Índice

El planeta de los simios IV

Guerra contra el terrorismo

Grupo Elron

 

jjklj.gif (14146 bytes)

Cualquier semejanza con la realidad no es ninguna coincidencia.

 

 


Si una afirmación hiere tu sentido común, 
entonces no es verdad. La única verdad para 
ti es la que tú consideras como verdad. 

 

 

 

Muchas veces se ha dicho, declamatoriamente, que la historia de la humanidad puede resumirse en la lucha de los buenos contra los malos. Pero la pregunta clave es: ¿quiénes son los buenos? La respuesta es que no existe ninguna lucha de los buenos contra los malos sino la lucha de mentes reactivas contra mentes reactivas, o, lo que es lo mismo, de máquinas contra máquinas.


La mente reactiva es un mecanismo de supervivencia que no piensa, sino que reacciona automáticamente ante un estímulo determinado. Esto significa que cualquier cosa puede activarlo, aun una inofensiva broma.


La lucha de Estados Unidos contra el terrorismo, por más que el presidente norteamericano George Bush la considere ideológica, es totalmente reactiva, y decir reactiva es decir irracional. No importa como se la disfrace, si de "guerra ideológica " o de "guerra santa", porque en el fondo sigue siendo una guerra de simios contra simios.


¿Existe alguna forma de terminar con los enfrentamientos reactivos y solucionar los diferendos?



Sí, la solución existe, pero no pasa por la Psiquiatría, que ya demostró hasta el hartazgo la inutilidad de sus métodos.


La solución comienza con el conocimiento de que el hombre es una entidad espiritual y no, como piensa la Psiquiatría, un animal sin alma. En realidad, el hombre no tiene un alma, sino que es esa alma. La rehabilitación del hombre comienza con la rehabilitación del espíritu.


L. Ronald Hubbard encarnó con la misión de demostrar que el hombre era un ser espiritual, y lo logró plenamente. Además, desarrolló la tecnología para su rehabilitación. Primero comenzó con Dianética y luego siguió con Cienciología. La meta de estas ciencias es una civilización sin demencia, sin criminales y sin guerras, donde el capaz pueda prosperar, los seres honestos puedan tener derechos y donde el hombre sea libre para elevarse a mayores alturas.


El profesor Jorge Olguín encarnó con una doble misión: por un lado, llevar a Dianética y a Cienciología a nuevas alturas, y por la otra, descubrir nuevas técnicas. Así, desarrolló en primer lugar Psicoauditación, que es la auditación directa del Thetán o Yo Superior a través de la mediumnidad, y luego Psicointegración, que es la técnica para integrar la mente y ser siempre el amo y no el esclavo de los yoes.

 

Disparates, puros disparates. 

Enlace a la página

TERRORISMO

Para Bush, la guerra contra el terrorismo es ideológica

Dos colaboradores del gobierno de EE.UU. definieron la lucha antiterrorista.

Publicado en el diario Clarín del 24/7/05

--------------------------------------------------------------------------------

Ana Baron. WASHINGTON. CORRESPONSAL

abaron@clarin.com

El presidente George Bush está convencido de que la guerra contra el terrorismo es una guerra ideológica igual a la que Estados Unidos libró contra el nazismo y el comunismo. Todos los diccionarios dicen, sin embargo, que el terrorismo es una técnica de guerra. Y, si fuese una ideología, ¿que tipo de ideología es?

Tras los atentados de Londres y Egipto, el consejero de Bush para la Seguridad Nacional, Stephen Hadley, y la consejera par la Seguridad Interna, Frances Fragos Townsend, escribieron ayer un editorial en el New York Times en la que presentan la posición política de la Casa Blanca con respecto al terrorismo.

Hadley y Fragos Townsen afirman que la ideología de los terroristas hoy tiene por objetivo "rehacer el Oriente Medio a su imagen negativa, la que según el presidente Bush, odia la libertad, rechaza la tolerancia y odia el disenso".

Según Hadley y Fragos Townsend se trata de una ideología totalitaria que "busca a través de la violencia barbárica derrocar gobiernos, exportar terrorismo y forzar a que las naciones libres fracasen".

"Los terroristas piensan que las democracias son débiles y que aquellos que defienden la libertad van a retroceder frente a los ataques -que como dice Osama bin Laden- la gente va a preferir el caballo fuerte", agregan los autores.

Esto, sin embargo, no alcanza para definir a una ideología. Tanto el nazismo como el comunismo eran una visión política, social y económica del mundo que iba mucho mas lejos de sus aspectos "antidemocráticos y totalitarios".

Hadley y Fragos Townsen dicen que el objetivo de Bin Laden y Al Qaeda es establecer en Oriente Medio gobiernos teocráticos dictatoriales islámicos. Pero, ¿de que tipo? Tras los atentados del 11 de setiembre, el ayatollah Ali Khamenei, uno de los los líderes musulmanes más conservadores de Irán, dijo que la guerra contra el terrorismo es una Guerra Santa. Su voz se sumó a la de muchos otros musulmanes que condenaron al terrorismo como algo prohibido por el Islam. La autoridad máxima de la ley islámica en Arabia Saudita, Abdul Aziz bin Abdallah Al al-Shaykh, dijo en aquel entonces que los atacantes suicidas no son mártires ya que el suicidio esta prohibido por el Islam. Entonces, ¿que tipo de teocracia buscan instaurar los terroristas de Bin Laden? ¿una teocracia al estilo Afganistán?

El editorial de Hadley y Fragos Townsend no lo explica, pero dice que para poder derrotar al terrorismo no bastan las armas. "La victoria en la Segunda Guerra Mundial tuvo lugar después de que el Plan Marshall le aseguró a Alemania un futuro político democrático. En el combate contra el comunismo, nuestra fuerzas armadas disuadieron al enemigo. Pero fue el atractivo de la libertad humana, no las bombas o las balas, las que finalmente condujeron al triunfo de la democracia", dicen.

En ese contexto, el hecho que el Congreso de Estados Unidos haya ratificado esta semana el Acta Patriótica, una ley que restringe las libertades civiles en nombre de la seguridad, no parece un buen camino. Tampoco el hecho de que en Gran Bretaña están analizando la posibilidad de adoptar una ley semejante.

"Quieren terminar con nuestro estilo de vida" dijo Tony Blair. El desafío es que en la lucha contra este nuevo tipo de terrorismo una de la primera víctimas no sea justamente el estilo que se desea proteger.

 

 


 

¿GUERRA IDEOLÓGICA O GUERRA REACTIVA?

Por HORACIO VELMONT

"Todo el mundo posee la mente reactiva. Ningún ser humano, examinado en cualquier parte, se encontró exento de ella o libre del contenido aberrativo de su banco de engramas, el depósito de datos que sirve a la mente reactiva. Si alguna vez hubo un diablo, él la inventó". L. Ronald Hubbard

El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, cree sinceramente -o estúpidamente, para expresarlo mejor- que la guerra contra el terrorismo es una guerra ideológica.

Este concepto, sin embargo, no pasa de ser una soberana tontería, porque ninguna guerra es ideológica sino reactiva, es decir, el resultado de la dramatización de engramas.

Una guerra se la puede justificar de infinitas maneras, e incluso acertar en algunas de sus justificaciones, pero no por ello deja de tener origen engrámico.

Cuando hay una guerra, cada bando justifica sus acciones de modo que parezcan lógicas, y si uno pudiera desprenderse de sus simpatías o antipatías y analizar fría y objetivamente lo que sucede, vería que los dos puntos de vista tienen razón, naturalmente según su modo peculiar de ver las cosas.

¿Pero qué sucede, en realidad?

Un engrama no es más que una orden hipnótica de alto poder porque está potenciada por el dolor. El dolor no solamente fija el engrama en la mente reactiva sino que también aumenta su influencia sobre la mente analítica y sobre el organismo físico impulsándolo a actuar desquiciadamente.

Esto es así porque el engrama, por definición, es irracional. Nada que sea la consecuencia de un engrama es racional, y ni siquiera es racional aunque la acción sea justa, porque el engrama, en sí, no razona, sino que reacciona automáticamente ante un determinado estímulo.

Una persona, luego de reaccionar engrámicamente, busca racionalizar lo que hizo, y así tenemos esas explicaciones incomprensibles que dan las personas para justificar sus absurdas acciones.

A esta justificación de la irracionalidad se le llama "pensamiento justificado".

¿Qué es, entonces, pensamiento justificado? Al estar el poder analítico reducido por la influencia imperativa del engrama, la mente analítica es incapaz de descubrir ningún motivo verdaderamente válido sobre la turbadora conducta del organismo y por lo tanto lo inventa.

La razón de esto es que la mente analítica no está diseñada para actuar irracionalmente, de modo que cualquier cosa que haya hecho, por más disparatada que sea -o parezca ser-, tiene que ser para ella -desde su punto de vista, claro está- necesariamente "racional".

El hipnotismo es una buena herramienta para comprender con claridad la forma en que funciona este insólito mecanismo del "pensamiento justificado".

Si una persona es hipnotizada y el operador le dice que cuando despierte se sacará las medias y las colgará de la araña, ella al despertar cumplirá la orden, incluso haciendo caso omiso de las risas de los presentes.

Si a esta persona se le preguntara por qué hizo tal cosa, nunca admitirá que se trató de algo absurdo, sino que lo racionalizará de alguna manera, porque ésa es la labor inherente de la mente analítica: justificar todo.

Quizás diga algo así como que "tenía las medias muy húmedas y las colgué de la araña para que se secaran más rápido".

Y el acto seguiría siendo reactivo, y por lo tanto irracional, aunque la orden haya sido algo lógico como enderezar un cuadro que estuviera torcido, porque lo que importa no es la consecuencia del acto, si es lógico o no, sino su origen reactivo.

Ahora, con estas explicaciones, podemos comprender por qué Estados Unidos fijó así su posición política con respecto del terrorismo: "Los terroristas tienen por objetivo rehacer el Oriente Medio a su imagen negativa, la que según el presidente Bush, odia la libertad, rechaza la tolerancia y odia el disenso"; "Los terroristas piensan que las democracias son débiles y que aquellos que defienden la libertad van a retroceder frente a los ataques -que como dice Osama bin Laden- la gente va a preferir el caballo fuerte"; "El terrorismo es una ideología totalitaria que busca a través de la violencia barbárica derrocar gobiernos, exportar terrorismo y forzar a que las naciones libres fracasen".

Estas explicaciones, aparentemente lógicas, no tienen más validez que aquella orden hipnótica de poner las medias en la araña para que se sequen más rápido o enderezar un cuadro que está torcido.

Y por supuesto que los terroristas se habrán muerto de risa al leer en los periódicos que ésas son sus intenciones.

Desde ya que ellos, por su parte, justifican a su manera -"racionalmente"-, sus incalificables actos reactivos con declamaciones tales como que se trata de una "Guerra Santa" contra Estados Unidos, símbolo del Mal, y por eso "justificadamente" tiraron abajo a las Torres Gemelas matando a miles de inocentes.

¿Cabe alguna duda que la Tierra es un planeta de simios?

* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación