| Índice | El planeta de los simios XLVII La zoofobia |
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Cualquier semejanza con la realidad no es ninguna coincidencia.
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Si una afirmación hiere tu sentido común, entonces no es verdad. La única verdad para ti es la que tú consideras como verdad. |
Yo no padezco de zoofobia sino de zoofilia, ayer dormí con un orangután, un chimpancé, y un mono tití…
Está bien, comandante Taylor, ya me convenció de que usted no padece de zoofobia…
¿Quieres que te cure la zoofobia?
Este conocido film de Indiana Jones exhibe dos tipos de zoofobias, la del más joven, Indiana, es el temor a las serpientes (ofidofobia) y la de su padre, Henry Jones, el odio a las ratas (zemmifobia).
Si una persona tiene un engrama con la orden de odiar o temer a los animales, ¿qué caso tiene clasificar las fobias según el animal de que se trate? Lo que hay que hacer es, mediante la terapia dianética, buscar el engrama que causa la “zoofobia” y eliminarlo, con lo que desaparecerá todo el temor irracional a los animales. El miedo a los animales como prevención es natural, pero se transforma en patológico cuando es en extremo exagerado. JORGE RAÚL OLGUÍN
El miedo a los animales es inherente al ser humano y proviene de la mente reactiva emocional, pero cuando ese miedo provoca alteraciones del estado psicofísico intolerables, no cabe la menor duda que se debe a la dramatización de un engrama. Las alternativas son dos: eliminar el engrama que provoca la fobia o alejarse del banco reactivo. Esto último se logra con la técnica Psicointegración.
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ZOOFOBIA Y ABERRACIÓN Por Horacio Velmont (según las enseñanzas de L. Ronald Hubbard) Se han hecho varias clasificaciones de las fobias a los animales según cada tipo: cinofobia (del griego kynos, perro) (kynophobia) a los perros; dorafobia (del griego dora, piel) (doraphobia) a tocar la piel de un animal; ; elurofobia (del griego ailouros, gato) (ailourophobia) a los gatos; galeofobia (del griego gale, gato) (galeophobia) a los gatos (ver elurofobia); ictiofobia (del griego ichthys, pez) (ichthyphobia) a los peces; etc. Esta clasificación es superflua porque todas las fobias provienen de un único lugar, la mente reactiva, y aparecen cuando uno o varios de los engramas implantados a la persona en alguna circunstancia de su vida se activan por existir en el medio ambiente algún un restimulador. Desde ya que mediante la terapia dianética estos engramas pueden ser hallados y eliminados, con lo que la fobia desaparece por completo. Debe entenderse que lo que desaparece es el miedo irracional a los animales, sea a los perros, a los gatos, a las serpientes, etc., no el miedo natural a estos bichos que es inherente al ser humano y que proviene de la mente emocional o irreflexiva. El miedo natural que el niño siente por los animales lo va superando a medida que crece y, cuando ya es mayor, las situaciones en las que hay que enfrentarse con un animal simplemente las maneja de acuerdo a las circunstancias. Pero si al enfrentarse con un animal comienzan las palpitaciones o cualquier otro síntoma paralizante, entonces el origen del trastorno hay que buscarlo en la mente reactiva automática, descubierta por L. Ronald Hubbard y dada a conocer al mundo en su libro “Dianética, la ciencia moderna de la salud mental. Y ésta es la sencilla historia de la “zoofobia”.
Bibliografía: El planeta de los simios XIV (una de las mejores demostraciones de los extremos aberrantes a los que puede llegar el hombre cuando se le restimulan sus engramas es el uso de la tortura para arrancar confesiones). El planeta de los simios XIX (las conversaciones en torno a una persona inconsciente deberían considerarse como atentado a la cordura, especialmente si está anestesiada, porque se graban en sus células como órdenes hipnóticas de alto poder). El planeta de los simios XXVIII (se devela que el “piercing”, que es la costumbre de perforar determinadas partes del cuerpo para decorarlas con algún tipo de joya, tiene origen en engramas que ordenan compulsivamente esa actitud irracional). El planeta de los simios XXIX (se devela que el tatuaje, lo mismo que el “piercing”, tiene origen en engramas, y que el aducido motivo de embellecimiento no es más la justificación analítica de la aberración). El planeta de los simios XXX (se devela que el físicoculturismo, lo mismo que el tatuaje o el “piercing”, tiene origen en engramas y que todos los intentos de justificarlo son falsos). El planeta de los simios XXXI (sin duda alguna la mutilación genital femenina constituye una de las más incalificables aberraciones de nuestro planeta, pero lo peor es que se escuda en supuestas tradiciones religiosas, lo que hace más difícil su erradicación). El planeta de los simios XXXII (la Psiquiatría está tan lejos de saber el origen de la automutilación como un microbio de llegar a comprender la teoría de la relatividad). El planeta de los simios XXXIV (el celibato sacerdotal, lejos de deberse a motivos espirituales, de la misma forma que cualquier perversión sexual tiene origen en la mente reactiva). El planeta de los simios XXXV (la dislexia, de la misma forma que el autismo, el daltonismo y otros trastornos mentales, tiene origen en la mente reactiva y la única curación posible es a través de Dianética). El planeta de los simios XXXVI (el machismo, entendido en general como el desprecio de la mujer, además de tener origen en la mente reactiva, parte de una base falsa, porque “hombre” y “mujer” son simplemente roles del espíritu que desaparecen al desencarnar). El planeta de los simios XXXVII (el antisemitismo es solamente un eufemismo para denominar a lo que no es más que un trastorno mental, más precisamente una enfermedad psicogénica originada en engramas). El planeta de los simios XXXVIII (la violencia escolar no desaparecerá mientras padres y maestros desconozcan la existencia de la mente reactiva, los engramas y la tecnología desarrollada por L. Ronald Hubbard para llevar a los niños hacia la cordura). El planeta de los simios XXXIX (tanto los que discriminan como los que luchan en contra de la discriminación están aberrados porque toda su conducta proviene de la mente reactiva). El planeta de los simios XL (los psiquiatras han inundado la Red con explicaciones disparatadas sobre el origen de la homofobia, y ni siquiera se han acercado a su verdadero origen, la mente reactiva, ni menos aún a su solución). El planeta de los simios XLII (sin duda alguna uno de los grandes males de la humanidad es el alcoholismo, pero esta adicción desaparece cuando se elimina el engrama que impulsa a beber). El planeta de los simios XLIII (uno de los miedos más populares es el de viajar en avión o aerofobia, y como todas las fobias su origen es la mente reactiva y la dramatización de engramas del tipo “nunca vueles o morirás”). El planeta de los simios XLIV (la aracnofobia, de la misma forma que la aerofobia, constituye una de las fobias más populares, pero sin perjuicio de que el miedo a las arañas sea inherente al hombre, también puede ser provocada por engramas, en cuyo caso es sumamente aberrativo). El planeta de los simios XLV (las fobias en general, de la misma forma que todas las aberraciones, tienen su origen en la mente reactiva y desaparecen cuando la persona llega al estado de clear, es decir, cuando mediante la terapia dianética se la libera de de engramas). El planeta de los simios XLVI (la Psiquiatría para mantener su vigencia inventa nuevas fobias, como la llamada “fobia social”, pero en definitiva es “el mismo perro con distinto collar”, porque todas proceden de la restimulación de engramas).
Asimismo, es muy ilustrativo el tema de la justificación expuesto en “Origen de la estupidez”. * Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación
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