Índice

El planeta de los simios XLVIII

La claustrofobia

Grupo Elron

 

jjklj.gif (14146 bytes)

Cualquier semejanza con la realidad no es ninguna coincidencia.

 

 


Si una afirmación hiere tu sentido común, 
entonces no es verdad. La única verdad para 
ti es la que tú consideras como verdad. 

 


¿Qué es esa tontería de la claustrofobia?

Yo no padezco de claustrofobia, pero odio a los

ascensores, los aviones y las cabinas telefónicas…

¡Maldición, ojalá fuera claustrófobo, así en lugar

de astronauta me hubiese hecho relojero!

Woody Allen invierte sumas importantísimas de dinero en psicoanálisis para vencer su claustrofobia. Bueno, al fin de cuentas no es tan astuto como parecía…

En Misterioso asesinato en Manhattan , el claustrofóbico personaje de Woody Allen descubre el crimen cuando está encerrado en un ascensor y al abrir la trampilla de la parte superior encuentra el cuerpo de su vecina. En ese momento dice una de las frases más célebres de sus películas: "¡Claustrofobia y un cadáver! ¡El colmo de un neurótico!".

Las personas que sufren de claustrofobia prefieren subir diez pisos o más antes que entrar en un ascensor, pues si lo hacen la  situación se les torna intolerable. Náuseas, sudores, palpitaciones e incluso desmayos son los síntomas más comunes.


L. RONALD HUBBARD

Una de las contribuciones más importantes de Dianética es la resolución del problema del diagnóstico en el campo de la aberración. Las clasificaciones que hace la Psiquiatría de los trastornos mentales (incluidas por supuesto las fobias) son algo de nunca acabar, y para colmo de males estos profesionales de la mentira constantemente inventan nuevos trastornos y también las drogas supuestamente correspondientes a esos trastornos inventados. En síntesis, la Psiquiatría es un negocio sucio de la misma magnitud que la de los traficantes de drogas o de armas.

JORGE RAÚL OLGUÍN 

 

La claustrofobia no sólo puede provenir de engramas recibidos en esta vida sino también en vidas pasadas. La solución en este caso es Psicoauditación. Más información en “Psicoauditación”. Para consultar con el profesor Olguín: psicointegracion@yahoo.es

 

 

 

 

CLAUSTROFOBIA Y ABERRACIÓN

 

 

 

por Horacio Velmont

 

 

 

(según las enseñanzas de L. Ronald Hubbard)

 

 

 

La claustrofobia se enrola dentro de las infinitas categorías de aberraciones a que puede dar lugar la mente reactiva y la dramatización de los engramas contenidos en ella, que serán tanto más profundas en cuanto haya dolor de por medio.

 

¿Cómo se produce el miedo al encierro, sea en ascensores, aviones, lugares estrechos, etc.?

 

Supongamos que Carlitos es una criatura traviesa de dos años que en uno de sus juegos, y en un descuido de sus padres, entra en un placard, cierra la puerta y luego al querer salir no puede.

 

Ante esta situación se angustia, su capacidad analítica se reduce, y como consecuencia automáticamente entra a funcionar la mente reactiva, mecanismo de supervivencia, grabando todo lo que sucede para cuando en el futuro se presente una situación similar de peligro poder avisarle al organismo para que se salve.

 

La mente reactiva graba todo el incidente en su menores detalles: ruidos, olores, colores, objetos, etc.

 

Esto significa que en la mente reactiva de Carlitos, a nivel celular, están grabados el placard, la cerradura, el color marrón del mueble, el colchón de la pieza, las sábanas, la lámpara, la luz, el color blanco del techo, y todo lo que estaba adentro: corbata, sacos, vestidos, zapatos, etc. etc. etc.

 

Todos estos son restimuladores que en el futuro, cuando se encuentren presentes en el medio ambiente, harán que Carlitos dramatice el incidente del encierro y sufra todos los síntomas que sintió mientras estuvo dentro del placard: sofocación, terror, palpitaciones, desmayo, etc.

 

Carlitos crecerá y algún día tomará un ascensor que por un corte de luz accidental se queda detenido y con la puerta trabada: el engrama conteniendo el incidente del placard se activa y en el futuro estará listo para aparecer sorpresivamente y trastornarle su vida.

 

Con el correr del tiempo, Carlitos se da cuenta de que cada vez que tiene que subir a un ascensor entra en pánico. Y entonces relaciona su problema con ese accidente del ascensor porque no recuerda el incidente anterior del placard ya que era muy pequeño cuando sucedió.

 

Podemos suponer también que al rato de estar Carlitos llorando desesperadamente dentro del placard la madre acudió en su auxilio, y creyendo hacerle un bien le dio una paliza mientras le decía: “Nunca entres en un lugar cerrado porque te puede faltar el aire y morirás”.

 

Bueno, como se dice vulgarmente, “sobre llovido, mojado”, y ahora Carlitos también tiene como restimulador a su propia madre, su voz, su vestido, su cabello, etc. ¡Más restimuladores!

 

Y por supuesto también tiene la orden de no entrar en un lugar cerrado porque ello significa muerte, involucrando esto que hasta el hecho simple de entrar en su automóvil le significará un problema.

 

Como la vida de Carlitos se ha trastornado completamente con esta situación decide visitar a un psiquiatra, al que le cuenta el incidente del ascensor que se quedó detenido con él adentro.

 

Como el psiquiatra no sabe nada de mente reactiva ni de engramas, considera que ese accidente es el origen del trastorno, y entonces, con esa suficiencia propia de estos profesionales tan egoicos que creen saberlo todo de la mente, le diagnostica orondamente: “Usted padece de claustrofobia”.

 

Sin embargo, Carlitos no solamente sufre de “claustrofobia”, sino también de fobia a todos los restimuladores (colchón, zapatos, sacos, corbatas, etc., etc.), con lo cual el diagnóstico del psiquiatra carece totalmente de valor.

 

El cuanto al tratamiento psiquiátrico de la claustrofobia, al no incluir la eliminación del engrama que causa el trastorno, es poco menos que inútil.

 

En  Dianética, por el contrario, el auditor (así se llama el terapeuta en esta ciencia), ayuda a la persona a encontrar el incidente que lo aberra y luego, a través de la técnica desarrollada por Ron Hubbard, lo elimina definitivamente de la mente reactiva.

 

Naturalmente que el auditor no se conforma con el incidente del ascensor que se quedó detenido y atrapó al paciente, porque sabe que este incidente no es el que lo trastorna ya que está en su recuerdo consciente, y por lo tanto busca hacia atrás en el tiempo hasta encontrar el del placard.

 

Una vez eliminado el incidente del placard, casi como por arte de magia la persona deja de tener fobia a los ascensores y a los espacios cerrados y su miedo será el común que tiene cualquier persona normal, que no lo afecta para entrar en un ascensor o en su automóvil o subir a un avión.

 

Y ésta es toda la sencilla historia de la claustrofobia.

 

 

 

*********

 

 

 

OBSOLETO TRATAMIENTO PSIQUIÁTRICO

 

DE LA CLAUSTROFOBIA

 

 

 

(http://www.eita.uji.es/espanol/investigacion/claustrofobia/claustrofobia.htm)

 

 

 

¿Qué es la Claustrofobia?

 

 

 

“Cuando entré en el ascensor me dije, tranquila, no ocurrirá nada. Sin embargo, no pude evitar empezar a sentirme mal, la boca seca, el corazón a cien por hora, el sudor frío y el ahogo. No podía dejar de pensar: ¿Y si me quedo encerrada? Se acabará el aire, no puedo aguantar, tengo que salir de aquí.  Por fin paró y la puerta se abrió. Entré en casa de mi amiga temblando. Poco a poco me tranquilicé. Sin embargo, cuando salí de su casa otra vez, bajé por las escaleras, no quería pasar por esa desagradable experiencia otra vez”.

 

La Claustrofobia es un miedo intenso a los lugares cerrados. El Manual diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV, APA, 1994) la clasifica dentro de los Trastornos de ansiedad como una Fobia Específica, es decir, un miedo intenso y específico a situaciones y objetos concretos. Cuando la persona se enfrenta a ese objeto o situación experimenta ansiedad intensa de forma inmediata. La persona tiende a evitar la situación fóbica, aunque reconoce que el miedo es excesivo o irracional. Se realiza el diagnóstico de fobia específica sólo si la fobia interfiere significativamente en la vida cotidiana del individuo. Dado que la claustrofobia es un miedo a los espacios cerrados, las situaciones que se evitan son ascensores, túneles, el metro, habitaciones pequeñas, técnicas de diagnóstico médico como el TAC, etc. La persona no teme la situación en sí misma, sino las posibles consecuencias negativas de estar en ese sitio. Los miedos más frecuentes son quedarse encerrado o la asfixia (Rachman, 1997). La mayoría de los espacios claustrofóbicos conllevan un riesgo de quedarse encerrado (por ejemplo en un ascensor) y una restricción de movimientos, por lo que las personas con claustrofobia suelen sentirse muy vulnerables cuando se restringen sus movimientos. El miedo a la asfixia suele aparecer porque las personas creen que no hay suficiente aire en un espacio cerrado.

 

Cuando una persona que sufre este problema anticipa que va a entrar o entra en un espacio cerrado experimenta una reacción de ansiedad intensa (falta de aire, palpitaciones, mareo, etc.). Debido a esto, normalmente se evitan los espacios cerrados. Por ejemplo, subir por las escaleras 12 pisos antes de usar un ascensor, negarse a que le practiquen un TAC incluso cuando es necesario, no utilizar el tren o el metro, etc. Como en otras fobias específicas, la respuesta de ansiedad disminuye considerablemente cuando la persona abandona el sitio cerrado.

 

Entre un 2 y un 5% de la población general sufre claustrofobia. Su inicio se asocia normalmente con haber vivido una experiencia desagradable en un espacio cerrado (por ejemplo, quedarse encerrado en un ascensor). Sin embargo, el miedo a los espacios cerrados también se puede adquirir indirectamente, por recibir información sobre experiencias desagradables en espacios cerrados o ver a alguien pasar por una experiencia de este tipo (Rachman, 1997).

 

 

 

¿En qué consiste el programa de tratamiento?

 

 

 

Componentes: educativo, entrenamiento en respiración lenta, exposición en RV, prevención de recaídas

 

A quién va dirigido: A personas que sufran claustrofobia y que este problema les interfiera en sus vidas.

 

 

 

Componente educativo.

 

 

 

Puesto en marcha por nuestro grupo, consiste en explicación de lo que es la Claustrofobia, aclarando conceptos como miedo, ansiedad y fobia. Se enumeran las posibles razones del desarrollo del miedo a los espacios cerrados, y también se presentan los componentes del programa justificando su utilización. 

 

 

 

Algunas técnicas empleadas en el programa.

 

 

 

El programa de tratamiento para la claustrofobia incluye la aplicación y enseñanza de algunas técnicas adicionales que complementan el componente principal de exposición en RV.

 

Entrenamiento en respiración: Consiste en aprender a cambiar un patrón de respiración rápida por uno de respiración lenta. Ante situaciones de alta ansiedad una respuesta común es hiperventilar, y con ello podemos provocar la aparición o intensificación de toda una serie de síntomas que no harán más que prolongar e intensificar la ansiedad. En el programa de tratamiento para la claustrofobia, se enseña una forma de respiración lenta que actúa como técnica de relajación, para ayudar a podremos afrontar la situación de una forma más serena y eficaz.

 

Técnicas de cambio de pensamientos: Un aspecto importante en nuestra reacción ante lo que nos ocurre o ante las situaciones con las que nos encontramos es el modo en que interpretamos esos sucesos o situaciones. Lo que pensemos acerca de las situaciones, el significado que les demos, es lo que va a determinar cómo nos sentimos acerca de ellas. En ocasiones, hacemos interpretaciones erróneas, y ello nos lleva a sentimientos de malestar. Con las técnicas de cambio de pensamientos intentamos hacer como un científico: probar hasta qué punto estábamos acertados o equivocados en nuestra interpretación de la situación. Encontrar modos alternativos de pensar acerca de lo que nos ocurre conduce a sentimientos menos perturbadores y nos permite afrontar mejor esas situaciones.

 

Exposición en RV: En primer lugar se presenta la técnica de exposición. La exposición consiste en ir abordando de manera gradual y progresiva las situaciones que producen miedo y ansiedad, permaneciendo en ellas hasta que el miedo o la ansiedad empiezan a perder intensidad. En el tratamiento para la Claustrofobia, se elabora una jerarquía individualizada de las situaciones temidas que la persona va afrontando progresivamente. Posteriormente se presenta la exposición en RV, que es el tipo de exposición que se va a utilizar en el tratamiento y sus ventajas frente a la exposición tradicional: es segura, en tanto que la persona (y el terapeuta) controlan en todo momento lo que ocurre en el ambiente virtual, cosa que en muchas ocasiones depende del azar en las exposiciones en vivo; se puede repetir la exposición a una situación todas las veces que sea necesario hasta conseguir que la ansiedad baje y la persona se habitúe a lo que teme; no es necesario abandonar la consulta, lo que supone un ahorro importante en tiempo y en desplazamientos; y, por último, permite diseñar “a medida” la jerarquía de exposición, con lo que la persona puede exponerse a prácticamente todas las situaciones posibles, e incluso a las imposibles. En el tratamiento para la Claustrofobia la persona dispone de todo un abanico de situaciones relacionadas con  situaciones de lugares cerrrados, que se suelen evitar. Todo esto se consigue a través de la inmersión y la navegación a través de los distintos escenarios que ofrece el programa de Realidad Virtual para el tratamiento de la Claustrofobia. 

 

 

 

Escenarios en RV

 

 

 

Primer escenario: La casa.

 

a) La primera habitación que nos encontramos tiene una puerta de salida a una terraza. También hay una ventana grande con persiana. 

 

b) En la segunda habitación no hay muebles ni ventanas y el techo y el suelo son oscuros. Además, una de las paredes de la habitación, cuando la persona decida hacerlo, puede desplazarse, haciendo un fuerte ruido. Esta pared móvil, permite que la habitación se pueda hacer más pequeña, hasta llegar a unas medidas de 1 x1 m.

 

Segundo escenario: el ascensor. En este espacio virtual hay una amplia entrada desde la cual se puede acceder al ascensor pulsando un botón. El ascensor ha sido diseñado de modo que ofrece distintas posibilidades relacionadas con el miedo claustrofóbico, teniendo en cuenta distintos factores (tamaño, posición y posibilidades de bloquear el ascensor).

 

 

Bibliografía:

 

El planeta de los simios XIV (una de las mejores demostraciones de los extremos aberrantes a los que puede llegar el hombre cuando se le restimulan sus engramas es el uso de la tortura para arrancar confesiones).

El planeta de los simios XIX (las conversaciones en torno a una persona inconsciente deberían considerarse como atentado a la cordura, especialmente  si está anestesiada, porque se graban en sus células como órdenes hipnóticas de alto poder).

 

El planeta de los simios XXVIII (se devela que el “piercing”, que es la costumbre de perforar determinadas partes del cuerpo para decorarlas con algún tipo de joya, tiene origen en engramas que ordenan compulsivamente esa actitud irracional).

El planeta de los simios XXIX (se devela que el tatuaje, lo mismo que el “piercing”, tiene origen en engramas, y que el aducido motivo de embellecimiento no es más la justificación analítica de la aberración).

El planeta de los simios XXX (se devela que el físicoculturismo, lo mismo que el tatuaje o el “piercing”, tiene origen en engramas y que todos los intentos de justificarlo son falsos).

El planeta de los simios XXXI (sin duda alguna la mutilación genital femenina constituye una de las más incalificables aberraciones de nuestro planeta, pero lo peor es que se escuda en supuestas tradiciones religiosas, lo que hace más difícil su erradicación).

El planeta de los simios XXXII (la Psiquiatría está tan lejos de saber el origen de la automutilación como un microbio de llegar a comprender la teoría de la relatividad).

 

El planeta de los simios XXXIV (el celibato sacerdotal, lejos de deberse a motivos espirituales, de la misma forma que cualquier perversión sexual tiene origen en la mente reactiva).

 

El planeta de los simios XXXV (la dislexia, de la misma forma que el autismo, el daltonismo y otros trastornos mentales, tiene origen en la mente reactiva y la única curación posible es a través de Dianética).

El planeta de los simios XXXVI (el machismo, entendido en general como el desprecio de la mujer, además de tener origen en la mente reactiva, parte de una base falsa, porque “hombre” y “mujer” son simplemente roles del espíritu que desaparecen al desencarnar). 

 

El planeta de los simios XXXVII (el antisemitismo es solamente un eufemismo para denominar a lo que no es más que un trastorno mental, más precisamente una enfermedad psicogénica originada en engramas).

El planeta de los simios XXXVIII (la violencia escolar no desaparecerá mientras padres y maestros desconozcan la existencia de la mente reactiva, los engramas y la tecnología desarrollada por L. Ronald Hubbard para llevar a los niños hacia la cordura).

El planeta de los simios XXXIX (tanto los que discriminan como los que luchan en contra de la discriminación están aberrados porque toda su conducta proviene de la mente reactiva).

El planeta de los simios XL (los psiquiatras han inundado la Red con explicaciones disparatadas sobre el origen de la homofobia, y ni siquiera se han acercado a su verdadero origen, la mente reactiva, ni menos aún a su solución).

 El planeta de los simios XLI (es un error enfocar la lucha solamente contra una de los trastornos mentales del hombre, como lo es el tabaquismo, ya que al liberar a la mente reactiva de engramas se solucionan definitivamente todas las aberraciones).

El planeta de los simios XLII (sin duda alguna uno de los grandes males de la humanidad es el alcoholismo, pero esta adicción desaparece cuando se elimina el engrama que impulsa a beber).

El planeta de los simios XLIII (uno de los miedos más populares es el de viajar en avión o aerofobia, y como todas las fobias su origen es la mente reactiva y la dramatización de engramas del tipo “nunca vueles o morirás”).

El planeta de los simios XLIV (la aracnofobia, de la misma forma que la aerofobia, constituye una de las fobias más populares, pero sin perjuicio de que el miedo a las arañas sea inherente al hombre, también  puede ser provocada por engramas, en cuyo caso es sumamente aberrativo).

El planeta de los simios XLV (las fobias en general, de la misma forma que todas las aberraciones, tienen su origen en la mente reactiva y desaparecen cuando la persona llega al estado de clear, es decir, cuando mediante la terapia dianética se la libera de de engramas).

El planeta de los simios XLVI (la Psiquiatría para mantener su vigencia inventa nuevas fobias, como la llamada “fobia social”, pero en definitiva es “el mismo perro con distinto collar”, porque todas proceden de la restimulación de engramas).

El planeta de los simios XLVII (de todo el catálogo de las fobias realizadas por la Psiquiatría, la más ridícula e inútil es sin duda alguna la clasificación por tipo de animal: cinofobia, miedo a los perros; elurofobia, miedo a los gatos; ictiofobia, miedo a los peces, etc.).

 

 

Asimismo, es muy ilustrativo el tema de la justificación expuesto en “Origen de la estupidez”.

* Advertencia: Dianética y Cienciología son marcas registradas y aquí se las menciona exclusivamente con fines informativos y de difusión. El Grupo Elron es una organización independiente sin fines de lucro, políticos o religiosos, y la distribución del material es totalmente gratuita. Para información sobre marcas registradas: http://www.scientology.org/en_US/feature/legal/trademark.html


Dianética y Cienciología han sido complementadas por el profesor Jorge Olguín mediante las técnicas de Psicointegración y Psicoauditación