Índice

El planeta de los simios XLIV

Miedo a las arañas (aracnofobia)

Grupo Elron

 

jjklj.gif (14146 bytes)

Cualquier semejanza con la realidad no es ninguna coincidencia.

 

 


Si una afirmación hiere tu sentido común, 
entonces no es verdad. La única verdad para 
ti es la que tú consideras como verdad. 

 

¿Qué es esa tontería del miedo a las arañas?

La lobotomía es el mejor método para curar la aracnofobia…

¿alguien ha visto que un zombi le tenga miedo a las arañas?

También sugiero como método alternativo ponerle

al aracnófobo una tarántula al cuello hasta que se

acostumbre. Bueno, ya saben el refrán,

"lo que no mata, fortalece"…

No, no se trata de "piercing", sino de la picadura de una araña...

gif11

 

La Psiquiatría ignora totalmente el origen de las aversiones, sea a las arañas, o a los aviones o a cualquier cosa, y por lo general hace hincapié solamente en los síntomas que pueden producir las fobias en general, tales como sudación, taquicardia, temblores, manos húmedas y pérdida de control.


L. RONALD HUBBARD

Existe un miedo razonable a las arañas porque es notorio que algunas son muy venenosas, pero existe otro miedo que no tiene justificación alguna porque proviene de la mente reactiva, que por definición es un mecanismo irracional. La prueba de esto es que una vez eliminado el engrama-orden hipnótica que dicta esa conducta aberrante, el miedo irracional a las arañas vuelve otra vez a su justa medida.

JORGE RAÚL OLGUÍN 

 

Además de la mente reactiva automática, descubierta por Ron Hubbard, existe otra mente, la mente reactiva impulsiva, irreflexiva o emocional, descubierta por mí, cuya finalidad es también la supervivencia del organismo. La diferencia entre la mente reactiva impulsiva y la mente reactiva automática es que mientras ésta, para reaccionar e impulsar al organismo a la huida y a la salvación, requiere la adquisición previa de engramas, aquélla lo hace sin necesidad de ellos. El miedo a la oscuridad, a los insectos, al vacío, etc., forman parte, precisamente, del contenido inherente de la mente reactiva impulsiva.

 

 

Cosas veredes, Sancho, que no crederes...

Enlace a la página

Mundo De Insecta Inspecta

arach

Arachnophobia

Investigación Especial De Inspecta

     Cuando la gente oye hoy la palabra, "Arachnophobia", ella piensa en una película absurda de Hollywood, pero el arachnophobia es un problema muy verdadero, serio para mucha gente. Puede convertirse en una obsesión, afectando sus vidas diarias de maneras unimaginable. Hay razones históricas y culturales de su miedo. Los métodos de tratamiento se están desarrollando de las terapias tradicionales a más nuevas simulaciones virtuales de la realidad.

MITO GRIEGO Y ARACHNOPHOBIA

     Un phobia es un miedo irracional, persistente de cosas o situaciones. La fuente del miedo puede crear una reacción fuerte de la ansiedad tal como sudar, palpitaciones de corazón, o respiración del apuro. Después de un rato, apenas el pensamiento o ver de la causa del miedo puede provocar ansiedad. Mucha gente tiene phobias suaves que no necesiten el tratamiento, pero los phobias alguna gente interfieren con sus vidas y requieren el tratamiento. "Arachnophobia" viene de las palabras griegas, "arachne", significando la "araña", y los "phobos", significando "un miedo". El arachne era un maiden griego hermoso.

     Ella estudió tejer debajo de Athena, y tenía habilidad extraordinaria. Cuando sus habilidades fueron reconocidas más adelante, ella negó cualquier entrenamiento dado por Athena. Athena se dio vuelta en una señora amarga, vieja. Ella acercó a arachne, y la trampeó en una competencia que tejía. El arachne tejió los retratos de los dioses que realizaban hechos malvados. Athena y el arachne acabaron su tejer en una cantidad de tiempo extremadamente corta, pero el trabajo del arachne era mucho más fino que Athena. Athena era furioso que un mortal mero la había batido en una competencia que tejía y había retratado a dioses de una manera irrespetuosa. Superado con rabia, ella batió arachne a la tierra. El arachne era así que trastorno, ella se colgó. Athena realizó lo que ella había hecho, había lamentado sus acciones, y había asperjado un líquido mágico sobre arachne, dándole vuelta en una araña, así que ella podría guardarla las habilidades que tejían.

Artículo completo en este enlace...

 

 

ARACNOFOBIA Y ABERRACIÓN

 

 

 

por Horacio Velmont

 

 

 

(según las enseñanzas de L. Ronald Hubbard)

 

 

 

Investigadores de la universidad de Washington han credo un mundo virtual llamado Spiderworld para ayudar a las personas a superar esta fobia. Consiste en una cocina que, a primera vista, no presenta ningún peligro, aunque pronto aparece una araña corriendo por el suelo.

 

En la primera sesión se les pide que se muevan por la habitación tratando de mantenerse a una distancia de un brazo de la araña. En la segunda sesión se les da un cubo virtual.

 

Cuando dejan el cubo en el suelo, una gran araña desciende del techo, y cuando recogen el cubo, la araña desaparece. Se les pide que suelten y recojan el cubo varias veces hasta acostumbrarse a la araña.

 

En la última y más complicada sesión tienen que agarrar una  tarántula virtual del tamaño de un puño que come pájaros y serpientes.

 

Antes de su entrada en Spiderworld, los participantes no eran capaces de acercarse a más de metro y medio de una tarántula dentro de una caja de cristal. Después de la experiencia podían acercarse hasta una distancia de 15 cm.

 

Esto, que a primera vista parecería ser un procedimiento exitoso, no es más que un disparate producto de la ignorancia de lo que en realidad sucede cuando una persona le tiene miedo a las arañas, o a cualquier otro bicho, por supuesto.

 

Veamos primero cómo se adquiere lo que los psiquiatras llaman elegantemente “aracnofobia”.

 

Desde ya que además de la mente reactiva automática, descubierta por Ron Hubbard y plasmada en Dianética y Cienciología, existe otra mente, la mente emocional, impulsiva o irreflexiva, descubierta por Jorge Olguín, director del Grupo Elron, cuya función es, cuando el espíritu no está encarnado, de servir como obstáculo a vencer, ya que la mente reactiva impulsiva depende del Ego, y cuando el espíritu está encarnado, además de obstáculo a vencer, también como medio de supervivencia.

 

La mente reactiva impulsiva obra movida por los deseos o motivos afectivos que induce a hacer algo de manera súbita, sin reflexionar. De ahí que también se la denomine emocional o irreflexiva.

 

La diferencia entre la mente reactiva impulsiva y la mente reactiva automática es que mientras ésta, para reaccionar e impulsar al organismo a la huida, requiere la adquisición previa de engramas, aquélla lo hace sin necesidad de ellos.

 

El miedo a la oscuridad, a los insectos, al vacío, etc., forman parte, precisamente, del contenido inherente de la mente reactiva impulsiva.

 

Después de estas explicaciones puede pensarse que el método descripto anteriormente para vencer estas aversiones es válido, pero sucede que cuando no hay un engrama de por medio que las provoque, los seres humanos, a medida que crecen y se van haciendo adultos, superan esos temores inherentes con facilidad.

 

Es decir que si alguien cuando ve una araña siente un cierto rechazo, esta actitud es normal, pero si de pronto se pone pálido, comienza a sudar copiosamente y literalmente casi al borde del desmayo sale corriendo, entonces hay un engrama sobre las arañas que se ha restimulado y que provoca todos esos síntomas: la mente reactiva tratando de que el organismo huya a fin de salvarse de un peligro, real o imaginario.

 

¿Cómo se adquiere un engrama sobre el miedo a las arañas que aumente el miedo inherente a ellas?

 

Bueno, tanto puede ser porque se ha recibido la picadura de una araña, con todas las consecuencias lógicas, o porque alguien dijo algo en su entorno referente al peligro de las arañas o de cualquier otro insecto y las palabras se archivaron en la mente reactiva como engrama.

 

Es obvio que cualquier araña –o incluso cualquier cosa que se parezca a una araña– será un restimulador natural de ese engrama y como consecuencia la mente reactiva provocará una serie de síntomas procurando que el organismo huya del peligro, porque es precisamente su función inherente ya que en esencia es un mecanismo de supervivencia.

 

Como se trata de un mecanismo primitivo, de categoría subidiota, no razona si realmente hay peligro o no, y automáticamente impone al organismo la huida a través de sensaciones extrañas e impredecibles, ya que cada persona reaccionará distintamente.

 

¿Qué sucede con el pobre infeliz al que se le aplicó el procedimiento mencionado al principio?

 

Simplemente sucederá que si bien pudo a regañadientes superar analíticamente en ese momento los dictados de su mente reactiva, más tarde, cuando vea una araña, los síntomas volverán a producirse porque el engrama sigue allí y la mente reactiva, como mecanismo de supervivencia que es, tiene que proteger al organismo a toda costa.

 

No queremos entrar a especular lo que puede suceder si ese método le implantó otro tipo de engrama que se suma al que ya tiene sobre las arañas, porque las consecuencias serían totalmente impredecibles, y nada buenas por cierto (nunca los engramas son “buenos”).

 

Para que se vea con claridad hasta dónde llega la Psiquiatría con su ignorancia del mecanismo mental, y en referencia al método propuesto por los investigadores de la universidad de Washington, el caso sería lo mismo que si a un globo aerostático, para hacerlo subir, en lugar de soltar la carga (las consabidas bolsas de arena), directamente forzaran el motor.

 

En buen romance, el sistema del mundo virtual llamado Spiderworld lo que hace es forzar a la mente analítica a superar el miedo a las arañas, lo que significa un tremendo desgaste, cuando lo más simple es eliminar el engrama que lo causa. Esto lo hace Dianética.

 

Pero hay algo más, al limpiarse la mente reactiva de engramas, es decir, cuando la persona llega al estado de clear, desaparecen todas las aberraciones y no solamente el temor a las arañas.

 

Y ésta es toda la simple historia.

 

 

 

Solamente para demostrar que cuando nosotros atacamos a la Psiquiatría lo hacemos con fundamentos sólidos, transcribo la enumeración que ha hecho de las fobias, que son totalmente inútiles porque, por una parte, siendo su único origen la mente reactiva su diagnóstico es completamente superfluo.

 

Y por la otra, porque siendo las palabras y sus infinitas combinaciones contenidas en el engrama las que provocan acción, no sería suficiente la Biblioteca de Alejandría para contener el catálogo de las fobias posibles que podría producir.

 

 

 

A

 

 

 

Ablutofobia: miedo al lavado o al baño.

 

Acarofobia: miedo a tener comezón o a los insectos que causan la comezón.

 

Acerofobia: miedo a los ácidos.

 

Aerofobia: miedo a volar.

 

Agrafobia: miedo al abuso sexual.

 

Agrizoofobia: miedo a los animales salvajes.

 

Agirofobia: miedo a las calles o a cruzar la calle.

 

Aleurofobia: miedo a los gatos.

 

Alectorofobia: miedo a los pollos.

 

Ambulofobia: miedo a la andadura.

 

Amicofobia: miedo a los arañazos o a rascarse.

 

Anablefobia: miedo a buscar.

 

Androfobia: miedo a los hombres.

 

Anemofobia: miedo a corrientes de aire o al viento.

 

Anginofobia: miedo a la angina de pecho, a ahogarse o la estrechez.

 

Anglofobia: miedo a Inglaterra, cultura inglesa, etcétera.

 

Antrofobia o antofobia: miedo a las flores.

 

Antropofobia: miedo a las personas o a la sociedad.

 

Antlofobia: miedo a los diluvios.

 

Anuptofobia: miedo a quedarse solo.

 

Apeirofobia: miedo a la infinidad.

 

Apifobia: miedo a las abejas.

 

Apotemnofobia: miedo a las personas con amputaciones.

 

Aquafobia: miedo al agua.

 

Aracnefobia o aracnofobia: miedo a las arañas.

 

Aritmofobia: miedo a los números.

 

Arrenofobia: miedo a los hombres.

 

Astenofobia: miedo al desmayo o a la debilidad.

 

Astrafobia o astrapofobia: miedo al trueno y al relámpago.

 

Astrofobia: miedo a las estrellas o al firmamento.

 

Asimetrofobia: miedo a las cosas asimétricas.

 

Ataxiofobia: miedo a la ataxia (falta de coordinación muscular).

 

Ataxofobia: miedo al desorden.

 

Atelofobia: miedo a la imperfección.

 

Atefobia: miedo a las ruinas.

 

Atazagorafobia: miedo al olvido de sí mismo o ignorarse u olvidarse.

 

Atomosofobia: miedo a las explosiones atómicas.

 

Aulofobia: miedo a las flautas.

 

Aurofobia: miedo al oro.

 

Aurorafobia: miedo a las luces norteñas.

 

Autodisosmofobia: miedo a tener mal olor.

 

Automatonofobia: miedo a los maniquíes de ventrílocuo, a criaturas con animación electrónica o a estatuas de cera.

 

Automisofobia: miedo a estar sucio.

 

Autofobia: miedo a estar solo o consigo mismo.

 

Aviofobia o aviatofobia: miedo a los vuelos.

 

 

 

B

 

 

 

Bacilofobia: miedo a los microbios.

 

Bacteriofobia: miedo a las bacterias.

 

Balistofobia: miedo a los misiles o a las balas.

 

Bolchefobia: miedo a los bolcheviques.

 

Barofobia: miedo a la gravedad.

 

Basofobia o basifobia: incapacidad para estar de pie, miedo a caminar o caerse.

 

Batofobia: miedo a la profundidad.

 

Batonofobia: miedo a las plantas.

 

Batraciofobia: miedo a los anfibios, como las ranas, los tritones, las salamandras, etcétera.

 

Belonefobia: miedo a los alfileres y a las agujas.

 

Bibliofobia: miedo a los libros.

 

Bogifobia: miedo a los bogies o al coco.

 

Bromidrosifobia o nromidrofobia: miedo a los olores del cuerpo.

 

Brontofobia: miedo a los truenos y relámpagos.

 

Bufonofobia: miedo a los sapos.

 

 

 

C

 

 

 

Cacofobia: miedo a la fealdad.

 

Cainofobia o cainotofobia: miedo a lo novedoso.

 

Caliginefobia: miedo a las mujeres atractivas.

 

Cancerofobia o carcinofobia: miedo al cáncer.

 

Cardiofobia: miedo al corazón.

 

Carnofobia: miedo a la carne.

 

 

 

Catagelofobia: miedo a ser ridiculizado.

 

Catapedafobia: miedo a saltar de los lugares altos y bajos.

 

Catisofobia: miedo a estar sentado.

 

Catoptrofobia: miedo a los espejos.

 

Cenofobia o centofobia: miedo a cosas o ideas nuevas.

 

Ceraunofobia: miedo al trueno.

 

Caetofobia: miedo al pelo.

 

Cibofobia o sitofobia o sitiofobia: miedo a la comida.

 

Cionofobia: miedo a la nieve.

 

Ciraptofobia: miedo a estar emocionado.

 

Colerofobia: miedo al enojo o a la cólera.

 

Corofobia: miedo a la danza.

 

Crometofobia o crematofobia: miedo al dinero.

 

Cromofobia o cromatofobia: miedo a los colores.

 

Cronofobia: miedo al tiempo.

 

Cronometrofobia: miedo a los relojes.

 

Cleitrofobia o cleisiofobia: miedo a estar encerrado con llave.

 

Cleptofobia: miedo al hurto.

 

Climacofobia: miedo a subir escalones, o a caer a un piso inferior.

 

Clinofobia: miedo a ir a la cama.

 

Cnidofobia: miedo a los cordones.

 

Cometofobia: miedo a las cometas.

 

Coimetrofobia: miedo a los cementerios.

 

Coitofobia: miedo al coito.

 

Contreltofobia: miedo al abuso sexual.

 

Coprastasofobia: miedo al estreñimiento.

 

Coprofobia: miedo al excremento.

 

Coulrofobia: miedo a los payasos.

 

Contrafobia: la preferencia por un fóbico para las situaciones temerosas.

 

Cremnofobia: miedo a precipicios.

 

Criofobia: miedo al frío extremo, hielo o escarcha.

 

Cristalofobia: miedo a los cristales o al vidrio.

 

Ciberfobia: miedo a las computadoras o a trabajar con una computadora.

 

Ciclofobia: miedo a las bicicletas.

 

Cimofobia: miedo a las olas o a los movimientos ondulares.

 

Cinofobia: miedo a los perros o a la rabia.

 

Cipridofobia, ciprifobia, ciprianofobia, o ciprinofobia: miedo a las prostitutas o a las enfermedades venéreas.

 

 

 

D

 

 

 

Decidofobia: miedo a las decisiones de fabricación.

 

Defecaloesiofobia: miedo a los movimientos de los intestinos dolorosos.

 

Deipnofobia: miedo a cenar y a las conversaciones durante la cena.

 

Dementofobia: miedo a la locura.

 

Demonofobia: miedo a los demonios.

 

Demofobia: miedo a las muchedumbres (agorafobia).

 

Dendrofobia: miedo a los árboles.

 

Dentofobia: miedo a los dentistas.

 

Dermatofobia: miedo a lesiones superficiales de la piel.

 

Dermatosiofobia, dermatofobia o dermatopatofobia: miedo a las enfermedades de la piel.

 

Dextrofobia: miedo a los objetos ubicados al lado derecho del cuerpo.

 

Diabetofobia: miedo a la diabetes.

 

Diquefobia: miedo a la justicia.

 

Dinofobia: miedo al vértigo.

 

Diplofobia: miedo a la visión doble.

 

Dipsofobia: miedo a beber.

 

Dishabiliofobia: miedo a desnudarse delante de alguien.

 

Domatofobia u oicofobia: miedo a las casas o estar en una casa.

 

Dorafobia: miedo a la piel o las pieles de animales.

 

Dromofobia: miedo al cruce de calles (intersecciones urbanas).

 

Dutchfobia: miedo al holandés.

 

Dismorfofobia: miedo a la deformidad.

 

 

 

E

 

 

 

Ecclesiofobia: miedo a la iglesia.

 

Ecofobia: miedo a la casa.

 

Eicofobia u oikofobia: miedo a los ambientes caseros.

 

Eisoptrofobia: miedo a los espejos o de verse a sí mismo en un espejo.

 

Electrofobia: miedo a la electricidad.

 

Eleuterofobia: miedo a la libertad.

 

Elurofobia: miedo a los gatos (aleurofobia).

 

Emetofobia: miedo a vomitar.

 

Enetofobia: miedo a los alfileres.

 

Enoclofobia: miedo a las muchedumbres.

 

Enosiofobia o enissofobia: miedo a haber cometido un pecado imperdonable.

 

Entomofobia: miedo a los insectos.

 

Eosofobia: miedo al alba o a la luz del día.

 

Epistemofobia: miedo al conocimiento.

 

Equinofobia: miedo a los caballos.

 

Eremofobia: miedo a estar consigo mismo o a la soledad.

 

Ereutrofobia: miedo al rubor.

 

Ergasiofobia: miedo al cirujano en operación (miedo al trabajo o al funcionamiento).

 

Ergofobia: miedo al trabajo.

 

Erotofobia: miedo al sexo o a las preguntas sexuales.

 

Eufobia: miedo a oír buenas noticias.

 

Eurotofobia: miedo a los genitales femeninos.

 

 

 

F

 

 

 

Febrifobia, fibrifobia o fibriofobia: miedo a la fiebre.

 

Felinofobia: miedo a gatos (aleurofobia, elurofobia, galeofobia, gatofobia).

 

Francofobia: miedo a Francia, o a la cultura francesa (galofobia, galiofobia).

 

Frigofobia: miedo al frío o a cosas frías.

 

 

 

G

 

 

 

Galeofobia o gatofobia: miedo a los gatos.

 

Galofobia o galiofobia: miedo a Francia o a la cultura francesa (francofobia).

 

Gamofobia: miedo al matrimonio.

 

Geliofobia: miedo a la risa.

 

Geniofobia: miedo a las barbillas.

 

Genofobia: miedo al sexo.

 

Genufobia: miedo a las rodillas.

 

Gepirofobia, gepidrofobia o gepisrofobia: miedo al cruce de puentes.

 

Germanofobia: miedo a Alemania, a la cultura alemana, etcétera.

 

Gerascofobia: miedo a envejecer.

 

Gerontofobia: miedo a las personas viejas o al envejecimiento.

 

Geumafobia o geumofobia: miedo al sabor.

 

Glosofobia: miedo a hablar en público o de intentar hablar.

 

Gnosofobia: miedo al conocimiento.

 

Grafofobia: miedo a la escritura o las letras.

 

Gimnofobia: miedo a la desnudez.

 

Ginefobia o ginofobia: miedo a las mujeres.

 

H

 

 

 

Hadefobia: miedo al infierno.

 

Hagiofobia: miedo a los santos o a las cosas santas.

 

Hamartofobia: miedo a pecar.

 

Harpaxofobia: miedo a ser víctima de robo.

 

Hedonofobia: miedo a sentir placer.

 

Heliofobia: miedo al sol.

 

Helenologofobia: miedo a los términos griegos o a la terminología científica compleja.

 

Helmintofobia: miedo a ser infectado por gusanos.

 

Hemofobia, hemafobia o hematofobia: miedo a la sangre.

 

Heresifobia o hereiofobia: miedo a desafiar la doctrina oficial o a una desviación radical.

 

Herpetofobia: miedo a reptiles o a cosas que producen escalofrío, cosas terroríficas.

 

Heterofobia: miedo al sexo opuesto (sexofobia).

 

Hierofobia: miedo a sacerdotes o las cosas sagradas.

 

Hipofobia: miedo a caballos.

 

Hipopotomonstrosesquipedaliofobia: miedo a las palabras largas.

 

Hobofobia: miedo a los vagos o a los mendigos.

 

Hormefobia: miedo a asustarse.

 

Homiclofobia: miedo a la niebla.

 

Homilofobia: miedo a los sermones.

 

Hominofobia: miedo a los hombres.

 

Homofobia: miedo a la igualdad, la monotonía, la homosexualidad o a volverse homosexual.

 

Hoplofobia: miedo a las armas de fuego.

 

Hidrargiofobia: miedo a las medicinas mercuriales.

 

Hidrofobia: miedo al agua o a la rabia.

 

Hidrofobofobia: miedo a rabias.

 

Hielofobia o hialofobia: miedo a vidrio.

 

Higrofobia: miedo a líquidos o humedad.

 

Hilefobia: miedo al materialismo.

 

Hilofobia: miedo a bosques.

 

Hipengiofobia o hipegiafobia: miedo a la responsabilidad.

 

Hipnofobia: miedo al sueño o a ser hipnotizado.

 

Hipsifobia: miedo a la altura.

 

 

 

I

 

 

 

Iatrofobia: miedo a ir al médico o a los médicos.

 

Ictiofobia: miedo a los peces.

 

Ideofobia: miedo a las ideas.

 

Ilingofobia: miedo al vértigo o a sentir vértigo al mirar hacia abajo.

 

Iofobia: miedo al veneno.

 

Insectofobia: miedo a los insectos.

 

Isolofobia: miedo a la soledad, a estar solo.

 

Isopterofobia: miedo a las termitas o a insectos que comen madera.

 

Itifalofobia: miedo a verse o pensando sobre la erección peneal.

 

 

 

J

 

 

 

Japanofobia: miedo al japonés.

 

Judeofobia: miedo a judíos.

 

 

 

K

 

 

 

Kainofobia: miedo a algo nuevo, a la novedad.

 

Kakorrafiofobia: miedo al fracaso o a la derrota.

 

Katagelofobia: miedo al ridículo.

 

Kenofobia: miedo a los espacios vacíos.

 

Keraunofobia: miedo a truenos y relámpagos.

 

Kinetofobia o kinesofobia: miedo al movimiento.

 

Kleptofobia: miedo al hurto.

 

Koinonifobia: miedo a los cuartos.

 

Kolpofobia: miedo a los genitales, particularmente a los femeninos.

 

Kopofobia: miedo a la fatiga.

 

Koniofobia: miedo al polvo (amatofobia).

 

Cosmicofobia: miedo a un fenómeno cósmico.

 

Kinofobia: miedo a la rabia.

 

Kifofobia: miedo a inclinarse.

 

 

 

L

 

 

 

Lacanofobia: miedo a las verduras.

 

Laliofobia o lalofobia: miedo a hablar.

 

Leprofobia o leprafobia: miedo a lepra.

 

Leukofobia: miedo al color blanco.

 

Levofobia: miedo a cosas ubicadas al lado izquierdo del cuerpo.

 

Ligirofobia: miedo a ruidos fuertes.

 

Lilapsofobia: miedo a los tornados y a los huracanes.

 

Limnofobia: miedo a los lagos.

 

Linonofobia: miedo a los cordones.

 

Liticafobia: miedo a los pleitos.

 

Logizomecanofobia: miedo a las computadoras.

 

Logofobia: miedo a las palabras.

 

Ligiofobia: miedo a la oscuridad.

 

Lisofobia: miedo a la rabia o a ponerse enfadado.

 

 

 

N

 

 

 

Nictofobia: miedo a la oscuridad.

 

 

 

O

 

 

 

Ofidiofobia: miedo a las serpientes.

 

 

 

P

 

 

 

Patofobia: miedo a las enfermedades.

 

Pirofobia: miedo al fuego.

 

 

 

X

 

 

 

Xenofobia: miedo a los extranjeros.

 

 

 

Z

 

 

 

Zoofobia: miedo a los animales.

 

 

 

Si al llegar hasta aquí no se está riendo a carcajadas es porque está dudando si esta lista la han hecho realmente los psiquiatras o la hemos inventado nosotros para burlarnos de ellos.

 

No dude ni por un instante que esta lista la han hecho ellos, y puede verse en la Red, en cualquiera de las páginas Web de la Psiquiatría.

 

Bibliografía:

El planeta de los simios XIV (una de las mejores demostraciones de los extremos aberrantes a los que puede llegar el hombre cuando se le restimulan sus engramas es el uso de la tortura para arrancar confesiones).

El planeta de los simios XIX (las conversaciones en torno a una persona inconsciente deberían considerarse como atentado a la cordura, especialmente  si está anestesiada, porque se graban en sus células como órdenes hipnóticas de alto poder).

 

El planeta de los simios XXVIII (se devela que el “piercing”, que es la costumbre de perforar determinadas partes del cuerpo para decorarlas con algún tipo de joya, tiene origen en engramas que ordenan compulsivamente esa actitud irracional).

El planeta de los simios XXIX (se devela que el tatuaje, lo mismo que el “piercing”, tiene origen en engramas, y que el aducido motivo de embellecimiento no es más la justificación analítica de la aberración).

El planeta de los simios XXX (se devela que el físicoculturismo, lo mismo que el tatuaje o el “piercing”, tiene origen en engramas y que todos los intentos de justificarlo son falsos).

El planeta de los simios XXXI (sin duda alguna la mutilación genital femenina constituye una de las más incalificables aberraciones de nuestro planeta, pero lo peor es que se escuda en supuestas tradiciones religiosas, lo que hace más difícil su erradicación).

El planeta de los simios XXXII (la Psiquiatría está tan lejos de saber el origen de la automutilación como un microbio de llegar a comprender la teoría de la relatividad).

 

El planeta de los simios XXXIV (el celibato sacerdotal, lejos de deberse a motivos espirituales, de la misma forma que cualquier perversión sexual tiene origen en la mente reactiva).

 

El planeta de los simios XXXV (la dislexia, de la misma forma que el autismo, el daltonismo y otros trastornos mentales, tiene origen en la mente reactiva y la única curación posible es a través de Dianética).

El planeta de los simios XXXVI (el machismo, entendido en general como el desprecio de la mujer, además de tener origen en la mente reactiva, parte de una base falsa, porque “hombre” y “mujer” son simplemente roles del espíritu que desaparecen al desencarnar). 

 

El planeta de los simios XXXVII (el antisemitismo es solamente un eufemismo para denominar a lo que no es más que un trastorno mental, más precisamente una enfermedad psicogénica originada en engramas).

El planeta de los simios XXXVIII (la violencia escolar no desaparecerá mientras padres y maestros desconozcan la existencia de la mente reactiva, los engramas y la tecnología desarrollada por L. Ronald Hubbard para llevar a los niños hacia la cordura).

El planeta de los simios XXXIX (tanto los que discriminan como los que luchan en contra de la discriminación están aberrados porque toda su conducta proviene de la mente reactiva).

El planeta de los simios XL (los psiquiatras han inundado la Red con explicaciones disparatadas sobre el origen de la homofobia, y ni siquiera se han acercado a su verdadero origen, la mente reactiva, ni menos aún a su solución).

 El planeta de los simios XLI (es un error enfocar la lucha solamente contra una de los trastornos mentales del hombre, como lo es el tabaquismo, ya que al liberar a la mente reactiva de engramas se solucionan definitivamente todas las aberraciones).

El planeta de los simios XLII (sin duda alguna uno de los grandes males de la humanidad es el alcoholismo, pero esta adicción desaparece cuando se elimina el engrama que impulsa a beber).

El planeta de los simios XLIII (uno de los miedos más populares es el de viajar en avión o aerofobia, y como todas las fobias su origen es la mente reactiva y la dramatización de engramas del tipo “nunca vueles o morirás”).

 

 

Asimismo, es muy ilustrativo el tema de la justificación expuesto en “Origen de la estupidez”.

* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación