ingenioso lo decidirá cada uno que lo haya visto. En general, todos los trucos de ilusionismo son burdos… ¡una vez que uno sabe cómo se hizo! En principio, cuando uno sigue las sugerencias del mago, verá que en efecto la carta elegida ha desaparecido. El siguiente paso es poner a prueba el truco, es decir, no pensar en ninguna carta a ver qué sucede. Si uno no piensa en ninguna carta verá con sorpresa que el inefable David Copperfield la adivina igual. ¡Vaya, eso sí que es magia de verdad! Es en este momento cuando uno empieza a sentir que David nos está tomando el pelo… Bien, volvamos a poner a prueba el truco y elijamos dos cartas. Nuestra maldad para con el pobre mago ya es censurable… ¿Qué sucede? ¡Pues que ambas cartas ya no están! En este punto uno ya está un poco enojado… ¿Cómo es esto, uno se pregunta? Y ya en el colmo de la perversidad elegimos las 6 cartas, y con la sorpresa que es de imaginar observamos que ninguna de las cartas aparece. ¡David las hizo desaparecer a todas! Bueno, aquí, a menos que uno sea completamente lelo, ya se da cuenta de cómo es el engaño. Por supuesto que Copperfield no adivina la carta, sino que la trampa está en que no importa la carta que uno elija, desaparecerá porque todas las cartas desaparecen (son sustituidas por otras). Lo que ocurre es que cuando uno hace por primera vez la prueba, como ignora dónde está la trampa, no se fija en que también las otras cinco cartas que no eligió desaparecen. Entonces, la ilusión es perfecta al creer que sólo desapareció la que uno ha elegido. Por supuesto que la ilusión se refuerza al quedar solamente cinco cartas de las seis que aparecían al principio, porque este hecho hace creer que la carta que ya no está es precisamente la que uno eligió. Y ésta es toda la historia… ¿Truco burdo o ingenioso? ¡Vaya uno a saber!
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