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El planeta de los simios XLIX

Ataque de pánico y agorafobia

Grupo Elron

 

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Cualquier semejanza con la realidad no es ninguna coincidencia.

 

 


Si una afirmación hiere tu sentido común, 
entonces no es verdad. La única verdad para 
ti es la que tú consideras como verdad. 

 

¿Qué es esa tontería del ataque de pánico?

No entiendo por qué cuando digo que soy

psiquiatra siempre provoco un ataque de pánico…

No hay ninguna razón para que los psiquiatras provoquemos pánico…

A ver si lo entienden, la gente tiene pánico a los psiquiatras

porque teme que el tratamiento los deje como ellos…

Yo sufro de agorafobia desde el día en que

quise cruzar un precipicio en dos saltos…

¡Qué humano, pretender saltar un precipicio en dos saltos!

En la película Copycat, la especialista Helen Hudson padece agorafobia desde que un psicópata intentara asesinarla. Desde entonces, no sale nunca de su casa y realiza todo su trabajo a través de Internet.

Kim Basinger, consagrada por su actuación en la película Nueve semanas y media, alterna etapas de depresión con episodios de agorafobia (temor a espacios públicos y a salir a la calle sola) y puede pasarse semanas en su casa mientras recibe atención médica.


L. RONALD HUBBARD

Cuando la Psiquiatría menciona los síntomas del ataque de pánico (palpitaciones, elevación de la frecuencia cardiaca, sudor, temblores, sacudidas, sensación de ahogo o falta de aliento, náuseas, sensación de desmayo, etc.) ignora que lo que está enumerando son los diversos artilugios de la mente reactiva para procurar que el organismo huya de una situación de peligro. También ignora que para que esto suceda tiene que existir un engrama conteniendo un incidente similar del cual el actual es un restimulador de ese incidente anterior. De ahí que cuando el incidente primario se elimina de la mente reactiva mediante Dianética el trastorno desaparece definitivamente.

JORGE RAÚL OLGUÍN 

 

Muchas veces el engrama básico que en esta vida produce lo que la Psiquiatría llama “ataque de pánico”, la persona lo recibió en alguna vida anterior, por lo que la terapia indicada en “Psicoauditación”. Para consultas directas al profesor Olguín: olguin.jorge.raul@gmail.com

 

 

 

 

 

ATAQUE DE PÁNICO, AGORAFOBIA Y ABERRACIÓN

 

 

 

por Horacio Velmont

 

 

 

(según las enseñanzas de L. Ronald Hubbard)

 

 

 

Cuando uno se interna en la Red en busca de material que hable de lo que los psiquiatras denominan “ataque de pánico”, no puede menos que quedar perplejo ante la confusión que exhiben al explicar lo que ellos creen que dominan: el mecanismo mental y sus anomalías.

 

Esta confusión deriva de que por una parte ignoran que la mente reactiva es el origen de todos los trastornos, llámense como se llamen, ataque de pánico, agorafobia, claustrofobia, etc., y que por el otro lado también ignoran que son los restimuladores del ambiente los que pueden provocan dichas fobias.

 

Esto significa que una persona puede exhibir al mismo tiempo fobia a los espacios cerrados (claustrofobia), a los espacios abiertos (agorafobia), a los aviones (aerofobia), a los trenes, a las bicicletas, al aire, al color rojo, etc., porque un solo incidente tiene inevitablemente muchos restimuladores.

 

Todas estas situaciones se explican porque los seres humanos tienen las mismas reacciones primitivas que los organismos inferiores.

 

Veamos un texto extractado de un artículo escrito por Ron Hubbard sobre este asunto:

 

 

 

¿Cómo piensa un pez? ¿Cómo respondería un pez al dolor?

 

Bueno, veamos. Está nadando en agua salobre de color amarillo sobre un fondo verde, olfateando camarones. Un pez grande la da un golpe, falla y no lo mata, de modo que queda con vida para regresar otro día por su comida.

 

Esta vez se mete nadando en otra área salobre con fondo negro. Se pone un poco nervioso. Entonces el agua se torna amarilla. El pez de pone muy, pero muy alerta. Se va nadando y se encuentra sobre fondo verde. Olfatea camarones. Instantáneamente huye como si un cardumen de pirañas lo estuviera persiguiendo.

 

Ahora bien, ¿y si el hombre aún tuviera reacciones de organismo inferior?

 

Bueno, según los experimentos así parecía. Droguen a un hombre con éter y lastímenlo. Después hagan que huela éter y se pondrá nervioso. Si empiezan a dormirlo, comenzará a pelear.

 

La conclusión fue que el hombre aún tiene reacciones de organismo inferior. No cabía duda alguna. Todos los experimentos llevaron a esta conclusión.

 

Las reacciones de los organismos inferiores pueden predecirse con exactitud. El perro de Pavlov; cualquier perro que alguien haya entrenado.

 

Quizás el perro tenga algo así como una mente analítica también, pero  es un animal que funciona a base de oprimir botones. Y el hombre también. Como las ratas.

 

Pero hay una diferencia. El hombre tiene un amplio poder de elección. Traten de interferir con este poder amplio y prepárense para las dificultades.

 

Abérrenlo lo suficiente y responderá impredeciblemente al oprimir botones. Sáquenle el cerebro como un cuchillo y podrá ser entrenado para que diga “guau guau” cuando quiera comer.

 

¡Pero hay que tener cuidado de cortar muy bien para obtener un “guau guau” satisfactorio un 100 % de las veces!

 

¿Qué sucede cuando un hombre es noqueado? ¡No está ahí! Pero sí están todos los registros de memoria durante ese período.

 

¿Qué sucede cuando no se lo noquea del todo? Pues hace cosas extrañas en forma automática.

 

¿Qué sucede cuando su mente analítica está tan aberrado que…?

 

Alto, detengámonos aquí un instante! ¿Cómo construirían una mente analítica buena y sensible? ¿La dejarían conectada a todos los shocks? Evidentemente no. Le pondrían fusibles para que viviera para poder pensar en otras ocasiones.

 

¿Qué clase de respuestas querrían en una emergencia? Obviamente automáticas: Estufa caliente- mano en estufa-retirar  mano.

 

¿Es que para eso hacen ustedes alguna computación? Naturalmente que no.

 

Ahora razonemos un poco. ¿Qué fue lo que retiró la mano? ¿La mente analítica? Por supuesto que no. ¿Entonces?

 

¿Qué le sucedió a la mente analítica por un instante durante el shock?¡Pues la mente analítica se sale de circuito y deja todo el mando a un director que sólo piensa en identidades!

 

La mente analítica no piensa en identidades. Piensa en diferencias, en semejanzas. Jamás pierde su poder de distinguir. Jamás piensa en identidades, porque esto sería locura y la mente analítica no enloquece.

 

¡Pero hay algo por ahí que piensa en identidades! Empiecen a trabajar en un paciente y encontrarán que picadillo es igual a nieve, es igual al dolor en la rodilla… Esto es pensar en identidades.

 

Algo le sucedía realmente a la mente analítica. Algún mecanismo se interponía entre los bancos y el computador que piensa en identidades, que tiene prioridad sobre la razón durante momentos de tensión, que se puede encontrar siempre que se envía a un hombre a momentos de inconsciencia ocurridos en su pasado.

 

¿Qué hace este mecanismo? ¡Pues toma el mando cuando la mente analítica sale de circuito!

 

A este mecanismo se le denomina en Dianética “mente reactiva”, ¡el villano de la novela!

 

 

 

Veamos ahora cómo pueden originarse los ataques de pánico. El padre lleva en automóvil a su hijo de cinco años a hacer una diligencia bancaria. Mientras lo estaciona le dice que se quede adentro y que no salga que él volverá enseguida.

 

Pero resulta que el padre tarde un poco más de lo previsto y el niño empieza a inquietarse. De pronto aparece una manifestación y uno de los integrantes golpea el automóvil con un bate.

 

A estas alturas la criatura entra en pánico y se pone a llorar. El padre regresa, lo ve con lágrimas en los ojos, ignora lo que sucedió y lo castiga con unos cuantos cachetazos mientras le dice cosas como “siempre tienes miedo y tiemblas como una gallina”. Y en tono de burla concluye, “¡ahora también desmáyate como una nena!”.

 

El padre, que no sabe nada de mente reactiva y engramas, en su ignorancia le acaba de implantar a su hijo un engrama “de pánico” de lujo.

 

El niño va creciendo y es muy posible –más que posible seguro–, que en su vida ocurran otros incidentes que van formando los eslabones de una cadena de incidentes cuyo primer eslabón es el episodio del automóvil (sin perjuicio de que pueda ser anterior, por ejemplo durante la etapa prenatal).

 

Quizás le practiquen alguna operación para la cual le den anestesia total y durante ella uno de los cirujanos le puede haber dicho a una enfermera algo así como “el encierro te matará”, queriéndole decir que tiene que salir más a divertirse.

 

Pero la mente reactiva del paciente lo recibe como engrama y la orden es terminante: “el encierro te matará”.

 

La mente reactiva grabó todos los percépticos tanto del incidente del vehículo como los del quirófano, y así se encuentra formando parte del engrama el color del volante, los gritos de los manifestantes, la bocina de los coches, el bate, el color blanco del guardapolvo de las enfermeras, el dolor que produce el bisturí al cortar la carne, el olor de la anestesia, etc.

 

Todos estos son restimuladores y cada uno representa una fobia. ¿Qué sentido tiene darle un nombre a cada uno de los restimuladores el nombre de una fobia si son infinitos?

 

¿Por qué son restimuladores? Porque para la mente reactiva cualquier factor o cualquier elemento exterior que sea similar a cualquier factor o cualquier elemento del contenido del engrama es un aviso de peligro.

 

No es necesario que se trate del mismo color del volante, ni los mismos gritos de los manifestantes, ni la misma bocina de los coches, pues basta que sean similares.

 

Ahora bien, supongamos que esta persona acude a un psiquiatra, ¿cómo puede saber este profesional que los ataques de pánico que se le producen cada vez que entra a su automóvil, o sube a un ascensor, o tiene que viajar en avión se debe al incidente de los cinco años y a la operación de apendicitis, entre muchos otros incidentes que se relacionan, por supuesto?

 

Obviamente no lo sabe, y menos aún sabrá que lo que los provocan son exactamente las palabras “siempre tienes miedo”, “tiemblas como una gallina”, “ahora desmáyate”, “el encierro te matará”.  

 

¿Y cómo podría saber que para que el pánico desaparezca hay que eliminar los engramas respectivos de la mente reactiva?

 

Otra de las cosas que no saben los psiquiatras es que los síntomas que detallan para diagnosticar los diversos tipos de fobias son simplemente los recursos que tiene la mente reactiva, como mecanismo de supervivencia, para hacer huir al organismo de una situación de peligro, real o imaginaria.

 

Por ejemplo, para el ataque de pánico enumeran los siguientes síntomas:

 

 

 

·         Palpitaciones

 

·         Elevación de la frecuencia cardiaca

 

·         Sudor

 

·         Temblores

 

·         Sacudidas

 

·         Sensación de ahogo o falta de aliento

 

·         Sensación de atragantarse

 

·         Opresión o malestar en el pecho

 

·         Náuseas

 

·         Molestias abdominales

 

·         Inestabilidad

 

·         Mareo

 

·         Sensación de desmayo  

 

·         Sensación de entumecimiento

 

·         Hormigueo

 

·         Escalofríos o sofocaciones

 

·         Percibir las cosas o percibirse a sí mismo de forma extraña

 

·         Miedo a morir, volverse loco o perder el control

 

·         etc.

 

 

 

La impredecibilidad de la mente reactiva hace que cualquiera o varios de estos síntomas puedan observarse en cualquier tipo de fobia y no solamente en los ataques de pánico. Y de ahí la perplejidad de los psiquiatras cuando quieren precisar el tipo de fobia.

 

Siendo la mente reactiva un mecanismo de supervivencia, es lógico que deba tener alguna forma de impedir que el organismo perezca ante un peligro (real o imaginario, recuérdese que la mente reactiva no razona sino que sólo reacciona).

 

Esa forma son los síntomas, y así cuando una persona que sufre de “claustrofobia” trata de subir a un ascensor, la mente reactiva provoca diversos malestares al organismo para que no lo haga.

 

Pero la persona no puede dejar de hacerlo porque tiene que llegar a su lugar de trabajo y entonces sube.

 

Ante esta circunstancia la mente reactiva se “desespera” y trata por todos los medios de “salvar” al organismo, incluso llevándolo al desmayo.

 

La mente reactiva no ha sido diseñada para analizar la situación y determinar si el ascensor es un peligro real o imaginario. Para la mente reactiva el ascensor es un espacio cerrado igual al del automóvil y una situación de peligro real.

 

Las personas que sufren estos trastornos son muy infelices en sus vidas y esto podemos verlo en estos textos extraídos de un foro sobre el tema:

 

 

 

La verdad que estoy más que hasta las narices de la ansiedad que tengo y más aún de la desrealización, despersonalización y ataques de pánico.

 

A mi me suelen dar más o menos 1 ataque de pánico y una sensación de desmayo pues aproximadamente 1 cada 15 días o un mes.

 

Pero esto para mi es lo peor, porque me quedo como si perdiera todas las fuerzas del cuerpo, me empiezan a dar una especie de calambres por dentro del estómago y creo que me voy a desmayar, es más, es que si no me desmayo es porque Dios no quiere.

 

Os lo digo que es horrible, porque en estas situaciones me creo que me voy a morir y entonces pido ayuda y digo que me lleven al médico, etc., si es que es lo peor, además cuando me pasa esto creo que tengo cáncer o algo así, además el corazón me empieza a latir a 200 por hora, empiezo a sudar, me mareo, me pongo nervioso, y encima como tengo desrealización me quedo como si estuviera muy dentro de mi, es decir, como si estuviera en mi mundo o metido en un sueño y muy fuera de la realidad.

 

Sólo os escribo para que sepáis como llevo viviendo con mi ansiedad más de 5 años, y con mis enfermedades de la ansiedad, es decir, desrealización y despersonalización, hace más de 4 meses.  

 

 

Hay Dios mío, que mala es la ansiedad. La verdad es que los que no la padecen no saben la suerte que tienen. Yo estoy como tú, pero mis ataques de pánico ahora surgen en momentos puntuales, cuando tengo que ir algún sitio o hacer algo y no me siento segura. Yo padezco agorafobia desde hace 10 años y sé muy bien lo mal que se pasa, es horrible, son sensaciones que no se las desearía ni a mi peor enemigo, pero sólo son eso, sensaciones (aunque es muy fácil decirlo y muy difícil creer que no te va a dar algo).

 

Pero tenemos que luchar, es lo que hay. Yo tengo días en los que pienso que ya no puedo más, que no estoy viviendo mi vida como yo deseo, que esto parece un castigo o una maldición, pero no nos queda otra que aprender a aceptar estas sensaciones que no provienen del cuerpo si no de nuestra mente y que no reflejan otra cosa que lo mal que nos sentimos y que algo está fallando y debemos hacer algo para cambiarlo. Cuando tengas una crisis, párate a pensar como te sientes, qué ha ocurrido al rededor tuya para sentirte así de mal, que es lo que se esta moviendo dentro de ti y quiere salir y que no sabe hacerlo de otro modo que con ansiedad. Piénsalo y mira dentro de ti....Empieza a mirarte por dentro y empieza a respetarte y quererte. Es lo único que puede salvarnos.

 

 

Yo también tengo ataques de pánico, primero te encuentras mal y no sabes como explicar, después tienes como un calambre que empieza en el estómago, que incluso te da diarrea, de repente, y después sensación de que te vas a marear, a perder el conocimiento, a morirte, y enseguida pides ayuda, ¡ahhhh!, y la taquicardia sinusal, que siempre pasa en estos casos, en fin, como vosotros decís es una mierda, sufrir esto y lo malo es que cuando pasa y no son tu familia, se creen los demás que te lo inventas, yo tuve casualmente un ataque hace una semana con mi hermana en su peluquería mientras me peinaba!!!!!!!y fui a la farmacia, y me dijeron que el corazón lo tenía a no sé cuántas pulsaciones, y me dijo que fuera urgente al médico, y justo enfrente fui a una clínica, y me diagnosticó ataque de ansiedad y posterior taquicardia sinusal… 

 

 

 

La Psiquiatría pretende curar los ataques de pánico exponiendo al paciente a las mismas situaciones que le provocan pánico, lo cual es un disparate porque lo que hace la mente reactiva es añadir más eslabones engrámicos a una cadena ya cargada de engramas.  

 

Exponer a un encierro, aunque sea en menor medida que el incidente real, a alguien que ya tiene un engrama de encierro, es poco menos que demencial.

 

Lo sensato es eliminar el o los engramas que provocan la fobia, algo que hace precisamente Dianética.

 

La solución psiquiátrica se asemeja a forzar el motor para que se eleve el globo aerostático en lugar de soltar las bolsas de arena… (¿cómo juzgaría a alguien que tratara de hacer algo así?).

 

Es una verdadera lástima que los psiquiatras sean tan cerrados, porque muchos de ellos no son tan cretinos a pesar la profesión que tienen (que de por sí los transforma en supresivos), y realmente quieren ayudar.

 

Y ésta es toda la sencilla historia de los ataques de pánico.

 

 

 

Bibliografía:

El planeta de los simios XIV (una de las mejores demostraciones de los extremos aberrantes a los que puede llegar el hombre cuando se le restimulan sus engramas es el uso de la tortura para arrancar confesiones).

El planeta de los simios XIX (las conversaciones en torno a una persona inconsciente deberían considerarse como atentado a la cordura, especialmente  si está anestesiada, porque se graban en sus células como órdenes hipnóticas de alto poder).

 

El planeta de los simios XXVIII (se devela que el “piercing”, que es la costumbre de perforar determinadas partes del cuerpo para decorarlas con algún tipo de joya, tiene origen en engramas que ordenan compulsivamente esa actitud irracional).

El planeta de los simios XXIX (se devela que el tatuaje, lo mismo que el “piercing”, tiene origen en engramas, y que el aducido motivo de embellecimiento no es más la justificación analítica de la aberración).

El planeta de los simios XXX (se devela que el físicoculturismo, lo mismo que el tatuaje o el “piercing”, tiene origen en engramas y que todos los intentos de justificarlo son falsos).

El planeta de los simios XXXI (sin duda alguna la mutilación genital femenina constituye una de las más incalificables aberraciones de nuestro planeta, pero lo peor es que se escuda en supuestas tradiciones religiosas, lo que hace más difícil su erradicación).

El planeta de los simios XXXII (la Psiquiatría está tan lejos de saber el origen de la automutilación como un microbio de llegar a comprender la teoría de la relatividad).

 

El planeta de los simios XXXIV (el celibato sacerdotal, lejos de deberse a motivos espirituales, de la misma forma que cualquier perversión sexual tiene origen en la mente reactiva).

 

El planeta de los simios XXXV (la dislexia, de la misma forma que el autismo, el daltonismo y otros trastornos mentales, tiene origen en la mente reactiva y la única curación posible es a través de Dianética).

El planeta de los simios XXXVI (el machismo, entendido en general como el desprecio de la mujer, además de tener origen en la mente reactiva, parte de una base falsa, porque “hombre” y “mujer” son simplemente roles del espíritu que desaparecen al desencarnar). 

 

El planeta de los simios XXXVII (el antisemitismo es solamente un eufemismo para denominar a lo que no es más que un trastorno mental, más precisamente una enfermedad psicogénica originada en engramas).

El planeta de los simios XXXVIII (la violencia escolar no desaparecerá mientras padres y maestros desconozcan la existencia de la mente reactiva, los engramas y la tecnología desarrollada por L. Ronald Hubbard para llevar a los niños hacia la cordura).

El planeta de los simios XXXIX (tanto los que discriminan como los que luchan en contra de la discriminación están aberrados porque toda su conducta proviene de la mente reactiva).

El planeta de los simios XL (los psiquiatras han inundado la Red con explicaciones disparatadas sobre el origen de la homofobia, y ni siquiera se han acercado a su verdadero origen, la mente reactiva, ni menos aún a su solución).

 El planeta de los simios XLI (es un error enfocar la lucha solamente contra una de los trastornos mentales del hombre, como lo es el tabaquismo, ya que al liberar a la mente reactiva de engramas se solucionan definitivamente todas las aberraciones).

El planeta de los simios XLII (sin duda alguna uno de los grandes males de la humanidad es el alcoholismo, pero esta adicción desaparece cuando se elimina el engrama que impulsa a beber).

El planeta de los simios XLIII (uno de los miedos más populares es el de viajar en avión o aerofobia, y como todas las fobias su origen es la mente reactiva y la dramatización de engramas del tipo “nunca vueles o morirás”).

El planeta de los simios XLIV (la aracnofobia, de la misma forma que la aerofobia, constituye una de las fobias más populares, pero sin perjuicio de que el miedo a las arañas sea inherente al hombre, también  puede ser provocada por engramas, en cuyo caso es sumamente aberrativo).

El planeta de los simios XLV (las fobias en general, de la misma forma que todas las aberraciones, tienen su origen en la mente reactiva y desaparecen cuando la persona llega al estado de clear, es decir, cuando mediante la terapia dianética se la libera de de engramas).

El planeta de los simios XLVI (la Psiquiatría para mantener su vigencia inventa nuevas fobias, como la llamada “fobia social”, pero en definitiva es “el mismo perro con distinto collar”, porque todas proceden de la restimulación de engramas).

El planeta de los simios XLVII (de todo el catálogo de las fobias realizadas por la Psiquiatría, la más ridícula e inútil es sin duda alguna la clasificación por tipo de animal: cinofobia, miedo a los perros; elurofobia, miedo a los gatos; ictiofobia, miedo a los peces, etc.).

El planeta de los simios XLVIII (la claustrofobia integra una de las infinitas categorías de aberraciones clasificadas erróneamente por la psiquiatría porque siempre va asociada a otras fobias).

 

 

Asimismo, es muy ilustrativo el tema de la justificación expuesto en “Origen de la estupidez”.

* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación