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El planeta de los simios L

La misoginia

Grupo Elron

 

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Cualquier semejanza con la realidad no es ninguna coincidencia.

 

 


Si una afirmación hiere tu sentido común, 
entonces no es verdad. La única verdad para 
ti es la que tú consideras como verdad. 

 


¿Qué es esa tontería de la misoginia?

Yo no soy misógino, pero mi mejor chiste es éste: ¿Cuanto tarda una simia en morir de un disparo en la cabeza? Unas siete u ocho horas, depende de lo que tarde la bala en encontrar el cerebro.

Esta bien, comandante Taylor, me ha convencido

de que usted no es un misógino…

Me gustas tal como eres, sin importar cuantas neuronas tienes…

EL HUMOR DE SÓCRATES

De todos modos casáos, si dais con una buena esposa

seréis felices, si dais con una mala llegaréis a ser filósofos.

EL HUMOR DE PITÁGORAS

(¿o no fue una humorada?)

Hay un principio bueno que ha creado el orden,

la luz y el hombre, y un principio malo que ha

creado el caos, las tinieblas y la mujer.

El 28 de enero de 1986 fallecieron los siete tripulantes –cinco hombres y dos mujeres– de la nave espacial estadounidense "Challenger" al estallar en vuelo a los pocos minutos del despegue. Cuando los investigadores del desastre examinaron la caja negra, las últimas palabras de la grabación decían: “Deja que ella pilotee un ratito”…


L. RONALD HUBBARD

La misoginia es un trastorno mental psicogénico producido por engramas de la misma entidad que la claustrofobia, los ataques de pánico, el temor a viajar en avión, y todo el catálogo de fobias enumeradas por la Psiquiatría. Esto significa que la responsable es siempre la mente reactiva y la dramatización de engramas. La prueba de que la misoginia es simplemente una enfermedad mental lo brinda el hecho de que a través de la terapia dianética, cuando la persona llega al estado de clear, es decir, libre de engramas que lo impulsen a una conducta de odio o miedo a la mujer, la fobia desaparece como por arte de magia. Un clear ve a la mujer como su igual, y es bueno y solidario con ella.

JORGE RAÚL OLGUÍN 

 

Sin perjuicio de considerar que la misoginia es un trastorno mental o uno de los roles del ego, algo que se supera con “Psicointegración”, es decir, con la integración de la mente, el odio a la mujer es desde el punto de vista racional totalmente absurdo, porque “hombre” o “mujer” son simplemente papeles o personajes como los de las obras de teatro. El espíritu no tiene sexo y encarna indistintamente en un organismo femenino o en uno masculino según las experiencias que su libre albedrío le indique que tiene que tener para evolucionar. Es probable que si en esta encarnación un espíritu en el rol de hombre menoscabe o veje a una mujer, en la próxima vida decida encarnar en un organismo femenino para aprender la lección del respeto al semejante, sin importar su sexo. Más información en “Psicointegración”.

 

 

 

 

 

 

MISOGINIA Y ABERRACIÓN

 

por Horacio Velmont

 

(según las enseñanzas de L. Ronald Hubbard)

 

El término misoginia está formado por la raíz griega “miseo”, que significa odiar, y “gyne”, cuya traducción sería mujer, y se refiere al odio, rechazo, aversión y desprecio de los hombres hacia las mujeres y, en general, hacia todo lo relacionado con lo femenino.

Este sentimiento negativo hacia la mujer no es natural sino adquirido y tiene origen en la mente reactiva.

El hipnotismo es una excelente forma de probar este aserto. Se hipnotiza a una persona y se le implanta la sugestión de que cuando despierte y el operador se toque la corbata sentirá un intenso odio a todas las mujeres y así lo manifestará, y que cuando se toque la nariz sentirá todo lo contrario, es decir, un amor apasionado hacia ellas.

De inmediato, el hipnotizador despierta al sujeto y se toca la corbata. Se verá que la persona se siente inquieta por unos momentos hasta que finalmente, en cumplimiento de la sugestión poshipnótica, manifiesta que odia a las mujeres. 

Si el operador le pregunta cuál es el motivo de que odie a las mujeres se observará que inventa una serie de razones, tanto inverosímiles por lo absurdas como brillantes por sus argumentos.  

De pronto el operador se toca la nariz y de inmediato la persona cambia de opinión y ahora dice que ama a las mujeres, siempre en cumplimiento de la sugestión poshipnótica.

Si se le preguntara por qué cambió de opinión, pues dará también explicaciones que tanto pueden rozar el absurdo o realmente ser muy inteligentes.

Estas explicaciones no son más que “justificaciones”, es decir, el esfuerzo de la mente analítica para encontrar un razón lógica que justifique esas actitudes hacia las mujeres y el por qué las cambia.

¿Cómo podría saber que tiene dos órdenes contrarias (engramas) en su mente reactiva y que se restimulan según el operador se toque la corbata o la nariz, si cuando le fueron implantadas tenía la mente analítica o consciente desconectada?

En la vida cotidiana la misoginia entra en la mente reactiva de la misma manera, aunque no en forma tan benigna como en la hipnosis porque el engrama, por definición, incluye dolor como parte de su contenido y por lo tanto siempre es muy aberrante.

Veamos cómo puede suceder algo así. Pablo tiene que operarse digamos de la vesícula. Bien, le dan anestesia general y como sucede siempre en estos casos los cirujanos hablan desaprensivamente sin saber que la mente analítica del paciente está desconectada pero su mente reactiva grabando todo lo que sucede alrededor para la futura supervivencia del organismo.

 

 Pásame el bisturí… ¿Cuándo vas a invitar a Adriana a salir?

– Aquí tienes el bisturí… No, no quiero invitarla porque en este momento no quiero tener compromisos con nadie.

– Sostén las pinzas… Lo que ocurre es que tú odias a todas la mujeres.

 

Estoy exponiendo un caso muy obvio, pero es importante destacar que en la vida real no siempre sucede de forma tan simple y directa, porque cualquier palabra en un engrama puede impredeciblemente provocar cualquier aberración.

En el ejemplo que mencionamos el paciente tiene una sugestión hipnótica (técnicamente se denomina engrama) con la orden imperativa de odiar a todas las mujeres.

Se trata un engrama de lujo porque la desconexión de su mente analítica o consciente es muy profunda a causa de la anestesia, y además está el dolor del bisturí cortando la carne que potencia la compulsión.

Más tarde resulta que la esposa se parece a la enfermera que auxiliaba al cirujano en el quirófano, quizás en su pelo o en su voz, y el engrama se activa y la persona comienza a odiar a todas las mujeres argumentando cualquier cosa para justificar su aversión.

No es necesario conjeturar hasta donde lo llevará ese engrama en su vida porque podemos fácilmente imaginarlo.

Claro está que uno se pregunta que hubiera sucedido si el otro cirujano retruca diciendo “no, te equivocas, yo amo a todas las mujeres”.

En este caso el paciente tendría en su mente reactiva dos órdenes contrarias, una que odia a las mujeres y otra que las ama.

Es algo similar a dos mangueras con sus chorros enfrentados: en el punto de encuentro se produce una confusión de las aguas.

Con la mente sucede lo mismo. Esto es lo que los psiquiatras llamarían “esquizofrenia”, la mente dividida.

Desde ya que a partir de la adquisición del engrama que le ordena odiar a todas las mujeres, el otrora paciente recibirá otros engramas del mismo tenor que se irán acumulando en su mente reactiva hasta llevarlo al odio extremo.

Quizás acuda al dentista y el profesional, mientras lo hace sufrir con el torno, monologa despreocupadamente con su cliente:

 

– Ahora le va a doler un poquito porque estoy cerca del nervio… Como le decía, yo creo que el que se aferra a las mujeres va directo al cementerio.. Ya está, puede enjuagarse la boca…

– Ya me siento mejor… Sí, yo creo que usted tiene razón, las mujeres no son de fiar…

 

Y así seguirá recibiendo engramas y odiando cada vez más a las mujeres, siendo por ello infeliz toda su vida, salvo que se tope con la caballería, es decir, con Dianética, cuya terapia lo librará de esos molestos engramas y lo conducirá hacia una vida plena de amor por el bello sexo.

Desde ya que esta persona se llevará una gran sorpresa cuando se entere de que su odio a las mujeres provenía de un mecanismo de carácter subidiota como la mente reactiva…

Y ésta es toda la simple historia de la misoginia.

 

 

 

Bibliografía:

 

El planeta de los simios XIV (una de las mejores demostraciones de los extremos aberrantes a los que puede llegar el hombre cuando se le restimulan sus engramas es el uso de la tortura para arrancar confesiones).

El planeta de los simios XIX (las conversaciones en torno a una persona inconsciente deberían considerarse como atentado a la cordura, especialmente  si está anestesiada, porque se graban en sus células como órdenes hipnóticas de alto poder).

El planeta de los simios XXVIII (se devela que el “piercing”, que es la costumbre de perforar determinadas partes del cuerpo para decorarlas con algún tipo de joya, tiene origen en engramas que ordenan compulsivamente esa actitud irracional).

El planeta de los simios XXIX (se devela que el tatuaje, lo mismo que el “piercing”, tiene origen en engramas, y que el aducido motivo de embellecimiento no es más la justificación analítica de la aberración).

El planeta de los simios XXX (se devela que el físicoculturismo, lo mismo que el tatuaje o el “piercing”, tiene origen en engramas y que todos los intentos de justificarlo son falsos).

El planeta de los simios XXXI (sin duda alguna la mutilación genital femenina constituye una de las más incalificables aberraciones de nuestro planeta, pero lo peor es que se escuda en supuestas tradiciones religiosas, lo que hace más difícil su erradicación).

El planeta de los simios XXXII (la Psiquiatría está tan lejos de saber el origen de la automutilación como un microbio de llegar a comprender la teoría de la relatividad).

 

El planeta de los simios XXXIV (el celibato sacerdotal, lejos de deberse a motivos espirituales, de la misma forma que cualquier perversión sexual tiene origen en la mente reactiva).

 

El planeta de los simios XXXV (la dislexia, de la misma forma que el autismo, el daltonismo y otros trastornos mentales, tiene origen en la mente reactiva y la única curación posible es a través de Dianética).

El planeta de los simios XXXVI (el machismo, entendido en general como el desprecio de la mujer, además de tener origen en la mente reactiva, parte de una base falsa, porque “hombre” y “mujer” son simplemente roles del espíritu que desaparecen al desencarnar). 

 

El planeta de los simios XXXVII (el antisemitismo es solamente un eufemismo para denominar a lo que no es más que un trastorno mental, más precisamente una enfermedad psicogénica originada en engramas).

El planeta de los simios XXXVIII (la violencia escolar no desaparecerá mientras padres y maestros desconozcan la existencia de la mente reactiva, los engramas y la tecnología desarrollada por L. Ronald Hubbard para llevar a los niños hacia la cordura).

El planeta de los simios XXXIX (tanto los que discriminan como los que luchan en contra de la discriminación están aberrados porque toda su conducta proviene de la mente reactiva).

El planeta de los simios XL (los psiquiatras han inundado la Red con explicaciones disparatadas sobre el origen de la homofobia, y ni siquiera se han acercado a su verdadero origen, la mente reactiva, ni menos aún a su solución).

 El planeta de los simios XLI (es un error enfocar la lucha solamente contra una de los trastornos mentales del hombre, como lo es el tabaquismo, ya que al liberar a la mente reactiva de engramas se solucionan definitivamente todas las aberraciones).

El planeta de los simios XLII (sin duda alguna uno de los grandes males de la humanidad es el alcoholismo, pero esta adicción desaparece cuando se elimina el engrama que impulsa a beber).

El planeta de los simios XLIII (uno de los miedos más populares es el de viajar en avión o aerofobia, y como todas las fobias su origen es la mente reactiva y la dramatización de engramas del tipo “nunca vueles o morirás”).

El planeta de los simios XLIV (la aracnofobia, de la misma forma que la aerofobia, constituye una de las fobias más populares, pero sin perjuicio de que el miedo a las arañas sea inherente al hombre, también  puede ser provocada por engramas, en cuyo caso es sumamente aberrativo).

El planeta de los simios XLV (las fobias en general, de la misma forma que todas las aberraciones, tienen su origen en la mente reactiva y desaparecen cuando la persona llega al estado de clear, es decir, cuando mediante la terapia dianética se la libera de de engramas).

El planeta de los simios XLVI (la Psiquiatría para mantener su vigencia inventa nuevas fobias, como la llamada “fobia social”, pero en definitiva es “el mismo perro con distinto collar”, porque todas proceden de la restimulación de engramas).

El planeta de los simios XLVII (de todo el catálogo de las fobias realizadas por la Psiquiatría, la más ridícula e inútil es sin duda alguna la clasificación por tipo de animal: cinofobia, miedo a los perros; elurofobia, miedo a los gatos; ictiofobia, miedo a los peces, etc.).

El planeta de los simios XLVIII (la claustrofobia integra una de las infinitas categorías de aberraciones clasificadas erróneamente por la psiquiatría porque siempre va asociada a otras fobias).

El planeta de los simios XLIX (los síntomas que la Psiquiatría atribuye al trastorno que denominan “ataque de pánico”, tales como náuseas, palpitaciones, desmayos, etc., no son más que los artilugios que utiliza la mente reactiva, como mecanismo de supervivencia, para salvar al organismo de una situación de peligro, real o imaginaria).

 

 

Asimismo, es muy ilustrativo el tema de la justificación expuesto en “Origen de la estupidez”.

* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación